domingo, 19 de junio de 2016

ENTREVISTA INÉDITA CON BORGES.


“Soy un anarquista conservador”.

Un chico de 15 años le pidió al escritor en 1982 una cita para un trabajo de la escuela y para su sorpresa se la concedió. Ahora, 30 años después de la muerte del escritor de 'El Aleph', aquella entrevista sale a la luz.

CLAUDIO PÉREZ MÍGUEZ
Madrid 16 JUN 2016 -

Claudio Pérez Míguez y Jorge Luis Borges, en 1982, en Buenos Aires.

Cuando cursaba el tercer año de la escuela secundaria, en Don Bosco, partido de Quilmes, en la provincia de Buenos Aires, con quince años de edad, la profesora de literatura, una española llevada de pequeña a Argentina y muy admiradora de la obra de García Lorca, Josefa Iglesias de Fanelli, pidió como trabajo práctico que eligiéramos a alguien para hacerle una entrevista.

La literatura y la figura de Borges, tan controvertida en la Argentina de aquellos años, ya había llamado mi atención, por lo que tuve la idea de hacerle a él ese reportaje. Ni yo ni mi entorno próximo teníamos contactos literarios, por lo que pensé ver si encontraba su número en la guía telefónica. Buscando por Borges, encontré que estaba, todavía, a nombre de su madre, Leonor Acevedo de Borges, que ya había muerto. Aún recuerdo el número: 42-2801. Inmediatamente llamé, me atendió Fanny Úbeda, la señora que se encargaba de la casa, y me dijo que Borges estaba de viaje.

Como el plazo para la entrega del trabajo transcurría, buscamos a otras personas para cumplir con la tarea, pero cuando faltaban dos días, se me ocurrió intentarlo de nuevo. Me volvió a atender Fanny, y cuando yo esperaba hablar con alguien para explicarle mi idea y que este se lo trasladara a Borges, ella le pasó el teléfono directamente a él, que habiendo escuchado mi propuesta me dijo: "Venga mañana o pasado, 10 o 10 y media". Esa misma noche preparé las preguntas. Se las mostré a mi padre para que me diera su opinión sobre el cuestionario, y me dijo por qué en lugar de tratar de hacer una entrevista imitando a la que le hacían los periodistas, buscando generalmente alguna declaración explosiva que diera un titular, no trataba de encararla desde mi punto de vista, viendo lo que pudiera interesarme a mi edad. Me pareció un buen consejo y traté de reformularlo de esta manera.

Como el trabajo había que presentarlo en equipo, invité a mis compañeros, varios me acompañaron, y por supuesto estuvimos en su casa el día siguiente a las 10.
Este encuentro me permitió seguir frecuentándolo en su domicilio, llevarlo a dialogar a mi colegio, a mi casa, y un gran número de encuentros que seguramente definieron mi gusto por los libros y lo literario. Pero esto ya es otra cosa, en lo que nos concierne, la entrevista fue realizada en el piso de Borges, en la calle Maipú 994, de Buenos Aires, el 29 de julio de 1982, más de un año antes del retorno de la democracia a Argentina. El resultado es el que transcribimos a continuación, y que se conservó inédito hasta la fecha. "A mí se me hace cuento" que ya han pasado más de tres décadas de ese día y que se cumplan 30 años de su muerte. "El tiempo que los mármoles empaña", cambia muchas cosas y otras no, su palabra sigue iluminándome.

¿Podría contarnos cómo estaba constituida su familia?
Sí. Mi madre era criolla, era católica, pero católica a la manera argentina, es decir, más una cuestión social que teológica. Mi abuela inglesa, era de tradición protestante, predicadores metodistas. Ella sabía de memoria la Biblia. Ud. le recitaba un versículo cualquiera y ella le decía, sí, Libro de Job, capítulo tal, versículo tal y seguía adelante. Entre los protestantes hay mucha gente que conoce de memoria la Biblia. En los hoteles, por ejemplo en Inglaterra, en Escocia y en Nueva York también, siempre en el cajón de la mesa de luz hay una Biblia. 

Y además las citas bíblicas que serían pedantescas en castellano, son comunes en inglés. La gente continuamente está citando versículos de la Biblia o frases bíblicas, y eso no resulta pedante. En cambio, en los países católicos resultaría forzado. De modo que mi abuela era muy religiosa, metodista.
La familia de mi madre era católica, como dije, a la manera de los países latinos, de un modo superficial. Mi padre era agnóstico, es decir, librepensador, y nos llevábamos todos muy bien, eso jamás provocó una discordia.

Qué más puedo decir de mi familia. Mi padre era profesor de Psicología, en el Colegio de Lenguas Vivas, y yo recuerdo exactamente lo que ganaba, él era abogado además, era Secretario Civil. Él tenía que dar dos clases de Psicología por semana en Lenguas Vivas y le pagaban 100 pesos al mes. Cien pesos al mes era dinero entonces, y ahora corresponde más bien a la literatura fantástica. Cien pesos no significan nada. En ese tiempo sí, todo era mucho más barato que ahora. Yo recuerdo que el dólar estaba a 2 pesos con cincuenta centavos. Creo que actualmente ha subido el precio, ¿no? Nuestra moneda es la más baja del mundo, creo.

Por el lado de mi padre y mi madre, era una familia militar, mi abuelo el Coronel Francisco Borges se hizo matar, realmente, en la batalla de La Verde, que ocurrió cerca del pueblo de 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires. Mis abuelos hicieron la campaña de la independencia, luego las guerras civiles, la guerra con el Brasil, todo eso.
Ahora, por el lado de mi abuela inglesa, no. Eran predicadores y profesores.

¿Qué estudios realizó usted?
Pocos. Yo estudié en el Collège de Ginebra, estudié y tengo mi bachillerato. Ahí había dos materias principales, que eran el francés y el latín. Yo comprendí que si estudiaba bien francés y latín podía prescindir de las otras materias, lo cual ha hecho que yo sea extraordinariamente ignorante, ya que estudié física, botánica, mineralogía, zoología, música, gimnasia, química y no sé absolutamente nada de ellas. Historia sí me gustaba. Pero historia en Suiza no es una materia obligatoria, es optativa. Si usted quiere puede estudiar historia Suiza, si no, no. Yo estaba interesadísimo en conocer la historia de Suiza ya que yo estaba ahí, entonces la estudié. Sí son obligatorias, la historia antigua, la moderna, etc, pero no la Suiza.

