jueves, 28 de julio de 2016

CHARLA CON GONZALO CHAVES.


Gonzalo Chaves (@Gons_)

Gonzalo Chaves es un auténtico amante del fútbol que habla siempre desde el conocimiento y el estudio. Cualquier entrenador o persona que sueñe con serlo, tiene en su blog (http://elfutboldegons.wordpress.com) la oportunidad para estudiar equipos y plantear imaginariamente cómo ganarles o ver principios de juego o variantes que serán útiles en un futuro. Sin embargo, lo hace por pasión y amor a este deporte y eso hace que cada palabra suya esté abierta a cualquier amante de este deporte. Gonzalo ofrece su forma de entender el juego, muy alejada del habitual reduccionismo y viendo el juego como un “continuum”.  No hará falta pedirles que le sigan en twitter (@Gons_) porque leída esta charla, lo harán seguro.

Beltrán: Gonzalo, en primer lugar, decirte que es un placer hablar de fútbol con una persona como tú y que espero que estas charlas ayuden también a ofrecerle al espectador una visión más completa del juego porque hasta esta revolución digital, los aficionados hemos vivido de análisis copados por los árbitros, la falta de intensidad y la diferencia física, ¿está eso superado?

Gonzalo: Las gracias a espacios como éste que enriquecen el debate fútbolístico para los que buscábamos ese algo "más" que aún no se nos ofrecía en otros medios de mayor alcance. ¿Superado? A un nivel global no lo creo y supongo que es esa la barrera entre un ambiente y otro: aquellos que reducen sin tener consecuencia de lo que es el fútbol, sin entrar a valorar en superficialidades como estamentos arbitrales y derivados.

Quizás habría que hacer un esfuerzo aún mayor para ir cambiando un poco todo, comenzando por comprender sin tener que profundizar en el juego. Respeto a la calidad.
Sí, algo de eso debe haber cuando la gente no consigue disfrutar del Real Madrid y del Barcelona, de Mourinho y de Guardiola... Yo, por ejemplo, estoy convencido de que si la gente se parara a disfrutar y valorar más este juego, ese fanatismo irremediable, sería menor. Y está claro que tiene que haber "fans" de cada equipo, pero la gente que escribe, la gente que entrena... esa gente también antepone muchas veces la pasión y la costumbre a la razón y el estudio y eso hace que no encontremos un modelo definitivo y que mal eduquemos incluso a muchos jugadores

Haciendo metáfora un poco con el propio fútbol, supongo que todo comienza desde la cantera, creando una idea y tratando que persista hasta el primer equipo. En lo mediático podría pasar igual, comenzando desde la base, inculcando cierto respeto al juego para a partir de ahí encontrar una corriente de opinión diferente a la que se nos ofrece continuamente o que al menos contiene más 'chance' para llegar a nuestra vista. Creo que ese es el valor que se está imponiendo en muchas webs, usuarios o profesionales, con intenciones claras de poner color al gris de la polémica, la cerrazón de unos colores o en definitiva, algo que no se entiende como fútbol. Sucedáneos.

Sí, mira, yo siempre que discuto con gente cercana a mí, me dice que a los entrenadores hay que darles continuidad, que se necesita tiempo... pero el problema muchas veces no son las destituciones, ¡hay entrenadores que de verdad hay que echarlos! el problema es anterior, es el porqué fichas a un entrenador, qué parámetros sigues... importa el resultado y no el método cuando el resultado nunca puede ser igual en un equipo que otro, cada plantilla, cada sociedad, incluso cada estadio es un contexto diferente y grandes profesionales parecen no entenderlo.
Y de verdad que hay muchos que ni siquiera tienen método, que hacen lo que le hacían sus entrenadores a ellos y esos entrenadores hacían lo que entrenadores de hace cincuenta años hacían...

Entramos en un plano más profesional y en la eterna "dicotomía" entre el método y resultado. En este caso, siempre intento decir lo mismo: El resultado siempre es consecuencia de lo otro. Y como bien sabes, ¿para qué dividir cuando el fútbol no consiste en eso? Podríamos redondear la ecuación si en vez del término 'método' lo hallamos como 'el jugar', porque supongo que ésta es la ramificación de lo que se hace en el día a día, el examen de ese trabajo metodológico. En el mismo, entra 'todo'.
Desde aquí a la definición de lo complejo que es este deporte hay una senda estrecha, la cuál es difícil de entender por el propio significado del adjetivo. ¿La lástima? Que muchas veces quién decide, no tiene asimilado eso.

Sí, realmente, muy pocas veces quien decide lo tiene asimilado. Afortunadamente, cada vez llegan más técnicos competentes y cercanos a la visión de que el fútbol es un todo y que el entrenamiento tiene una relación específica y no condicional con el juego. Sin duda, entre todos ellos destacan Mourinho y Guardiola. La gente los enfrenta a menudo, o eres de uno o eres de otro y sin embargo yo les veo muchas más similitudes que diferencias, ¿estás de acuerdo?
Lees a Mourinho, a sus colaboradores, a Martí Perarnau, a Oscar Cano... por citar algunos que han sido referencia a la hora de ir colocando ideas en mi mente sobre lo que es el fútbol y lo inabarcable del mismo. Interpretas sus lecturas sobre método, trabajo, pensamiento, etc. y encuentras una relación muy directa sobre la forma de tratar y de comprender el juego. Ambos son competidores natos pero lo hacen desde el talento, el cuál cada uno lo interpreta de una manera diferente sobre el campo; y ese talento es lo que los hace estar ahí. Minusvalorar eso es estar bastante cegado por un pensamiento reduccionista
¿Diferentes sobre el campo? Los contextos de cada equipo son muy diferentes. El fútbol no se escribe con una sola letra y ahí reside la riqueza del juego y de ambos estiletes actuales de los banquillos.

Sí, respecto a eso; es un tema muy largo y casi inabarcable pero es una de las grandes virtudes de Mourinho. Una vez, cuando dejó el Chelsea y había rumores sobre su futuro, decía que le hacía gracia que la gente hablara de "el estilo de Mourinho" y que él no tenía un estilo. Esa capacidad de adaptarse y de crear un modelo de juego en base a sus jugadores, sus posibilidades económicas, la liga en la que está... eso le hace ser muy grande allí donde va. ¿Qué más a tu parecer tiene que tener un gran entrenador?

Esto un poco lo he ido madurando teniendo conversaciones con uno, con otros, leyendo... Para mí el gran entrenador, sobre todo, debe de tener una base teórica que comprende desde el conocimiento pleno del juego, más la suma de saber acompañarlo con complementos que le ayuden a entender al rival, el origen del club, el termómetro de la actualidad, etc.; también valedor él mismo de poder encontrar las mejores relaciones sobre el campo y que los protagonistas comprendan al máximo el estilo que más se acerque a sus posibilidades. ¿He dicho comprender? Sí, transmitir debe ser esa virtud específica que puede llegar a separar al bueno del que no lo es tanto.

Esos complementos que le ayudan con información sobre el rival, el origen del club, etc., me llevan a pensar en el "scouting" del que sé que eres muy aficionado. En primer lugar, estaría bien que explicaras a la gente la función de un scouter y su importancia dentro de un cuerpo técnico. Es un tema muy abierto. Cuánto debemos cambiar según el rival. Yo por ejemplo, siempre digo que el rival es muy importante cuando organizo la semana de entrenamientos, porque en esa semana mi objetivo es preparar al equipo para el partido, darles todas las herramientas posibles y sobre todo que el jugador pueda visualizar (de forma práctica-real) durante la semana todas las acciones que se van a dar y por tanto van a tener que resolver durante el partido. Primero, necesito conocerlo todo sobre el equipo rival, absolutamente todo; cómo saca el portero, a quién, a qué lado; si el lateral juega en largo o en corto (y cuantas veces una y cuantas otra), al centro o a banda... luego, no le voy a dar toda esa información a mis jugadores. Mis jugadores necesitan tener la idea de cómo juegan, pero sobre todo de cómo vamos a jugar nosotros en ese partido. Lo importante no es que mi jugador sepa que el lateral el 90% de las veces juega hacia banda, sino que el jugador de banda sepa como anticipar la jugada o como orientar la presión para que salgan por dentro. Y te decía que es muy importante el rival en el ciclo semanal, ¡no para cambiar mi modelo de juego! sino para saber en qué principios y momentos del juego tengo que incidir durante la semana (siempre en relación con nuestro modelo de juego). Por ejemplo, si juego contra un equipo que repliega de forma intensiva y que su línea defensiva juega en la línea del área y que la transición ofensiva la hace con dos-tres jugadores y sin perder posiciones, pues esa semana, no voy a perder tiempo trabajando los contragolpes y transiciones ofensivas en superioridad numérica sino que voy a incidir en el ataque organizado, generar espacios específicos, buscar desdoblamientos, etc.

No dejo de ser un mero espectador con ínfulas extrañas hacia conocer a los equipos y más allá de eso, intentar profundizar, saber el porqué de que un entrenador haya querido alguna especificación de uno de sus jugadores en un momento en concreto, o similares informaciones e interpretaciones que te puede ofrecer un partido. Supongo que si este trabajo se profesionaliza, es una herramienta indispensable para el entrenador que elabora su partido frente a un rival que intenta conocer el máximo posible para preparar a sus jugadores dentro de un modelo que es inamovible. Esa debe ser la idea de mayor relevancia como bien has expuesto.
Hacer dependiente los movimientos de tus jugadores a los del rival me parece el mayor error que puede cometer una planificación de fútbol. Es asumir ser inferior en ese 'todo' que es el juego y supongo que esos "valores" no deben ser los más idóneos a la hora de transmitir un método, una forma de trabajar.

Exacto, por eso te decía, que lo más importante de conocer a un rival es saber en qué momentos y principios voy a incidir más durante la semana, ¡pero siempre según mis principios y mi modelo de juego! Aunque luego hay que ser coherente. Por ejemplo, imaginemos que tú eres mi scouter y vamos a jugar un partido contra el Barcelona. Si yo decido presionar arriba, algo específico vamos a tener que hacer cuando ellos hagan esa famosa salida "Lavolpiana" metiendo a Busquets por dentro, a centrales abiertos y a laterales a la espalda del extremo rival, ¿no? Para mí por eso es tan importante la pretemporada. Para poner en forma al equipo. No en forma física, sino para preparar a mi equipo para jugar los partidos de una determinada manera. Es un tiempo en el que hay que entrenar nuestra forma de jugar, de atacar, defender, transitar, de adquirir unos principios de juego y saber tomar decisiones en cualquier situación provocada por el juego, ya sea contra un equipo que juegue con dos delanteros que con equipos que jueguen sin una referencia. Porque a partir de ahí, cuando empiece la competición, mi ciclo semanal, como hemos explicado, va a estar en un porcentaje muy alto, influenciado por la forma de jugar del equipo rival. Y si tan importante es conocer al rival... tan importante es tener un scouter. Y ahí, a nivel profesional y habiendo estudiado partidos de los mejores equipos de Europa y de casi todos los equipos de la liga española, ¿cuáles te parecen que tienen los modelos más interesantes? ¿qué es lo que más te gusta?

¿Nivel profesional? Jejeje...

Ya más en serio, ¿modelos y en consecuencia equipos que me atraigan? Creo que sin entrar en valorar a Real Madrid y Barcelona, adalid ambos del conocimiento más amplio en fútbol para aquellos que nos mostramos con inquietudes por conocer, creo que los colectivos que más me han ofrecido en nuestra Liga BBVA son Valencia y Espanyol:

Por un lado, destacaría el Valencia. El tercer proyecto de Emery, un entrenador del cuál creo que se puede aprender bastante. Pragmático sobre el campo en relación con el espectador y que por fin, le reconozco haber disfrutado de "su equipo" ché, salvo un punto competitivo aún no alcanzado en la decepción europea. Un ejemplo de cómo creer en un proyecto de entrenador tiene sus frutos más allá de resultados; los mismos que yo le negaba hace unos meses, temporadas pasadas, donde no alcanzaba las metas futbolísticas que mis filias futbolísticas me planteaban. Pese a un mes bastante opaco, hay mucha luz en el total de su temporada.

