domingo, 15 de julio de 2012

SERGIO MARKARIÁN.

SERGIO MARKARIÁN.
Un breve recorrido por la filosofía del gran entrenador uruguayo.

¿Qué diferencia hay entre dirigir a una selección o a un equipo?
Son momentos distintos en la vida de un entrenador. Hay momentos para las dos cosas. El trabajo en equipos tiene un estrés y una dificultad enorme. El trabajo en la selección tiene otro valor. Hay un compromiso que se tiene que asumir y es ante todo el pueblo deportivo, ojo, porque el fútbol es lo más importante de las cosas que no son importantes.
Más dramático es la pobreza y el hambre, pero el fútbol ha adquirido una buena importancia porque ha calado en la sociedad. Como pasó con Uruguay que hizo vibrar a 3 millones 400 mil habitantes por el Mundial que hizo en el 2010.

¿Qué define la convocatoria de un jugador?
La valoración que hago para convocar a un jugador no pasa por su lucimiento en la cancha a simple vista. Mido por ejemplo, los kilómetros que recorrió, los balones que recupera, su tránsito durante el partido, quiero que todos corran. Pasan por un análisis de rendimiento muy exigente.
Quiero eficiencia. Defender bien y hacer un gol más que el rival. Tener carácter y dar respuestas ante el calor, la lluvia, la altura, un estadio lleno adverso y manejar la presión de ser local; en fin ser capaces de superar todo tipo de situaciones adversas.

¿El futbolista peruano carga una mochila muy pesada por tantos años de eliminaciones?
Creo que tiene una especie de callo. Aguanta el dolor, porque ya sufrió mucho y a nosotros nos cargan un peso que no nos corresponde por la historia reciente, pero igual queremos levantarlo.

¿Hay que darle más prioridad al resultado que al buen fútbol?
No renuncio a la estética, pero ya va a llegar, por momentos la hemos tenido. Cuando estemos todos, seguro que la conseguiremos.

¿Por qué Uruguay consiguió esa gran participación en el último Mundial?
( toma una hoja, un lapicero, dibuja una pirámide de 6 escalones y explica): el rendimiento depende  de una pirámide. La base de la pirámide es lo genético, papá y mamá, eso es lo primero; el segundo escalón es el más importante, es la alimentación y los deportes en la infancia, niños bien alimentados y haciendo desde el punto de vista de la coordinación lo adecuado se logra el objetivo; el tercer escalón es la alimentación y los deportes en los juveniles; cuarto escalón es la calidad y cantidad de trabajo en el nivel profesional, que depende de buenos jugadores, de equipos importantes; el quinto escalón es el año actual, ¿Cómo me entrene? Cómo estoy físicamente?; el sexto escalón es el menos importante, la semana. Todo puede estar muy bien pero si en la semana trabajé mal no sirve de nada.

 Esta es la pirámide de rendimiento, que se va a expresar en la actitud, que interviene como filtro. Porque si soy físicamente un supermán, tuve una infancia con buenos entrenamientos, si como juvenil hice los mejores trabajos, si tengo 4 o 5 años de trabajo como profesional, pero si soy un relajado no rindo. Pero si yo tengo mal todos los escalones pero la actitud está ahí, algo voy a hacer. Uruguay está muy fuerte en el segundo y tercer escalón. La más densa red de fútbol infantil en el mundo está en Uruguay.

No hay un barrio en Uruguay que no tenga fútbol infantil. En Uruguay se juega desde los 6 años hasta los 13, en ocho categorías, el niño juega finales de barrio-dos por año- y finales nacionales-dos por año-. Un buen jugador que suma 6 finales por año tiene 48 finales cuando entra a séptima división de un club. Es un hombre. ¿Qué niño peruano tiene ese proceso?. Lo que está haciendo Perú a través de la Federación es importante: “creciendo con el fútbol”.

¿Cuándo se dió cuenta que quería ser entrenador?
Surge de dos hechos: 1-En mi relacionamiento con un entrenador importante de esos años le di mis opiniones sobre la organización de un equipo de fútbol. Este entrenador tomó la selección nacional y usó elementos en su plan de trabajo que yo le había dado, lo cual me llamó la atención. Si mis ideas tenían un grado de acierto, capaz de que podría hacer algo. 2-Ver jugar a Uruguay en el mundial de Alemania 74. Ahí fue vapuleado por Holanda por 2 a 0. Ahí hice una prueba técnica y los ejercicios que me pidieron, además de conocimientos. Pasé los cursos y me hice entrenador.

¿Con qué éxitos se queda: haber clasificado a Paraguay a los J.J.O.O de Barcelona o al Mundial de Corea-Japón?
Me quedo con mis mejores trabajos. Y a lo mejor esos no fueron mis mejores trabajos. Quizás fueron algunos tiempos con Panathinaikos, por haber jugado la Champions League, algunos tiempos con Ionikos. O también pasa por lo que hicimos en Cruz zul. A nivel de selección uno no puede hacer lo que quiere porque hay muchas limitantes. Los tiempos del seleccionador son mínimos. Yo he ido modificando mi metodología, he ideado una manera de organizar estrategias de entrenamiento. ¿Cómo hago para que eso se adecúe a las características de mi método? También hay estrategias de relación con la dirigencia. Si puedo lograr que mi planteamiento se descargue en la cancha como lo he ideado hay grandes posibilidades de que las cosas salgan bien.
Sergio Markarián “Como tecnología utiliza un programa de software muy valioso en Uruguay llamado Kizanaro, que permite sistematizar miles de datos de un partido de fútbol y llevarlos a las imágenes.
Como profesional el trabajo de Markarián es impecable. Es un técnico que sabe adaptarse a las diversas situaciones que exige el fútbol. Es un triunfador en muchas tierras. Ha dejado su capacidad de liderazgo, sus enormes conocimientos, su experiencia, un ganador eficaz de objetivos: Campeón en Olimpia 83 y 85; Campeón con cerro porteño en el 2000;  en 1992 clasificó a Paraguay a los Juegos Olímpicos de Barcelona; en 1993 Campeón con Universitario en Perú; Cristal  Campeón en96 y 97 llegando a la final de la Libertadores;  1999 al Ionikos de Gracia lo llevó a la Copa Uefa;  también llevó a Paraguay al Mundial de Corea-Japón en 2002;  fue Subcampeón con Panathinaikos en el 2003;  llevó a la final en México a Cruz Azul en 2008; Campeón con la Universidad de chile en 2009 Apertura. Es una trayectoria excelente en diferentes países del mundo.
Frases de Markarián:
Los técnicos tenemos una enorme responsabilidad desde el punto de vista pedagógico. No haber escuchado algo, leído o ido a una conferencia no es bueno. Me interesa todo lo que tiene que ver con estilos de dirección, es fundamental, no sólo para el fútbol sino para la vida misma.

No me gusta sacar ventajas ( sobre jugar en la altura). El futbolista peruano debe ganar en todos lados.

Admito que hay algunos síntomas de déficit en el temperamento del futbolista peruano. Pero no es un problema extendido.