Ese es el único título que tengo, los demás son títulos Honoris Causa, que no son más que generosidades, soy Doctor Honoris Causa de Tucumán, de Nueva York, de universidades italianas, colombianas, mexicanas, luego de Harvard, de Oxford, de la Sorbona, pero creo que no puedo llamarme Doctor ya que estos doctorados Honoris Causa son un favor que le otorgan a uno y que por supuesto agradezco, ya que es un honor, aunque no sé si lo merezco.
Personalmente solo puedo decir que soy bachiller del Collège de Calvino en Ginebra.

¿A qué edad toma conciencia de su vocación literaria?
Yo no sé. No recuerdo una época sin leer ni escribir. Yo siempre estaba leyendo y escribiendo. Ahora mi padre me dijo que solo leyera lo que me interesaba, que no leyera un libro por el sentimiento del deber, porque era famoso. Que leyera solo cuando me interesara, y que solo escribiera cuanto tuviera una necesidad de hacerlo. Que escribiera mucho, que rompiera mucho y que no me apresurara a publicar, ya que publicar no es parte necesaria del destino de un escritor.

¿Cómo llega a publicar su primer libro?
Mi primer libro lo publiqué tardíamente, yo tenía 24 años. Se llamó Fervor de Buenos Aires, y se publicó aquí, en Buenos Aires. Mi padre me dio 300 pesos que me permitieron la impresión de 300 ejemplares. No se puso en venta, lo repartí entre mis amigos. A mí me gustaba mucho. Pero, en realidad, era el cuarto libro que escribía. Había escrito tres antes, que curiosamente, destruí. Tal vez debería haber destruido ese también.

¿Cómo surgen sus obras? ¿Se sienta a escribir sistemáticamente o lo hace cuanto siente la necesidad?
Eso es muy complejo. Yo siento que hay algo que quiere que yo lo escriba, y yo trato de disuadirlo. Pero si hay un tema que vuelve, un argumento de un cuento o un poema que vuelve, entonces lo escribo. Me parece un error buscar temas, hay que dejar que los temas lo busquen y lo encuentren a uno. Si no salen libros fabricados.

Creo que todo el mundo escribe así, aunque los periodistas, no, ellos buscan temas. Y, por ejemplo, un escritor que admiro mucho, Capdevila, escribió un libro sobre las catorce provincias argentinas, es muy raro que todas le interesaran, y menos que le interesaran favorablemente. Eso es ponerse a fabricar un libro. Yo por ejemplo he escrito un poema al agua, y no se me ocurrió escribirle al fuego, a la tierra y el aire. Sería una cosa mecánica. Escribí un poema al agua porque me interesaba. De modo que buscar temas es un error. Hay escritores que se proponen escribir sobre la vida de los campesinos de tal sitio, y así salen los libros.

¿Cuál de sus libros prefiere y por qué?
Bueno, la mayoría no me gusta. Me resigno a ellos. Aproveché las llamadas obras completas para omitir dos libros. Para mí, mi mejor libro es el que se titula El libro de arena. Es de fácil lectura, es un libro breve, no uso ninguna palabra que requiera el uso del diccionario. Es un libro de cuentos, y otro libro de cuentos que me gusta es El informe de BrodieEl libro de arena es el único del que estoy satisfecho. Tal vez el tiempo juzgue así también y borre los demás, que son realmente borrables borradores.

Pero hay mucha gente que admira toda su obra...
Sí, pero yo no me encuentro entre ellos. Eso es un error, y no sé si agradecerlo, porque no sé si hay que agradecer los errores.

¿Cómo se definiría a sí mismo?
Si yo tuviera que definirme diría un escritor, aunque tal vez sería mejor decir un lector, ya que yo creo ser mejor lector que escritor.

¿Cómo trascurre un día en la vida de Jorge Luis Borges?
Bueno por la mañana si tengo suerte, vienen a verme periodistas de Quilmes. Pero generalmente mis días no son tan favorables, luego duermo una siesta y escribo algo.

¿Qué es para usted la amistad?
Cuando Eduardo Mallea publicó el libro Historia de una pasión argentina, yo pensé: será sobre la amistad, ya que la amistad es la pasión argentina, quizá la única. Yo tengo esa impresión de que la amistad es muy importante para nosotros, lo cual está bien, no?

¿Cómo definiría Buenos Aires?
Yo tengo un poema, en mi último libro, que se llama La Cifra. Voy a citar el primer verso, que es una definición: "He nacido en otra ciudad que también se llamaba Buenos Aires", es decir, que ha cambiado tanto que es otra. Es que uno no llega impunemente a los 83 años. A los 83 años casi todos mis amigos están en La Recoleta. La ciudad ha cambiado enteramente. Yo nací en el centro de Buenos Aires, en la calle Tucumán entre Esmeralda y Suipacha. Toda la manzana, salvo el almacén que estaba en la esquina, era de casas bajas, con azoteas, con patios, con aljibes, había algunas casas altas que se hicieron después, en la calle 25 de Mayo o Reconquista.

¿Qué podría decirle a los jóvenes que se empiezan a interesar por los problemas del país?
Yo no sé, hay tantos problemas. A lo mejor este país logra salvarse, aunque yo no veo cómo. La situación es mala, y no solo aquí sino en el mundo entero. Tal vez todos los momentos sean terribles y sintamos más este porque está más cerca. Yo no veo salvación posible, y tal vez vayamos hacia la tercera guerra que puede ser la última. Lo que está sucediendo, en el Líbano, lo que sucedió aquí, lo que está sucediendo en Irak o en Irán. Esperemos que no, porque sería un suicidio de la humanidad.

¿Cree que los jóvenes deben interesarse por la política?
Yo no sé. A mí no me interesó nunca la política. Me interesa más la ética. Creo que si cada uno actúa éticamente eso puede tener un efecto político muy grande.

¿Qué forma de gobierno prefiere?
Yo querría un mínimo de gobierno, pero lamentablemente todavía los gobiernos, aún los gobiernos malos, son necesarios. Como la policía, que es evidentemente necesaria. Si fuéramos éticamente perfectos no serían necesarios los gobiernos, que son un peligro, sin duda. Pero yo no puedo opinar en materia política, soy un anarquista conservador. Mi padre era anarquista. Una vez fuimos a Montevideo y mi padre me dijo que me fijara en las banderas, en las aduanas, en los uniformes, en las iglesias, en las comisarías, porque todo eso iba a desaparecer. Nosotros, cuando fuimos a Europa, en el año 14, viajamos sin pasaporte. No había pasaporte, usted pasaba de un país a otro como de una habitación a otra. Luego vino la Primera Guerra Mundial, la desconfianza, el espionaje, y ahora todo ha cambiado, no se puede dar un paso sin identificarse, es muy triste eso. Espero que en Quilmes estén mejor las cosas que en Buenos Aires...