El otro equipo al que haría mención sería el Espanyol, una mezcla del descubrimiento constante de jugadores y de llevar a cabo un fútbol, una idea, que a mí en particular me lleva atrayendo desde la temporada pasada. Supongo que Pochettino tiene mucho que ver; empezando por dar galones a Verdú, hasta creer en un gran jugador como Romaric, apostar por un central de las características de Héctor Moreno u ensalzar valores de Weiss, Álvaro Vázquez, Didac Vila o Raúl Rodríguez.

Menciones aparte residen en el Osasuna de Mendilíbar o el renacido Atlético de Madrid de Simeone.

Como puedes ver, me he centrado este año en seguir la que creo que es la mejor competición liguera del mundo. Sí, nuestra Liga y nuestro fútbol. Ingredientes por demás para disfrutar de todos sus partidos.

Aprovechando este tema para volver al fútbol ficción y siendo yo un entrenador que me tengo que enfrentar al Valencia y tú mi scouter... ¿qué tendría que tener en cuenta para enfrentarme al VLC? ¿Cuáles son sus grandes virtudes y sus grandes defectos? Por ejemplo, yo algo que veo en el Valencia es que le cuesta mucho cerrar los partidos, que no maneja bien el resultado a favor cuando hay un mínimo de tensión competitiva. Si yo te digo que me voy a enfrentar al equipo de Emery y que quiero trabajar sobre todo en la transición tras robo porque veo que al equipo le cuesta mucho cerrar y que hay cierta incoherencia entre la fase ofensiva y la defensiva, tú qué me dices. Me gusta mucho el Valencia de Emery y su personalidad, sin embargo, a veces lo veo un equipo demasiado largo con balón. Un equipo que no crea superioridad en la zona de balón y por tanto si hay un error técnico están muy expuestos.

En el primer análisis encuentras la primera gran especificación para nuestro plan: "Expuestos". Los picos del colectivo con balón se hallaron con Banega sobre todo, e ir más allá es pensar en un superlativo Soldado, la magistral gestión del perfil zurdo con Alba-Mathieu o encontrar a Jonas y Feghouli, y cómo a su manera encuentran soluciones individuales. Aún así, es un equipo endeble en la pérdida salvo las cimas mencionadas y tampoco ayuda saber que sus centrales no son constantes en la circulación para dotar de toda coherencia a este Valencia.

Encontramos una referencia clara de cómo sin la pelota, el equipo de Emery se reduce en su expresión. La situación se da en el Calderón, con Adrián más Diego amenazando un perfil específico donde Víctor Ruiz naufraga -decepción-, Alba-Mathieu se deben mostrar más conservadores y Albelda permutar hacia ese lado para evitar la inevitable hemorragia. Incluso Juanfran activó ese flanco en la recuperación del esférico.

El Valencia está pensado para tener el balón y sin él, le cuesta -el todo se descompone-. El ejemplo de Madrid me parece grande incluso si valoramos en que Alba pudo tener los tres puntos para los de Emery, sobreviviendo con balón largo y Soldado.

Sobre el Valencia también sería interesante y me gustaría saber tu opinión sobre ese doble lateral Alba-Mathieu porque si día sí y día también Guardiola sufre para pararlos, algo tendrán. En la vuelta de Copa ya vi una solución interesante de Guardiola al problema, que era poner en ese lado al intimidador por excelencia, que es Leo Messi. Si él juega de extremo, el lateral ya se lo piensa dos veces antes de buscar un desdoblamiento. Pero yo voy a jugar contra ese equipo y... ¿qué tiene esa pareja que tanto daño hace? ¿qué tengo que saber para buscar frenarlos? Y llegados a este punto también me gustaría saber tu opinión sobre los marcajes al hombre o los marcajes zonales. Tú que analizas equipos, que ves sus funcionamientos y también sus hombres claves, ¿piensas que en un momento dado un marcaje al hombre puede ser adecuado? Muchas veces, ves jugar a Messi, es el mejor del mundo y recibe solo en el punto de penalti o en segunda línea para rematar. Claro que si hago un marcaje al hombre voy a perder estructura de equipo y voy a facilitar que el Barcelona genere mejores movimientos y tenga aun más superioridad posicional. Pero, por un lado, eso casi siempre lo tiene y por otro, aunque hablamos de un súper equipo sin precedentes, sí que hay momentos en los que se siente solo sin Messi. Y además es un equipo sin un matador a parte del argentino. Te juegas a vivir al límite 90 minutos, a jugar sin balón y a estar expuesto pero si le consigues eliminar... Otro caso para mí, conceptualmente, aún más claro es el de Xabi Alonso. Es un medio centro posicional, su posición de partida es fija, casi estática, sabes que él no es participe ni de arrastrar ni de aprovechar arrastres y sin embargo, el juego pasa por él. Una marca encima deja sin muchos recursos a un Madrid que a veces sale con Lass como su acompañante.

Supongo que es el término más tedioso de aquellos que circulan por el fútbol pero hace creer en la verdad, aquél de "complementarios" para Alba-Mathieu en ese flanco izquierdo. ¿Desde dónde quieres que te llegue el centro? ¿Cómo quieres incidir en la diagonal u interior? ¿Me interesa ganar la línea de fondo? La posición de ambos puede contener respuestas a estas cuestiones. Y Emery las conoce.

Dicho eso, me alegra abrir el debate hacia algo que he tratado recientemente en vistas del Athletic de Bilbao. Para mí, un comportamiento zonal, es sinónimo de contemporaneidad y está estrechamente relacionado con aquello de la dependencia del rival. Marcando al hombre, la recuperación del esférico se plantea como desordenado y eso es inaceptable a la hora de abarcar un encuentro.

Si hablamos de desórdenes en la recuperación, entonces hablemos del equipo al que mejor he visto circular el esférico para una supuesta pérdida en factores totalmente positivos para ellos: Es el Barça y es Messi. Sobre el argentino, está muy claro que un 1vs1 frente a su figura futbolística es impensable, aparte de parecerme reducir la esencia de ese talento y de tu orgullo propio como colectivo. Habría que hacer hincapié en cuál es el contexto que le rodea y cómo puedes prever que las dinámicas lleguen más defectuosas de lo habitual hacia su hábitat, el mismo que intentará modificar. Un pensamiento zonal que no al hombre u individual.

En el caso de Xabi Alonso, sí que puedes mostrarte con especificaciones más al hombre en la salida del Real Madrid. Es más, Sergio Ramos o Pepe conllevan el desprenderse de la horizontal para buscar el esférico si la jugada no encuentra continuidad. ¿Lass Diarra? Los mejores minutos del Real Madrid, sin Khedira más la ausencia en forma de fútbol de Xabi Alonso, los ha encontrado en el apoyo de Granero. Apoyo en la pausa y con el balón.

Yo no soy demasiado radical con ese tema y estoy de acuerdo contigo en que para defender bien hay que atacar bien. Cuando hablamos de cuatro momentos (ataque, defensa y transiciones) estamos también siendo reduccionistas, porque todo está dentro de un mismo momento que es el juego, pero me parece una fracción lógica (sobre todo de cara a los entrenamientos) para desarrollar un modelo de juego único y específico en el que todos saben funcionar en todo momento. Yo mismo, cuando hablábamos del Valencia te decía que uno de sus defectos es la poca superioridad que hay en zona de balón cuando atacan. Entonces pierdes el balón, el jugador que lo pierde está superado y quien lo recupera tiene tiempo y espacio para iniciar el ataque con naturalidad ante un equipo desordenado. A mis jugadores, sobre todo cuando jugamos con el equipo abierto, con extremos y laterales, le pido que abra campo, pero también que se junte entorno al balón para buscar o bien llevarse al rival a una zona para atacar por otra o bien para crear una situación en la que tengas ventaja por atacar con más hombres. Pero en una u otra situación, sé que si pierdo el balón, puedo iniciar la presión tras pérdida y que aunque el jugador que la haya perdido, esté eliminado de la jugada, hay otros tres jugadores para hacer esa presión o temporizar el ataque rival y dar tiempo al repliegue. Hay que abrir campo, sí, pero hay que dominar mucho la zona de balón porque si no finalizas, lo siguiente después de tener el balón, es perderlo.

Sin embargo, no me convence eso de la falta de autoestima para no hacer una marca al hombre salvo que esa falta de autoestima en sí sea improductiva para el resultado del equipo. Hay que tener un modelo y un estilo, sí. Pero están hechos para ganar, hay que reconocer si eres inferior o si hay jugadores que en un conjunto pueden llegar a estar por encima de ese modelo. Y sobre todo, con entrenamientos de calidad, un modelo definido pero flexible, el equipo adquiere cultura táctica como para asimilar cambios concretos que nos puedan dar una victoria en un momento dado.

Por otro lado, quería hablar también sobre la selección. Se acerca una Eurocopa y yo nunca he sido fan de las selecciones porque me parece que se requieren comportamientos específicos y distintos a los que se dan en un club, pero aun así tiene su arte. ¿Crees que cuando hablamos de selecciones debemos tener el mismo orden de prioridades que en un club? Importa el modelo, pero ¿importan más las sinergias? O aspectos como el poder de intimidación de un jugador de un equipo top a uno que está rindiendo por encima en un equipo de mitad de tabla... A mí por ejemplo me sorprende que digan que Llorente no encajaría como 9 en la selección.

Un seleccionador, sin tiempo a desarrollar todo lo complejo que debe ser un modelo, sí que debe recalcar cuál es la idea de juego y los principios que cosen la misma. Mucho le debemos a Aragonés en eso, no sólo a nivel de selección sino a nivel de clubes donde vivimos una situación totalmente idílica de talento. Sí, ese talento al que hay que unir, relacionar y como bien dices, crear sinergias. El entrenador debe ver con clarividencia y luego valorar en términos de cuánto puede ofrecer un determinado jugador conociendo su estado futbolístico. Por ello, no llego a entender una elección por términos de reputación de sus clubes si se tiene muy clara el compendio de talento que debe haber y saber quién es el más idóneo para proyectar las mejores relaciones sobre un campo.

Yo pienso que una selección sí que tiene tiempo para llegar a una gran competición con un modelo de juego definido a pesar de sus dificultades. Cada entrenamiento es pre y post partido, por lo tanto no preocupa la intensidad de las sesiones. Importa crearle un paisaje visual-práctico al jugador de lo que quieres. Ejercicios con mucha superioridad y condiciones no demasiada complejas en el que invites al jugador a actuar de una manera determinada, ofreciendo claro, espacio para que tomen sus decisiones. Y en ese sentido, España tiene una gran ventaja y es que sabe lo que se va a encontrar. Vamos a jugar contra equipos que defiendan en campo propio, que no nos dejen correr a la espalda y que intenten que nuestros interiores reciban siempre por delante de sus centrocampistas porque si no, contra España, si juega entre líneas, estás muerto. A partir de ahí, hay que hacer mucho énfasis en la salida de juego en el inicio. Jugadores con buen primer pase, jugadores que sepan salir en conducción, que puedan fijar a un centrocampista rival en la salida para tocar con el jugador que dejan libre. Ese es uno de los defectos de España más grande respecto al Barcelona. En el ataque organizado, crean la ventaja a partir de los centrocampistas, el Barça la crea a partir de la primera línea. El doble pivote muchas veces produce ese efecto. Juega por delante de los centrocampistas rivales y no deja espacio a que nuestros defensas salgan así que en todas las jugadas tenemos a seis hombres que si tocan entre sí, lo hacen de forma horizontal y sin batir líneas. Y como el rival juega replegado, lo hacen ya de forma adelantada por lo que en los metros finales no tenemos espacio.