No hay una gran cantidad de jugadores consolidados.

Mago?. Es un apodo que no me gusta, te coloca en una posición difícil. Yo la veo en el trabajo, creo en la fuerza y en la sabiduría que proviene del señor, que genera que uno haga el trabajo de determinada manera.

El futbolista debe de dejar la piel en la cancha y desde la tribuna debe bajar el reconocimiento justo.

En los primeros diez años fue muy pero muy difícil. Fueron años en los que perdí status y nivel adquisitivo. ¡Tuve que vender el Mercedes Benz para manejarme en colectivo!”
Sobre su decisión de dejarlo todo para convertirse en entrenador de fútbol.

Perú tiene al frente a uno de los mejores técnicos en el mundo del fútbol. Con conocimientos, experiencia, logros, capacidad, talento, liderazgo. Es un momento que puede ser histórico, si hay la debida respuesta y entrega de una generación de jugadores que tiene talento y capacidad,  con qué aprovechar la oportunidad de contar con Sergio Markarián y su Comando Técnico.

    







jueves, 12 de julio de 2012

A RITMO DE PARTIDO

A RITMO DE PARTIDO.
Jugando con los conceptos:
“La controversia es necesaria. La gente necesita comparar lo que piensa con lo que se dice. Así entrena su convicción y la va depurando en el día a día”.    Ángel Cappa.
“Lo primero que define la calidad de un equipo de fútbol es su relación con la pelota. Y ésa es una apreciación objetiva. No responde a ninguna opción estética u objetiva. Se juega con una pelota y el trato da categoría”.                                            Ángel Cappa.  
“Vivimos en una sociedad con cultura competitiva. La vida y el fútbol acaba siendo una carrera. Todo el conocimiento adquirido es nuestro motor, es nuestra aptitud. Lo que lo mueve es nuestra actitud.
Para ganar hay que desearlo enloquecidamente. Esfuerzo, talento y sagacidad”.
                                                                         Javier Lorente.

“La suerte es el azar aprovechado. Somos el resultado de una gloriosa eyaculación de nuestro padre. Somos puro azar.
La suerte es el cuidado de los detalles.
¿Qué es el azar? Es la conexión inesperada. Y toda conexión contiene y arrastra hechos y circunstancias que, a su vez, conectadas con las nuestras, abren nuevos espacios, posibilidades, conflictos u oportunidades”.                   Javier Lorente.

“Escuchar, pensar, decidir y no dar demasiadas explicaciones. Bueno, pero que conste que lo que vale para un grupo a veces no vale para otro, incluso lo que vale para una persona no vale para otra. Y voy más lejos: Lo que es bueno para uno de tus hijos puede no serlo para otro. Cada cual es un mundo”.                                         Vicente Del Bosque.

“Los futbolistas son los protagonistas, los que corren, los que están sobre el campo; a los que los aficionados siguen y adoran. Todos los demás giramos a su alrededor. Ellos son los que se encargan de los hechos. Los de afuera dan las ideas. Ellos las hacen realidad. La base del éxito se basa en no estar nunca por encima de ellos ni en fama ni en importancia”.

“Así pues, acceder a este extraño mundo de futbolistas ricachones, menos ricachones, personajes de todo tipo, condición y cualidad, se hace complicado, aunque lleves mil años en las trincheras. Unos son más simpáticos, otros menos, algunos viven en las nubes (la mayoría) y otros bajan a la tierra una vez retirados. No es el peor de los mundos, pero tampoco el mejor. Desde luego, resultan más nobles que algunos políticos, economistas, banqueros y religiosos y demás espécimen que nos rodea”.                      José Manuel Cuellar-periodista español.

“El entrenador ha de procurar ser justo. Nada fácil. Está siempre eligiendo, tomando decisiones. No puede ser benévolo ni dejarse llevar por las emociones, ser frío y calculador. El fútbol es un deporte de errores, hay que tratar por todos los medios de cometer los menos errores posibles. Pues se juega con los pies, en una cancha irregular, once contra once y con una pelota”.

“El guerrero hábil mueve a su contrincante. No permite que el adversario lo mueva a él.
Es fuerte el que obliga al enemigo a reaccionar; es débil el que debe reaccionar ante el enemigo”.
Sun-Tzu

“El entrenamiento de la táctica no es más que un entrenamiento colectivo e individual de la toma de decisiones. El entrenador decide el patrón de conductas a modelar: que estímulos son los importantes (Situaciones del juego) y qué decisiones hay que tomar (Procedimientos tácticos-estratégicos a realizar) y debe lograr que todos los jugadores interioricen de forma uniforme esas pautas comportamentales. Así conseguirá que percepciones y actuaciones de los once jugadores, se conviertan en una misma forma de ver el juego y una forma común de resolverlo e intervenir sobre él”.                                                                          Luis Casáis.

“La técnica y la táctica irán hermanadas tanto desde una óptica individual como colectiva, porque considero que el jugador de fútbol tiene que ser consciente de que la mejora de su calidad técnica y su buena utilización, le va a permitir no tener tanta dependencia del balón, con lo cual dispondrá de más tiempo para captar información del juego, que es lo que demanda el fútbol actual”.
                                                      Víctor Fernández- entrenador español.

“La capacidad de reflexionar es el instrumento esencial del estudio, entendiendo estudio no como la simple memorización de datos sino como la absorción razonada de conocimientos. La clave se encuentra en la palabra razonada, pues involucra meditación y análisis, por eso, pensamiento y estudio suelen ir juntos. Aun sin tener un libro en la mano, cuando pensamos, por lo general echamos mano de lo que hemos leído y de lo que hemos escuchado, para analizar y sintetizar y, muchas veces, generar pensamientos originales. Cuando estudiemos, no nos conformemos con leer y entender lo que leamos. Tratemos de expresar con nuestras propias palabras los pensamientos del autor. Hacerlo nos obligará a razonar”.
                                                                     Luis Castañeda.

Invitación a la asimilación.
Nunca comiences tu entrenamiento sin antes haberlo terminado (planificado aunque sea mentalmente). No seas un entrenador sobre la marcha.

Después de un partido, es antes de un partido.

La cabeza hay que traerla a entrenar de cejas para arriba.

No minusvalorar  e infravalorar el trabajo analítico.

El mejor ejercicio analítico es aquel que hace vivir/sentir una determinada situación de juego al futbolista.

Para progresar en la técnica es importante y necesario el oponente. La oposición determina la progresión. Con oponentes mejores se mejora más.

El futbolista debe ser formado e instruído en su contexto natural.

El propio juego (suma de de aspectos estructurales y funcionales) es la fuente inagotable y el laboratorio perfecto para crear, idear y desarrollar propuestas de entrenamiento.

Las habilidades necesitan ser practicadas para ser aprendidas. La mayoría de lo que aprendemos dura poco en la memoria y para que algo perdure necesitas practicarlo con frecuencia. Esta es la forma de éxito en muchos tipos de aprendizaje. (Dave Hople, considerado mejor instructor de tiro de baloncesto. Preparador personal de jugadores de la NBA universitaria).