¿Cómo imagina el futuro de Argentina?
Yo quiero pensar que habré muerto, pero creo que vamos barranca abajo. Yo ya no tengo esperanza, ustedes son jóvenes, tal vez tengan esperanzas, yo ya no tengo ninguna.

Muchas declaraciones suyas generan polémica, y hay gente que cree que usted busca ese efecto...
¡Por supuesto que no! El que piense eso no me conoce nada.

Para terminar ¿querría dejarnos algún consejo o mensaje?
Yo no he sabido manejar mi vida, no puedo dirigir la vida de los demás. Mi vida ha sido una serie de equivocaciones. No puedo dar consejos, ando un poco a la deriva, cuando pienso en mi pasado me avergüenza. Yo no doy mensajes, los políticos dan mensajes.

 Quilmes es un municipio de la Provincia de Buenos Aires, anexado a la Capital y a solo 20 km de


BORGES HARTO DE BORGES.


Entrevista inédita ralizada por Xavier Rubert de Ventós en 1992
XAVIER RUBERT DE VENTO.



 Jorge Luis Borges. / EFE.

Éste es un fragmento del diá­logo que mantuve con Bor­ges en su casa de Buenos Ai­res, el verano de 1982, desde que me abrió la puerta su vie­ja criada hasta que vino a ce­nar con nosotros su hermana Norah, viuda de Guillermo de Torre. Pese a ser "analfabe­ta" (como precisaba Borges con cierto orgullo), la criada no ca­recía de reflejos ágiles ni de una admirable capacidad de utilizar en su provecho los acontecimientos imprevistos. 
En menos de 10 minutos pasó así de dialogar suspicazmente desde el resquicio de la puerta y cerrármela en las narices a entregarme a su amo, ex­plicarme que debía parar la lavadora al sonar un pitido y a esca­par de la casa para no volver hasta tres horas más tarde (luego Var­gas Llosa me ha contado que a él le pasó algo parecido). 

En este tiempo tuve yo que abrir la puerta, contestar al teléfono, acom­pañarle a que me enseñara sus cuadros de tigres y el vestido rosa de su madre desplegado sobre la cama... Al día siguiente me pi­dió que le acompañara al cementerio donde iban a enterrarle, y allí nos recogió María Kodama, que venía de la Universidad.

-Dice usted que nació en un suburbio de calles aventuradas y ocasos invisibles, y añade: "Pero lo cierto es que me crié en un jardín, detrás de una verja con lanzas, y con una biblioteca ilimitada de libros ingleses".
-Sí, era la biblioteca de mi padre y de mi abuelo... Sí, de mi padre, de mi abuela y de mi bisabuelo.

-¿No será eso su personal experiencia de un destino general de América? Mario Faustino dijo que lo propio de América fue "nacer adulta", con una jurisprudencia ya desarrollada, una joya arabista, una prosa ya barroca... Aun hoy mismo, en la Repú­blica Dominicana le insultan a uno en la calle llamándole "he­reje" o "sin concepto".
Creo que los americanos somo europeos desterrados. Yo no tengo nada en común, digamos, con los aborígenes
-No había pensado en eso. Pero creo que, de algún modo, todos somos europeos. Europeos en el exilio, en el destierro, ¿no? Creo que los americanos somos europeos desterrados. Y eso nos hace heredar toda la cultura occidental. No sé si lo he­mos aprovechado hasta ahora... quizá Estados Unidos lo hizo mejor que esta América. En todo caso, yo creo que no tengo nada en común, bueno, digamos con los aborígenes. Tengo una gota de sangre guaraní por ahí, pero eso no cuenta mayormen­te. Y creo que somos, sí, occidentales. Salvo que eso de occi­dentales también es falso, ya que en la cultura occidental Israel no es menos importante que Grecia. Entendida Roma como ex­tensión de Grecia, desde luego. Pero creo que sentimos eso y de­bemos tratar de merecerlo.

-Para usted Buenos Aires es "un viejo hábito"...
-Sí, yo no conozco bien la ciudad. Como casi todo el mun­do, conozco lo que se llama el centro, que topográficamente es un extremo de la ciudad.

-A mí me sorprendió que Keyserling hablara de la esencia o del carácter de Buenos Aires como el "no te metás", que se correspondería con el catalán "no t'hi emboliquis".
-Sí, pero hay también el otro adagio, "primero tira tu lanza", que sería lo con­trario.

-¿Coexisten ambos en su país? ¿Coe­xisten como en la plaza de Mayo, donde según usted se mezclan "la clara guerra contra los españoles y la oscura guerra contra el gaucho"?
-Exactamente. Aunque no sé; yo no puedo hablar con ninguna autoridad so­bre Buenos Aires. Es una ciudad que dejé de ver hacia 1950 y tantos.

-Pero sobre la que no ha dejado de escribir.
-No, he seguido escribiendo, pero siempre he pensado en aquel Buenos Ai­res pretérito, un Buenos Aires que ha desaparecido. Sin embar­go, ocurre una cosa curiosa, y es ésta: yo puedo estar en Lucer­na, puedo estar en Tokio; pero eso es durante la vigilia. Cuan­do sueño, sin embargo, siempre sigo estando en Buenos Aires. Y sobre todo en la Biblioteca Nacional, en la calle de México, o, si no, en aquel Buenos Aires de casas bajas de mi niñez. Es decir, algo mío se queda en Buenos Aires aun cuando viajo. Yo he viajado por buena parte del mundo, pero nunca sueño en es­tos lugares. ¿Cómo le diría yo?; estoy en Japón, estoy en Egip­to, estoy en Irlanda, estoy en Tejas, pero eso durante la vigilia. Cuando sueño, estoy en Buenos Aires, en un Buenos Aires que, desde luego, sólo existe en la memoria de hombres viejos como yo...

-Entonces usted sólo creería en la nacionalidad que se sueña.
Sí, tengo valor cívico, que no valor físico. Mi cirujano y mi dentista lo saben muy bien
-Sí, en una nacionalidad onírica...

-Y por tanto muy épica...
-¡Pero, desde luego! Yo creo que el nacionalismo ha traído muchos males. Ante todo, va contra la pareja distribución de los bienes espirituales y materiales; eso es una. Y la otra es que na­cionalismo da a creer que cada país es el único; que el idioma que cada uno habla es evidentemente el mejor... Mañana va a salir un poema mío, en el que hablo de eso. Hablo de lo que me parece eso de estar parcelado en países, cada uno con su mito­logía peculiar, con antiguas o recientes tradiciones, con un pa­sado sin duda heroico, con agravios, con litigios...