Así que vamos a ir acabando intentando "resolver" los problemas de España de cara a la Eurocopa. Cuáles son nuestros grandes rivales, qué tenemos que temer y cómo tenemos que afrontarlo. Yo he pensado en esto, no me encaja el doble pivote porque frena la salida desde atrás y tampoco un punta rematador porque España genera desde dentro. Necesitamos un delantero o bien con habilidad en espacio reducido, como era Villa, que además se creaba el espacio por su inteligencia para romper o un perfil diferente como Llorente, que puede dar ese tiempo para que los jugadores de dentro tengan tiempo y movimiento y los de fuera, desde los laterales, se puedan incorporar. Y es que la idea del falso nueve no me convence porque no es lo mismo ocupar el espacio como hace Cesc en el Barça cuando tienes un jugador que en conducción y en cualquier zona, incluido el área rival, atraiga a tantos jugadores y consiga mantener la posesión con ventaja para hacer un pase. No puedes jugar a Messi sin tener a Messi.

La Eurocopa se cimentó en base a un solo mediocentro más Xavi con Silva e Iniesta directamente relacionados con la jugada, en una escalón superior, pero que permitía trazar una vertical menos temerosa que la formada por un teórico Xabi Alonso más Busquets. Y pese a todo, Fernando Torres era recepción en muchos espacios de la salida cuando ésta, pese a tener mimbres de oro, se ahogaba. Quizás es ese jugador el que intente implementar Del Bosque, o bien con el propio Torres o bien con Llorente. A modo personal, la figura de Adrián debe prevalecer en el debate. Condiciones para ese teórico "9" de la selección.

¿Y Villa? Sublime por detrás de Fernando Torres en un rol que el ex-Atlético activa a la perfección como ya se vio en el Liverpool con Gerrard, y supongo que el repetirlo sería de gran valor futbolístico. Mata, Silva o Cesc son jugadores de mayor relevancia con el balón para no ser muy eficaces en ese rol tan específico del 2008. A partir de ahí comienza la decisión de Del Bosque ¿Tendrá disponibles a Villa-Fernando Torres? ¿Llorente? ¿Adrián? La apuesta por el llamado "falso 9" despierta tanta empatías futbolísticas en pensarlo como me muestro totalmente contrario a la exposición. Pese a su parecido en contexto, España debe separarse de la comparación con el Barça de Pep: diferentes teclas, diferentes intérpretes, diferente trabajo, diferente competición y un largo etcétera en este juego tan complejo para saber igualar entornos...

Estoy de acuerdo en todo y aunque no tenemos más tiempo para seguir con el debate, si que me gustaría hacer algo de hincapié, y espero que nuestros amigos tanto en twitter como en los comentarios del blog, en que el contexto de España es muy diferente una vez se gana la Eurocopa. Tan diferente, que hay que intentar evitar la comparación. Entonces, y solo hay que repasar los goles, España abría el partido en transición ofensiva y con pases profundos, muchas veces desde bastante distancia. Tenía metros para correr, ya no. Habrá que estar atentos a la recuperación de Villa porque yo también pienso que con él y Fernando Torres, 1+1 suman mucho más de dos.

Espero que hayas disfrutado y como yo lo he hecho, te voy a dejar cerrar a ti la conversación. Qué es lo que más te ha gustado, con qué te quedas. ¡Es tu momento! Por mi parte, muchísimas gracias, ya no solo por la colaboración, sino por hacerme pasar un rato muy agradable y ayudarme a aprender, porque creo que esta es la manera de hacerlo.

Aprendemos todos y esa idea es la que ayuda a fomentar este tipo de iniciativas tanto en la conversación como en el propio blog. Lo digital ha unido perfiles similares en por de un 'hobby' para algunos como un oficio para otros, y eso es lo realmente importante y lo enriquecedor.

Sin duda he disfrutado esta conversación, la cuál se ha alargado, pero bendito sea el tiempo para hablar de fútbol, un contenido que no se agota. Espero que no sea el único en unirme a este rincón y tampoco la última vez.

Dejando perecer los preámbulos, sin saber si alguien llegó hasta aquí, dejad que la pelota corra. Luego, hablaremos sobre ella


ASÍ LIDERAS ASÍ COMPITES.


O el liderazgo emocional del entrenador
.
“Un líder es un negociador de esperanzas”.
Napoleón Bonaparte.
           
 ¿Para qué los haces luchar, entrenador?, ¿para qué les pides su mejor esfuerzo en cada entrenamiento, o su máximo rendimiento en cada partido, en cada jugada, en cada instante?, ¿por qué decides consumir tu mejor y más valiosa energía en cada pliegue del tiempo que te ofrece un campo de entrenamiento, un balón, un equipo, una competición?, ¿para qué…?


En las últimas décadas, el mundo del deporte ha visto sobredimensionada su capacidad de impacto, hasta el punto de haber conformado un desmesurado producto de consumo que ha reunido en torno a sí, con voraz y descomunal fuerza centrípeta, todo lo que como sociedad somos. Desde las escuelas de formación y deporte base hasta el mismo profesionalismo, el deporte se ha visto abordado por todo la maquinaria del management empresarial y organizacional. Algo que, por encima de defensores acérrimos y románticos detractores, no deja de ser una realidad insoslayable para quienes amamos y dedicamos parte de nuestro tiempo al deporte.

 Hay una virtud en la línea de pensamiento que la psicóloga Patricia RamírezLoeffler (@Patri_Psicologa) sostiene en sus diferentes divulgaciones, más explícita aún en su último libro Así lideras, así compites. Esta no es otra que la de aportar al deporte y el mundo de la competición lo mejor de las ciencias humanísticas como la psicología o de disciplinas tan emergentes como el coaching, pero con la habilidad de preservar en todo momento –más bien potenciar- los valores esenciales del deporte y todo lo que su práctica provoca en la persona.

La riqueza de Así lideras, así compites no se encuentra tanto en el asunto, sino en el enfoque, en esa perspectiva que deposita en la persona el centro de gravedad de cuanto sucede y está por suceder. Me parece interesante –también elegante-, que sin necesidad de dañar a nadie, apunte un camino, abra un surco en la tierra a veces gastada de los gestores de grupos y equipos que entienden el banquillo como un trono y el micrófono como una espada. Al fin y al cabo, aborda el liderazgo cosido al talento humano más esencial, ese que hilvana la autoridad con el hilo de las emociones; aborda el liderazgo como quien presenta un don cercano y asequible, ese que ata su fortuna a la habilidad de un artesano con la pericia de un ingeniero.

Paradójicamente, conceptos como vulnerabilidad, interdependencia, vínculo, cercanía o alianza aparecen –implícitos o explícitos- como el espacio de fortaleza del líder, como rasgos de la autoridad más humana pero también más efectiva. Y es que, en Así lideras, así compites, Patricia Ramírez trata de proporcionar sentido y horizonte a los frágiles e inestables pasos del mundo de la competición y de quienes tienen que gestionarlo, liderarlo. No se entienden la rentabilidad, el resultado, la productividad o el rendimiento si no es atado al proceso, al trabajo. En un mundo sacudido y dominado por la inconsistencia de las variables (resultados) solo tenemos una opción, centrarnos en el trabajo de calidad de las constantes (procesos).
            
Después de todo, somos nuestro mensaje –la palabra, el gesto, el acto-; un líder no deja de ser un generador de energía, un creador de atmósfera, un malabarista de las emociones que renuncia al fantasma del victimismo y agarra por los cuernos el presente más rabioso. ¿Para qué los haces luchar entonces, entrenador? @Patri_Psicologa va respondiendo en el libro a esta y otras cuestiones a golpe de experiencias, emociones, pautas y herramientas. Sí, después de todo, un líder no es aquel que pisa fuerte, sino aquel llega adentro de las personas y los equipos. ¡Buena lectura a todos los que os decidáis!

Así lideras, así compites. Patricia Ramírez Loeffler. Editorial Conecta.
Publicado por Gabino Carmona 



Gabino Carmona
Casi siempre se puede llegar, la diferencia la hace el camino escogido.


LOS LIBROS NO TIENEN PRISA.


Leer se asocia a la lentitud y al sosiego y ahora se enfrenta a la revolución de la inmediatez.

La plataforma Amazon ha lanzado un servicio que hace llegar pedidos literarios, y otros productos, en menos de dos horas.

JUAN CRUZ
Madrid 28 JUL 2016



Un lector hojeando libros de una librería, ayer, en Madrid. LUIS SEVILLANO | VÍDEO: EL PAÍS VIDEO
Juan Cueto transportó desde Italia el concepto de la vida lenta. Eran principios de los noventa, cuando el sociólogo Enrique Gil Calvo escribió Prisa por tardar y el filósofo Emilio Lledó publicó El silencio de la escritura, antes de que aparecieraLos libros y la libertad, en defensa de la lectura detenida. Ahora la invasión de Internet lo asocia todo a la prisa y ese sentimiento ha llegado de tal modo a la lectura (y al consumo) de libros que la multinacional Amazon acaba de lanzar en Madrid su iniciativa de hacer llegar los libros (pero también las hortalizas, los yogures, la mantequilla...) en una o dos horas.

¿Tener un libro es tan urgente como el aceite para freír los huevos o como tener yogures para un bizcocho? Las personas con las que hemos hablado relativizan el sofoco: la revolución de la prisa no va a matar la estrella del libro, que es el silencio, el sosiego, y por tanto el tiempo.

Para explicarlo, Luis Landero, el autor de Juegos de la edad tardía, recurre a Ortega y Gasset, que decía que un libro “aumenta el corazón”. “La vida no tiene argumento, y el libro le concede armonía”. Los libros, además, no se buscan, se encuentran. “Así me hice el canon: Rubén me llevó a Antonio Machado, Bécquer a Juan Ramón Jiménez y éste al 27. Por eso va uno a una librería: a curiosear. Y los libros te salen al paso”.

Saber elegir
Nos educa “la lentitud”, dice Landero. “La soledad, los paisajes. Y una librería es ese paisaje también. Ahora la rapidez es en sí misma un artículo de consumo. La lentitud es laboriosa; la inmediatez es el elogio de lo desmesurado. ¡La rapidez debería estar entre los pecados capitales!”. A su colega Lorenzo Silva le preocupa menos el sitio: “Compro por internet, en librería, en grandes almacenes, donde el libro me pilla cerca. Me gusta comprar libros, leerlos... Y esto de Amazon ni siquiera es un invento: desde hace años aquí se hace, pero es cierto que no con tanta rapidez”.

En la filosofía de la lentitud se mueve Carlos García Gual, sabio del mundo clásico. “El asunto es elegir. Y para eso no sirve la prisa. Lo que plantea la inmediatez en la adquisición, de libros, por ejemplo, remite al supermercado. En la librería tienes al librero, y ahí hojeas, con hache y sin hache. En los supermercados (del libro, por ejemplo) no te conocen. Ahí eligen por ti. Venderte un libro porque ya es best seller no significa que te estén vendiendo lo mejor”. Y si este fuera un episodio de la historia de la lectura, ¿qué tiempo sería? “Un tiempo bastante triste. La esperanza es el lector no contaminado por la propaganda, el pequeño editor que se atreve con lo que no tiene gran difusión… Y la librería, claro”. ¿Alguna ventaja en recibir el libro ya? “Cuando haces un trabajo urgente. Pero el placer de leer se busca lentamente”.

Javier Celaya, que dedica su vida a analizar la relación del mundo digital con el mundo editorial, fue hace poco a la nueva Foyles, la legendaria librería de Londres. “Wi-fi en todas las plantas…; allí no hace falta comunicarse con nadie: el móvil te lleva hasta la balda donde está el libro que buscas. Amazon ha entendido bien esa lógica del servicio. Pero la supuesta necesidad de encontrar rápidamente un libro provoca más necesidad de consumo. Es ‘lo quiero y lo quiero ya’; te sacias de inmediato, pero luego querrás más”. ¿Así que la prisa ha llegado para quedarse?