Buen jugador es el que hace mejor a los demás. Que todos parezcan mejores. (Ayudando al equipo a mí me va a ir bien. Egoísmo altruista. Solo es rentable la colaboración).

Jugadores buenos son los que pese a estar presionados no se sienten presionados. La invasión hacia el poseedor del balón debe hacer a los jugadores buenos regulares, y a los regulares debe sacarlos del partido.

No menospreciaremos al rival. Juzgaremos rival difícil o fácil, al acabar el partido.

Consignas generales en defensa:
Primer mandamiento: No perder el balón, así no tenemos que recuperarlo. Es vital que el jugador se responsabilice del mismo. La forma más rápida de perder el balón es hacer lo que no sabemos.

Aptitud/actitud: primero se quiere (porque se siente), después nos movemos (porque nos atrevemos). Tendremos que exponer continuamente.

Compromiso anímico colectivo con la idea de sensación de superioridad (incomodidad para el rival, llevarlo al error, crearle inseguridad). Gestar un equipo con extraordinaria seguridad en sí mismo, sabiendo en cada circunstancia lo que desea y sobre todo aplicar el tratamiento adecuado después de diagnosticado cada contexto.

Anticipación mental constante. El mejor defensa es el que intuye las intenciones del poseedor. Hay que jugar con las mismas.

Defender no es interrumpir el juego, sino recuperar la pelota, es decir, quitársela al rival y dársela a un compañero.

Defender para atacar. Estar organizados no es un fin, es un medio (se defiende mejor porque se juega poco). El fin es hacer gol.

Invitación a la reflexión:
En la formación debes valorar que te enseñen a ganar fundamentos, no títulos, que son a posteriori los que te van a permitir ganarlos.  Manuel Conde.

No hay sistemas de juego, sino principios básicos del juego.  C. Queiroz.

Mi mejor entrenador ha sido quién me supo inculcar los fundamentos del juego. Michael Jordan.

No se pueden recoger frutos cuando faltan raíces. Este es el principio de la secuenciación.   Stephen Covey.

Si la base no se coloca bien, todo lo que se construya encima va a peligrar. Si el inicio está bien fundamentado, lo que siga tendrá muchas posibilidades de colocarse bien.
Si el inicio está bien colocado y continuamos el construyendo con perseverancia, responsabilidad y, sobre todo, con mucho cariño, el edificio será equilibrado, sólido y seguro.
El resultado final será excelente.

Si la base no se ha colocado bien, deberemos hacer reformas estructurales en el edificio y no limitarnos a un cambio en la decoración de las paredes.            Soler y Conangla.

La confusión aparece cuando colocamos todo en orden                     Confucio.

lunes, 9 de julio de 2012

PEP GUARDIOLA SU FILOSOFÍA II

PEP GUARDIOLA SU FILOSOFÍA  II
Al final de los partidos en el Camp Nou, Pep Guardiola se ha reunido con algunos entrenadores rivales en el despacho que tiene en el estadio para disfrutar de una charla relajada mientras toman algo. Es una costumbre que él mismo introdujo y que probablemente adoptó del fútbol inglés, según el diario Sport.
Intercambiaban conceptos, sobre los métodos de motivación que se utilizaban, reflexiones profundas sobre el juego, en medio de una sensación de máxima cordialidad, de desdramatización absoluta de todo.
En el ámbito familiar, deberíamos aplicar media hora al día , esta filosofía, para compartir los acontecimientos de la jornada e intercambiar nuestras opiniones.

Un existencialista en el campo.
Albert Camus, escritor argelino, tuvo una vida corta pero intensa en todos los sentidos. La pasión por el fútbol lo llevó a pronunciar esta frase: “Todo cuánto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol”.
Así relacionaba sin cesar la ética del fútbol, basada según él en la lealtad y la hombría. No es extraño este pensamiento teniendo en cuenta las pasiones que levanta este deporte, capaz de sacar lo mejor y lo peor de cada persona en la victoria y en la derrota.

Constantemente se suceden en los estadios acciones y actitudes antideportivas impropias de seres irracionales que se deben, precisamente, al amor por unos colores.  Tal como expresó Eduardo Galeano: “En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”.

También Camus apuntó: Aprendí que una pelota no llega nunca del lado que uno espera. Me sirvió sobre todo en la metrópoli, donde la gente no es sincera”. Haciendo referencia  a posibles traiciones que sufrió de gente en la que confiaba y al egoísmo de los seres humanos.

No bajar la guardia.
Pep Guardiola se caracteriza por celebrar un gol e inmediatamente aprovechar el momento para dar instrucciones a los jugadores. Relajarse puede ser peligroso. Siempre se puede aspirar a hacer mejor las cosas. Que hayamos superado algunos obstáculos y cumplido una serie de objetivos no quiere decir que esté todo hecho.

No criticar.
Guardiola no se ha distinguido por criticar a los árbitros o por echar la culpa a los demás de sus propios fracasos, sino por defenderse de las cosas que no han salido bien.
Tampoco ha censurado ante los medios a sus jugadores.
Mantiene el espíritu de competitividad al máximo y la confianza de todos los jugadores, que no se sienten la última pieza por encajar en el puzzle.
Pero sí es crítico consigo mismo. Ser autocríticos con nuestras propias acciones nos hace más fuertes y versátiles que el resto.
Cuando asumes tus propios errores, tomas el mando de tu destino y por lo tanto puedes darle una vuelta de tuerca a la situación para salir adelante.


Inconformismo.
Cualquier persona tiene la capacidad de rebasar sus actuaciones límites, no hay que resignarse con lo que se ha conseguido.
El inconformismo es sinónimo de inteligencia, lucha y valentía. El disconforme es aquel que no se siente a gusto con las cosas que le rodean y que, por lo tanto, hará lo posible por modificarlas.
¿Dónde está tu techo? Gigantes como Guardiola nos muestran que podemos ser tan altos como se quiera. Sólo tú eres el responsable de tu vida. Nadie más tiene las riendas de tu destino. Todos podemos ser mejores porque siempre hay retos que superar, puestos que ascender, lugares por conocer, personas por encontrar…

Paciencia activa.
¡Qué difícil debe ser para ciertos jugadores del F.C.Barcelona quedarse en el banquillo sin jugar partido tras partido!  Pero ¿acaso se ven desmotivados? Guardiola sabe perfectamente cómo alentar a sus hombres para que no decaigan, para que sigan adelante, para que entrenen todos con ganas y participen en la dinámica del equipo.
“No hay que desesperar: nuestro momento llegará”.
Una de las acepciones del término paciencia hace referencia a la facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Una persona alterada que lo hace todo con prisas es difícil que obtenga buenos resultados. Alguien paciente es aquél capaz de soportar la espera y superar los acontecimientos que aparecen a lo largo de la vida.