-Usted es muy pacífico, pero se enfrentó valientemente a los peronistas...
-Sí, tengo valor cívico, que no valor físico. Mi cirujano y mi dentista lo saben muy bien. Una vez, a mi madre la amenazaron de muerte por el teléfono, a las tres o a las cuatro de la mañana. Una voz grosera le dijo: "Yo los voy a matar, a vos y a tu hijo". "¿Por qué, señor?", dijo mi madre. "Por­que soy peronista". Ella le contestó: "Bueno, en el caso de mi hijo es muy fá­cil, está ciego; sale todas las mañanas a las diez de esta casa. En cuanto a mí, les aconsejo que se apuren, que no pierdan tiempo telefoneando, porque he cumpli­do 80 y tantos años, y a lo mejor me les muero antes".

"Me les muero". Eso no puede decir­se en otros idiomas. Sí, quizá en inglés: "I die on you". Pero no tiene tanta fuer­za, ¿no? Sí, "me les muero antes"... En­tonces el otro cortó la comunicación. Le pregunté: "¿Qué pasó, madre? ¿Sonó el teléfono?". "Sí", me dijo, "un sonso..." Y me repitió la conversación. Luego, cla­ro, no pasó nada. A veces hay un placer de la amenaza. Después quedan desaho­gados. Uno ha cumplido con su deber y no tiene por qué pasar a mayores.

-Usted decía también que el dolor más terrible es el previsto, el anticipado.
-Sí, claro. La mejor muerte para el moribundo sería un paro cardiaco, ¿no? Ser fulminado sería lo mejor. Pero para los que quedan, no. Mejor prepararse el día de la muerte.

-¿Por qué me ha pedido que nos acercáramos a su tumba, a su bóveda?
-La verdad es que la palabra es un poco triste, ¿no? Pero es mi bóveda...

-... Y la bóveda de sus antepasados.
-Sí. Pero curiosamente yo siento que no están aquí. Si yo pienso en mi madre, yo pienso que ella está en mi casa, y que el hecho de que sus restos estén aquí es... bueno, es verdadero, pero yo no puedo sentirlo. Y sé que está aquí mi abuela y mis abuelos... Están los parientes míos, tantos amigos... Yo sé que eso es un hecho real, pero para mí no es un hecho, digamos, emocional. Siento que realmente ellos están en otra parte; cier­tamente no encerrados aquí...murió hace seis años, está allí, en mi casa. En cambio, aquí sé que están sus restos, pero me parece que eso, emocionalmente, no es cierto. ¿No es mejor pensarlo así? Sería muy triste pensar que está aquí...

-Pero a usted le he oído iro­nizar también sobre la muerte en una milonga que dice: "No hay cosa como la muerte...".
-Sí. "... para mejorar la gen­te". Y luego tengo otra de un condenado a muerte, que es: "Manuel Flores va a morir. / Eso es moneda corriente. / Morir es una costumbre, / que suele tener la gente". Respecto a la "otra vida", no sé qué decirle: ambas cosas son igualmente increíbles. La inmortalidad personal es in­creíble, pero la muerte personal también lo es.

-Aparte de creíble o no, ¿re­sulta para usted querible? Se lo pregunto porque en algunos tex­tos parece que usted no sólo no crea, sino que tampoco quiera esta inmortalidad.
-Ah no; en mi caso personal, no. Ahora, si yo pudiera ser in­mortal en otra situación, y con el olvido total de haber sido Borges, pues bien, entonces acepto la inmortalidad. Pero no sé si tengo derecho a decir "acepto". Creo que en el budismo se niega la existencia del alma. Se supone que cada individuo, du­rante su vida, construye una suerte de organismo mental, que es el karma, y que ése es heredado por otros, no por él, ya que si no creemos en el yo no podemos creer en la muerte personal, ¿no? Buena parte del libro Las cuestiones del rey Milinda (Milinda es una evolución sánscrita del Menandro, que es un catecismo budista), buena parte de este libro está dedicada a la negación del yo. El yo como el que han negado Hume, Fernández y Schopenhauer.

-En este sentido, es usted muy poco unamuniano...
-Ah, desde luego. Unamuno estaba loco. Yo no sé cómo no estaba cansado de ser Unamuno. Y eso que no vivió tanto como yo. Yo estoy harto de Borges. Cada mañana, al despertar y en­contrarme con él, me digo...

-¿"A ése le tengo ya muy conocido..."?
-Eso, una tristeza, sí. Ya estoy harto de ese... un interlocutor permanente.

-Una actitud no tan distinta, sin embargo, de la de Kierkegaard, que deseaba lo absolutamente Otro. Esta posición radi­calmente religiosa, ¿no conecta de algún modo con una posi­ción radicalmente nihilista como la suya?
Me gustaría sobre todo leer y también ver las caras de las personas que quiero y los lugares donde estuve con amigos
-Sí, claro. Esto "otro" sería Dios, ¿no?

-No sé; Dios o la Nada. En todo caso, la no-continuidad de lo humano más allá de este mundo.
-Hay ya un exceso de lo hu­mano aquí.

-Y no desearía usted, en ningún caso, su continuación.
-No, yo no. Tengo la espe­ranza -mi padre tenía la misma- de morir enteramente, de morir en cuerpo y alma, si es que el alma existe.

-¿Y cómo comprende usted que para mucha gente eso no constituya una esperanza, sino un desasosiego?
-Yo conozco a mucha gente religiosa, y están un poco aterra­dos. Porque o esperan el paraíso -lo cual, como dijo Bernard Shaw, es un soborno- o se temen el infierno. En cambio, una per­sona que no cree en ninguna de las dos posibilidades, una perso­na como yo, que no se cree dig­na de castigos o de recompensas eternas, puede estar tranquila. Pero todo es tan raro, la verdad, que a lo mejor perseguimos este diálogo en otro mundo...

-Usted escribió: "Descreo de la democracia, ese curioso abu­so de la estadística". Y en otro lugar habló de la dictadura di­ciendo que favorece la opresión, favorece el servilismo y, lo que es peor, favorece la idiotez.
-Curiosamente, aunque yo haya dicho estas últimas pala­bras, estoy de acuerdo con ellas. En cuanto a la democracia, creo que por ahora (y ahora puede significar cien años) en este país somos indignos de ella. En cuanto a la dictadura, ya conocemos sus efectos devastadores. Pero yo, realmente, no entiendo de política. Soy un tranquilo e inofensivo anarquista spenceriano. Y de anarquismo saben ustedes, los catalanes.

