martes, 28 de julio de 2015

BENÍTEZ, MOURINHO Y LOS CAMINOS DEL ÉXITO. Por Alberto Egea.


Analizamos las diferentes formas de entender la gestión de un equipo
Posted on julio 28, 2015 por Alberto Egea en Opinión
Foto: La Vanguardia

Es solo un método, uno de los infinitos caminos al éxito, pero se comercia como panacea cuando se gana y como arma arrojadiza cuando se pierde. Su forma y la contraria: la dosificación mayor o menor de los miembros de una plantilla a lo largo de una temporada. Rotar y no rotar. Se dijo del último Madrid que Ancelotti había terminado por quemar a ciertos jugadores que apenas habían tenido descanso a lo largo de la temporada; de la misma forma que se dirá cuando atraviese el primer bache, que el Madrid de Benítez acusa una falta de estructura reconocible, un déficit en el acoplamiento de las piezas, producto de las rotaciones.

Raymond Verheijen identifica el problema de la fatiga en el último tramo de la temporada con el erróneo objetivo de las pretemporadas y la sobrecarga que conllevan.
El holandés Raymond Verheijen, preparador físico con Hiddink y Rijkaard entre otros y gran conocedor de la periodización táctica, identifica el problema de la fatiga en el último tramo de la temporada, no con la acumulación de partidos sino con el erróneo objetivo de las pretemporadas y la sobrecarga que ellas conllevan en una gran parte de los equipos de élite: “El objetivo más importante de la pretemporada es que los jugadores pueden desarrollar un entendimiento entre ellos, un aprender a comunicarse de forma verbal y no verbal. Para alcanzar ese objetivo se necesita de todos los jugadores, por lo que es imprescindible evitar lesiones, que son el mayor obstáculo para el desarrollo de un equipo. Es la última cosa que queremos. Desafortunadamente lo que se ve normalmente es una gran cantidad de entrenadores que sobreentrenan a sus jugadores con sesiones dobles o triples, desarrollando una fatiga de la que es imposible recuperarse entre sesión y sesión, lo que conlleva a iniciar las siguientes sesiones mientras el jugador está todavía tratando de recuperarse. Si sigues haciendo esto día tras día, semana tras semana en la pretemporada, la fatiga se acumula y las lesiones se vuelven más probables. Así que la única cosa que debemos evitar en la pretemporada es la acumulación de fatiga. Al hacer esto se reducirá el riesgo de lesiones de manera significativa, permitirá al entrenador jugar con su once titular más fuerte más a menudo y la plantilla desarrollará la comunicación interna y el trabajo en equipo”.

Verheijen, polémico por atacar de forma constante –las estadísticas de lesiones musculares le dan la razón– los métodos de Arsenal y Manchester United en los últimos tiempos –los considera arcaicos, fruto de la ignorancia de técnicos que acuden a preparadores físicos que nada tienen que ver con el fútbol de forma específica–, pone al cuerpo técnico del Chelsea como modelo a imitar en este aspecto: “José Mourinho y Rui Faria tienen un profundo conocimiento de la periodización, algo que contrasta profundamente con otros entrenadores. En segundo lugar, tienen un enfoque específico de fútbol que permite desarrollar la aptitud física como una parte integrada en ese fútbol. Mourinho no hace ningún tipo de formación aislada, todo es parte del juego. ​​Es por eso que Mourinho y el Chelsea lo están haciendo tan bien. Ellos pueden jugar y entrenar con el mismo once casi todos los días y como resultado el equipo puede desarrollar una buena comunicación y lograr un entendimiento que sólo aumenta sus posibilidades de ganar trofeos”. Jugando con un once titular ‘fijo’ –los once jugadores sumaron más de 2.000 minutos en Premier, mientras que el suplente con más minutos (Ramires) no pasó de 1.100–, el Chelsea perdió 4 de los 54 partidos oficiales que disputó en la pasada temporada –uno de ellos siendo ya campeón– y firmó 11 victorias y 4 empates en los 15 partidos de Premier anteriores a proclamarse campeón. Números que corroboran las palabras de Verheijen.

Rafa Benítez (licenciado en INEF) entiende la preparación de forma similar en el aspecto de focalizar las tareas en torno a lo que demanda el juego y la hace depender de dos factores: la demarcación (“cada una solicita demandas energéticas distintas”) y el estilo de juego (“las necesidades de un equipo que juega presionando de forma continua no son las mismas que las de uno que juega con repliegue intensivo y saliendo al contraataque”). Los entrenamientos de Rafa Benítez se diferencian en que tienen un 20% de trabajo sin balón que él mismo define como el complemento necesario que necesita el jugador en cada momento, asegurándonos de que esto no va a perjudicar o empobrecer el resto de tareas, algo que explica que en su caso no todos los jugadores realicen todas las tareas juntos.

Diferentes modos de preparación, con la mayoría de puntos básicos en común y con una coherencia absoluta en relación con los objetivos a satisfacer. Sin embargo, en cuanto a forma de gestionar la plantilla se refiere, Mourinho apuesta por un bloque base –que dependiendo de la calidad de la plantilla puede involucrar a más o menos jugadores–,mientras que Benítez desarrolla un estudiado método de rotaciones que entiende como la mejor forma de maximizar el potencial de cada jugador a largo plazo. La filosofía de Mourinho en este apartado se puede resumir con unas declaraciones suyas al diario The Telegraph en 2006 (en su segunda temporada en el Chelsea): “En este momento, tenemos nueve jugadores intocables por la forma en que juegan. El primer día les dije a los jugadores: ‘No vengan a llamar a la puerta de mi oficina. No hablen conmigo sobre por qué juego o por qué no juego. No envíen a sus amigos para hablar con la prensa y contar esto o aquello. Muéstrenme. Os prometo que juegan los mejores jugadores’. Es fácil seleccionar un once cuando sólo valoras el cómo se comportan en el terreno de juego”. 

Con Mourinho juegan los que mejor interpretan su idea en cada momento. Rendimiento como criterio de elección.

Aquí el método de Benítez exige alejarse de Mourinho. Rafa busca el protagonismo principal del máximo número de integrantes de la plantilla como dinámica de trabajo, fórmula que en sus mejores equipos le ha propiciado unos resultados espectaculares en el tramo final de temporada. Los estandartes de su idea no son jugadores determinados sino el grupo de forma global. Para ponerlo en perspectiva, decir que en las dos Ligas que ganó Benítez con el Valencia hubo 17 (en 2001/02) y 16 jugadores (en 2003/04) que superaron los 1.100 minutos en Liga que acumuló el 12º jugador con más minutos en el Chelsea campeón en 2014/15.

No es lo mismo un 4-2-3-1 con Arbeloa y Coentrao en los laterales que hacerlo con Danilo Y Marcelo, ni un doble pivote formado por Kroos y Modric que en uno en el que entre Casemiro.

Esta forma de rotar con escuadra y cartabón demanda para ser productiva que no exista en la plantilla una diferencia de calidad exagerada entre jugadores de la misma demarcación. Es decir, que la dosificación de un jugador determinado no condicione el buen funcionamiento del equipo por la diferencia de nivel con su sustituto. 

En este aspecto y a falta de los pequeños flecos que le queden por cerrar al Madrid, Benítez tiene a su disposición una plantilla de ensueño. Otro aspecto positivo del sistema de rotaciones tiene que ver con el quebradero de cabeza que supone para el técnico rival el no saber a qué equipo va a enfrentar. Con semejante plantilla, Benítez podrá ser impredecible no solo desde el cambio de sistema sino desde el perfil de futbolista –el fútbol es de los jugadores–, dado que no es lo mismo un 4-2-3-1 con Arbeloa y Coentrao en los laterales que con DaniloMarcelo; ni un doble pivote formado por Kroos y Modric o uno en el que entre Casemiro; ni un Cheryshev jugando en la izquierda a pierna natural o un Cristiano dibujando diagonales desde el mismo sector. En el debe de esta manera de gestionar la plantilla quizá quede la desmotivación que puede generar el ver cómo vaciarte en los entrenamientos o saberte superior al compañero con el que peleas el puesto puede no ser suficiente para ser un fijo en el once. Es tarea del entrenador convencer al colectivo de que esa dinámica de grupo es beneficiosa, algo muy difícil de conseguir con grandes jugadores que necesitan de los números para pelear trofeos individuales.