Mucha  gente cae en el error de creer que paciencia es sinónimo de pasividad. Nada más alejado de realidad. Si queremos un cambio en nuestra vida debemos actuar y hacer todo lo posible para que esto acontezca.
En esto consiste la paciencia activa: no darse por vencido y en ampliar nuestro espectro de actuación.
El Barcelona lo pone en práctica cada vez que juega: sus rivales se meten atrás y con su juego paciente pero inteligente, preciso y constante va demoliendo a sus oponentes hasta ganar.

Guardiola en blanco y negro.
Es raro ver a Guardiola participando en un acto público, ya que no es dado a realizar acciones que vayan más allá de su trabajo como entrenador. Tampoco concede entrevistas individuales.
“No hay día que no piense que mañana me voy; creo que trabajo mejor pensando en que tengo libertad para decidir mi futuro. Lo de estar mucho tiempo ligado, estar a disgusto y que tengas que seguir estando me angustia mucho”, apunta Guardiola.

“La herramienta más educativa que he tenido ha sido el deporte; he aprendido a aceptar la derrota, que el otro es mejor, a levantarme después de no haber hecho bien las cosas, a esforzarme para hacerlo mejor, a que mi compañero es mejor que yo, a que el que manda diga que no juegas…mi educación me la ha dado el deporte, de verlo, de compartir”, añade Pep Guardiola.
“No he encontrado a un futbolista del más alto nivel… al que no le guste lo que hace”.

Momentos críticos.
Pep Guardiola tuvo que salir adelante a lo largo de su carrera, tras ser tachado de homosexual y de padecer de sida. También siguió adelante y creyó en sí mismo tras una grave acusación de dopaje.
“Importa más lo que tú piensas de ti mismo que lo que los otros opinen de ti”, señaló en su momento el filósofo Séneca. Si estás a gusto contigo mismo y con tus logros, ¿ qué más da lo que opinen los demás?.
Pep Guardiola ha seguido su camino, a lo largo de años, tras recibir acusaciones malintencionadas. Ninguna de ellas han sido ciertas.
Pep se ha mostrado fuerte ante las adversidades de la vida y ha sabido salir con solvencia de todas las falsedades que se han dicho sobre él.
La fortaleza mental nos ayuda a mantenernos en el camino correcto sin dar importancia a lo que opinan los demás. Si tu familia y tus amigos te quieren y te respetan… ¡qué importa lo que piense el resto!.



lunes, 2 de julio de 2012

ESPAÑA RATIFICA SUPREMACÍA FUTBOLÍSTICA

ESPAÑA RATIFICA SUPREMACÍA FUTBOLÍSTICA.
Eurocopa 2012.

Uno de los rasgos distintivos en lo que coinciden los mejores equipos, es que todo el mundo sabe a lo que juegan. Ganan imponiéndose contundentemente porque poseen un estilo definido. El estilo es la carta de navegación de un equipo, su libreto de instrucciones, el pilar sobre el que se asienta su funcionamiento colectivo. Cuando se opta por un estilo determinado, resulta conveniente convertirlo en ley, respetarlo a muerte, hacerlo lo más innegociable posible.

Y si a eso se le agregan jugadores muy capaces, no solo para jugar al fútbol sino para tener una postura actitudinal inteligente, con respecto a lo que quieren en la vida, nos encontramos ante un grupo de emprendedores que nos están dando una gran lección de lo que es la excelencia.

Atrás quedaron aquellos tiempos de la “furia española”, del equipo que ponía “sudor, fuerza”, pero que siempre se quedaba a medio camino. Hoz son los últimos Campeones de Europa y el último Campeón Mundial de Fútbol en Sudáfrica. No es suerte, ni una racha pasajera. Es la consecuencia de haber invertido valores y haber consumado un cambio total en la mentalidad del futbolista español.

“Si quiere resultados diferentes…actúa de manera diferente”.

Es saber a dónde quieren ir y cómo van a hacer el viaje.

Identidad de juego, respeto total por ella y jugadores capaces y dispuestos a defender a cualquier precio esa convicción futbolística, que hoy los tiene en la cima del fútbol mundial y no sólo a nivel de selecciones sino a nivel de clubes, ejemplo Barcelona y Real Madrid.

Sus rivales siguen buscando estrategias para hacer la contratáctica y oponerse exitosamente a España. Pero no han podido. Con un juego colectivo de toque , elaboración, -juego de posesión-, de traslado sencillo, demoledor, con una paciencia asombrosa, van penetrando apoyados en movimientos muy sincronizados de sus jugadores-juego de posición- y respaldados por una capacidad individual talentosa, imprevisible, terminan como en ésta última final de la Eurocopa, disfrutando del mismo juego, pues se notaba al verles el rostro  cuando a pesar de ir 4 a 0, seguían jugando con la misma concentración, alegría, satisfacción, con el mismo respeto, no sólo por lo que hacían, sino por el rival y por el compromiso que tenían en ese partido con todos los que disfrutamos con ese fútbol centrado en la estética, la improvisación, la belleza, la inteligencia, la creatividad y la contundencia.

Rasgos distintivos de España:
Sin valores no hay victoria.
A este grupo lo mueve una potencia transformadora, que nace por que tienen una voluntad firme por el buen trabajo y la búsqueda de la excelencia personal.

Es una muestra constante de lo que es el porqué del éxito, de la superación constante ante la adversidad, de la dinámica positiva y ganadora, de la actitud persistente en la búsqueda de la victoria colectiva.

Resignación de egos. Es vital esta gestión. Un vestuario en donde nadie es ni se cree mejor o distinto al resto. Todos actúan bajo la exigencia máxima, el esfuerzo, el trabajo, luchar por el bien de todos no al protagonismo de egoísmos inútiles.

Un fútbol que demuestra jugada a jugada la grandeza humana, la verdadera nobleza, la calidad en las actitudes y el esplendor de valores que generan calidad en los hábitos, procesos y resultados.

Dicen que toda victoria exterior no es más que una victoria espiritual interior, íntima. Humildad, equidad que regula una excelente interrelación en el vestuario, y cultivar permanentemente la búsqueda de la excelencia profesional en la gestión del trabajo en equipo.

Fútbol y sabiduría convergen en esta propuesta futbolística española. Inolvidables jugadas, imborrables golazos, la memoria colectiva se hincha de emociones, nos recuerdan que la excelencia no es gratuita y que la victoria en el terreno de juego nace antes en el alma, en el corazón hinchado de pasión por defender una identidad, en la mente preparada para asistirlo todo con su genialidad y gobernando a estos maravillosos jugadores para que nos llenen de gozo y nos diviertan haciendo un fútbol elegante, preciso, calidoso, cadencioso y ganador.