-¿Conoció usted a nuestros modernistas y noucentistas: Rusiñol, Maragall, Bertrana, Ors...?
-Ah, sí, a Ors sí. ¿Vive todavía este muchacho?

-Murió hace ya algunos años. ¿Le conoció usted personal­mente?
-No, me interesaron muchísimo algunos ensayos suyos. Muy finos, muy finos... Hasta que leí una especie de novela suya, no recuerdo ahora el nombre, que me pareció intolerable. No leí nada más de él.

-¿Se refiere a La bien plantada?
-Eso, La bien plantada. Inaceptable. Las medidas del torso, la cintura y los to­billos de la protagonista eran absoluta­mente intolerables. Decidí no volver a abrir un libro suyo.

-Lo que sí ha continuado manejando fue el Diccionario etimológico de Coromines. (Cojo de la estantería una primera edición desgastada por el uso, y con el Coromines en las manos, hablamos del Cratilo platónico, del carácter representa­tivo o arbitrario de las palabras, de su historia y transformación).
-Vea cómo el término sajón bleich, que significa sin color, de­rivó de un modo contrapuesto: en castellano a blanco y en inglés a black (negro).

-¿Será por algo parecido por lo que los chistes procaces son en castellano chistes verdes y en inglés chistes azules?
-La verdad, no entiendo esta inversión por la que el verde, que debería sugerir algo natural, vino a significar en castellano todo lo contrario. Pero encontraré la solución. En cuanto la halle, le escribo enseguida. (Borges habla siempre de temas retóricos, etimológicos o incluso poéticos en términos de verdad, de solución, de exactitud).

-¿Pero tiene usted aún el Coromines en las manos?
-Sí.

-Pues busque el término jazz... Mire, en el inglés criollo de Nueva Orleans to jazz quería decir fornicar. O, más precisamente, fornicar de un modo breve, espasmódico, violento, como sugiere el sonido mismo de la palabra. Es comotango, que no viene, como creía Lugones, del tangere latino, sino de la etimología africana que veíamos antes en el Coromines. Nolli me tangere-just jazz it... Aunque tampoco estoy seguro. Si yo pudiera con­sultar... pero hace ya años que no veo.
-Tres cosas se pierden al perder de vis­ta "el mundo de la representación" -como llamaría usted al mundo físico-, el mundo de los libros y el mundo de la pro­pia escritura. Son tres pérdidas distintas.

-Cierto. -¿Cuál ha ido más dolorosa para us­ted?
-No. A mí me gustaría sobre todo leer, leer por ejemplo un ver­so erótico de Eduardo Marquina donde todo es un juego de refle­jos en espejos. Y me gustaría también ver las caras de las personas que quiero... las caras de mis amigos. Y también los lugares don­de estuve con amigos: la librería Salvat-Papasseit en Barcelona. Pero venga usted y acompáñeme a la otra habitación, donde le en­señaré los cuadros de tigres y el último vestido de mi madre.


LOS LIBROS DEDICADOS AL ENSAYO.


Los libros del próximo número.
Piketty, Klein, Barbara Ehrenreich o Zizek en un número dedicado al ensayo, en el que también comparecen Iris Murdoch o Antonio Manzini.

BABELIA
16 JUN 2016 -

Bienvenidos al desierto de lo real. Slavoj Zizek. Akal. Madrid, 2005.

La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre. Naomi Klein. Paidós. Barcelona, 2007.

Por cuatro duros. Como (no) apañárselas en Estados Unidos. Barbara Ehrenreich. Capitán Swing. Madrid, 2014.

La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Richard Sennett. Anagrama. Barcelona, 2000.

Chavs. La demonización de la clase obrera. Owen Jones. Capitán Swing. Madrid, 2012.

El capital en el siglo XXI. Thomas Piketty. Fondo de Cultura Económica. México, 2014.

Desigualdad: un análisis de la (in)felicidad colectiva. Richard Wilkinson y Kate Pickett. Turner Madrid, 2009.

In Praise of Forgetting:Historical Memory and its Ironies. David Rieff. Yale University Press. New Haven / London, 2016. 160 páginas. 25 dólares.

El libro y la hermandad. Iris Murdoch. Traducción de Jon Bilbao. Impedimenta. Madrid, 2016. 656 páginas. 24,95 euros

Una primavera de perros. Antonio Manzini. Traducción de Regina López y Julia Osuna. Salamandra. Barcelona, 2016. 284 páginas. 18 euros.

Pista negra. Antonio Manzini. Traducción de Teresa Clavel Lledó. Salamandra. Barcelona, 2015. 252 páginas. 17 euros.

Camille. Pierre Lemaitre. Traducción de Juan Carlos Durán Romero. Alfaguara. Madrid, 2016. 314 páginas. 18,90 euros.

Donde los escorpiones. Lorenzo Silva. Destino. Barcelona, 2016. 350 páginas. 19 euros.

Besar al detective. Élmer Mendoza. Literatura Random House. Barcelona, 2016. 256 páginas. 17,90 euros.

La noche de la Usina. Eduardo Sacheri. Alfaguara. Barcelona, 2016. 372 páginas. 18,90 euros

Viaje a la nada. Elsa López. Hiperión. Madrid, 2016. 65 páginas. 10 euros

El azar y viceversa. Felipe Benítez Reyes. Destino. Barcelona, 2016. 508 páginas. 21 euros

Ida y vuelta. La vida de Jorge Semprún. Soledad Fox Maura. Debate. Barcelona, 2016. 352 páginas. 23,90 euros


CONTE RESTAURA EL VIEJO RÉGIMEN EN ITALIA.


EUROCOPA DE FRANCIA

El técnico logra la adhesión de una plantilla que celebra la superación del fútbol de toque que predicaba Prandelli. Dicen que el 'catenaccio' es la única alternativa a la falta de talento
DIEGO TORRES.
Toulouse 19 JUN 2016.

El primer gol de Italia en la Eurocopa tuvo consecuencias sangrientas. Zaza abrazó con tanta vehemencia a su seleccionador, Antonio Conte, que cuando acabó la celebración el técnico descubrió una hemorragia nasal. La providencia suele ser generosa con los líderes como Conte, tan hábil desenvolviéndose en el escenario del vestuario como ejecutando la doctrina de los antiguos maestros delcatenaccio. Ayer, tras conseguir clasificarse para octavos, el técnico, a quien apodan Generalissimo, se presentó en la sala de conferencias del estadio municipal de Toulouse apelando al estado de emergencia. 