 “En todo. EL PAÍS lo decía el otro día: miramos el móvil 200 veces al día para saber qué hay de nuevo”. ¿Quedará algo lento en la vida? “Los momentos de desconexión total, que yo gozaré desde el 8 de agosto”, dice Celaya. ¿Y tanta rapidez no es mala para la salud? “El cerebro se acomoda, como después de cualquier revolución”. ¿Nos acariciaremos también rápido? “Ja, ja, ja. Lo haremos todo rápido… Pero, mira, los ingleses, como los españoles, han creado servicios de librería de proximidad, no son tan rápidos como anuncia Amazon pero funcionan”. Por cierto, ¿echó usted de menos al librero en Foyles? “La verdad es que el librero hizo su trabajo antes: creó un escaparate, puso los libros de manera que me atrajeran… Y eso convierte en algo peculiar la necesidad de preguntarle a un librero”.

HÁBITOS DE LECTURA
El 39,4% de los españoles no ha leído un libro en los últimos 12 meses, según el último barómetro del CIS de junio.
Frente al 57,5% que no ha pisado una librería o el 74,7% que no ha ido a una biblioteca en el mismo periodo de tiempo, solo un 6,7% va varias veces al mes a librerías y 4,3 a bibliotecas.
La industria del libro en España recaudó un 2,8% más en 2015 (2.257 millones de euros) que en 2014.

Cierta inquietud
A Verónica García (distribuidora, al frente de Machado Libros) le parece comprensible que los libreros (y los distribuidores, y los editores) estén “un poco inquietos y vean una cierta amenaza. Pero Amazon no viene a sustituirlos. A nosotros, por ejemplo, nos importan los clientes naturales, los libreros y los editores. Si los editores no publican o no reeditan, no podemos servir. Y a Amazon le pasará lo mismo: si no tenemos libros, ellos tampoco los tendrán, por mucho que se los pidan rápido”.

¿Y justificaría el esfuerzo de la rapidez el trabajo de libreros y distribuidores? “El precio de los libros sería prohibitivo para el cliente y para el usuario. Pero es que Amazon es una plataforma que compite con los supermercados. Pueden usarlo como reclamo, pero no se dedican de veras a lo nuestro. Nos pasó con el libro de texto: los grandes almacenes empezaron a venderlo, con todo lo que significaba la vuelta al cole. Pero no, el libro no es un medicamento, no se tiene que comprar (ni vender) del mismo modo que la mantequilla o el yogur”. Recuerde que el yogur no caduca. “Ja, ja, ja. ¡Cómo los buenos libros!”.

Fernando Valverde, el secretario del Gremio de Libreros, y librero, sitúa el asunto: “No estamos enfadados ahora con Amazon…, lo estamos hace rato, y estamos pleiteando con esa multinacional; nos parece raro, en todo caso, que las instituciones que no se retratan con nosotros se retraten con ellos. Ni el Ministerio de Cultura ni las instituciones locales nos hacen demasiado caso. Eso nos enfada”. ¿Y la rapidez no es competencia? “Es un eslogan. La reivindicación de la prisa no sirve para los libros; el libro exige tiempo lento, la vuelta al placer. Prisa y lectura no casan”. Lola Larumbe, su colega, lo ve así: “Una librería de barrio es una suerte para los vecinos, pero también para las instituciones: desarrollan la cultural. En Francia reconocen esa actividad librera, la subvencionan, y así ayudan a difundir la lectura, a mantener el empleo y a hacer que perviva la vida de barrio”.

La poesía va despacio
Federico García Lorca le escribió a Miguel Hernández: “Los libros de poesía van despacio, querido Miguel”. César Rendueles, sociólogo autor de El cambio político en la era de la utopía digital, pide pausa sobre un hecho: “Ya estaba acelerada en España la actividad editorial. Se publica muchísimo, los libros duran un mes como máximo en las librerías, y eso afecta sobre todo al ensayo, la poesía y la historia. Si un libro no vende en un mes, se acabó… Y para eso Amazon hace mejor el trabajo: gran consumo, elimina intermediarios”. ¿Entonces? “Que cambie la dinámica editorial, que los sellos no se centren en los libros de gran venta, porque así cavan su tumba, y con ellos se llevan a las librerías… No es la muerte del libro, es la muerte del lector, porque en este país de tantos libros la gente lee cada vez menos”. ¿Cómo se hace usted con los libros? “Por Internet, en las librerías de la facultad, en la librería de mi barrio… Este que estoy leyendo, sobre Gramsci, lo compré por IberLibro en una pequeña librería de segunda mano de Roma…”.

Los libros van lentos, y seguirán yendo lentos, dice Lola Ferreira, que es y ha sido todo en este sector en España. “Rápido querrá un libro el que se ajusta a la moda del best seller: quiero ese libro ya. El comprador de librería seguirá queriendo esa ayuda”. “Ahora bien el comercio de la librería se tendría que modernizar, como el de la distribución. Pero para eso se tienen que poner de acuerdo todos los sectores”, advierte.
Y ese acuerdo es tan difícil, quizá, como recuperar el esfuerzo por volver a ser lentos en la sociedad que tiene prisa para obtener información, yogures y libros como si fueran medicamentos para un ataque de medianoche.


lunes, 18 de julio de 2016

12 CLAVES DEL ÉXITO DEL CHOLO SIMEONE.


Éxito del Cholo Simeone Como Entrenador

Goldepenalti.
 2 mayo, 2016

Desde hace unos años el Cholo Simeone ya está en el Olimpo de la élite mundial de entrenadores, un lugar único y reservado para los 5 mejores entrenadores del mundo en la actualidad. En un lugar de esos 5 se encuentra el Cholo Simeone.

     Las 12 Claves del Éxito del Cholo Simeone Como Entrenador son las que le han llevado a estar en el puesto de privilegio que ocupa actualmente en la élite de la profesión de Entrenador de Fútbol.
     El entrenador del Atlético de Madrid se ha ganado ese puesto a base de trabajo y sobre todo gracias a un método de entrenamiento que el Cholo Simeone ha ido perfeccionando a lo largo de los cuatro años que lleva entrenando al Atlético de Madrid.

     El camino recorrido como entrenador del Atlético de Madrid hasta la actualidad ha estado plagado de pequeñas piedras en el camino en forma de jugadores que él ha ido magnificando en su rendimiento y que abandonaron la nave rojiblanca al ser traspasados a otros clubs.
     No obstante, ha sabido reinventarse y forjar cada año un nuevo equipo ganador para estar a la altura de los dos grandes buques del fútbol español, como son el Real Madrid y el FC Barcelona.

     Y todo ello ha sido posible gracias a un método de entrenamiento que el Cholo Simeone ha ido puliendo con esmero para recoger los beneficios de dicho método en los últimos 3 años, en los que ha ganado una liga y en el momento actual y, a falta solo de 2 partidos para terminar la liga actual, se encuentra en segundo lugar, empatado a puntos con el FC Barcelona, ya que el golaveraje particular entre ambos equipos lo tiene perdido.

     Etiquetar al Cholo Simeone como entrenador puede ser bastante fácil o difícil, según el punto de vista.No sé si tú lo sabrás, pero existen distintos perfiles de entrenador de fútbol, y en uno de ellos encaja a la perfección Simeone.

     Las claves del éxito del Cholo Simeone como entrenador de fútbol y que ha sabido proyectar a la perfección en su etapa actual como entrenador del Atlético de Madrid son las siguientes:

  1. Personalidad: No cabe duda que la personalidad del Cholo Simeone es lo que más está marcando su etapa como entrenador de fútbol. Una personalidad bien marcada desde su etapa como jugador de fútbol. Una personalidad ganadora y que, a su vez, sabe transmitir con precisión a todos y cada uno de sus jugadores. Una personalidad que está bien asentada en su modelo de juego futbolístico y en su filosofía acerca del fútbol como pasión de modo de vida.
  2. Trabajo: Por lo general, un equipo de fútbol es el reflejo de su entrenador, es decir, éste proyecta su forma de ser y de trabajo al equipo que dirige.  El trabajo exige el sacrificio físico en pos de los objetivos del equipo y el trabajo es una constancia en la vida de el Cholo Simeone. Si cuando era jugador de fútbol él era el gran trabajador del equipo, el que se sacrificaba para que Maradona pudiera jugar al fútbol en el Sevilla, que él ya correría por los dos, así exige ahora a sus jugadores que trabajen cada minuto de los noventa que duran los partidos de Fútbol.
  3. Comuniónla comunión entre entrenador y jugadores favorece la consecución de los objetivos marcados. Saber transmitir los conocimientos teóricos y prácticos del fútbol hace que se pueda establecer esa complicidad entre entrenador y jugador. Perfilar ese espíritu de unión en torno a una idea futbolística, en torno a unos objetivos, hace del Cholo Simeone un entrenador dotado de la capacidad de persuasión inherente a los grandes entrenadores de la historia del fútbol.
  4. SabiduríaSin sabiduría no eres absolutamente nadie en el fútbol. Estar en posesión de una gran formación teórica no te asegura el éxito pero sí que te acerca a conseguirlo. Estar en posesión de la gran mayoría de los conocimientos prácticos por haber sido un futbolista de élite tampoco te asegura el éxito como entrenador de fútbol pero sí que te acerca a conseguirlo. Si embargo, si tienes la sabiduría para saber aplicar dentro de un contexto futbolístico los conocimientos teóricos y prácticos, eso sí que te facilita, te asegura y te acerca al éxito.
  5. Esfuerzo: Son varios los lemas que tiene el Cholo Simeone. Uno de ellos y quizás el más importante es que “El Esfuerzo No Se Discute“. Un jugador que menosprecie el esfuerzo, que baje los brazos no tiene cabida en un equipo de Simeone. El esfuerzo lo exige tanto en el terreno de juego en un partido oficial de fútbol como en los entrenamientos. El esfuerzo es sinónimo de sacrificio colectivo, de la lucha por el bien común del equipo, de finalizar un partido con la sensación de que el equipo lo ha dado todo y se ha dejado hasta la última gota de sudor sobre el terreno de juego.
  6. LiderazgoPara un entrenador de fútbol es muy importante ser el líder del equipo. Es una faceta algo despreciada por determinados modelos o perfiles de entrenador de fútbol. Pero, si un entrenador es el líder del equipo se asegura que sus futbolistas lo van a admirar, que sus propuestas futbolísticas jamás se van a discutir y que la transmisión de conocimientos va a fluir de una manera ordenada, comprensible y puesta en práctica con el convencimiento del jugador de fútbol de que esa es la mejor propuesta para el equipo de fútbol. El líder del Atlético de Madrid es sin lugar a dudas el Cholo Simeone y ello le facilita toda la labor al frente del Cuerpo Técnico y de la plantilla de futbolistas.
  7. Maestro: Ser maestro en el mundo del fútbol es muy difícil de conseguir. Con ser Maestro me refiero a la capacidad de enseñanza, de transmisión de conocimientos y de mejorar hasta límites insospechados a los jugadores a los que entrena. Muchos son los jugadores que ha traspasado el Atlético de Madrid que han sido catapultados y magnificados en su rendimiento futbolístico por el Cholo Simeone. Han sido muchos los jugadores con muy poco nombre y que bajo la batuta del Cholo Simeone han alcanzado el clímax futbolístico. Esa capacidad, esa cualidad, ese saber hacer muy pocos entrenadores la poseen.
  8. Cuerpo TécnicoEs fundamental para un entrenador de fútbol rodearse y aglutinar un Cuerpo Técnico facultado para llevar a cabo las máximas exigencias y la consecución de los objetivos marcados. El Cholo Simeone se ha sabido rodear de grandes profesionales que hacen que su labor al frente de ese Cuerpo Técnico sea mucho más asequible y fácil de liderar. Y cuando el Cholo no puede estar sobre el terreno de juego y tiene que estar en la grada, como es el momento actual porque está expulsado, es Germán Burgos la proyección de su personalidad sobre el terreno de juego dirigiendo al Atlético de Madrid.
  9. El Profe Ortega: Merece todo un capítulo aparte. ¿Qué sería del Cholo Simeone sin el Profe Ortega? Es una cuestión difícil de dilucidar, pero desde que están juntos en España, el Profe Ortega ha sabido sentar cátedra y ser admirado por todos los profesionales de la Preparación Física de este país. La exigencia en cuanto a esfuerzo y sacrificio dentro del terreno de juego es magnificada por la labor del Profe Ortega e igual que German Burgos, es su proyección mental en cada uno de los diferentes entrenamientos. Sin la preparación física adecuada es difícil o muy difícil de llevar a la práctica el modelo de juego del Cholo Simeone.
  10. Modelo de juego: Mucho se ha hablado, muchos ríos de tinta se han gastado y muchos libros se han escrito sobre el modelo de juego de Pep Guardiola. A su vez, muy poco se ha escrito del modelo de juego del Cholo Simeone. Un modelo de juego basado en el Sistema de Juego 1-4-4-2 muy estructurado, muy versátil, muy dinámico, muy eficaz y muy bien llevado a la práctica por sus jugadores en cada partido de fútbol. Un acordeón de sinfonías futbolísticas desplegadas en el terreno de juego con la característica choliana de la intensidad, el esfuerzo, el sacrificio, la solidaridad y la estrategia para conseguir un solo objetivo: el objetivo perseguido por todo el equipo.
  11. El Cholo SimeoneEl Cholo Simeone es un modelo de vida futbolística, un filosofía futbolística, el arrabal del fútbol intenso, preciso y eficaz jugado con el alma, con el corazón, con el espíritu inquebrantable de quien cree en lo que está haciendo, del juego de barrio jugado en un estadio de sesenta, ochenta o cien mil espectadores. Un modelo de juego que apasiona porque nace en el corazón, se juega con el cerebro y se pone en práctica con los pies de todos los aficionados del equipo del Cholo Simeone.
  12. Partido a Partido: Anteriormente te he comentado que el Cholo Simeone tiene varios lemas sobre los que no se puede discutir y en los que basa su modelo de juego futbolístico. El más famoso de ellos es “Partido a Partido” porque cada partido en su filosofía de juego es el más importante, es el que hay que ganar, es el último, es en el que todos los jugadores tienen que focalizar y priorizar su objetivo como equipo. Principio y fin ese partido, para después tener la posibilidad de tener un partido más para conseguir el objetivo. Siempre Partido a Partido y nunca mirar más allá, para que las piedras del camino no te puedan desviar del objetivo propuesto.  