El hincha del Madrid se encontrará con un escenario distinto a lo vivido en los últimos tiempos. Cierto que la calidad de sus jugadores y el esfuerzo de Benítez por amoldarse a su naturaleza harán del Madrid un equipo menos rígido que los que acostumbra el técnico madrileño, pero bien hará el madridismo –en especial el que solo entiende el espectáculo desde el monopolio de la pelota y la acumulación de talento en ataque a cualquier precio– en tener paciencia, en entender que no siempre que vaya al Bernabéu va a ver a todos sus ídolos, en reeducar su paladar futbolístico a partir de la táctica, en leer al equipo de Ecos del Balón y en intentar entender los porqués en ese periodo de tiempo que va a llevar a Benítez el pulir esos automatismos en defensa y en ataque que sienten las bases del orden y el equilibrio que caracterizaron sus mejores obras.


66 DÍAS BASTAN PARA CAMBIAR UN HÁBITO. Por Patricia Ramírez.


Las transformaciones exigen tiempo. El cerebro se reorganiza constantemente si tenemos interés en hacerlo; solo hay que dejar espacio al proceso
PATRICIA RAMÍREZ -JUL 2015 -



ANNA PARINI
Cambiar de hábitos está al alcance de todos. Para ello necesita dos ingredientes importantes: elegir un cambio que sea coherente con su escala de valores, y entrenarlo hasta que se convierta en un hábito. Poco más.
Ya nada es “obligatoriamente” para siempre, ni siquiera lo que eligió como afición, profesión o lugar de residencia. La idea de que podemos ser quien deseemos, practicar nuevos deportes, aprender otras culturas, probar todas las gastronomías, tener otros círculos de amigos…, convierte una vida estanca en otra rica en oportunidades y variedad.
El cerebro es plástico. Las personas evolucionamos, deseamos cambiar, crecer interiormente, y estamos capacitadas para ello. Atrás quedaron las teorías sobre la muerte de neuronas y los procesos cognitivos degenerativos. Hoy sabemos que las neuronas generan nuevas conexiones que permiten estar aprendiendo hasta el día que morimos. La plasticidad cerebral ha demostrado que el cerebro es una esponja, moldeable, y que continuamente vamos reconfigurando nuestro mapa cerebral. Lo dijo William James, uno de los padres de la psicología, en 1890, y todos los neuropsicólogos hoy día confirman las mismas teorías.

El propio interés por querer cambiar de hábitos, la actitud y motivación, así como salir de la zona confortable, invitan al cerebro a una reorganización constante. Este proceso está presente siempre en las personas, desde el nacimiento hasta la muerte.
En esta sociedad impaciente, basada en la cultura de “lo quiero todo ya y sin esfuerzo”, cambiar de hábitos se ha convertido en un suplicio. No porque sea difícil, sino porque no le damos el espacio suficiente para convertirlo en hábito. ¿No le ha ocurrido alguna vez que al iniciar una dieta, las primeras semanas son más difíciles de encauzar que cuando lleva ya una temporada? Se debe a este proceso. Al principio su cerebro le recuerda lo que tiene automatizado, la costumbre de picotear, comer dulce o no practicar ejercicio, hasta que se “educa” y termina adquiriendo las nuevas reglas y formas de comportarse con la comida.

Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”
Santiago Ramón y Cajal

La neurogénesis es el proceso por el que se generan nuevas neuronas. Una de las actividades que retrasan el envejecimiento del cerebro es la actividad física. Sí, no solo debe practicar ejercicio por los beneficios emocionales como el bienestar y la reducción de la ansiedad, o por verse más atractivo y fuerte, sino porque su cerebro se mantendrá joven durante más tiempo. Un estudio del doctor Kwok Fai-so, de la Universidad de Hong Kong, correlacionó el running con la neurogénesis. El ejercicio ayuda a la división de células madres, que son las que dan lugar a la aparición de nuevas células nerviosas.

Existen otras prácticas como la meditación, el tipo de alimentación o la actividad sexual que también favorecen la creación de nuevas células nerviosas.

Dado que la reorganización cerebral se estimula a lo largo de toda la vida, no hay una sola etapa de las personas en la que no podamos aprender algo nuevo. La edad de jubilación no marca un declive, ni cumplir 40 o 50 años debería ser deprimente. Todo aquel que tenga interés y actitud en algo está de enhorabuena, podrá aprender, entrenar y convertirse en experto independientemente de la edad. Si usted es de esas personas que se han dedicado durante su vida a una profesión de la que han vivido medianamente bien, pero se quedaron con la miel en los labios por no estudiar Antropología, Historia, Exactas, Bellas Artes, lo que sea, puede empezar ahora. No hay límite de edad ni de tiempo para el saber.

No deje que su edad le limite cuando su cerebro está preparado para todo. La mente está constantemente renovándose gracias a la plasticidad neuronal.
Hasta hace poco se pensaba que modificar y automatizar un hábito requería 21 días. ¡Demasiado optimismo! Un estudio reciente de Jane Wardle, del University College de Londres, publicado en European Journal of Social Psychology, afirma que para convertir un nuevo objetivo o actividad en algo automático, de tal forma que no tengamos que tirar de fuerza de voluntad, necesitamos 66 días.

Sinceramente, ¡qué más da que sean 21 o 66! Lo interesante es que somos capaces de aprender, entrenar y modificar lo que elijamos y deseemos. El número de días es relativo. Depende de factores como la insistencia, perseverancia, habilidades, de las variables psicológicas de la personalidad y del interés. El cambio ronda en torno a los dos meses y pico. ¿Qué son dos meses en el ciclo de nuestra vida? Nada. Se necesita ese tiempo para ser capaces de dar el cambio que deseamos. Y esto nos hace libres y poderosos.

Diez consejos para empezar con lo que desee:
1. Elija su propósito y conviértalo en su proyecto. Seguro que, si confecciona una lista, se dará cuenta de que tiene muchas inquietudes. Pero no podemos cambiar o embarcarnos en todo a la vez. Olvide su cerebro multitarea y no quiera modificar todo de golpe. Cuando consiga automatizar el primero, pase al segundo.
Para saber más


ANNA PARINI
Libros
El cociente agallas
Mario Alonso Puig (Espasa)
59 segundos
Richard Wiseman (RBA Libros)

La Frase
“Es preciso sacudir enérgicamente el bosque de las neuronas cerebrales adormecidas; es menester hacerlas vibrar con la emoción de lo nuevo e infundirles nobles y elevadas inquietudes”.
Ramón y Cajal

2. Reflexione sobre su meta. Si contesta a las siguientes preguntas en relación a su objetivo, su compromiso con él aumentará: ¿qué quiero?, ¿por qué?, ¿para qué? y ¿con qué? El “con qué” hace referencia a sus fortalezas, valores y actitud para lograrlo. Cuando se enfrenta a algo nuevo, y dado que eso supone salir de la zona confortable, es recomendable tener la seguridad y la confianza de que está preparado, que tiene capacidad y que va a poder lograrlo. Aunque sea difícil.

3. Hágale hueco. Sea lo que sea lo que desea aprender o iniciar, necesita tiempo. Si no le busca un espacio en su agenda y lo convierte en rutina, lo normal es que termine postergando lo que ahora no forma parte de su vida.

4. Resáltelo. Todo aquello que no forma parte de nuestro orden habitual es fácil olvidarlo. Si tiene una agenda, márquelo con fosforito. Si utiliza la alarma del móvil, póngase una diaria con el nuevo objetivo. No abuse de su memoria o del “debería acordarme”.

5. Rodéese de todo lo necesario, así no tendrá excusa para no empezar. Por ejemplo, si está a dieta, compre los alimentos del régimen; si empieza a hacer deporte, busque la ropa que va a ponerse, o si se inicia en la fotografía, prepare el material.