Además de sangre hay crisis. “Este grupo, y yo me incluyo”, avisó, “siente el orgullo y la responsabilidad de representar a un país en un momento difícil desde todo punto de vista”.

Dice Arrigo Sacchi que el fútbol italiano nutre su ideario de la cultura medieval de la supervivencia mediante la fortificación, arraigada en la sociedad de su país desde la caída del Imperio Romano. Si la teoría es tan verosímil como parece, Conte restauró el viejo régimen tras suceder a Cesare Prandelli, que puso el énfasis en la necesidad de elaborar más el juego, según las últimas corrientes españolas y alemanas. Once partidos invictos y la clasificación para octavos de la Eurocopa (dos victorias sin encajar goles contra Bélgica y Suecia) consagran la visión primitiva. Conte se reafirma como el caudillo de una plantilla cuidadosamente seleccionada por compartir la misma fe.

“La gente no tenía una buena opinión de Italia”, dijo Gianluigi Buffon, el viernes, después de jugar 90 minutos contra Suecia sin recibir ni un remate; “y la gente tenía razón. Porque nosotros no somos un equipo talentoso. Nosotros tenemos nuestros límites. Y nuestra fuerza consiste en reconocer esos límites”.

Buffon sugirió que la posesión de balón que pregonó Prandelli entre 2010 y 2014 fue un error que justificó las críticas de la vieja escuela. El capitán comparte con Conte el sentimiento de seguridad que proporciona la construcción de un reducto defensivo con cinco marcadores y tres centrocampistas físicamente resistentes que solo quieren la pelota cuando la roban para contragolpear.

Conta argumenta el cambio de paradigma en la dura realidad del fútbol italiano y sus jugadores multiplican el discurso. “Somos muy humildes”, advierte Chiellini, “muy conscientes de nuestro potencial". Barzagli, otro de los pilares ideológicos del grupo, se ufana del juego del equipo: “Italia ha demostrado que conserva su tradición futbolística de siempre; incluso en los momentos en que dudamos de nosotros mismos”.

Las condiciones resultan tan pobres, insisten, que no tienen más alternativa que implementar el tradicional modelo de subsistencia. A la crisis económica se suma la carestía de la cantera. “Yo no dije que en el fútbol italiano falten jugadores de calidad”, señala Conte. “Pero esto es un hecho. No me he levantado una mañana para descubrir que esto es así. En el fútbol italiano atravesamos un periodo que seguramente no es muy feliz; encontramos dificultades para que emerjan talentos. Dicho esto debemos hacerlo lo mejor posible. Yo he llamado 23 jugadores que, antes que futbolistas son verdaderos hombres”.

El aspecto fiero, la formidable cabeza hollada por cuencas donde brillan los jillos azules, contrastó con la voz entrecortada de mezzosoprano cuando exhortó a laitalianitá a dejar de acudir a los estadios como acude la gente sin patria, meros aficionados al fútbol, tal como hicieron en Toulouse, en donde fueron mayoría las masas de hinchas suecos vestidos de amarillo.

“Quiero que haya felicidad, que haya alegría, que haya entusiasmo”, insistió, como subido al balcón. “Quiero transmitir nuestra pasión a los aficionados de Italia. Y a propósito, pido que vengan a nuestros partidos con una camisetita azul. Ni siquiera pido la camiseta oficial, ni la camiseta del equipo. Conque sea de color azul es suficiente. Pido que proyecten una imagen bella porque ahora veo a los otros con estas camisetas, todas amarillas, bellísimas… Para nuestros jugadores sería bonito ver estas camisetas azules. Porque hoy nuestros aficionados han venido por miles pero se les ha visto dispersos. Quisiera que todos se sientan comprometidos con esta selección y también un poco responsables de todo lo que sucederá”.

Una vez convocado el pueblo, Conte se replegó al cuartel de Montpellier donde le complace entrenarse a salvo de miradas extrañas, rodeado de alambradas de púa y guardias tirando de mastines. Su objetivo es ganarle a Irlanda el miércoles para evitar el cruce con España.


LA LECTURA MÁS PROFUNDA DE ESPAÑA EN LA EUROCOPA.


La selección pierde toque en el medio para ser más vertical en el ataque
LADISLAO J. MOÑINO
Isla de Ré 18 JUN 2016 -


Del Bosque da instrucciones a Busquets. KAI FÖRSTERLING EFE.

Temerosos del juego de España, sus rivales llevan tiempo poniendo en práctica un planteamiento que parece ideado en serie en la cabeza de los seleccionadores. La fórmula suele consistir en dejar a un solo delantero en punta y montar una línea de cinco centrocampistas por delante de los cuatro defensas. Todos, incluido el delantero, defendiendo de manera abnegada en su propio campo. Contra esa idea, también han tenido que combatir el Barcelona y el Bayern de Múnich de Pep Guardiola en los últimos años.

 La conclusión de los especialistas es la necesidad de abrir el campo, pero en situaciones de ventaja. Guardiola explicó, cuando se enfrentó al Atlético de Madrid, que utilizó ese mismo entramado defensivo, que “para llegar por afuera es necesario pasar por dentro”. “Llegar por afuera desde atrás es muy difícil, por lo que es necesario el fútbol interior en algún momento para después abrir a los costados”, razonaba el técnico de Santpedor para explicar las dificultades que le planteaba el dibujo de Simeone.

Primero la Republica Checa y después Turquía plantearon ese antídoto contra la superioridad técnica española. En ambos partidos, a España le costó encontrar la solución para que su fútbol tocado empezara fluir. “Los partidos, hay que madurarlos”, advierte Vicente del Bosque. La solución para romper esas barreras que plantan los contrarios delante de su área empieza por una cuestión numérica.

 “A veces no se valora del todo, pero en cada partido tenemos que jugar con equipos con defensas que tienen a once jugadores detrás. Los laterales son fundamentales en el juego de España. Laterales que rompen líneas. Eso es primordial y nosotros tenemos tanto a Jordi Alba como a Juanfran, que lo hacen muy bien”, apunta Cesc. Cuando España ha detectado dónde y cómo hacer las superioridades y ha ajustado los pases ha emergido esa versión que tanto recuerda al equipo que conquistó las Eurocopas de 2008 y 2012 y el Mundial de 2010.