domingo, 17 de julio de 2016

Profesor Óscar Ortega.


EL PREPARADOR FÍSICO DEL ATLÉTICO EXPLICA SU MÉTODO DE TRABAJO.

Los secretos del 'Profe'
  • Simeone confía ciegamente en él
  • "El esfuerzo no se negocia" es una de sus máximas

Óscar Ortega (56) da instrucciones durante una sesión de entrenamiento del Atlético / FOTO:




ÁNGEL RIVERO
LUIS AZNAR. MADRID.

En el fútbol pocas cosas suceden por casualidad.
El azar, lógicamente, existe, pero se puede reducir su impacto en el juego mediante el trabajo.

Esa es, al menos, la teoría que defiende Óscar Ortega, preparador físico del Atlético y pilar básico en el equipo de Simeone. El preparador uruguayo insiste en que no está en posesión de la verdad absoluta y que él se limita a poner en práctica conocimientos que ha ido adquiriendo durante décadas al pie del cañón. El 'Profe', como se le conoce en el vestuario, trata de no dejar nada a la improvisación y de planificar cada detalle a través de su método de trabajo. Los resultados están demostrando que está en el camino correcto. La semana pasada, en una charla con alumnos que se preparan para ser entrenadores de fútbol en la escuela ACADEF, desveló algunos de sus secretos.

Pretemporada innegociable
La pretemporada no se discute. Es básica e innegociable. Y dentro de ella, es clave el periodo de introducción. "Yo no voy a una pretemporada si no hay unos días de introducción [periodo en el que se prepara a los jugadores para intensidades de trabajo posteriores]". Así de contundente es Ortega cuando explica la trascendencia de una buena preparación previa al curso.

Esos días sirven para que los futbolistas llenen los tanques de gasolina para toda la campaña y para que los preparadores se hagan con un material imprescindible para los meses venideros. Referencias sobre la capacidad física de los futbolistas, valores máximos, valores mínimos… Todo se controla en el Atlético.

Cada jugador es distinto y tiene unas capacidades, con lo que se le puede llevar hasta un punto en el trabajo para que su rendimiento sea óptimo. El 'Profe' Ortega y Carlos Menéndez, su mano derecha, se encargan de averiguar dónde están los límites y planificar así las cargas de trabajo para cada jugador. El objetivo es la individualización máxima del trabajo. Cada futbolista tiene su rol y sus características y debe potenciar unos aspectos de su juego. Todo esto, claro está, enmarcado dentro del estilo de juego de Simeone, piedra angular alrededor de la que gira toda la preparación: "Todo el cuerpo técnico trabaja para potenciar una forma de juego, que es la del Cholo".

La temporalización, clave
Para llevar a cabo los estudios pertinentes y poder personalizar el trabajo a cada jugador, es básico tener en cuenta el calendario, que permite conocer en qué momentos va a ser mayor la exigencia y en cuáles se puede disminuir la carga. Esa es la primera referencia en la planificación.

Una vez conocido el calendario y establecidos los objetivos, se procede a la temporalización de la campaña. Cada semana de entrenamiento en el Atlético es distinta a la anterior. Nunca hay dos iguales. El famoso "partido a partido" de Simeone llevado al plano de la preparación física.
Así, se planifican las sesiones centradas en los objetivos, que, cierto es, pueden ir variando a lo largo del curso: "Nosotros nos preparamos para ganar la Supercopa, entrar directos en Champions y alcanzar los octavos en Europa. Luego puede suceder que aspires a más, como la temporada pasada, pero créanme cuando les digo que solo fuimos conscientes de que podíamos ganar la Liga a partir de febrero o marzo, no antes", explica El 'Profe'.

ÓSCAR ORTEGA
"No tengo la verdad absoluta, pero es nuestro método y, de momento, funciona".

Integrado Mixto
Ortega, ya metido de lleno en el meollo de un curso, es fiel a una metodología de trabajo denominada Entrenamiento Integrado Mixto: "No tengo la verdad absoluta, pero es nuestro modo de trabajar y, de momento, nos funciona".

En este sentido, los preparadores explican que no se puede trabajar solo el físico o solo con balón, sino que hay que combinar lo físico, lo técnico y las situaciones de juego, en las que los jugadores repliquen en un ensayo posibles momentos de un partido. En estas situaciones, en las que siempre debe haber oposición pero no siempre es necesario el balón, los preparadores conocen el nivel de intensidad de la sesión.

Las fugas
Los datos que arroja la telemetría durante un ensayo, además, permiten saber si hay 'fugas', es decir, si algún jugador no está trabajando con la intensidad que debería: "No queremos saber si alguien se está escaqueando, sino estar pendientes de si la carga es la correcta o nos hemos equivocado. Así, sabemos si hay que compensar el trabajo de algún futbolista".
El 'Profe' pone un ejemplo: "Cuando trabajas seis contra seis, puedes pensar que los 12 están en sus niveles, pero luego ves que uno ha estado por debajo por cansancio, otro por una molestia... Son fugas en las cargas de trabajo, que no tienen por qué ser voluntarias. Por eso hay que complementar con cargas ortodoxas".

Valores importantes
Ortega no miente y trata de ser claro. Su metodología es compleja y no es necesariamente la buena, pero es la suya: "Sería lindo decir que entrenamos siempre con balón, pero no es así. Las cargas ortodoxas son trascendentales en nuestro método, ya que consideramos claves los niveles de potencia aeróbica y somos conscientes de que, por nuestra forma de jugar, la velocidad aeróbica máxima del futbolista debemos tenerla muy bien delineada, con los umbrales muy bien colocados".

El 'Profe', por ahí, da mucho valor a cuatro características de los entrenamientos: duración, intensidad, complejidad y densidad (relación entre trabajo y descanso). Así, planifica una sesión teniendo en cuenta que a mayor intensidad, por ejemplo, la complejidad debe disminuir. De este modo se consigue que el nivel de atención de los futbolistas esté acorde con la carga de trabajo. En el equilibrio entre todos estos factores está el secreto.

En función del protagonista
Otra de las claves del método de trabajo físico del Atlético es conocer a fondo lo que tienen en el vestuario, de lo que son capaces y lo que se les va a exigir desde el banquillo. Así, de nada sirve que un jugador pueda llegar a un valor en un aspecto físico si no es capaz de sostenerlo: "Que tu equipo haga 200 kilómetros no te garantiza ganar, como tampoco hacer 300 pases correctos. Hay que saber encontrar el equilibrio. A nivel físico es igual que a nivel táctico o técnico. Un entrenador no puede imponer un sistema en un grupo que no tiene cualidades para llevarlo a cabo. Físicamente, tampoco podemos hacerlo".

Mucho más que físico
Pero si uno ha visto alguna vez trabajar al 'Profe' y su equipo, pronto se da cuenta de que no todo es físico, que también hay motivación. El preparador está muy encima de sus futbolistas. Y es que en un entrenamiento del Atlético hay una serie de conceptos que nunca deben pasarse por alto y que van más allá de los valores fisiológicos. Se trata de palabras que aparecen constantemente en el discurso de Ortega como intensidad, agresividad, concentración…

Así lo explica él mismo: "Nosotros ponemos los ejercicios, pero la pelota no viene sola. Hay que ir a por ella. Y si viene el oponente con ella, no pasa. Siempre desde la nobleza".
En cualquier caso, nada de lo anterior tendría sentido si el Atlético no trabajara siguiendo una máxima que uno no sabe ya si la acuñó El Cholo o El 'Profe': "El esfuerzo no se negocia". 

PEP GUARDIOLA


Guardiola: charla técnica.
El entrenador del mejor equipo de la historia estuvo un día en Buenos Aires y abrió con generosidad su cabeza para entregar riquísimas vivencias y conceptos.
  Nota publicada en la edición de El Gráfico

 PEP GUARDIOLA, caricatura de Gonza Rodríguez.
Guardiola en Buenos Aires. Como hace 7 años, cuando vino en carácter de aprendiz para ametrallar a preguntas al Flaco Menotti y al Loco Bielsa. Ahora sólo estuvo un día, el 2 de mayo, y lo hizo de goma: arrancó a la mañana respondiendo las inquietudes de chicos de escuelas públicas, luego compartió un almuerzo con 150 personalidades del deporte, desde los técnicos de las selecciones argentinas de fútbol y básquet hasta futbolistas como David Trezeguet, más tarde habló ante un Gran Rex colmado por 3500 personas y finalmente cenó con el Flaco Menotti. Aquí, la transcripción casi completa de sus definiciones, vivencias y conceptos y algunas breves interpretaciones que nos permitimos hacer a modo de observación.

"Es un honor para mí estar en Argentina por segunda vez. Cuando vine hace 7 años jamás me hubiera imaginado hablar ante este maravilloso teatro. Quiero dar las gracias a la gente que lo ha posibilitado: César Luis Menotti y Marcelo Bielsa. Cuando ya había acabado mi carrera de futbolista y tenía deseos de entrenar, me trataron como un hijo, fueron generosos hasta decir basta”.
(A Bielsa, sobre todo, Pep le tuvo que decir basta, porque si no las 11 horas que llevaban de reunión en el campo de Máximo Paz, Rosario, amenazaban con prolongarse hasta el alba).

"En Qatar y en Roma compartí equipo con Gabriel Batistuta, y fue Bati el que me habló de las excelencias tan grandes como entrenador y como persona de Marcelo. Me recibió en Rosario muchísimas horas, me dio todo, creo que tenéis el deber, como pueblo contemporáneo, de reconocerles a Marcelo y César lo que han hecho no sólo por el fútbol argentino, sino por el fútbol mundial. Créanme que esta charla va para ellos. Ahhhhhh, y es la mía introducción. Ahora empiezo”.