6. Empiece hoy. No hay ningún estudio con rigor científico en el que se relacione el lunes o el primero de enero exclusivamente con el comienzo de un nuevo hábito. El martes o el jueves son tan buenos días como cualquier otro. Retrasar todo para el lunes es otra manera de postergar y de dejar que la pereza venza a su fuerza de voluntad. El mejor día para iniciar algo es hoy.

7. Emociónese. Las emociones avivan el recuerdo, le producen bienestar, y estar apasionado con lo que se hace fideliza el hábito. Busque cómo se siente, lo que va a conseguir, cómo mejorará su vida personal o profesional. Disfrute y esté presente.

8. No escuche a la voz interna que le dice que está cansado,que qué sentido tiene y que la vida tiene cuatro días y son para disfrutarlos. Nuestro cerebro está muy entrenado para buscar excusas y seguir en la zona confortable. Esa voz interior es muy pesada y puede llegar a ser muy convincente.

9. Sea disciplinado. Tómese en serio su hábito. Tomarlo en serio no significa que se ponga serio, sino que sea una prioridad para usted, algo a lo que dedicarle su valioso tiempo. Y que ocupe un lugar especial en su agenda.

10. Convierta su nuevo hábito en su filosofía de vida. Esto le dará otra dimensión y calma. No se trata de aprender algo ya, sino de que lo disfrute y sepa que tiene toda la vida para practicarlo. Si, por ejemplo, ha decidido empezar con la actividad física, no se sienta mal si un día falla. Tiene mañana, pasado y toda la vida para hacerlo. No se trata de llamar a la culpabilidad. Esa emoción no arregla nada. Solo hay que ser disciplinado y tener serenidad. Si de verdad es algo importante, mañana volverá a la carga. No es todo o nada. Se trata de incorporar algo bueno para cada uno y encajarlo en la vida para disfrutarlo, no para que sea un sufrimiento más en el caso de no poder cumplirlo un día.


lunes, 27 de julio de 2015

CONSTRUIR UN ESTILO DE EQUIPO.


por FRAN CERVERA - ROSA COBA el 25 julio, 2015 •

“Debemos plantearnos un nuevo paradigma que no se base en el conocimiento del deporte, sino en el conocimiento del deportista”.

Francisco Seirul.lo
Los motores están arrancando, la llamada pretemporada es un momento muy especial en la construcción del equipo, pero la unión de un grupo de personas en torno a un interés común no les eleva a la categoría de equipo, y no nos estamos refiriendo solo a los jugadores, también estamos pensando en el cuerpo técnico y en la directiva que avale las propuestas para que no se produzca una organización fagocitada por su propia incongruencia. Sin embargo, en vista de lo que observamos, sí se cree así en la mayoría de casos.
En este punto, el cuerpo técnico que se dispone a iniciar su trabajo se encuentra con un conjunto humano, un grupo de personas que van a trabajar como una organización (equipo), en torno a una organización (competición), desde una organización (club) y para una organización (sociedad) con un desorganizado y efímero objetivo (ganar).

La actitud ante la disponibilidad económica para los fichajes, la claridad o no de ideario, de estilo y la competencia de las personas encargadas de tomar decisiones nos parecen factores esenciales que van, desde el minuto cero, a rodar sobre la cancha de juego y además no van a dejar de hacerlo: son ciclos perpetuos, vinculantes e importantísimos.

Tenemos club, tenemos cuerpo técnico, tenemos jugadores, pero en nuestra opinión seguimos sin tener equipo.
Para poder transformar ese conjunto de subelementos en un equipo, una vez el cuerpo técnico tiene delante el conjunto de jugadores, lo primero que debe buscar es el estilo de equipo. Para poder llegar ahí debe hacerlo a través del jugador, y este no es el fin de nada, es el origen de todo, es el motor.
El estilo de equipo hace referencia al ideario, a los puntos cardinales cualitativos que definen la impronta de nuestro proyecto de equipo, y para ello el cuerpo técnico debe sacar el tiralíneas y empezar a trazar las mismas. Las líneas del futuro equipo van a configurar los límites.

El concepto límite en sí mismo parece no encajar en un cerebro configurado en términos como interacción dinámica, plasticidad, creatividad… todos ellos a modo de conceptos sinónimos depensamiento-movimiento. Sin embargo, defendemos la idea de límites como guía, como base no solo necesaria en la seguridad que toda persona necesita sentir, sino también como guía sobre la que driblar y tener un punto de referencia en la interacción entre cogniciones y conductas, porque no todo vale y esto no se debe confundir con la natural incertidumbre que está implícita en el juego.

Las posibilidades de acción como resultado de dicha interacción son tan ilimitadas, tan amplias y tan ricas como la propia naturaleza de la persona, lo que no significa que erijamos un estilo de actuación o de pensamiento anárquico. De la anarquía como justificación a un pensamiento desordenado, inseguro, aunque potencialmente hablando rico, hay un gran paso.

Por ello el estilo de equipo debe tener como principal objetivo ofrecer esa seguridad como base en las interacciones del jugador con el proyecto grupal, de modo que su entidad personal pueda ser percibida por el cuerpo técnico, autopercibida por el jugador y percibida por el resto de los integrantes del futuro equipo como su principal baluarte.

Los técnicos han de mostrar a cada una de las personas-jugadores la necesidad de explorar en su autoconocimiento, en su autopercepción. Las características técnicas del mismo pensamos que no son suficientes ni definitivas para poder configurar un equipo, entre otras cosas porque la técnica está inseparablemente unida a la persona como ejecutora de una decisión: necesitamos conocer el catálogo al completo y esto significa conocer emociones u estilos de pensamiento. Recordemos que no se trata de disociar componentes de una misma realidad.

Cuando valoremos y ponderemos todos estos aspectos, entonces y solo entonces estaremos en disposición de tener ante nosotros como cuerpo técnico, ante nosotros como club, ante nosotros como sociedad, un integrante de un equipo de fútbol. ¿Qué piensa el jugador que puede aportar al juego? ¿Cuáles creen que son sus puntos débiles? ¿Y sus puntos fuertes? ¿Cómo anda su ego? ¿Y la capacidad cooperativa? ¿En qué basa el jugador su autoestima? ¿Qué le pide al fututo equipo? ¿Qué está dispuesto a dar? ¿Cómo es su capacidad delineadora a la hora de mover o establecer límites? ¿Cuáles son su miedos?

Por lo tanto, definimos los conceptos de ideario y límites como guía, así como la adquisición de seguridad mediante unas señas de identidad que regulan y ayudan a que cogniciones y conductas actúen en armonía como el contenido esencial de un estilo de equipo. Con ello, generaremos en el futbolista lanecesidad de pensar, de cuestionarse y cuestionar como forma de crecimiento, y aumentará considerablemente el conocimiento intra e inter personal de los, ahora sí podemos decirlo con propiedad, integrantes de un equipo.

* Rosa Mª Coba Sánchez es licenciada en Psicología. Francisco José Cervera Villena es entrenador, preparador físico y readaptador. Ambos son coautores del libro “El Jugador es lo Importante: la complejidad del ser hunano como verdadera base del juego”.


viernes, 17 de julio de 2015

INVITACIÓN A LA REFLEXIÓN.


Por Joaquín Lobón. Entrenador.

NO EXISTE UNA ÚNICA MANERA DE HACER LAS COSAS, EXISTE UN MOMENTO, UN LUGAR, UNA SITUACIÓN Y UNA APLICACIÓN PARA CADA UNA DE ELLAS.
NO PENSAR QUE EL CAMINO HACIA EL ÉXITO ESTÁ SIGUIENDO LOS PRECEPTOS DE LA PERIODIZACIÓN TÁCTICA O IMITAR EL ESTILO COMBINATIVO DE GUARDIOLA O LOS EJERCICIOS DE MOURINHO, COMO HERRAMIENTA PARA TRIUNFAR.

ES EVIDENTE QUE TENEMOS MUCHO QUE APRENDER DE TODOS LOS ENTRENADORES Y NO PODEMOS NEGAR INFLUENCIAS DE ESTILO, PERO LOS ENTRENADORES DEBEMOS REFLEXIONAR SOBRE NUESTROS PROPIOS MÉTODOS QUE, INFLUENCIADOS O NO, SERÁN ÚNICOS E INTRANSFERIBLES.