“Las superioridades y el juego entre líneas son fundamentales en el fútbol de hoy”, razona Del Bosque. “Mis jugadores son conscientes de lo que es más conveniente en cada momento. Saben leer muy bien los partidos”, prosigue el seleccionador. “Generar las superioridades es algo que está previsto. Por un lado van Juanfran, Cesc y Silva y por otro Jordi Alba, Iniesta y Nolito”. ¿Y cuando Iniesta y Cesc se juntan más? “Eso te lo da el partido y ellos lo ven, son soluciones para resolver esos problemás”, responde Del Bosque.

Contra el atasco
“Hay veces que los centrocampistas nos desesperamos y bajamos a buscar el balón porque si no parece que no estás interveniendo. Sin embargo, de lo que se trata es de perder toque y buscar más profundidad”, analiza Cesc. “No hay muchas opciones y si bajamos muy hacia atrás para buscar el balón te quedas atascado. Es en esos momentos cuando el fútbol de toque se hace más pesado. Lo que se necesita para romper esos esquemas son pases más profundos y verticales”, matiza Cesc.

“Tenemos que buscar soluciones para ese tipo de defensas. A veces tardamos en encontrarlas, pero tenemos recursos suficientes. Una vez que encuentras por dónde penetrar, ya sea por la banda de Juanfran o por la de Jordi Alba, es complicado que los rivales puedan frenarnos porque siempre hay un jugador nuestro de más. Y si no podemos ir por fuera vamos por dentro”, dice Bruno.

El partido contra Turquía confirmó a España como la selección que mejor juego ha desarrollado en lo que va de campeonato. Si para el seleccionador turco Fatih Terim, es una selección “especial e irresistible”, para el técnico vigente campeón del mundo, el alemán Joachim Löw, es la gran vedette del campeonato: “España tiene un equipo de gran clase. Eso es así siempre, no solo ante Turquía. En 2014 quedó eliminada, pero también ahí tuvo un juego de primera", afirma Löw. “Tienen una gran versatilidad. Y aplican ese juego de combinaciones rápidas de forma extraordinaria”, concluye Löw.


SITUACIONES SIMULADORAS PREFERENCIALES

SITUACIONES SIMULADORAS PREFERENCIALES - DAVID HERRERA




Si hacemos un breve recorrido sobre el desarrollo de los diferentes  deportes durante el siglo XX llegaremos rápidamente a la conclusión de que los procesos de enseñanza – aprendizaje se basaban en las teorías conductistas (psicología, pedagogía, didáctica, metodología…) así como los procesos de entrenamiento – rendimiento lo hacían en las teorías mecanicistas de ramas como la fisiología, la biomecánica, la medicina o la física (dicotomía cuerpo – mente). Ambas comportaban un modelo atomizado del deporte en cuestión, donde primaba lo observable, lo mensurable.

Dicho modelo crecía en torno al estudio del deporte, reproduciéndose según evolucionase el reglamento, las exigencias de la competición o los conocimientos del entrenador. Como podemos observar, todos ellos factores son ajenos al jugador, al deportista. La tendencia en rendimiento era parcelar la realidad competitiva para trabajar en los entrenamientos de manera aislada la técnica, la táctica, la preparación física… por medio de prácticas cuantitativas de ejercicios analíticos en secuencias lineales progresivas (Seirul-lo, 2013).

Frente al paradigma clásico del pasado siglo, surge una nueva visión del deporte que se centra en el desarrollo integral del deportista, gracias a las aportaciones de las teorías ecologistas, el cognitivismo, la teoría de los sistemas… que logran la auto-modelación del deportista, su auto-estructuración.

Ahora bien, ¿cómo lograr esta auto-estructuración? He aquí algunas ideas del profesor:
-        Observando el impacto que la competición ocasiona en el jugador
-       La constante adquisición por parte del jugador de nuevos conocimientos sobre el juego, sobre la competición y sobre sí mismo.
-   La instauración de habilidades técnico-tácticas en las que el jugador presente ciertas competencias.

Como vemos, todas ellas parten del deportista, le sitúan como eje principal en torno al que dirigir el proceso metodológico. Por tanto, atendiendo a este nuevo paradigma, debemos interpretar a la persona como una estructura hipercompleja, configurada por interacciones y retroacciones entre las diferentes estructuras: bioenergética, coordinativa, cognitiva, socio-afectiva, emotivo-volitiva, creativo-expresiva…

Tras este marco teórico contextualizador, el entrenador se preguntará como enfocar el proceso de entrenamiento centrado en el jugador, que él sea el protagonista, el que toma las decisiones, influyendo lo menos posible en el desarrollo del mismo, pero a la vez, orientando las tareas hacia el objetivo táctico principal que se pretende. La respuesta está en el rótulo que da título a este artículo: situaciones simuladoras preferenciales.

Son propuestas de entrenamiento muy cercanas a la realidad específica competitiva en las que se imponen ciertas reglas que ayuden a conseguir un objetivo principal dentro de nuestros principios de juego.

Se trata de tareas en las que el jugador es el principal protagonista, el que interpreta, enfocadas en torno a un determinado objetivo táctico pretendido, el cual se alcanzará condicionando lo mínimo posible con indicaciones de índole mecánica o lineal.

Por ejemplo, si en el plano macro queremos incidir en el juego interior, podemos plantear una situación de mantenimiento 7x7+3c en una superficie rectangular delimitada, dentro de la cuál habilitaremos una zona central en la que sólo podrán aparecer los mediocentros o dentro de la cual no se les podrá presionar o se hará de manera mínima. Así, estamos priorizando el juego asociativo en la medular, sin más consigna que favorecer la aparición de los jugadores encargados de elaborar, dando total libertad de decisión al jugador en la evolución de la tarea de cara a mantener la posesión de balón. Una vez asimilado el objetivo, se suprime el condicionante, aumentando el grado de dificultad, pero quedando ya patente en el jugador el objetivo principal de la situación.

Vamos con otro ejemplo. Si queremos incidir en evitar el pressing del rival en la salida de balón y para ello, consideramos fundamental hacer bascular al equipo contrario llevando el esférico de un lado a otro, podemos dividir el campo en tres carriles y situar tres mini-porterías, una en cada uno de ellos. La consigna será intentar hacer gol en el lado opuesto al que iniciamos la jugada.


Una vez ha identificado el jugador el objetivo pretendido, eliminaremos las consignas que limiten la libertad del mismo en su toma de decisiones, de modo que sea él quien interprete el juego y decida si es mejor finalizar jugada por la zona contraria a la que se inició o, por el contrario, interpreta que la mejor manera es seguir jugando en la misma, por existir superioridad debido a un mal pressing rival o por la confianza en un compañero habilidoso en el uno contra uno.