“ARRIBA ESPAÑA”. Que perdure este estilo, este sentimiento de jugar al fútbol.
Vicente Del Bosque, da las pautas de actuación y los modelos de comportamiento de sus futbolistas:

-Prudencia, humildad, conocimiento de las propias limitaciones.
-Escuchar, pensar, decidir y no dar demasiadas explicaciones.
-Conságrate a lo razonable y rechaza lo que se deshace fácilmente.
-Supersticiones las justas, manías las menos y buenos hábitos los máximos.
-Saber disimular, guardar las apariencias, mirar para otro lado y respetar las normas.
-Autogestión, el afán de superación constante y el pulso del grupo.
-La importancia de evitar las disputas innecesarias.
-En el esfuerzo, la competencia y en la cancha es donde se conoce bien a la gente.
-El orden lleva al éxito, la apatía al fracaso.
-La fuerza de los actos sobre el poder de la imagen.
-El valor del dinero es relativo. La confianza no tiene precio.
-huir de la polémica y la división y trabajar por el consenso y la unión.
-Remover la tierra, renovar al grupo sin faltar a los principios de respeto y jerarquía.
-Observar, escuchar, fijar las normas y actuar con bonanza y diligencia.
-El halago, los elogios, debilitan; sólo hay que confiar en el trabajo en equipo y en el reparto de funciones.

Agregado.
VICENTE DEL BOSQUE:  “La virtud de tomar buenas decisiones”.
Un ejemplo más: lo criticaban porqué no jugaba con un centrodelantero. Y argumentaban que por eso España no convertía más goles. En la final alineó a seis mediocampistas, jugó sin un 9, e hizo 4 goles y ganó. Nunca una final de Eurocopa había presentado este marcador tan abultado: 4 a 0.
Eligió – acertó – y ganó, sin objeciones. Hizo la suya.
Este acto de convicción es una extraordinaria lección. Valiosísima. Inolvidable. Así se la juega un entrenador ganador.

viernes, 29 de junio de 2012

PEP GUARDIOLA SU FILOSOFÍA I

PEP GUARDIOLA SU FILOSOFÍA.   I

Llegó a mis manos un libro que  recomiendo a todos aquellos que hemos seguido de cerca con profundidad, admiración y respeto, los años en que Pep Guardiola  dirigió al Barcelona de España. Ha revolucionado al mundo del fútbol con una filosofía sencilla pero efectiva. Ha destilado una fórmula de éxito diario en la que juegan ingredientes como la pasión, la autoexigencia, la rapidez mental, el orden y la empatía con el entorno inmediato.  

EL EFECTO GUARDIOLA desvela los secretos del entrenador del F.C. Barcelona para enfrentarnos a la liga cotidiana que cada lector debe jugar…para ganar.
Algunos apartes que me gustaron los comparto con todos ustedes.

El arte de la prudencia:
“El hombre cauto jamás deplora el mal presente; emplea el presente en prevenir aflicciones futuras”. Guardiola es prudente.
El entrenador barcelonista demuestra día a día que lo mejor es ganar las pequeñas batallas que nos presenta la vida con la prudencia como bandera. Cuando la suerte viene de cara y los resultados obtenidos son positivos, no hay que lanzar cohetes. Con un discurso medido, hay que apelar al compromiso, al trabajo y al esfuerzo para no quedar como unos completos prepotentes en caso de que las cosas no salgan tal como estaban previstas; por ejemplo perder un partido ante un rival considerado pequeño.
Y es que el que se cree demasiado bueno únicamente conseguirá fracasar: su ego será tan grande que bajará la guardia y no logrará triunfar.

Saber expresarse asertivamente:
No siempre hay que estar de acuerdo con todo el mundo: cada uno tiene su visión de las cosas y no hay que tener miedo a llevarle la contraria a alguien si consideramos que tenemos razón. Eso sí, siempre desde el respeto y sin ofender a nadie.

Sir Alex Ferguson:
Al llegar al nuevo vestuario, gritó a modo de saludo. “Esto no puede seguir así”. Se encontró con un equipo plagado de jugadores alicaídos que bebían demasiado, pero logró imponer su disciplina: prohibió el alcohol, impuso ciertas normas de conducta.  Impuso una multa a Wayne Rooney de treinta mil euros (su salario semanal) y el jugador tuvo que someterse a un entrenamiento especial porque no rindió como siempre tras una fiesta nocturna.
Hay que organizar estos egos, estas personalidades y motivar a quienes lo tienen todo. Esta parte del trabajo es esencial.

Marcelo Bielsa:
Según narra David Trueba, presente en la conversación, debatieron acaloradamente, compartieron opiniones e incluso Bielsa se atrevió a preguntarle a Guardiola: “¿Por qué usted, que conoce toda la basura que rodea el mundo del fútbol, el alto grado de deshonestidad  de cierta gente…aún quiere volver ahí, y meterse además a entrenar? ¿Tanto le gusta la sangre?”. A lo que Guardiola le contestó: “Necesito esa sangre”.
“No concibo otra manera de encarar el partido que no sea ser protagonistas, ir a buscar y hacer nuestro el partido”, apuntó Guardiola y el loco Bielsa argumentó: “Mi equipo siempre ha de ser protagonista, nunca pienso en la espera”. Un discurso parecido y un estilo de juego similar que convergen en dos hombres muy diferentes.

Proactividad:
El sistema de juego de Barcelona se basa en la proactividad: su equipo actúa en lugar de reaccionar, algo que muchas personas no aplican en su vida cotidiana.
Las personas proactivas son capaces de marcar su propio destino, asumiendo las consecuencias de sus actos a través de la iniciativa personal: decidir que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer. Y lo hacen cueste lo que cueste.
Proactividad: libertad de elegir nuestra actitud frente a las circunstancias de nuestra propia vida.
La confianza en uno mismo es un pilar fundamental para que una persona pueda ejercer de anfitriona de su propia existencia. Alguien proactivo debe conocer sus fortalezas y sus debilidades, gestionar sus emociones, manifestar y creer en sus opiniones, actuar con decisión, afrontar con actitud positiva los cambios.

Huir de los elogios:
Pep Guardiola se muestra moderado, huye de todos aquellos que lo tildan de perfecto y reconoce en público que tiene sus defectos.
“Creerte todo lo bueno que los demás dicen de ti sólo hará que te conformes con lo que has conseguido, que bajes el listón y que parezcas pedante frente al resto de los mortales”.
Guardiola es humilde como el que más, intenta esquivar como puede los adjetivos exagerados y reconoce carencias. Sabe mejor que nadie que la perfección no existe. Por eso le pone tanta pasión y dedicación a lo que hace: hoy puedes ser el mejor entrenador del mundo y mañana haber llevado a la ruina a un equipo.
Los elogios hacen que sobrevaloremos lo conseguido, llevándonos a un estado de relajación, a la arrogancia o a ambas cosas.
“El halago debilita a aquel que lo recibe. Este deja de ver sus defectos y se idealiza a sí mismo, por lo que esas cosas excelentes que había alcanzado acaban por marchitarse y volverse en su contra”.
Nadie es más que nadie, todos somos capaces de lograr aquello que nos proponemos sin necesidad de quedar por encima del resto. Así que hay que mejorar día a día y mantener una buena relación con la gente que te rodea, no dependas de los elogios.