SI QUEREMOS TRIUNFAR TENEMOS QUE SABER LO QUE QUEREMOS Y COMO LO QUEREMOS, PARA ACERTAR EN SU GESTIONAMIENTO.

jueves, 16 de julio de 2015

HOY HABLAMOS DE METODOLOGÍA.


Escrito por Roberto Smith
Publicado en Fútbol formativo

Imagen: winnicott.it"La Metodología en Fútbol".


Muchas veces hablamos de los entrenadores y los clubes sin saber muy bien su manera de trabajar. Para ello, Álex Couto, Iván Rivilla, Sergio Galán y Ricardo Zazo intentan poner un poco de luz sobre las metodologías de entrenamiento, para qué valen, algunos nombres que han fomentado su desarrollo y pensar hacia dónde irán encaminadas las nuevas propuestas metodológicas.

¿Es realmente importante tener una Metodología en un club?
Álex Couto: Tener método implica tener un rigor en el desarrollo del trabajo, un control de los contenidos y una guía para definir si nos alejamos o nos acercamos a los objetivos en función de los procesos elegidos. La metodología nos permite organizar el trabajo de manera que podamos manifestar de manera clara los criterios que nos diferencian y las formas que nos definen.

Sergio Galán: Por supuesto. Creo que es muy importante tener un orden en lo que hacemos, y que todas esas tareas que realicemos tengan un patrón común para conseguir ese objetivo. Esto no quiere decir que tengas que estudiar cualquiera de las metodologías conocidas y la tengas que seguir al pie de la letra, sino construir de forma empírica tu propio método, rellenando la tarta con uno o varios ingredientes conocidos, y algo de tu propia creación.

Ricardo Zazo: A mí me parece esencial saber hacia dónde va un club a la hora de diferenciarse de los demás, y eso, más allá de otro tipo de cosas que entran más por los ojos, radica en qué tipo de metodologías se llevan a cabo. No hace falta que sea mejor que otra, simplemente que sea suya. Y si el club es capaz de diferenciarse en ese aspecto, lo demás será consecuencia de esa decisión. Todo club, en mi opinión, debería tener unas líneas claras sobre cómo quiere formar a sus futbolistas.

Iván Rivilla: Mira, en muchos casos hablamos de metodología sin saber realmente a qué nos referimos. Desde mi punto de vista, es tan importante cuidar el proceso de enseñanza que lleva a cabo un entrenador, como saber qué consecuencias tiene ese proceso en el jugador. Es decir, debemos saber con qué tipo de jugadores estamos trabajando, sus demandas y necesidades. ¿La metodología en un club importante? Claro, desde luego que tener una idea de club es importantísima, saber a qué juegas, qué perfil de jugador es el que buscas, bajo qué medios de trabajo para desarrollar tu práctica como entrenador etc. La figura de “metodólogo” cada vez está más instaurada en los equipos de élite y sus categorías inferiores.

¿Por qué existen muchos Entrenadores de los cuales no sabemos su Metodología de entrenamiento?
A.C: Supongo que muchos no la dan a conocer, a otros no se la preguntan y otros muchos ni se plantean dar nombre a su manera de entrenar. La metodología como disciplina es relativamente nueva, a  veces hacemos lo correcto sin saber que lo estamos haciendo y otras veces identificamos procesos que no queremos denominarlos incorrectos. Es todo un mundo el que se manifiesta en el fútbol, a pesar de la tendencia a una homogeneización.

S.G: No lo sé. No me atrevería a decir que es porque no disponen de una. En cualquier caso, es difícil saber el tipo de metodología utilizada en los entrenamientos  viendo sólo al equipo jugar el partido. Y si aún viendo los entrenamientos no sabes qué metodología tiene un entrenador supongo que será porque no tiene una metodología posicionada en ningún extremo, que habrá cogido su ingrediente de cada una.

R.Z: Probablemente porque el Deporte, y el Fútbol en particular, ha sido considerado como una Ciencia desde hace poco (recordemos que el INEF era Instituto Nacional y hasta principios del Siglo XXI no se tomó en cuenta el cambio de nombre a Ciencias de la Actividad Física y el Deporte). Partiendo de esa base y hablando un poco de dónde viene nuestra manera de hacer las cosas en el pasado podemos encontrar que el Fútbol ha sido "desvirtuado" muchas veces en pos de unas capacidades que eran ajenas al propio juego. Y solo desde que nos centramos en la importancia del futbolista y lo que sucede en el campo se ha abierto el abanico de analizar las metodologías. Tenemos un problema de indefinición porque 1) venimos de tener unos principios basados en el Atletismo (Carlos Álvarez del Villar "La preparación física basada en el Atletismo") y 2) nuestro Deporte tiene la capacidad de anular cualquier crítica mientras la pelota entre, lo cual es admisible para el aficionado pero no para los que están dentro.

I.R: En pleno siglo XXI es imposible “poner puertas al campo”, me explico: Hoy en día estamos a un clic de obtener cientos de entrenamientos, ejercicios, tareas… lo importante es dotar de sentido a toda la información que manejamos. El entrenador que no está dispuesto a compartir su forma de trabajar, sus motivos tendrá, no voy a entrar en ello. Pero estamos en la época del conocimiento, del conocimiento dinámico que se modifica en función de nuestras necesidades y para eso es fundamental compartir, exportar ideas, incorporar métodos de trabajo y para eso hay que tener una visión aperturista de intercambio. El entrenador que comparte a su vez se enriquece a buen seguro con el trabajo de otros compañeros.

Coerver, Periodización Táctica, Situación de Simulación Preferenciales... ¿Existen en realidad diferencias? ¿Existían Metodologías en años anteriores o son solo una moda?
A.C: Sí que existen, existe una diferencia por cada equipo, porque todos son diferentes por lo tanto cada método implementado se diferenciará de los otros por las personas que los aplican y a quienes son aplicadas. Hubo metodología siempre, no con nombres tan sonoros e incluso tan confusos, pero los entrenadores siempre mantuvieron una línea de acción, no siempre la idónea pero eso, como todo, lo va curando el paso del tiempo y el conocimiento.

S.G: Sí que existen diferencias. Entre el Coerver y el resto es bastante evidente, ya que quizá ésta priorice en la técnica individual. La principal diferencia entre PT y SSP es que la periodización táctica se centra en el modelo de juego, mientras que las SSP se centran en el jugador. ¿Esto qué quiere decir? Que tal vez en periodización táctica se crean tareas algo más cerradas para cumplir con esa forma de jugar, y en las SSP se crean tareas más abiertas para el jugador, en las que la autoorganización de los propios jugadores será la que establezca el cómo. Pienso que siempre han existido. Desde el método analítico, al global pasando por el integrado, lo único que ha ido evolucionando hacia parámetros más complejos.

R.Z: Existen diferencias pero hay muchas que tienen cosas en común. En realidad, la metodología a aplicar es cuestión de matices, dónde poner el acento, qué priorizar... Seguramente habría metodologías más antiguas en el tiempo e igual de válidas o quizá no se pensó en que esos entrenamientos pudieran ordenarse y formar parte de una estructura para aprender a jugar al fútbol.  Pero para nada han de ser una moda sino más bien todo lo contrario: la base para que un club pueda crecer y formar de manera consecuente a sus jugadores.

I.R: Para mí, todas las formas de entrenar deben estar sujetas al objetivo que nos planteamos. Digamos que por sí solas no son buenas o malas, sino que es la forma en la que las empleamos, hacia dónde las dirigimos en función de lo que queremos lo que nos hace que sean exitosas o no. Por suerte, en el mundo del fútbol está habiendo cada vez una sistematización del entrenamiento más importante, y como consecuencia de ello han surgido algunos de los métodos que comentabas anteriormente en la pregunta. ¿Si existen diferencias entre ellos o no? Seguro que las hay, en todas ellas hay matices, sin embargo el papel del entrenador que supedita esto a su objetivo de trabajo es lo que va a marcar el éxito o no.