(En sus primeros minutos de alocución nombró dos veces a Menotti y a Bielsa, que no por casualidad son la síntesis perfecta de su pensamiento futbolero: control de pelota, pase corto, triangulación, ataque sostenido, presión alta y achique hacia adelante por un lado; obsesión por el detalle, análisis exhaustivo del rival e intención por minimizar el azar a través del ensayo repetido de situaciones, por el otro. Luego volvería a nombrarlos varias veces más, ante la atenta mirada de Carlos Bilardo, que pagó su entrada de 1.200 pesos para ubicarse en las primeras filas. Bien por el Narigón, que fue a aprender y se la bancó como un duque).

"¿Por qué nos hicimos futbolistas? Pues para pegar una patada al balón (hace el movimiento con la pierna). Luego, viene todo lo demás. Para ser entrenador, las cosas que me motivaron y siguen siendo el motor de este oficio fantástico, maravilloso, son: la táctica y el tratar de convencer a los jugadores. No sabéis la fascinación que es intentar transmitir eso que tenéis en tu cabeza, teléfono por ahí (ante un ring no domesticado), para intentar convencerles”.
(El tic del chiste de entrecasa lo repitió con frecuencia, poniéndose a la altura del público, como si fuera uno más).

"Siempre he pensado que todos los chicos se hicieron futbolistas por el contacto con el balón. Tenemos el deber de nunca olvidar esto. Cuando jugaba en el barrio, yo quería el balón y luego atacar, y cuando me lo robaban, me molestaba. En esto sí soy muy egoísta, el balón lo quiero para mí, y si el contrario lo tiene, no le espero, se lo voy a quitar, que sepa que se lo voy a quitar, que voy a por él. Mis equipos son un reflejo. El balón lo quiero para mí, no espero que me lo entreguen, no espero el error, quiero provocar el error e ir a buscarles. Como entrenador, yo vivo más tranquilo cuando juego en el campo contrario que cuando lo hago en mi campo. Cuando estoy más cerca de mi portería tengo más miedo que cuando me acerco a la contraria”.

"Al final de mi carrera, estaba un día en casa, en Roma, viendo la televisión, con el mando a distancia en una mano y con la otra mejor no os lo digo, viendo y cambiando los canales de televisión sin ninguna intención más que pasar el tiempo, esas cosas que todos los intelectuales hacemos, y de repente me quedé con una entrevista. Era un señor que hablaba en italiano, pero no como un italiano (imita como hablaba). Ahí me dije: ‘Este no es italiano’, y como vosotros estáis en todos lados, evidentemente era argentino (risas). Era Julio Velasco, el entrenador del mítico equipo de la selección italiana de vóley, con la que ganó todo. Me quedé fascinado con las cosas que dijo y por cómo lo dijo. Y pensé: ‘A este tío lo tengo que ver’. Tenía tiempo, porque yo no jugaba nunca en Roma, y empecé a mover mis hilos para conseguir el teléfono, pero una vez que lo tuve en mis manos, me decía: ¿lo llamo o no lo llamo? Al final me decidí. ‘Señor Velasco, soy Pep Guardiola, me encantaría juntarme con usted a comer’. Y nos juntamos, del mismo modo que luego lo hice con Marcelo y con César. La gente del deporte tiene esas virtudes, que transmiten, que te regalan. Cuando entrenaba al Barcelona venían muchos a verme, y gente cercana me preguntaba ‘¿Por qué los recibes?’. Y les contestaba: ‘Hay que recibirles, a mí me han dado cosas, las ideas son de todo el mundo, joder’. Yo he robado lo máximo posible (risas)”.
(Al final, este Pep es como cualquier hijo de vecino: hace zapping por deporte, se rasca y se pone nervioso si debe llamar a un famoso).

"De todas las cosas que Velasco me dijo, hubo una que me quedó grabada: ‘La clave de todo es saber tocar la tecla’. Y me explicó: ‘Yo tengo jugadores a los que les encantan que les hable de táctica, 4 o 5 horas del bloqueo y tal y tal; pero hay otro al que después del minuto no le hables más porque no le interesa. A unos les encanta que les hables delante del grupo y hay otros a los que mejor llévatelos a tu despacho y diles lo que le tengas que decir’. Esa es la clave de todo y hay que encontrarla, porque no está en ningún libro. Es que es intransferible, por eso es tan hermoso nuestro oficio”.

"Cuando estaba en Barcelona y aún no había subido al primer equipo, Johan Cruyff entrenaba a Txiki Begiristain, que posteriormente fue la persona que me dio la oportunidad de dirigir al segundo equipo de Barcelona. Un domingo, después de un partido, Cruyff le dijo a Txiki: ‘Hasta el jueves no vuelvas’. Txiki le contestó que al día siguiente había entreno. ‘¡Hasta el jueves no vuelvas!’, le repitió. Txiki le obedeció y volvió el jueves, jugó el domingo y metió tres goles. No es que Cruyff le iba a decir lo mismo a otro y el domingo metía tres goles, porque estas cosas son íntimas. Aprovecho este ejemplo para ilustrar un poco el concepto de la tecla de Julio Velasco”.

LANZADO por sus "chicos". Como DT ganó 15 torneos de 20 disputados.
"En mi primer año como entrenador, tenía un jugador al que necesitaba mucho, un jugador de nivel top, que no estaba jugando mal pero tampoco lo hacía bien. Me acordé de Velasco y acabado el entreno le dije: ‘Cuando termines de ducharte, sube a mi despacho’. Subió y le dije: ‘A las 7 te espero en el bar del hotel no sé cuánto’. Tomamos algo y hablamos. Sin nada preparado, conversamos de su familia y de la mía, nada de táctica, después pagué como buen señor que soy, y nos fuimos pa’ casa. Al día siguiente, ganamos 4-0 y metió tres goles. Vino después al despacho y me dijo: ‘Gracias, Míster’. Le contesté: ‘No, los goles los ha metido tú’. Es la tecla. Yo sabía que después de la charla haría un buen partido, lo sabía”.
(Primero: Pep tiene su despacho, como cualquier gerente. En la Argentina se usa poco. Segundo: su equipo no concentra, el día anterior cada uno se va a su casa).

"Ahora, ustedes dirán: ‘Este tío es un fenómeno, todas las teclas que toca, las clava’. Pero no. Recuerdo también una semifinal de Champions que habíamos perdido en la ida. La prensa especulaba con quiénes serían los centrales, aunque yo tenía clarísimo quién iba a jugar. Después de un entreno me acerqué a uno de los centrales en persona, uno de esos valientes que van al frente, y le dije: ‘Estoy dudando mucho quién va a jugar mañana’. Luego lo puse. Nos eliminaron y al cabo de un mes, este defensor me dijo: ‘Aquella vez me hundiste (risas). Yo me comía el mundo pero vienes y me dices eso, me hundiste’. La cagué. Así es la tecla: un tío metió tres goles y al otro lo hundí (aplausos y risas)”.
(Le gusta mostrarse un poquito como perdedor, modestia aparte).

"La tarea más difícil de un técnico, sea de fútbol o hockey, es que tratas con personas. Y todas estas personas quieren una sola cosa: jugar. Me lo enseñó Paco Seirulo, que es un sabio, una persona que he conocido a mis 15 años, cuando yo tenía un cuerpo más pequeño que hoy y empezaba a ir al gimnasio a ver si cogía un poco de kilos. Lo conozco de una vida, he trabajado con él en el juvenil del Barcelona. Y tiene una gran virtud: dice que la preparación física no sirve para nada. ¡Y es preparador físico! (risas). El me hizo ver que una de las grandes virtudes de los jugadores es que cuando están jodidos te lo hacen notar, es decir: están enfadados para que sepas que están enfadados, no por otra cosa. ‘Ahora le voy a enseñar al Míster que estoy enfadado’. Esto pasa muy a menudo con los que no juegan. Pues una vez un chico estaba entrenando mal, y nos pusimos a discutir, que no podía entrenar así. Y Paco me dijo: ‘No es que este chico está molesto contigo porque mañana los periodistas no le entrevistarán, es simple, está molesto porque no le quieres, está molesto porque ayer querías más al otro que a él’. Y tratar eso es la cosa más difícil de ser entrenador. Hay otra manera: no implicarse emocionalmente. Hacer el entreno, dar la formación y de ahí irte a tu casa, pero yo siento que los seres humanos, como todos los animales, necesitamos de acercamientos, de tocarnos, en buenos y malos momentos. Yo necesito la piel, necesito abrazarles y explicarles, necesito convencerles, no hay cosa más maravillosa que intentar meterles tus ideas en las cabezas a tus jugadores”.
(Un hombre sensible, lo definiría Alejandro Dolina. Del final de este párrafo se desprende la comunión entre Guardiola y sus dirigidos).

"Los jugadores que no juegan quieren que pierdas. Es así. ¿Arriba me oís? ¿No? Bueno, empiezo otra vez… (risas). Esas frases que dicen ‘vamos todos juntos a luchar, venga’ está muy bien para la foto, pero no hay nada. Yo he intentado que la idea les una”.
(Tremenda sentencia que derriba el lugar común de “todos tiramos para el mismo lado”).

"La línea de banda es el mejor defensor”.
(El delantero apretado contra la raya, tiene pocas chances de salir).

"Al área contraria se llega y no se está; y en tu área defensiva hay que estar y no llegar”.
(El Barcelona toquetea en tres cuartos, afuera del área, y de golpe se da la combinación por el medio, entran y definen. O sea: llegan).

"Yo no soy mejor entrenador que cualquiera de los que hay en este país, créanme, no lo digo por falsa modestia, lo siento así. Todo lo que sé, lo he aprendido, me lo han enseñado, lo he observado, lo he sentido y eso es lo que he intentado meterles en la cabeza a esta gente hasta que las sientan suyas. No es ‘chicos, hay que hacer esto’. No. Hay que hacer esto y argumentarles por qué lo hacemos para que lo sientan propio. Como jugador, lo que me daba más pánico era ir a jugar un partido sin saber qué iba a pasar, qué me iba a hacer el contrario. He intentado, desde el primer día que me metí en el filial del Barcelona, ¡donde estaba a-co-jonado! decirles siempre frente a un partido: ‘Señores, hoy va a pasar esto; y si hacemos esto, vamos a ganar el partido’. Evidentemente hemos ganado y hemos perdido, como todo el mundo, no soy en esto diferente a nadie”.

(Vamos Pep, que perdiste muy poco: 5 torneos de 20, contando el de Tercera División. Pese a ser una institución en el club por su carrera como futbolista, el día que arrancó como entrenador en la filial, le temblaron las patas. Y aquí se muestra más bielsista que nunca: saber todo del rival para minimizar el azar, nada de 'vamos a jugar como salga y no me importa lo que haga el otro').

"En Barcelona había un personaje llamado Charles Rexach, que ha sido segundo de Cruyff, una persona muy influyente en mi idea de ver el fútbol. No digo que esta es la buena, eso sí, ¡agárrenlo por favor! Eso sí que no lo soportaría: todo vale en el fútbol, todo, se gana de mil maneras, se puede convencer de mil maneras y todas son cojonudas. Lo único, que cada uno haga la suya. No puedes hacer ‘copiar y pegar’. En cualquier cosa de la vida. No es ‘voy a jugar porque Pep tal y tal’. No. Si no la sentís, pues la meteréis, la meteréis (la pata). Ahora, si la sentís como propia, hacedlo. Ser auténticos, esa es la que vale”.
(Mensaje urgente a la generación “copy-paste”).

"Rexach me contó que siendo jugador tenía un entrenador que le decía una cosa y que al año siguiente venía otro que le decía todo lo contrario. Se volvió loco. Esto pasó en el Barcelona durante muchos años. Vino Udo Lattek, un alemán, y se jugaba de tal manera, luego llegó Menotti y cambió todo, enseguida Terry Venables, un inglés que era el día y la noche con Menotti y luego vino la persona que entiendo es la más influyente de los últimos 25 años del Fútbol Club Barcelona, la persona que sin él esto tan impresionante no se hubiera dado y yo no estaría hoy aquí. La más influyente porque no visualizo a este Barcelona sin su llegada”.
(No lo nombra, porque le resulta obvio, y entiende que a la audiencia también le resulte obvio; se refiere a Johan Cruyff).