Excelencia:
“La excelencia moral es resultado del hábito”, dijo el filósofo Aristóteles.
Un deportista de élite no puede competir y aspirar a ganar títulos si no cumple con una serie de hábitos alimenticios, de sueño, de entrenamiento o sea disciplina, que propicien un buen estado físico y mental para disputar una competición. Hay que hacer un esfuerzo muy grande para destacar, pagar un precio.
Llegar al nivel de excelencia sólo lo logran los que tengan más compromiso. Los menos vagos. Los más capaces actúan siempre al máximo. Como dice Ignacio de Loyola: “Alcanza la excelencia y compártela”. Renueva en todo momento la actitud de querer más.

La perspectiva Ogilvy:
“Rodeáte de gente mejor que tú y tendrás una empresa de gigantes. Rodeáte de gente peor que tú y tendrás una empresa de enanos”.
Guardiola investiga, estudia, analiza a sus rivales. Conoce a los suyos, dispone de sorprendentes y desequilibrantes alineaciones y cambios, ofrece triunfos, gran brillantez creativa. Su equipo de trabajo es tremendamente competitivo. Convencido en lo que hacen como equipo.
“Tengo la teoría de que los mejores anuncios vienen de las experiencias personales”. Porque las experiencias personales ayudan a crecer como personas y a mejorar en nuestras diferentes disciplinas.
Saber perder:
No se puede ganar siempre. La vida da sorpresas agradables, alegrías, triunfos personales y colectivos. Pero también nos encontramos con situaciones en las que no todo sale como nosotros queremos. Ahí es donde reside la fuerza mental de cada uno.
Una característica de los campeones, dentro y fuera del campo, es saber perder y asumir con dignidad las derrotas.
“Si ganas después… será gracias a una derrota”.  Si se asume correctamente, si se mejora a partir de esa derrota, y corriges. Si se asumen los propios fracasos con dignidad se pueden introducir cambios significativos positivos en nuestro proceder, mejorando nuestro juego para que se den los resultados que queremos.

Evitar la soberbia:
Actuar sin soberbia nos ayuda a avanzar en nuestro camino sin levantar envidias y, sobre todo, nos obliga a permanecer atentos a lo que sucede a nuestro alrededor.
Si quieres que tu grupo te imite en algo, lo mejor es predicar con el ejemplo, eso lo hace Guardiola. Consciente de que cualquier rival puede ganar y de que cualquier jugador puede creerse más que el resto, adopta una actitud humilde y sensata basada en el trabajo bien hecho.
“Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia; más donde hay humildad, habrá sabiduría”, apuntó el rey Salomón.
A Guardiola, la experiencia le ha demostrado en diferentes ocasiones que creyéndose superior al resto, no va a ninguna parte.  Ejemplo, Zlatan Ibrahimovic. Su ego personal y sus ganas de ser el mejor le convirtieron en un jugador individualista, incapaz de jugar en equipo y mucho menos de reconocer que él no era la estrella indiscutible del equipo. Consecuencia: un año más tarde, salió por la puerta de atrás en Barcelona, dejando una imagen de prepotencia y soberbia que no caza con los valores de los azulgranas.
“El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es ser humilde”, de Ernest Hemingway.

Una segunda familia:
Siempre pendiente de que el grupo se convierta en una segunda familia, de que los nuevos se adapten lo mejor posible y de comunicarse con sus jugadores.  Pep Guardiola, lo promueve porque sabe que la unión hace la fuerza.
En el ámbito laboral, si diriges a un equipo y quieres que sea una pequeña familia, debes incentivar las buenas relaciones para que el compañerismo surja de forma natural.
Guardiola se esfuerza para que los jugadores se sientan en casa, espera que encuentres en el equipo a una segunda familia, especialmente los recién llegados. Que los jugadores se entiendan y se lleven bien entre ellos para que el trabajo colectivo triunfe por encima de los individualismos.
Gran parte de los éxitos del Barcelona se debe a la buena relación y a la exigencia total que existe entre sus jugadores.
Si el grupo decide hacer una comida para pasar un buen rato y conocerse mejor fuera del lugar de trabajo, Guardiola prefiere mantenerse al margen: es posible que delante de nuestro jefe no estemos plenamente relajados ni nos mostremos tal como somos.
Podemos ser amigos de nuestros subordinados, pero tampoco hace falta que estemos todo el día juntos; en ocasiones la confianza merma el respeto que debemos tener a nuestro jefe.
Evitar las confianzas excesivas pues pueden ir en contra nuestra, es un seguro de vida para nuestra proyección laboral.

Cada cual es único:
Pep Guardiola es un gran gestor de grupos humanos.
No es necesario tener un máster en psicología, pero cuantos más conocimientos se tengan sobre el funcionamiento de la mente humana, mejor serán las relaciones entre el jefe y el empleado.
Guardiola se destaca por la buena relación y el conocimiento que tiene de la forma de ser de  sus jugadores.
En la campaña en la que participó para Banc Sabadell, el de Santpedor  -Guardiola-  explica una historia que reproducimos a continuación: “Hay un entrenador de voleibol argentino, Julio Velasco, que revolucionó ese deporte en Italia y lo ganó absolutamente todo. Tenía interés en conocerle y me contó que el -todos sois iguales-  es la mayor mentira en el deporte porque no todos deben ser tratados de igual manera.
A cada uno, para sacarle lo mejor, seguramente tienes que invitarle a comer fuera del centro de trabajo, a otro reunirle en el despacho, a otro hablarle más de táctica y al contrario, a otro lo que hace todo el día en su tiempo libre y encontrar qué decirle, qué hacerle, cómo engañarle y seducirle para llevarle a tu terreno, a tus ideas, y conseguir lo mejor de ellos porque dependemos de ellos. A unos les va bien que les corrijas delante del grupo pero a otros no porque se sienten  ofendidos, otros disminuídos.
Y es que sólo conociendo a los tuyos puedes ser capaz de sacar lo mejor de ellos.

sábado, 23 de junio de 2012

TRABAJO EN EQUIPO


TRABAJO EN EQUIPO.
Aprender a hacer equipo en el fútbol y la empresa.
Gipuzcoa.com

 La disciplina de gestión de trabajo ha estado siempre enfocada a mejorar las competencias y capacidades de las personas, de los individuos. ¿Pero qué pasa cuando estos individuos, dotados de excelentes competencias y capacidades tienen que trabajar en equipo en busca de un logro colectivo? Todo cambia.

Existen muchos casos de éxito, como pueden ser algunos equipos de fútbol, en los que cada jugador tiene que entregarse y luchar por el triunfo del grupo. Esto también es aplicable al ámbito de la empresa.

El M.Phil en Innovation Management, Ángel Arbonies califica como ‘fascinante’ la gran diferencia que hay entre el trabajo individual y el trabajo en equipo. Existe un desconocimiento en entender lo que hace un equipo en general, ya que la tradición nos hace pensar en el talento como un concepto individual, y no, al contrario, de algo colectivo.

Hay equipos de alto rendimiento que no tienen a los mejores. Y hay también equipos de alto rendimiento que consiguen espirales de crecimiento, tanto en el ámbito empresarial como en el deportivo, y la explicación, no es algo evidente. Existe un misterio que no se resuelve a través de teorías convencionales.