- ¿Por qué sabemos poco en España de eminencias como Francisco Seirul.o?
A.C: Por nuestra propia naturaleza, conocemos mil superficialidades intrascendentes pero a la hora de la verdad, para reconocer la virtud y el conocimiento ajeno, nos cuesta. Es necesario dar luz sobre las personas que han supuesto un paso adelante en el desarrollo del fútbol y en el acercamiento de nuevas disciplinas a este deporte.

S.G: Todo el mundo lo conoce, han oído hablar de él y de su metodología, pero realmente poca gente sabe en profundidad en qué consiste. Supongo que se debe a que se prodiga muy poco en conferencias y cursos, y que no tenemos un libro suyo como referencia. Y si a esto le unimos que las pocas veces que da conferencias no sabemos leer entre líneas y entender lo que dice…

R.Z: En mi opinión por varias razones. La primera, porque Seirul.o no tiene un libro donde toda su magna obra se resuma y tengamos que saber de él por sus alumnos como Rafel Pol o por lo que se filtra por los entrenadores con los que ha trabajado como Guardiola; además de eso, porque en este país hemos tenido (y quizá sigamos teniendo) cierta propensión a seguir pensando que el fútbol es algo demasiado trivial como para tomarlo como una ciencia mayor; y por último diría que desde Madrid siempre ha habido cierta displicencia con lo que se trabajaba en Barcelona,  quizá fomentado por una rivalidad deportiva que a los que hablamos solo de fútbol nos debería dar igual. Seirul.o es básico para entender demasiadas cosas, en el Barça y el fútbol en general, como para no querer saber más  sobre su manera de hacer las cosas.
I.R: Soy bastante tajante en esto, aquí cuando alguien innova, amplía su horizonte de trabajo, exporta ideas… se le denomina “filósofo” en tono despectivo, el “inventen ellos” o el “en el fútbol está todo inventado” que se decía hace no mucho. Esto nos ha llevado a una situación de cierto inmovilismo en algunas estructuras de club, sobre todo a nivel amateur. Por suerte en la actualidad, todo está cambiando y la forma de ver a pioneros con Seriul-lo, también. La valoración de este tipo de profesionales que tanto han hecho por nuestro deporte, merece ser reconocida.

Vitor Frade, el anteriormente mencionado Seirul.lo  en Barcelona o Coerver en Holanda. ¿Hay algunos impulsores más en el mundo en cuanto a Metodología se refiere?
A.C: Yo no sabría decir si Coerver fue un impulsor de este deporte, sí que hubo otros que definieron su línea de una manera más notoria y menos mercantil, aquellos que están escondidos en el olvido. Jimmy HoganGustav Sebes, Zezé Moreira, Viktor Maslov, Stefan Kovacs, Valery Lobanovsky, muchos innovadores que incorporaron al fútbol procesos de entrenamiento que han ido evolucionando con los años en los que los principios de especificidad estaban presentes de muy diversas formas. Otros, desde otras perspectivas aportaron muchos avances en los métodos de entrenamiento de la época, a pesar de que ahora no estén tan en boga, como Helenio Herrera o Stan Cullis por nombrar algunos.

S.G: No lo sé. Probablemente son los que le han dado un nombre a su forma de trabajar, pero seguramente haya muchas más metodologías. Incluso habrá países o culturas en las que aún sigan utilizando un método analítico, aunque nunca es del todo blanco o negro.

R.Z: Pues seguramente sí, aunque a mí se me escapa un poco tener la perspectiva suficiente como para saber quién más ha influido a la hora de entrenar. Seguramente Michels y Kovacs tienen su poso, y por Sudamérica alguno más encontraríamos. Que encontráramos literatura científica ya es algo más complejo, pero seguro que su modo de hacer las cosas influyó en generaciones posteriores.

I.R: Desde luego que sí, en cuanto a análisis del entrenamiento y búsqueda por mejorar el proceso de enseñanza- aprendizaje aplicado al entrenamiento hay corrientes muy importantes en el ámbito anglosajón. Sucede que lógicamente en el mundo del fútbol, las más próximas a nuestro círculo son las que comentas. Eso sí, me gustaría matizar una cuestión, desde mi perspectiva el método Coerver no puede situarse en la misma línea de entrenamiento que las aportaciones de Frade, Castelo o Seirul-lo por poner un ejemplo. En algunos casos, se sitúa en la antítesis de éstos.

¿Qué importancia le dan los entrenadores a su manera de entrenar? ¿Solo importa ganar?
A.C: Creo que es cada vez mayor la importancia que se le da al proceso de entrenamiento y sobre todo a la gestión del staff para que entre todo el grupo de trabajo se elabore y sobre todo se optimicen las tareas que permitan sacar el máximo rendimiento a las particularidades del equipo. Cada equipo es único, encontrar la forma de mantener esa exclusividad a través de la optimización de los contenidos de trabajo es hoy día fundamental. El  fútbol no caerá nunca en la homogeneización a la que se tiende siempre que seamos conscientes de que cada jugador, cada equipo, cada interacción que se produce entre personas en cada momento nos diferencia del resto.

S.G: En el fútbol de alta competición la realidad es esa. Como dice Pedro Gómez, “la victoria es la única capaz de justificar cualquier método”. Yo creo que lo importante es que el entrenador  crea que para ganar, que al fin y al cabo es el objetivo, su método de trabajo es el más adecuado. Aún así, ni siquiera lo que te dio éxito hace un año te garantiza volver a tenerlo al siguiente.

R.Z: Cómo entrenas y cómo logras las cosas es lo que te hace ser distinto a los demás. Por supuesto que todos los Entrenadores queremos ganar, pero solo unos pocos tienen la fama de ganadores. Un entrenador debe hacer lo que sienta que debe hacer, entendiendo que muchas veces no podrá hacerlo todo como él quiere. Pero los medios importan, claro. El aficionado no tiene por qué saber cómo se hacen las cosas puesto que, paradójicamente, no tiene por qué saber de fútbol  y con ganar le vale(entendiendo saber de fútbol por entender conceptos científicos o interioridades a la hora de entrenar) pero el entrenador debe tener una metodología en la que crea y que manifieste su manera de entender las cosas. Cómo se expresa su equipo en el campo es una buena medida de lo que un entrenador puede hacer.

I.R: Desde mi punto de vista y como decía Valdano, el estilo no es que sea más importante que la forma; sino que va antes de la forma de ganar. Esto que podría ser aplicable a todo entrenador, cobra más importancia en la formación. Ni debemos, ni podemos desvirtuar el origen y la participación de los jugadores en el mundo del fútbol. Supeditar un resultado en la formación por encima del desarrollo del niño a largo plazo es un error garrafal que únicamente atiende a nuestro ego como entrenadores, así lo veo yo. Claro, para eso desde las estructuras de club también hay que relativizar la importancia del resultado y supeditarla al proceso de aprendizaje. Por otro lado, en la élite, lógicamente debe haber matices. No obstante, la forma en que se hacen las cosas es muy importante. No vamos a poder controlar todos los elementos del juego a través de nuestra práctica como entrenadores, pero cuanto más apartados dominemos mejor serán los resultados, eso es evidente. Y en esa línea se constata la aparición de cuerpos técnicos cada vez más multidimensionales.

 ¿Se debería dar más importancia a la Metodología en fútbol  por encima de otras disciplinas como la Táctica o Técnica, más reconocibles?
A.C: Todo forma parte del proceso de trabajo. Utilizamos la metodología para ordenar y sacar el máximo partido al tiempo en el que trabajaremos todo lo demás. La metodología por sí sola no nos hace ganar partidos, ni la táctica, ni la técnica, es la forma en que adaptamos todo el contexto a las características de los jugadores y ellos, juntos, puedan dar lo mejor de sí mismos aportando su talento y su esfuerzo en pos del objetivo y que ello sea más eficiente que los rivales que tendremos enfrente. La metodología es otra herramienta para definirnos como equipo con el objetivo de ser cada vez más competitivos, estar más cohesionados y ofrecer mejores prestaciones individuales, grupales y colectivas dentro de todas las estructuras que conforman un equipo de fútbol.