"Cruyff tuvo el coraje de decir ‘Vamos a hacerlo de esta manera’. Los que piensan que esto salía así nomás, no, no, no; esto es fatiga y trabajo, horas y horas y horas. Y campeonatos perdidos. Y él: ‘¡No, se va a hacer así!’. Y campeonatos perdidos: ‘¡No, se va a hacer así!’. Y de repente, los que estábamos ahí de pequeños, empezamos a escuchar cosas que entran por aquí (se toca el oído izquierdo), que algunas salen por aquí (se toca el oído derecho) pero otras se quedan aquí (se toca el techo de la cabeza), en la mollera. Y empezamos a escuchar que ‘el portero ha de parar pero es uno más, vamos a jugar con él’; empezamos a escuchar que ‘balón que sale bien jugado de atrás siempre acaba bien’; empezamos a escuchar que ‘cuando se empieza por izquierda se acaba por derecha’; empezamos a escuchar que ‘la gente que de aquí está bien (se toca la cabeza), que es brava, debe jugar por dentro’; empezamos a escuchar cosas así cada día, ‘que un pase hacia atrás es el mejor pase hacia delante’, ‘que los delanteros deben ser los primeros defensores y los defensas los mejores atacantes’. Y entonces se fichó a Koeman, el mejor central líbero que he visto yo saliendo con el balón desde atrás y generando superioridad en las zonas donde queríamos ser superiores, y escuchamos que ‘el portero al defensa, el defensa al medio, el medio al delantero y, si tienes culo, gol’ (risas)”.

"Algunas frases que he escuchado, no las creo. ‘Hay que correr poco, el que debe correr es el balón’, por ejemplo. No: aquí hay que correr mucho. Yo soy un poco menos romántico de lo que a muchos les parece”.
(Guiño a Bilardo, para compensar todas las menciones a Menotti).

"Con Cruyff aprendimos que cuando ganábamos nos felicitaban, pero al día siguiente nos explicaban el por qué carajo habíamos ganado. Y si perdíamos, estábamos más tristes, pero nos explicaban por qué habíamos perdido. Y mientras crecía, decía: esto me gusta”.
(Ohhh, dijo “carajo”, ¡qué horror!).

"Nadie es capaz de controlar enteramente el fútbol, porque es el juego más difícil del mundo. Primero, porque se juega con los pies, y aquí para tocar a las señoras se usan las manos, no los pies. Es el más abierto, el más indescifrable, pero que me dieran la oportunidad de entenderlo poco a poco es un lujo. Yo agarré de todo. De Barcelona me fui a Italia y agarré cosas; y luego me fui a México y agarré cosas: cómo salía con tres La Volpe y cómo le jugó a vosotros en el Mundial dominando el juego aunque luego ellos perdieron con un gol de Maxi López. Y de allí me fui a Qatar, y bueno, ahí… mejoré el swing (movimiento de golfista). Luego metí todo en una trituradora, hice el mix y las cosas se quedaron en mi cabeza. Y esas me pertenecen. En Barcelona robé, robé y robé; me fui a México robé, y si quieren robar de mí, róbenme, porque al final se juega para la gente, el juego es de los jugadores, la gente va a verlos a ellos, no a nosotros. Y robé y robé”. 

(1.Te agarramos, Pep, el gol fue de Maxi Rodríguez. 2. El Bigotón estuvo en el teatro y fuentes bien informadas aseguran que todavía está ahí adentro: no pudo salir, no pasaba por la puerta del agrande que tenía. 3. No le teme a los titulares de los diarios: robar, robar, robar. ¿Quién dijo que es delito?).
Con 27 años ya sabía que quería entrenar en el futuro. Miraba partidos y decía: ‘Hoy podríamos hacer esto y lo otro’, el entrenador daba la charla y yo decía ‘estoy de acuerdo con esto y con esto otro, no’, ya empezaba a pensar como entrenador, pero luego intenté alargar lo máximo posible ser futbolista, que es un placer único e irrepetible”.

"Desde mi lugar dije: ‘De esta manera voy a tratar de convencerles’. Y ese es el placer mayor que tengo, que a través de la táctica y de entender qué hacen los rivales, ver qué puedes hacer tú para convencer a los tuyos. Al final, yo soy entrenador por el juego, por meterle al jugador: ‘Hoy va a pasar esto, esto y esto’. Luego, muchísimas veces no pasa, pero el placer de sentarme delante de un partido, ver al oponente, y mientras tanto imaginarte lo que vamos a hacer nosotros es lo que le da sentido a mi profesión. Es el mejor momento. Como futbolista, cuando le daba a la pelota; ahora es cuando imagino qué podríamos hacer para ganar un partido”.
(Confirmado: bicho de laboratorio total).

"Soy un fan de la salida de atrás. Me gustan mucho las cuestiones defensivas de los de arriba y las transiciones intermedias”.
(Talibanes del lirismo, abstenerse: “Defensa” no es una mala palabra).

"En México fui entrenado por una de las personas que más me ha ayudado a entender el juego, que es Juan Manuel Lillo”.
DE JEANS, remera y zapatillas sorprendió Pep. Y con libretita.
"Hay una razón que había escuchado: los buenos, para mí, tienen que jugar en el medio. Cuanto más buenos futbolistas tengas en el medio, más puedes pasarte el balón. Por eso hemos cambiado a Messi del costado derecho al centro. Cuando tienes uno más en el medio siempre tienes más control para atacar y para defender. Otros dirán: ‘esto no sirve para nada’, y pueden tener toda la razón del mundo. Yo, con todo el mix que hice en mi cabeza me lo acabé de creer: encontrar superioridad a través de cosas simples, como es pasar el balón, que es la idea básica con la cual nos hicimos futbolistas desde pequeñitos”.

"Cuando quiera, maestro… tira… tira… tira por favor… tira, tira, tira”.
(A Pep no le agarró un ataque ochentoso y se puso a cantar el hit de Miguel Mateos. No. Es que no acentuó la 'a' sino la 'i'. Y esa palabra, 'tira', resultó la que más pronunció en sus 70 minutos de exposición. Era para pedirle al operador de video, casi como un neurótico, que continuase proyectando las imágenes que utilizó para mostrar por qué cambió a Messi de 7 a 9. Y ahí es cuando uno se imagina al lírico de Pep encerrado en su despacho con 10 monitores, tirándose de los pelos que no tiene, a punto de ser llevado con chaleco de fuerza).

"Esto se hace con mucho esfuerzo, con mucho, mucho amor por este oficio, por el fútbol, por el juego en sí, y tengo un agradecimiento a toda la gente que me ha ayudado a entender esto, luego yo le pongo lo mío. Chicos, sean generosos, porque al final esto es en beneficio de este maravilloso juego que tanto disfrutamos y ojalá que los jugadores que he tenido la gran suerte de entrenar sean nuestros sucesores y puedan entrenar y dignificar este maravilloso juego”.
(Gracias por lo de “chicos”, Pep).

"No hay entrenador en el mundo al que le guste este juego y no trabaje, no creo que yo trabaje más que otros, pero no pensemos que los éxitos son directamente proporcionales a lo que uno hace. Y esto al final tampoco es trabajo, te gusta tanto que por eso lo haces”.

"Lo que me he creído de verdad, lo he aplicado y, si no me lo creía, no lo he aplicado, porque las cosas en el fútbol o se sienten o no hay libro posible que te lo pueda enseñar”.

"Cuando Masche se fue a Corinthians, hubo un contacto con River, pero yo ya estaba en las últimas, por lo que River acertó plenamente en no contratarme (risas)”.

"Masche es otra cosa cojonuda. A veces te llevas desilusiones con jugadores, son desilusiones entendibles porque ellos quieren jugar y tú no les metes. Por otro lado conoces gente que vale la pena. Yo tenía dudas en fichar a Masche, porque tenía a Keita y a Busquets, y con Tito (Vilanova) decíamos: ‘Es el capitán de la Selección Argentina, va a venir aquí y si no juega...’. Pero Masche es de otro espesor humano, como futbolista es fantástico y aparte es un sol, un sol de niño”.

"A mí me gustan los extremos que juegan de lateral, y me gustan mucho los mediocentros que pueden jugar de central. Para ser central necesitas más facultades que de mediocentro, porque debes mirar para atrás y Masche tiene esas facultades, esa tensión, esa voluntad de escuchar. Me apuesto lo que queráis que este será técnico, fija”.

"Hay muchos trabajos en el fútbol, pero al final son seis o siete normas, todo se produce en torno a esto, entonces hay que recordarles y que no se olviden. Fallar, fallamos todos, pero correr, esforzarnos, nadie se puede estaquear; los que se estaquean, se quedan afuera. Si hay 10 que corren y uno no, ese se sale solo”.

"No son tontos los futbolistas, son gente preparadísima, una gente que tiene la capacidad de jugar a un deporte tan difícil tiene que ser inteligente por narices. Hay que tratarlos como muy, muy inteligentes y capaces, e intuitivos, tienen todas las virtudes. Y hay que prepararse para las dudas que tengan y darles soluciones”.

"Minutos antes de terminar el primer tiempo me pongo a pensar qué he visto, qué se puede cambiar, luego hablo con mi gente. Tito ha sido una ayuda inmensa para mí. Hay que hacerlo rápido, la charla ahí es muy corta, indicaciones del tipo ‘nos estamos metiendo de prisa arriba’ o ‘hay que salir más por izquierda que por derecha’, lo que puedas”.

"La táctica se las doy a los futbolistas para que nos lleguen poco y encontrar posibilidades de pase para que en los últimos metros la gente de mayor desequilibrio haga el resto. La táctica es: mejor estar aquí, mejor defender allá, por derecha tendremos mucho espacio porque su extremo es un geta y no corre para atrás. La táctica es entonces qué hacen ellos y a partir de ahí adaptarse a los jugadores”.
(Confirmado: se fija mucho en el rival).

"Con Arrigo (Sacchi) coincido en casi todo. Fue un innovador, su equipo, un espectáculo. Al final nos queda la idea, lo único que vale la pena es la convicción de tener una idea clara de dónde agarrarte. Los jugadores no son tontos: si te ven dudar, te lo pillan al instante; y si a veces no lo tienes claro, no les hables, vete a tu casa y al otro día, cuando lo tienes claro, les hablas. Son intuición pura los futbolistas, huelen la sangre, cuando te ven débil, te clavan la espada”.
(Se siente observado por sus dirigidos, su sentido de la responsabilidad frente a ellos no le permite improvisar con argumentos endebles).

"Busco que las charlas técnicas sean lo más cortas posible. Hay días que duran 3 minutos y otras 25, no me pregunten por qué, quizás porque sientes que ese día tiene que ser corta, porque llevamos muchos partidos seguidos, porque vienes de muchas cuestiones tácticas”.

"A ustedes, los argentinos, les gusta hablar mucho, mucho de fútbol y en aquellas reuniones clandestinas con Jorge Valdano y Angel Cappa, a mí me avisaban para ir y yo quedaba anonadado”.

"La primera vez que vi a Leo (Messi) fue en una tienda de Nike, estaba con su padre. Lo saludé, él con su peculiar timidez. Yo no lo había visto nunca jugar, pero Tito me había dicho: ‘Tengo a uno que la rompe’. Luego lo vi y tenía razón, pero vamos, creo que fue Marcelo el que me dijo: ‘A los muy buenos jugadores los vemos todos, a los malos también los vemos todos, hay que encontrar a ese que no piensas’. Tito la clavó, pero a Messi lo veía hasta un ciego”.

"Leo agarró muy rápido el cambio de posición de la derecha al centro del ataque. Y si le pones de lateral izquierdo también lo agarra rápido. Leo es el mejor defensor que hay; cuando quiere quitar el balón, dice: voy a quitarte el balón, y te mata”.

"Nosotros hemos ganado mucho en el Barcelona, pero lo cierto es que no hubiéramos ganado tanto sin Leo. Tú puedes controlar todo esto, pero llega un balón, y él rodeado de cuatro la mete en la esquina, ¡ya me dirán qué influencia tengo yo en todo eso!” (risas).