El orden convive con el desorden y lo cierto con el azar. Al igual que lo previsible con lo imprevisible, lo conciso con lo impreciso y lo automático con la creatividad. Los opuestos conviven pero la lógica de los deportes de equipo está más relacionada con el desorden, el azar, lo imprevisible, lo impreciso y la creatividad.

Por eso existe la necesidad de cambiar de paradigma, creando uno nuevo en el que, en lugar de tratar de responder de distinta manera, nos hagamos distintas preguntas.

A la hora de llevarlo a la práctica se trata de qué entendemos por ser humano. Entendiendo al ser humano como una estructura hiper-compleja, formada por las interacciones y retroacciones de determinadas estructuras.

Éstas son la estructura cognitiva, que se refiere al modo del tratamiento de la información; la estructura coordinativa, que se refiere a la capacidad de moverse; la estructura condicional, que tiene que ver con el soporte energético; la socio-afectiva, que son las maneras de relacionarse con el entorno, la emotivo-evolutiva, que tiene que ver con la competitividad y la identificación del yo. Asimismo, encontramos la creativo-expresiva, con la proyección de ese yo; y la mental, que serían el conjunto de conocimientos y saberes que le hacen y ayudan a una persona a hacer frente a la incertidumbre. El ser humano es una red multinivel, ya que estas siete estructuras están en continua interacción.

La teoría de sistemas impulsada por uno de los preparadores físicos del Fútbol Club Barcelona Paco Seirulo consiste en ver la vida desde un punto de vista sistémico. Así lo cree también Iñigo Domínguez, miembro del cuerpo técnico de la Real Sociedad C.F.

Ambos resaltan la importancia del cómo se han construido los individuos. Domínguez, que empezó a trabajar con este tipo de entrenamiento con el equipo femenino de la Real Sociedad F.C. en 2004, opina que tenemos mucho que aprender de los países de Oriente, y aclara que “en Occidente nos centramos más en las partes, mientras que en el Oriente se centran más en las relaciones”. Queda descartado “el todo como la suma de las partes”, y se plantea el hecho de que “las partes no suman, sino que interaccionan de forma que el todo es desconocido”.

“El fútbol es un juego de interacciones, por eso, intentamos tener en cuenta el contexto tanto al juego como al proceso de entrenamiento. Consideramos que lo contextual tiene un valor que normalmente no se tiene en cuenta”, añade.

La metáfora del éxito en el mundo occidental siempre ha tratado de destacar a personas individuales. Arbonies afirma que “el éxito en los equipos puede ser resultado de la labor del esfuerzo y el talento individual, pero que el equipo crezca o no dependerá en cómo se relacione éste con el resto”.

El preparador físico del F.C. Barcelona, Paco Seirulo, señala enfrentarse al rendimiento de un colectivo, de un equipo, cambia las reglas de juego, aparece algún ingrediente incontrolable, y a esta supuesta relación causa-efecto, mejor rendimiento individual igual a mejor rendimiento colectivo, salta por los aires.

El “entrenamiento estructurado”, fruto de Seirulo, no se centra únicamente en una estructura condicional como un entrenamiento clásico en la que el ser humano se entiende como una pirámide, sino que a través de su proceso de entrenamiento, ayuda a que el jugador mejore en el fútbol. Esta metodología explica, entre otras cosas, que la forma en la que la persona se relaciona fuera del vestuario influye en cómo juega.

Los equipos se construyen.
Los equipos en una empresa no existen, se construyen por interacciones, afirma Arbonies: “Cuando te sientas por primera vez en una reunión no existe ningún equipo. Una vez sumergido en la dinámica, cuando comienza el intercambio de información y conocimientos se va creando un tejido invisible entre el grupo de personas. De esta manera, surge un sentimiento de comunidad y esto tiene su paralelismo aplicado al fútbol”.

En lo que respecta a la figura del jefe o líder de ese grupo, Arbonies afirma que su papel es importante, pero no tanto, ya que debe dejar que los individuos actúen por sí mismos. Domínguez comparte esta opinión y dice que el liderazgo tiene que consistir en la capacidad de fomentar el auto-liderazgo de las personas que conforman el equipo: “Se trata de convencer desde el sentimiento, no sólo desde la razón”. Si el liderazgo clásico ha consistido en ‘haz esto’ y obedecer, ahora el líder tiene que cambiar su rol y en lugar de mandar, sugerir.

La persona ya no es un mero ejecutador, que sólo recibe órdenes, sino que aparece con todo su potencial y todos sus problemas. “Las personas no somos recursos humanos”, señala Domínguez.

En el campo de la empresa, Arbonies opina que en los equipos de trabajo de empresa ocurre algo parecido. Cuando un equipo repite rutinas estás desaprovechando su potencial. El truco consiste en enseñar al equipo a saber responder a las diferentes situaciones que puedan surgir. No repetir el automatismo, sino tomar la mejor decisión en cada momento. “Hay algunas pautas, pero siempre hay que contar con esa capacidad de tomar decisiones que no se pueden prever. Y eso es lo que hace fuerte al equipo”, asegura.

Muchos intentan encontrar a ese líder carismático al que todos siguen y en el que se apoyan. Pero resulta casi imposible. Por eso hay que dar responsabilidad al equipo porque el equipo es más importante que el líder.

Las jugadas individuales tanto en la empresa como en el fútbol no existen. Todo está condicionado por lo que hagan los demás y por la capacidad que hayan tenido esas personas de formar un equipo. Esto se puede observar en la máxima categoría de fútbol español al fijarse en los resultados y la forma de entender el fútbol cohesionado que practica el F. C. Barcelona.

Sin embargo, con el entrenamiento que propone el F. C. Barcelona, y particularmente Seirulo, se ha perseguido optimizar las capacidades personales y las relaciones entre los jugadores, porque, como se entiende de esta teoría: “Más de lo bueno no es mejor”.

domingo, 17 de junio de 2012

LEYENDO A ROBERTO PERFUMO

LEYENDO A ROBERTO PERFUMO
PARA JUGAR AL FÚTBOL HAY QUE SER:
VANIDOSO.
Sin vanidad es imposible llegar a ser futbolista. La vanidad hace que el jugador se mate por mostrarle al público, a los compañeros, al Director Técnico, a los adversarios, a la prensa, lo bien que juega, lo guapo, lo cojudo que es. Lo vivo, lo veloz, lo pícaro, lo grande que es.

El jugador se tiene que sentir el mejor del mundo y sus alrededores, por lo menos en su puesto. La vanidad es el motorcito fuera de borda que lo va a hacer trabajar, practicar, cuidar el físico, tratar de aprender algo nuevo todos los días. Ya el hecho de ponerse el colorido disfraz de jugador de fútbol implica una gran dosis de vanidad, pero esa dosis no alcanza cuando entra a la cancha a jugar y a “mostrar” lo bien que lo puede hacer.

“En la expresión está el éxito: muestre su porte de crack”.

“La vanidad como motor hace campeones”.