S.G: No lo creo, al fin y al cabo la forma en la que tú, como entrenador, enseñas esa técnica y táctica a los jugadores es tu metodología de trabajo. Otra cosa es que la enseñes de forma aislada del juego, y alejada de lo que los jugadores se van a encontrar en el partido, en cuyo caso, no estoy de acuerdo con ese método, pero a día de hoy, han triunfado infinidad de formas de trabajar a lo largo de la historia.

R.Z: Para mí la Metodología es imprescindible, más que ninguna otra, puesto que articula las demás. Cómo trabajas, cómo ordenas, supeditas o escoges a la hora de diseñar tareas, todo es gracias a la Metodología. Es el gran continente donde verter los contenidos, sin olvidar que todo suma, claro.

I.R: Es que la metodología es el cómo llevamos a cabo la táctica o la técnica, por tanto, veo difícil separarla del todo. Lo que sí es relevante es que haya un departamento que se encargue de conocer las consecuencias metodológicas de un tipo de entrenamiento frente a otro. Estoy seguro que a través de una misma tarea, cada entrenador obtendría un resultado diferente (el feedback, la explicación, las orientaciones a los jugadores, el propio desarrollo del ejercicio…) son elementos que condicionan al jugador y que debemos tener más en cuenta aún que la propia tarea que proponemos en nuestro entrenamiento diario. Por eso, más que ser partidario de una metodología de club, soy partidario de una metodología del entrenador. Formar a entrenadores que sean capaces de percibir e interpretar lo que el jugador demanda a través del propio juego.

¿Hacia dónde irán las Metodologías de entrenamiento en Fútbol en el futuro?
A.C: Hacia la especificidad, hacia la dinamización de las fuerzas vivas que definieron, definen y definirán los equipos de fútbol, los futbolistas que a través de un balón se comunican para competir contra otro equipo diferente en fondo y forma pero constituido dentro de los mismos parámetros estructurales que el nuestro pero usando sus variables particulares de la mejor forma que les permita mostrarse eficientes.

S.G: Yo pienso que irán encaminadas a crear tareas con comportamientos más complejos. Sería la evolución más adecuada. A crear un mayor número de situaciones reales del juego, a la libertad de creación por parte del jugador. Cuantas más vivencias le creemos al jugador, mayor será su “base de datos” de situaciones conocidas para afrontarlas con éxito. Un punto clave para ello será averiguar una forma de controlar las emociones que provocan nuestras tareas en la persona, y así sabremos cómo asimilan la información. Los seres humanos nos movemos por emociones, y aprendemos a través de las mismas. Así que, yo creo que si somos capaces de controlar las emociones que provocan en el jugador nuestras tareas, podremos llegar a él de una forma más eficaz.

R.Z: Parece claro hoy día que los tipos de metodologías que van surgiendo hablan del jugador como algo esencial (por absurdo que suene, tiempo atrás no era así). El fútbol tiene una parte de ciencia (analizar, fragmentar, desmontar, volver a montar...) y de arte (diseñar, diferenciarse, crear) y parece que eso ha quedado asimilado en la mayoría de los entrenadores de vanguardia. Podemos decir que el fútbol es una ciencia no lineal donde el jugador es la base de todo, cual Hombre de Vitruvio de Leonardo. Entendiendo la complejidad del Deporte podremos entender lo complejo que es el jugador y viceversa.

I.R: Por supuesto que las nuevas tecnologías tienen mucho que decir en torno a la evolución actual del entrenamiento. Poder conocer datos tan precisos como los que te aportan por ejemplo las herramientas de GPS hacen que sepamos que lo que estamos entrenando tiene valor o no. Que la carga de trabajo se aproxima a nuestras pretensiones o no. En este sentido, la integración de las nuevas tecnologías al entrenamiento debe ser inmediato y supongo que en cierto modo, condicionarán las nuevas propuestas de entrenamiento en el fútbol.


miércoles, 15 de julio de 2015

RAÚL. AL FINAL ESTO ES UN JUEGO.


... Y VIENES A DISFRUTAR.

ESCRITO POR NOSGUSTAELFUTBOL.COM EL 17 OCTUBRE, 2014
Conversaciones de fútbol.

En NosGustaElFutbol.com recopilamos una serie de conversaciones de fútbol publicadas en el diario MARCA entre los años 2007 y 2008. En estas conversaciones, Ángel Cappa dialogará “sobre el juego, alejándose de lo circunstancial e indagando en la esencia de este deporte” con diversos personajes del mundo del fútbol.

1ª entrega: Raúl González Blanco
Publicada en MARCA el sábado 22 de septiembre de 2007
Ángel Cappa, ex técnico del Real Madrid, y Raúl González Blanco, delantero madridista, se juntaron en Madrid para hablar de fútbol. Raúl, en presencia de Luis Villarejo, director adjunto de comunicación del club, llega  a la cita sonriente y dándole una calurosa bienvenida al entrenador. El tono amable preside la conversación entre ambos.

Cappa: Hay un concepto popular sobre los delanteros que a mí me parece equivocado: hablan del primer delantero y del segundo delantero. El primero, como referencia; y el segundo, el que baja a recibir. Y yo creo que la mayor virtud de los grandes delanteros, que yo he visto, ha sido precisamente la de no ser referencia. Con Hugo Sánchez o Romario, el defensa no sabía nunca dónde estaban. ¿Qué opinas de esto?
Raúl: Hay jugadores que, por su estilo o por su corpulencia, se sitúan más cercanos al área, bien porque saben rematar de cabeza, son rematadores puros o porque tienen más problemas para tirar paredes 20 metros atrás. Pero los buenos, los grandes, son los que se mueven por todas partes del campo: en punta, 15 metros más atrás, cerca del área… Así le creas muchos más problemas al defensa. Le haces un gran lío. Si colocas directamente a uno fijo en punta y otro más atrasado, el mediocentro rival se coloca detrás de ti y te destroza. En cambio, si una vez están los dos atacantes arriba, luego los dos desaparecen… es más complicado. Lo que se ha perdido es esa movilidad que, por ejemplo, ha tenido últimamente el Barcelona. En el Barça de hace dos años veías que todos disfrutaban. El del año pasado, ya no había tanta diversión. La temporada pasada perdió esa cualidad un poco y este año, con la gente que tiene, lo va a recuperar seguro de nuevo: Messi te puede salir por cualquier lado; Ronaldinho te sale por cualquier lado; Eto’o se mueve por cualquier flanco… Y eso es lo que le distinguió cuando ganó las dos Ligas y la Champions. Ellos tenían, además, mediocampistas que te metían el balón en cualquier rincón. Ahora nosotros estamos intentando recuperar eso en el Madrid. Nosotros hemos pasado una fase en la que todo era sufrimiento. Hasta las victorias. Terminabas el partido diciendo: ‘bueno, hemos ganado y habrá una semana de tranquilidad’. Sin más.

C.: No sé lo que tú opinarás, pero para mí el Arsenal es el equipo que mejor juega al fútbol en el mundo. Domina todos los conceptos fundamentales para jugar bien. Crean los espacios, aparecen los volantes, aparece Fábregas… Si yo coloco un delantero fijo para marcar, no es referencia para los compañeros, como se cree, sino para los defensores, y les facilito la tarea.
R.: Lo mismo pasa con los medios. Como delantero, tienes que desmarcarte a veces hacia afuera para que el medio entre por el carril. Y lo que tiene el Arsenal son medios con llegada, con intención de marcar goles. De pronto, Fábregas da el primer pase y luego lo ves dando el último. Y eso es porque previamente ha metido el balón a la banda y ha hecho la diagonal para presentarse en el área.

“En el fútbol de hoy se ha perdido mucho el engaño y la comunicación con el compañero”.

C.: Exacto, centrocampistas como él agrandan el campo o lo achican según las circunstancias.
R.: En el Arsenal lo hacen muy bien. Los equipos que tienen esos conceptos son complicados de parar. No sabes por dónde te vienen.