"Definitivamente no he visto a uno igual a Leo. Es que los padres lo hicieron bueno. Yo soy contemporáneo de Maradona, es el ídolo de mi infancia, le veía jugar y… no me hagáis la pregunta tan original de quién es el mejor y tal cosa, siento que he tenido el gran honor y privilegio de coger una generación única y de haberlo entrenado a Messi”.

"Cuando Maradona se fue al Nápoli, yo llegaba con 13 años al Barcelona y no pude disfrutarlo, pero los residentes me contaban que no habían visto a nadie igual. Más tarde me encontré con Alexanco, que fue compañero suyo y luego mío, y me dijo que no había visto a nadie así en su vida, entonces los mitos y la comunicación verbal ayudan a todo esto, y finalmente vi lo que hizo en el Mundial de México”.

"Creo que nunca podría dirigir aquí, es impresionante la expectativa que despierto. Ni que hubiera inventado la sopa de ajo”.

"Que uno tome la decisión de dejar un club es mejor que cuando otros la toman por ti. Yo fui feliz en el Barcelona. Sin dudas que si no eres una buena persona, no ganas nada. Puedes ganar algo particular, pero no más. En el Barcelona tuve a grandes personas. Los jugadores que dirigí aman lo que hacen. Nunca perdieron la pasión que llevan desde niños. Nos fue bien porque dirigí a los profesionales más amateurs que conocí, pero es una etapa terminada. Uno nace, crece, se casa, tiene hijos y se hace mayor. Eso se acabó”.

"Yo no juego a la Play pero mi hijo sí, y le dije que el Messi de la Play jamás superará al real”.

"Vosotros tenéis una reputación de un poco exagerados, sois como sois, pero creo le han dado muchísimo al fútbol: de los 5 o 6 mejores jugadores de la historia, tenéis tres, habéis dado mucho, vuestra pasión por este juego se ve. Ah, les deseo lo mejor y muchas gracias”.
(No, Pep, gracia a vo’).

Por Diego Borinsky. Ilustración: Gonza Rodríguez.


domingo, 10 de julio de 2016

JORGE VALDANO EL PODER DEL TALENTO.


Jorge Valdano.



Por Jorge Valdano
 Todos tenemos defectos, pero es una mala idea empezar el análisis del talento por aquello que le falta. Al revés, en todo líder debe haber un pedagogo capaz de lograr que su discípulo se sienta único y, para eso, es necesario enamorarse de una virtud. La regla sirve también para la educación de nuestros hijos. Todos nacemos con cierta predisposición para una actividad y, cuanto antes la descubramos, encontraremos nuestra voca­ción y los estímulos eficaces para desarrollarla.

 Espontáneos y forzados
Pero me gustaría aclarar que no todo depende de la naturaleza. Claro que hay talentos espontáneos que resuelven los problemas con total naturalidad. Pero si esta regla fuera la única relevante, sólo habrían jugado al fútbol Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Maradona, Zidane, los Ronaldos (el gordo y el flaco), Messi y fenómenos de esa categoría, a los que la madre naturaleza dotó de una gran ventaja inicial.

Sin embargo, existe también un talento forzado por la sencilla razón de que la necesidad hace a la virtud. Eso lo entendí hace mucho tiempo leyendo unas decla­raciones de Elías Figueroa, un inolvidable defensor chileno que jugó a caballo entre las décadas de 1960 y 1970, de una gran ele­gancia y riqueza técnica.
Cuando fue traspasado al fútbol uru­guayo, se vio obligado a cambiar algunos hábitos. La ecuación es tan simple como la relataba el propio Figueroa: “En Uru­guay se tiran muchos más centros que en Chile. Era una cuestión de supervivencia. O aprendía a cabecear o me quedaba en el camino”.

Para muchos, Figueroa es el mejor jugador de la historia de Chile; pero segu­ramente no habría alcanzado ese honor si no hubiera tenido que adaptarse a nuevos desafíos que le permitieron enriquecer su patrón de juego.

De modo que hay salvación para aque­llos con los que la cuna no fue tan gene­rosa. En esos casos, las carencias hay que convertirlas en un desafío para la voluntad. Porque lo cierto es que tengo una mala noticia, incluso para quienes nacieron con una gran ventaja inicial: no se inventó nada que sustituya al esfuerzo en los procesos de aprendizaje y mejora continua del talento. Vale para el fútbol. Vale para todo. Creer en el talento significa saber apreciar lo diferente.

Si se parte del respeto al talento, no habrá buenos y malos, sino gente que sirva para hacer bien una cosa y gente que sirva para hacer bien otra cosa. Sobre la valoración que hace el mercado de los distintos tipos de talentos hay poco que decir, porque esta reflexión solo aspira a salvar la diferencia.
El desprecio hacia el talento es fácil de verificar. A los que se distinguen se los sue­le despreciar como si ser distinto fuera un valor subversivo. Una pena, porque aspirar a equipos clónicos es un error definitivo. Tom Peters exagera cuando dice que “en todo departamento de contabilidad hace falta un músico”, pero es preferible pasarse que quedarse corto cuando se trata de escapar de la mediocridad.

Muchas empresas de estos días llevan un camino parecido. Cada vez son más frecuentes los casos de genios tecnológi­cos, por ejemplo, con serias dificultades de integración. En ocasiones son auténticos inadaptados sociales. Y las empresas, en lugar de poner las condiciones para que las dotes singulares del genio se sientan cómodas, los terminan discriminando por su incapacidad para tomar un café con sus compañeros. A nadie, en su sano juicio, se le ocurriría expulsar de un equipo a Mara­dona porque, entre partido y partido, tiene problemas de convivencia.

De ser así, los inadaptados serían los demás integrantes del equipo. En el mundo del fútbol, un atropello de ese tipo no lo permitirían los aficionados, pero en las empresas convencionales, el “distinto” se juega muy frecuentemente su trabajo por cuestiones que son más sociales que profesionales.

Decía Francisco Umbral que “el talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia”, y no hay manera de desmen­tirlo. Pero existen las excepciones: a los jugadores de buen pie y mucha fantasía, como a los empleados creativos, como a los poetas, no les podemos exigir que sean su­blimes siempre. Tampoco que su conducta resulte previsible, porque el genio suele ser un cuerpo extraño para lo bueno y para lo malo. En tal caso, la solución no pasa por extirparlos del equipo como si se tratara de un tumor. Bastará con hacerle comprender, al genio, cuál es el papel que lo convierte en esencial; y al equipo, de qué manera nos podemos adaptar a sus excentricidades.

El tamaño no importa.
También en este punto el fútbol ejempli­fica lo que ocurre en otras actividades. Aquellos que son responsables de los procesos de captación de talento suelen cometer el error de seleccionar en función de lo medible: la talla. Un jugador grande antes que un jugador bueno.

Menos mal que hay mentes precla­ras que no siguieron semejante consejo porque, de lo contrario, nos hubiéramos privado de Xavi, Iniesta, Silva y otros “divinos enanos” que en la Selección Española llevan más de cuatro años bailando a equipos con un aspecto atlético muy aparente. Ellos nos demostraron, sin ningún género de dudas, que el talento no se mide con una cinta métrica.

 La prueba del error sistemático
Los equipos alevines, infantiles, cadetes o juveniles se forman por años naturales: los nacidos entre enero y diciembre de un mismo año. Si usted se toma el trabajo de analizar la formación de estas plantillas en cualquier club profesional, descubrirá que la cantidad de niños que nacieron en enero es notablemente superior a la cantidad de niños nacidos en diciembre. ¿Porque son mejores? No. Porque los de enero han crecido más y, por tanto, son más grandes que los de diciembre.

Cuando estos niños llegan a adultos, equilibran la diferencia física y, desde ese momento, entran en juego aspectos que no son medibles. Pero ya es tarde. Porque durante varios años los grandes ocuparon el lugar de los buenos y en el fútbol, como en tantas cosas, se evolucio­na compitiendo.

Así que ya saben, si ustedes tienen como proyecto hacer un hijo futbolista, empiecen por poner todas las condiciones para que nazca en el primer trimestre del año. De lo contrario, el pobre tendrá mu­chas menos posibilidades de alcanzar sus sueños. Me refiero, por supuesto, al sueño de sus padres. Esa injusticia inicial en los procesos de selección tiene el enorme defecto de atentar contra el único imperio que debiera contar: el del mérito. Si por algo admiro La Masia (la escuela de fútbol del Barça), es porque aquí sólo miden a los jugadores por el tamaño de su talento.

Malcolm Gladwell, en su libro Fueras de serie (Outliers) (Punto de lectura, 2011), explica la razón por la cual unas personas tienen éxito y otras no. Después de compro­bar que, en Canadá, en el hockey sobre hielo existe la misma aberración que en Europa con el fútbol, lleva la importancia de la pri­mera oportunidad mucho más allá. El éxito resulta de lo que a los sociólogos les gusta llamar “ventaja acumulativa”. El jugador de hockey profesional comienza un po­quito mejor que sus pares. Y esa poquita diferencia le conduce a una oportunidad que de verdad marca la diferencia; y, a su vez, ello conduce a otra oportunidad, que agranda más aún la que al principio era una diferencia tan pequeña, y así hasta que nuestro jugador de hockey se convierte en un fuera de serie. Pero él no empezó como fuera de serie. Simplemen­te empezó un “poquito mejor”.

El medio adecuado
El talento individual, con independencia del nivel de la empresa del que hablemos, es siempre un asunto relevante. Pero para transformarse en una fuerza positiva, requiere un adecuado marco institucional.
Un equipo es mucho más que el lugar de exhibición de un gran talento. Pero conviene poner las condiciones para que aquellos que son diferentes también sean eficaces. Hay empresas con entornos muy densos que lo impiden y otras con medios más fluidos que lo facilitan.

En el primer caso, el talento se de­bilita por el efecto nocivo de ambientes  burocráticos, rutinarios e inoperantes que generan desconfianza hacia cualquier tipo de iniciativa. En los ambientes fluidos, el talento puede expresar todo su potencial porque es la organización la que pone las condiciones para que no se pierda energía en lo secundario, en perjuicio de lo funda­mental. Sin esa conexión con el medio no hay talento que sobreviva.

Condiciones para sobrevivir
El talento necesita de algunas condi­ciones para expresarse del mejor modo. Se ha repetido hasta la saciedad que las personas son el gran capital de cualquier empresa. Todos los líderes lo dicen. Pero fue Jim Collins quien nos enseñó a preci­sar esta idea, al decir que “las personas no son el activo más importante de una orga­nización; las personas adecuadas (con los valores, actitudes, culturas y habilidades adecuadas) son el activo más importante de una organización”.
Pero sigue siendo conveniente que encuentren las condiciones para que su talento exprese todo su potencial.

 Ideas clave
El talento que nos distingue es el único capaz de encontrar eso que llamamos vocación. Y es vital. ¿Cuánta gente conocemos que es infeliz laboralmente porque hace aquello que no le gusta, que no siente, para lo que no nació? Encontrar la tarea que mejor se adapte a nuestra naturaleza debiera ser el primer desafío de una buena educación.

Un equipo competitivo no es un reba­ño. Todo lo contrario, cuanto más diferen­tes sean sus miembros, más rica será la suma de conocimiento y de sensibilidades que nos lleven al éxito. Por eso siempre recomiendo que se busque gente con una virtud sobresaliente, antes que gente sin defectos cuando pretendemos iniciar un proyecto empresarial.

Para que lo diferente se sienta cómodo, es necesario que disfrute de un ambiente fluido en el que la singularidad se consi­dere un mérito y no una molestia.

El talento necesita condiciones: de un lugar, de exigencia, del grado justo de libertad, de motivaciones…
Pero ninguna condición es tan impor­tante como la confianza. Sólo quien dis­fruta de confianza puede llevar su talento hasta el límite de sus posibilidades. Y a veces un poco más allá.


Redacción online de la edición mexicana de Forbes, la revista de negocios más influyente del mundo. Un equipo de periodistas que buscan historias en el mundo empresarial.