EGOÍSTA:
Uno juega para uno. Es como salir a comer con diez amigos; los once comen juntos pero uno come para uno. El egoísmo alimenta el deseo de llegar antes a todos lados. Incluso al vestuario, para las prácticas o los partidos, porque eso permite que el masajista lo atienda primero y no después de haber masajeado a quince compañeros, cuando el pobre tipo está muerto.

Hay que ser el primero en subir al micro o llegar al aeropuerto y elegir el mejor asiento para viajar. El egoísmo hace que el futbolista elija la mejor pelota para las prácticas de técnica individual, la mejor toalla, la mejor mina cuando asiste a una recepción.
El egoísmo es el que lo hace llegar primero a la ventanilla de pago, por las dudas…

Es la virtud que hizo grande a los goleadores en todo el mundo, porque adentro del área nunca le pasaron la pelota a ningún compañero. Ellos siempre piensan en el gol, sin tener en cuenta que a su lado y mejor colocado tal vez haya un compañero. La Argentina fue campeona del mundo en el 86 por el egoísmo de Burruchaga después de una corrida de cincuenta metros cuando piso el área y enfrentó a Schumacher: a su izquierda tenía a Valdano sólo frente al arco y sin arquero, pero prefirió patear y definir él. Por egoísta arriesgó y ganó.

El egoísmo es la virtud más importante en las dos áreas, porque así como hace que el goleador resuelva siempre solo, también hace que el defensor rechace cualquier pelota comprometida, sin pensar en ningún compañero ni siquiera en el arquero. El egoísmo hace que cuando el técnico le da la camiseta de titular no se la quiera dar o prestar más a nadie que pueda quitarle la titularidad.  Con once egoístas que no le dan a nadie la camisa porque se agarran a ella con unas y dientes se hicieron los grandes equipos.

“El egoísmo es negativo en la vida y positivo en el fútbol”.

VIOLENTO:
Ser violento es imprescindible. El jugador tiene que serlo cuando pretende ganar una pelota dividida, cuando va al choque con un rival. La violencia, sin salir de las reglas del juego, es la que arranca a los aficionados el grito de “huevo, huevo, huevo”.
Es la única virtud que el hincha acepta en lugar de la falta de técnica. Los entrenadores aman a los violentos. Y los jugadores también, siempre que jueguen para su equipo. Y le temen a los que juegan enfrente.

El fútbol es un deporte violento en su esencia. Por eso no se puede ser buen jugador si no se tiene esa dosis siempre necesaria para intervenir en la jugada dividida, para trabar con alma y vida, para llevarse por delante al rival cuando no se puede con fútbol.

En el fútbol, cada pelota se pelea a morir y para quedarse con ella hace falta violencia. Jorge Brown, patriarca de Alumni a comienzos de siglo, declaraba en 1921: “El fútbol no es un sport de salón ni nada parecido. Es un juego violento y fuerte en el que se ponen a prueba la resistencia física y la musculatura de los jugadores”.
Yo pienso lo mismo. El fútbol es un deporte violento, nadie lo puede evitar, ni las nuevas reglas, ni la prevención, ni la educación, ni los predicadores de la no violencia. Nadie la evitará. La repudio fuera del juego y la acepto y justifico dentro de él porque si no, sería jugar a otro deporte. Porque hay una estética de la violencia y, en buena medida, el fútbol debe su gran belleza a ella.

“La violencia dentro del campo de juego es una necesidad; afuera, una barbaridad”.

MENTIROSO:
El jugador debe mentir permanentemente cuando le preguntan la razón del éxito o una derrota. No tiene que decir nunca cuál es su mejor virtud ni su mayor defecto. El que lo dice pasa a ser previsible y, por lo tanto, vulnerable y controlable. Si un jugador es sincero y confiesa públicamente que su equipo tiene un arma mortífera en el contraataque, es muy probable que en el siguiente partido no pueda ponerla en práctica porque el rival ya está avisado. Es más, es posible que en ese partido el que juegue al contraataque sea el rival. A los medios de comunicación hay que utilizarlos para que los demás lean lo que le conviene al jugador que lo dice. Mintiendo sacará ventajas, porque el fútbol es el arte del engaño.

“Mienta, que en el fútbol no es pecado”.
MALO:
Hay que ser malo para ser bueno jugando al fútbol. Pelé le aconsejó a Maradona que sea malo para defenderse de la maldad de los contrarios. Pelé tenía la maldad incorporada a su bagaje técnico. Así como podía hacer, en un segundo, una genialidad con la pelota, podía esperar a un rival treinta minutos, un mes o un año para darle el “vuelto”. Pelé fracturó a un montón de defensores que entraron liviano a disputarle una pelota y que le habían pegado antes. Lo comprobé jugando contra él. Entre nosotros el respeto era recíproco, pero yo tenía que estar muy atento cuando entraba en fricción con él para disputar una pelota dividida.

El jugador tiene que ser malo para que el contrario no le robe el pan, la gloria y el honor. El pan, porque el jugador se puede quedar sin club, que es quedarse sin laburo, si por ser bueno el equipo pierde.
En una jugada se puede ir todo a la mierda. El esfuerzo de todo un año, de todo un plantel que se mató entrenando y bancando adversidades o todo el sacrificio que hizo en su vida para llegar a jugar ese partido, esa final de Copa que lo va a consagrar definitivamente y cuando llega ese momento, por blando lo pierde todo.

No se trata de lesionar al rival. Se trata de ser duro para chocar, para trabar. Hay que ser malo para hacer el cuarto gol cuando el equipo está ganando 3 a 0 y el rival está muerto. Hay que ser malo, porque si alguien pierde el cuarto gol por cancherear, lo más probable es que se agrande el rival y el equipo termine perdiendo ese partido 3 a 4.
Juan José Pizzutti tenía una frase bárbara para estos casos: “Cuando el rival está en el suelo, písenle la cabeza”. Lo decía poniendo como ejemplo al boxeador que estaba groggy y contra las cuerdas. Ahí no había que dejarlo escapar.

Reconozco que el paso del tiempo me hizo cada vez más malo. Aprendí a simular que intentaba ayudar a levantar del suelo a un rival y en realidad lo que estaba haciendo era tomarlo de una oreja y tirarlo para arriba.  O pegarle un pelotazo en los huevos con toda la intención cuando el atacante contrario se le adelantaba la pelota o saltar en el área con los codos levantados para no perder en el salto.  O dejarlo para que llegue un segundo antes a la pelota para cruzarlo y mandarlo con pelota, pasto y todo contra el alambrado.

Perfecto Rodríguez, que fue un wing de Chacarita Juniors en la década del 60, decía que tenía a un compañero tan fuerte para jugar que le pasaba la pelota con contrario y todo.

“Hay que ser malo para defender la gloria y el honor, porque en condiciones técnicas, físicas y tácticas iguales, gana el más malo. Y no hay cosa que humille, que desaliente, que caliente, que desvalorice más que perder porque el rival fue más malo que uno. Al jugador malo lo van a buscar todos los técnicos. Lo van a querer los compañeros y lo van respetar todos los contrarios”.