C.: Yo creo que se están perdiendo conceptos básicos por la prisa de ganar y porque los técnicos están cuestionados permanentemente y se olvidan de enseñar. Como dijo Cruyff, entrenar entrena cualquiera; enseñar ya es más difícil. Si los medios tienen esos conceptos, de llegar y aparecer, la línea de defensa no puede estar cerca de tu portería, porque si pierdes la pelota y miras para atrás, te quedan 50 metros para volver. Mucha distancia.
R.: En el Madrid hemos tenido ese problema últimamente. En muchas fases éramos dos equipos partidos. Éramos cuatro atacantes, que luego íbamos hacia atrás y luego teníamos que atacar de nuevo… y los defensas, que sufrían, iban, venían, no llegaban… No había armonía de equipo. Y sobre todo, la perdimos en el Bernabéu. Fuera de casa está claro que cada vez es más difícil hacer el fútbol que uno quiere, porque te aprietan más, pero en el Bernabéu también hemos perdido eso. Ahora queremos recuperarlo. Hay una intención de Schuster de recuperar eso, de apretar arriba, de tener el balón y cuando lo perdemos, intentar recuperarlo rápido. Si al final lo logras, llegan las ocasiones y los goles.
Jugador y entrenador coincidieron en el Real Madrid en las temporadas 94-95 y 95-96.

C.: Ese concepto del achique está equivocado. La gente cree que el achique es tirar el fuera de juego. Y no, achicar espacios es eso: tú pierdes la pelota y hay que intentar estar juntos para recuperar cuanto antes.
R.: Los equipos grandes tienen que mostrar un buen fútbol, sobre todo, por historia, el Madrid y el Barça… Y eso no está reñido con que el equipo esté organizado.

C.: Lo que te da la organización de tu equipo es la pelota, porque la pelota genera participación. Y cuando la pierdes, estás armadito para recuperar.
R.: Claro, aunque la pierdas, estás ahí, cerquita, y la recuperas rápido. Si no tienes la pelota, el fútbol es sufrimiento. Sólo se disfruta con ella. Si no, sólo te dedicas a correr y sufres. Está claro. En el Madrid es un arma (tener la pelota) que debemos recuperar.

C.: Otro de los conceptos que se están perdiendo es el engaño. Si yo apunto al lateral izquierdo, cuando le quiero dar la pelota está marcado. Lógico. Pero si yo miro para la izquierda y la doy a la derecha, entonces logro el objetivo. Yo siempre pongo como ejemplo el primer gol que hiciste tú en el Madrid. Laudrup amagó dársela a Zamorano, que ‘picó’ hacia afuera, pero engañó y te la dio a ti, que entrabas solo por el otro lado.
“Los grandes delanteros son los que se mueven por todas las partes del campo”
R.: Se ha perdido también la movilidad arriba, ese tipo de desmarques que hacían los delanteros para que entrase el interior. Ahora se pide demasiado el balón al pie. Cuando se marcan más diferencias es cuando se pide el balón en profundidad, en carrera. Los desmarques son para entretener a la defensa y que luego entre otro por el lado opuesto. Así surgen las paredes, ahí empieza el fútbol bonito, el fútbol de dos toques.

C.: Esto es interesante. Yo sólo puedo jugar a dos toques cuando mis compañeros me dan opciones. Si no, no puedo.
R.: Sí, y no sólo una, mínimo tienes que tener dos o tres opciones. Y eso es lo que se ha perdido. En las últimas temporadas he tenido en el Madrid siempre esta sensación: no había opciones de pase. Era esperar una jugada y ver lo que pasaba. En este principio de temporada, al menos tengo la sensación de que hay más alternativas. Estamos tocando y aparece más gente. Una pared por aquí, dos toques por allá… Jugamos más cerca. Pero bueno, aún hay que perfeccionar este juego mucho más. Este año jugamos todos mucho más a gusto. Cuando perdemos la pelota, presionamos y la intentamos robar rápido. Si logramos eso, va a ser muy difícil batirnos.

''Hay que salir al campo a divertirse''
C.: Hay una expresión que se usa mucho en el fútbol español, y que para mí está equivocada, que dice: ‘si aprendemos a sufrir, vamos a ganar’. Y no es así, o al menos no lo era: los que sufrían siempre eran los que perdían, los que corrían detrás de la pelota y perdían. Es al contrario: si logramos disfrutar en la cancha seguro que vamos a ganar. Todo lo contrario.
R.: Si, ese mensaje es más positivo, pero la cultura de este país cree que hay que sufrir para conseguir las cosas. Y hay que cambiar la mentalidad: hay que salir al campo a divertirse. Pero todos: jugadores, aficionados. Todos.

C.: Los entrenadores somos vanidosos. Tú lo sabes, Raúl, pero, viendo al Arsenal, yo confieso que no podría mejorar nada de ese equipo. En cualquier lugar del campo que cae la pelota, hay cuatro jugadores ofreciéndose, y así es facilísimo jugar al fútbol. Yo digo que hay equipos que salvan a jugadores –y también, jugadores que salvan a equipos–. Es decir, jugadores de segunda fila que dentro de un buen colectivo, destacan.
R.: En un buen equipo, todos mejoramos.

C.: Hay futbolistas, como es tu caso, que nacen con cualidad innatas. Pero también yo creo que se puede aprender a jugar. Con el tiempo, cuando se acerca uno a los treinta años, y uno se preocupa de conocer el juego, se mejora como futbolista. Corre con más inteligencia, ve cosas que antes no veía…
R.: Sí, tienes más experiencia, aprendes dónde te puedes desgastar más… A veces veo que pasan 25 minutos y no hemos hecho ocasiones e intento darle una vuelta al partido. Por ejemplo, meto un par de balones en largo para presionar al equipo rival y recuperar y volver a agarrar el balón… Yo he tenido la suerte, y la desgracia también, de jugar muy atrasado las últimas tres o cuatro temporadas. Por la derecha, por la izquierda… y claro que vas aprendiendo en esas posiciones que son más complicadas. Un interior no puede estar estático. Es obvio. Tiene que moverse, girar, arrancar. Si esperas, tienes al defensa detrás siempre.

“Los buenos equipos deben mostrar buen fútbol y eso no está reñido con estar ordenados”.

C.: Eso le pasa a veces a Ronaldinho, por ejemplo. Él pide el balón con un defensa a su espalda, sobre la línea, sin espacios, y así es muy difícil resolver, aunque a él suele salirle la jugada porque tiene mucha habilidad.
R.: Y eso facilita mucho la labor al defensa. Si se regatea a tres o cuatro, perfecto, pero es muy difícil que salga una jugada así porque están todos los defensas detrás de él. Si en cambio, Xavi se la da a Messi al espacio, ¡te hace polvo!, porque o te define la jugada o se va o te da el pase.

C.: Para mí el fútbol es un juego de especialistas. Como pasaba en el barrio, donde unos jugábamos de delanteros y otros de defensores. La naturaleza es el primer entrenador que tienes y a la que nadie presiona ni censura. Por ejemplo, el otro día, cuando marcó Saviola ante el Almería, le gana a los defensores y la gente piensa: ‘mira, qué suerte ha tenido, se encontró la pelota’. Pero no es así. Saviola marca porque se anticipa a los defensores, que es una cualidad de delantero. El defensa tiene el hábito de mirar primero y cuando arranca, ya le ganó Saviola. Tú también hiciste muchos goles de ese estilo.
R.: El delantero es hábil siempre y Saviola ya sabía, antes de yo armar la pierna, que iba a chutar. Y estaba atento a eso. Eso no es suerte. Es intuición. Es estar atento.

C.: Cuando jugaba Hugo Sánchez, yo me preguntaba cómo es posible que este tipo defina siempre a un toque. Y me fui al Bernabéu a verlo detrás de una portería. Nada más que a ver eso. Observé que si la pelota venía por la derecha, él giraba y se iba al otro lado. Y lo hacía los 90 minutos. Entonces venía el pase y zas, la metía. A Romario le preguntaron una vez cuál era su mejor virtud. Y él dijo: ‘que los defensas nunca me ven’.
R.: ¡Qué bueno! Yo me acuerdo de eso en Hugo. Siempre le buscaba las espaldas al defensa porque había muchos partidos que sólo tocaba dos balones, pero eran gol. Estaba todo el partido entrando, saliendo. No era muy habilidoso tocando, pero luego no le veían. Aparte, tenía muy buenos centradores, especialistas en eso.