No pretendemos ofrecer la respuesta al jugador, sino sentar las bases para que sea él mismo quien busque soluciones. Al ojo poco entrenado le puede llevar a confusión, a entender que hay un alto grado de anarquía según esta perspectiva. Todo lo contrario, existe cierto orden dentro de un caos aparente que permitirá aflorar las propias decisiones del jugador y que sea él quien resuelva las situaciones de forma totalmente autónoma e impredecible.

“La verdadera importancia reside en definir la orientación de la tarea, qué buscamos, qué objetivo perseguimos”

“Todos los sistemas dinámicos complejos fundamentan su existencia en mantener sus funciones como un todo, mediante interacciones y retroacciones de sus componentes”

Autor: David Herrera
Twitter: @davidheco

Fútbol Complejo – Una manera diferente de entender el fútbol
www.futbolcomplejo.com


miércoles, 15 de junio de 2016

BRASIL SE OLVIDÓ DEL JUEGO.


Hace ya un tiempo que en la sociedad brasileña se ha dejado de hablar de fútbol y se ha empezado a darle la espalda a su historia, a su esencia; en definitiva, a su manera de sentir
DIEGO LATORRE.

15 JUN 2016 -
Varios jugadores brasileños, tras la eliminación de la Copa América. MAURICIO DUEÑAS CASTAÑEDA EFE.

En los pequeños detalles, en una conversación en un bar, en la elección de un directivo o en la decisión de un entrenador, percibes cómo el fútbol se interpreta en una sociedad. Hace tiempo que Brasil se ha comenzado a descapitalizar de algo trágico para su cultura. Hace ya un tiempo que en la sociedad brasileña se ha dejado de hablar de fútbol y se ha empezado a darle la espalda a su historia, a su esencia; en definitiva, a su manera de sentir.

La playa, la música y la pelota forman (o formaban) parte de un patrimonio cultural. Brasil quiso ir a buscar la verdad a Europa y comenzaron a importar una serie de conceptos, ligados a un fútbol de parámetros científicos y musculares, y emprendieron un camino hacía el valor físico del jugador, hacía la capacidad táctica, y se olvidaron de la técnica y de las nociones del juego.

El jugador siente si no se habla de fútbol en una sociedad
A partir de entonces hubo una distorsión de lo que siente Brasil por su fútbol y, lo más preocupante, es que esa distorsión se va heredando y puede interferir en la genética de los jugadores. Siempre va a existir un Neymar o un Ganso (es incompresible que no haya disfrutado de minutos en la Copa América), pero en algún punto el jugador siente cuándo no se habla de fútbol en una sociedad. ¿Por qué? Porque cuando el futbolista entra a la cancha lleva consigo una carga social, no es algo retórico.

 Hoy se apilan jugadores fuertes y veloces. ¿Y el talento? El talento se utiliza como algo complementario y es justamente a partir del talento que se puede armar un equipo ordenado. Nunca a partir de un equipo ordenado va a aparecer la inspiración. El talento se puede ordenar, pero al orden no se le puede dar talento.

En Argentina hay una especie de mandato social muy fuerte de ganar
La idea de un directivo puede ser: “Voy a contratar a Dunga porque tiene cara de serio y va a convertir a Brasil en un equipo ganador”. Para la Canarinha, en cualquier caso, no era una prioridad esta Copa América, su objetivo son los Juegos Olímpicos, pero el daño ya está hecho. Pero pegarle a Dunga no tiene sentido, podrían haber estado Neymar y Douglas Costa, pero cuando se utiliza el doble pivote y se sospecha del talento…

Frente a Perú el equipo estaba agonizando y Ganso en el banquillo. El único tipo que podía aportar una ocurrencia en los últimos metros miraba el partido desde fuera. En esas circunstancias es cuando te das cuenta de qué material está hecho un entrenador, en ese momento es cuando las máscaras se caen.

En Argentina la situación no es muy diferente, aquí hay como una especie de mandato social muy fuerte de ganar, que no sé si los jugadores lo viven o no, creo que sí por la veces que la selección se ha quedado sin el premio mayor. Da la sensación de que los jugadores cargan con esa mochila.

 Ahora, sin Brasil ni Uruguay, las circunstancias parecen favorables. El resto de los equipos parecen estar al alcance de Argentina, pero existe el escollo de la competencia. El fútbol tiene una ley propia por la que uno más uno no siempre es dos, sobre todo en las competiciones cortas en las que no hay revancha y el azar es una componente inevitable.
En México la salida de la pelota desde atrás es innegociable
Colombia es un equipo fuerte, tiene dos o tres jugadores muy interesantes, sumado a una estructura de juego consolidada. Es un equipo dentro de todo confiable, con todo lo que significa la palabra confiable. Estados Unidos ha dado un paso adelante. Es un conjunto que juega con mucha frescura, hasta con insolencia. Construido a imagen de su entrenador.

Klinsmann es un aventurero. Todavía tengo la imagen de la selección alemana del Mundial del 2006, un equipo que ya le estaba avisando al mundo de que algo había cambiado. En Estados Unidos el fútbol es un deporte marginal, no se pasa de los potreros al fútbol profesional, está la universidad de por medio.
Eso quiere decir que todavía sigue faltando la picardía, la travesura, componentes intangibles, que se encuentran en el fútbol de la calle. Sin embargo, creo que con Klinsmann, Estados Unidos, a su manera, ese paso lo han dado.

EE.UU juega con frescura, es un equipo a imagen de Klinsmann
La llave más interesante es la de Chile y México. La selección chilena es una caja de sorpresas que todavía se está adecuando a su nuevo entrenador después del grandísimo trabajo de Sampaoli. Ya no está Valdivia y su ausencia se nota. Por momentos se convierte en un equipo desbocado y ya no manejan bien la pausa, un parámetro que, sin perder el vértigo, dominaba muy bien el equipo anterior.

 México juega a una velocidad impresionante. Jesús Corona y Chicharito son dos grandes delanteros y tiene volantes con recorrido internacional. Osorio ha construido un equipo que, sin caer en el apresuramiento, tiene vértigo y es versátil tácticamente. Juegan desde atrás, la salida desde abajo es un hecho cultural desde Lavolpe, un hecho innegociable, jamás se revolea la pelota.

Y México tiene a Rafa Márquez, el tipo que se acopla al equipo. Rafa es un estratega, el jugador que marca el pulso. Dice mucho que a sus 37 años esté en la selección. Es el líder del equipo.