C.: Y otra de las cosas que hacía Hugo era ir al primer palo y, de pronto, cortaba y se iba al segundo. O al revés. Y perdía al defensor de vista. Llegaba y ‘pin’, gol.
“Lo que da organización a tu equipo es la pelota porque la pelota genera participación”
R.: Sí, lo hacía siempre. Amagaba para un lado y se iba al otro. Y el defensa se volvía loco. Te sacaba dos metros en diez y eso es mucho. En el fútbol se ha perdido mucho el engaño y la comunicación con el compañero. Yo me acuerdo que con Redondo yo sabía cuándo me la iba a pasar. Él sabía siempre dónde estaba yo. Sabía dónde echármela. Hacíamos paredes. Ahora cuesta tener esa complicidad con muchos compañeros. Yo sé, por ejemplo, que con Guti tengo una conexión increíble. Nos conocemos hace tiempo y sé que aunque no me esté mirando, sabe dónde estoy. Con Sneijder también es muy fácil jugar.

C.: Piensa rápido.
R.: Así es, piensa rápido y, en sólo dos días viéndole entrenar, sabes que te ve antes que otros compañeros que, por sus características, crees que te la van a echar y… no te la pasan. Ahora, en el Madrid, vamos a tener esa dinámica con los nuevos fichajes. Porque ya son varios los que tienen ese juego. Y los que no lo tienen, se pueden contagiar.

C.: El engaño implica un riesgo y son pocos los que quieren arriesgar. Sin riesgo, no hay juego.
''El talento, ahora, parece que es lo de menos''
C.: Ahora ponen en la televisión los kilómetros que hace cada jugador. ¡Y qué importa los kilómetros que haga cada jugador! ¡Qué más da los kilómetros que hiciera Romario! Romario no corría kilómetros, corría metros, 22 metros, calculo. Y hacía luego tres goles y ganaba el partido. El fútbol ahora se ve todo en base al esfuerzo físico. El talento parece que es lo de menos. Ahora dicen que hay que correr mucho para ganar.
R.: En el Real Madrid hemos cambiado ahora. Hacemos físico, pero también hacemos mucho con la pelota y eso se nota en el campo. Y, aparte, así es como se coge más velocidad. Hay equipos que se hinchan a correr durante el partido y cuando tienen la pelota, no saben qué hacer con ella.


DESDE EL BANQUILLO. DIEGO SIMEONE.


Publicado por admin.

Nadie es más importante que nadie. “Ni siquiera el crack del equipo puede pensar eso. El número uno también necesita del equipo para desarrollar su juego y para seguir siendo el mejor“.


Desde su llegada al conjunto colchonero, el cholo ha demostrado que no es un entrenador normal, es un entrenador excepcional. Ha conseguido cambiar por completo la imagen del club, desterrando la etiqueta de “pupas” que perseguía a los atléticos, convirtiendo al Atlético de Madrid en un equipo con mucho oficio, sacrificio, carácter… pero sobre todo un equipo ganador.

No hay nada mejor para un entrenador que los jugadores crean en lo que hacen, y sobre todo en lo que transmite su entrenador y el cholo lo ha conseguido. La vocación de entrenador le viene de su época de jugador, mucho antes de abandonar los terrenos de juego ‘’Según veía que se acercaba mi final como jugador ya hablaba a mis compañeros como un entrenador. Y lo mejor es que ellos me seguían y aceptaban ese rol’’. Ahora se entiende porque fue capitán de la selección argentina con tan solo 24 años.

En su llegada al Manzanares su fuerte personalidad como entrenador y su conocimiento del club, hizo que los jugadores lo aceptarán como su “Jefe” desde el primer día ‘’El liderazgo dentro de un grupo no se elige, es el grupo el que te lo da’’. Cuando un líder te dice que lo mejor es que te ates una pesa al tobillo y te lances desde un puente, lo haces. Así es el Cholo. Capaz de gestionar a una plantilla a la que le faltan muchos retoques para competir con Barcelona y Madrid pero él lo consigue, capaz de lidiar con una situación económica  que obliga al club a vender a sus estrellas para equilibrar el presupuesto . Alguien que no permite nunca bajar los brazos a ningún jugador y que hace sentir tan importante al que juega 20 como al que juega 90 minutos.

El cholo transmite todo lo que aprendió en su etapa de jugador de los entrenadores que lo dirigieron, machaca a sus jugadores con sus conceptos y creencias. En sus inicios en Estudiantes colgó esta frase en el vestuario de los jugadores: “El que tiene miedo, que se quede en casa”. Las ideas del Cholo son muy claras, su primer objetivo es hacer equipo, que todos remen en la misma dirección, que los jugadores se identifiquen con los colores, que se involucren en el proyecto. La clave: el grupo. El vestuario del Atlético no es un conjunto de compañeros que entrenan dos horas al día y poco más. Es un conjunto de amigos. Que comen juntos, cenan juntos, hacen vida juntos. 

El “culpable”… el Cholo ‘’El grupo tiene que estar contigo, tiene que creerte. Si duda de ti o desconfía, las piedras empiezan a aparecer en el camino’’. La unión del grupo gira en torno a Simeone y la capacidad de tener a 22 jugadores contentos, hace las cosas más fáciles.

Diego no permite que ningún jugador saque pecho después de cualquier victoria, de ahí su famoso: “Partido a partido”, discurso del que ha hecho una religión para los atléticos: “el cholismo”. Nadie se sale del guión, desde aficionados hasta dirigentes. Aunque detrás de esa frase se esconde un entrenador al que le gustan los retos, “Cuando la vida nos pone retos el ser humano siempre responde, porque en las dificultad es cuando somos mejores” pero con la convicción de que todo llega con el trabajo sin más “Suelo utilizar una frase de mi amigo Nelson Vivas: sólo en el diccionario éxito está antes que trabajo”. Es un entrenador que sólo piensa en el mañana, como dijo en su día: “Disfruto ganando un título. Pero lo que ya se hizo se quedó atrás. El fútbol siempre es el mañana”. Es dialogante, le gusta comunicarse con los jugadores “No sólo el jugador debe entender al técnico. El técnico también debe entender al jugador”.

Pero por encima de todo Simeone es un ganador. Consecuencia por la que llegaron los titulos. “Yo como entrenador quiero jugar para ganar y quiero jugadores que solo piensen en ganar. No deseo futbolistas que prefieren estar en equipos menores para tener más protagonismo“.
En el día a día Diego delega en su equipo de trabajo, tiene confianza absoluta en el “mono” Burgos (2º entrenador), en “El profe” Ortega (preparador físico), ambos tienen poder de mando y decisión, juntó a Vizcaíno (tercer entrenador) y Pablo Vercellone (entrenador de porteros) forman el cuerpo técnico. Grupo de trabajo que paga el propio Simeone (el Atlético le paga un fijo por todo su equipo de trabajo).

ANÁLISIS TÁCTICO.
Sus equipos suelen muy ordenados y hechos para jugar al contraataque, cediendo la iniciativa al equipo contrario. Lo cual no significa que dejen hacer lo que quiera al rival, cuando pierden la posesión de la pelota los jugadores más cercanos al contrario con balón realizan presión, con la finalidad de temporizar, dándole tiempo al equipo a realizar un repliegue hasta la zona preestablecida, donde intentan recuperar la posesión para salir al contraataque. Si la presión no es posible se reorganizan rápidamente replegando la línea de cuatro defensas más el pivote defensivo. El Atlético presiona cuando pierde el balón en zonas alejadas de su portería. Si no hay contras, basa su juego ofensivo en los ataques directos, buscando a los jugadores más adelantados. Cobrando mucha importancia la segunda jugada. Cuando no le interesa que el equipo rival inicie el juego desde su portería adelanta posiciones presionando y obligando a sacar en largo. Pero lo normal es que adopten un posicionamiento defensivo plegado para robar y contraatacar.
Filosofía Cholista:    Ir partido a partido.   “Hay que ir escalón a escalón. Si queremos subir cuatro seguidos, nos caeremos”.

Miguel Ángel “Aroca” @m_aroca14 @SEntrenador
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