jueves, 27 de noviembre de 2014

¿DE QUÉ SIRVE ENTRENAR AUTOMATISMOS?


por Enric soriano el 27 NOVIEMBRE, 2014

Lo primero que quiero dejar claro es que no soy entrenador titulado (tengo 16 años y aún no he empezado a entrenar) y lo que voy a exponer es simplemente una hipótesis a la que he llegado por lo que he leído y escuchado y mis vivencias como jugador. Podréis ser dogmáticos con mi opinión porque ni yo soy nadie, ni lo que voy a tratar está demostrado. Es una simple hipótesis, la visión que tengo acerca del entrenamiento de los automatismos.

A priori, un automatismo se define como un encadenamiento de acciones colectivas entre diferentes jugadores de un equipo tanto en posesión de balón (ofensivos) como en su intento de recuperación (defensivos). No estoy de acuerdo con esta definición; me parece incompleta. Según lo que yo entiendo por automatismo, esas acciones que se encadenan están prefijadas, las decisiones que los jugadores toman están determinadas (que no condicionadas) por lo que se entrenó. Para mí un automatismo es una serie de acciones ejecutadas de memoria, donde los jugadores saben perfectamente qué hacer.

Un claro ejemplo de automatismo serían las jugadas a balón parado. Estas se ejecutan totalmente de memoria. Cada jugador sabe qué movimientos realizar y en qué momento. Además el inicio de estos se marca con una señal, por lo que todos iniciarán sus movimientos de forma coordinada. Son acciones totalmente prefijadas. Al saber cómo actuar, es mucho más fácil terminar la situación de forma exitosa. Creo que hay que entrenar la estrategia (los automatismos por excelencia). Entrenar estas acciones nos puede permitir ganar gran cantidad de puntos a lo largo de la temporada. Son acciones donde la incertidumbre es mínima, siempre son iguales y además su duración es corta, así que se pueden trabajar de memoria como un automatismo que son. Y repito, entrenar estas acciones, entrenar.

Hago mucho hincapié en la palabra entrenar porque no son pocos los entrenadores que con comentar la estrategia antes del partido creen que es suficiente. Luego, si decides no ejecutar la jugada prefijada (que no ensayada, ya que jamás se entrenó) te piden explicaciones y se apoyan en el argumento: “Si antes lo hemos hablado…”. En el fútbol no se puede exigir lo que tan solo se ha hablado; un entrenador solo puede exigir a sus jugadores aquello que ha entrenado o trabajado. Si tanta importancia tiene, ¿por qué no lo trabajaste? En estas ocasiones, dudar de la credibilidad y las condiciones de tu entrenador es lo más normal, y además está completamente justificado.




El fútbol es el deporte de la incertidumbre, de la espontaneidad, de la imprevisibilidad. En este deporte no existen dos situaciones iguales. Las únicas acciones que se repiten partido tras partido son las acciones a balón parado. En el fútbol todo es sorpresa. Dice Óscar Cano que lo único que le puede sorprender del fútbol es que en un momento no haya sorpresa. Dante Panzeri, un adelantado a su tiempo, ya decía allá por 1960 que el fútbol era la ciencia de lo impensado. Incertidumbre, caos, imaginación, creatividad. Y sobre todo, el fútbol es un deporte no lineal, no siempre pasa lo mismo, aquí la causa-efecto no existe. Esto es algo que hay que tener en cuenta.

¿A dónde quiero llegar? Fácil. Los automatismos son preparaciones para la actuación en x situaciones. Si nos vemos en esa situación hay que ejecutar como hemos entrenado. La cuestión es, ¿nos veremos en esa situación? Posiblemente no, porque como ya he comentado, en el fútbol no se repiten dos situaciones iguales. Saber actuar de memoria ante una situación de nada sirve si no se da. Solo habremos gastado minutos de entrenamiento en algo superfluo. Para que esa situación que hemos trabajado se dé en el partido hay muchas variables que cumplir que difícilmente se darán: mismos jugadores en las mismas posiciones y con los rivales situados de tal forma que te permita desarrollar lo prefijado.

Los automatismos suelen entrenarse mediante las famosas evoluciones. Se colocan conos por el campo en las posiciones que queremos que nuestros jugadores ocupen y se pasan el balón en un determinado orden hasta finalizar a portería. Todo siempre igual, muy mecánico. La toma de decisión está marcada (se la he de pasar a Fulanito, siempre que la tenga). Además, no hay oposición, por lo que el esfuerzo cognitivo del jugador es nulo, al igual que la complejidad de la tarea. A mayor complejidad, mayor esfuerzo cognitivo y más hacemos pensar al jugador. Esa tarea está muy alejada del juego, no se parece a lo que el domingo viviremos en el partido. ¿Vamos a tener un entorno sin oposición en el partido? Sería muy fácil jugar así, ¿verdad? Digamos que el domingo es nuestro examen y durante la semana trabajamos para poder resolver todos los problemas que en el partido se puedan dar. Trabajaremos con una complejidad igual o mayor que la que viviremos en el partido para saber resolver esas cuestiones. Nos preparamos haciendo lo que el domingo haremos. Pues trabajar las evoluciones es como prepararse para un examen de trigonometría haciendo sumas de dos cifras. 

Trabajamos alejándonos de la realidad, haciendo cosas muchos más fáciles que las del examen, sin oposición, fuera de contexto, determinando y castrando la toma de decisiones de nuestros jugadores… El domingo, estos, al tener que tomar una decisión con oposición a su alrededor, se quedarán en blanco, no sabrán qué hacer, porque no son independientes. En fin, que trabajar si se trabaja mal, de nada sirve; y en ese caso se trabaja mal.

Sin embargo tenemos la certeza de que las acciones a balón parado se llevarán a cabo en cada uno de nuestros encuentros. Al partir el esférico desde una posición estática, fija e invariable (como en un saque de esquina), son situaciones preparables de memoria, con mucha probabilidad de éxito. Pero hay que entrenarlas con oposición, porque en el partido el rival se dignará a defender o atacar. Se puede empezar sin oposición para la asimilación, pero luego se añadirán opositores.

La estrategia es el mayor ejemplo de automatismo y lo único que hay que entrenar porque tenemos la certeza de que en el partido sucederá de la misma forma que en los entrenamientos. Sin embargo, trabajar los automatismos en el juego me parece una inutilidad, porque cada situación tiene un entorno distinto y el juego es continuamente variable. Se pueden trabajar algunos comportamientos a modo de ayuda, haciendo que el jugador conozca mejor el entorno y el conocimiento de este pueda condicionar su toma de decisión, como por ejemplo saber que x jugador ocupa determinados espacios libres en fase defensiva y que tras recuperar se puede transitar a través de él, pero siendo esta una opción entre varias y no la única. En ese caso el futbolista sigue siendo independiente, decide él, pero al conocer el contexto su toma de decisiones pueda variar y estar condicionada por ello.

¿Por qué intentamos planificar lo no planificable y prefijar lo que no se puede prefijar? La no linealidad del fútbol no nos permite planificar ni prefijar porque el juego es un caos continuo donde cada situación que se da es distinta y nueva, todo está imprevisto. Debemos entrenar al futbolista y al equipo para ese imprevisto, para desarrollarse bien en el caos, para ser autómatas y tener la capacidad de tomar decisiones, para que aprendan a interpretar el juego, para que adquieran cultura táctica, que necesiten de un esfuerzo cognitivo para solventar los problemas, que la complejidad sea igual o mayor que los domingos… Y para ello hay que entrenar el juego, sin alejarnos de la realidad. Siempre con colaboración y oposición. Hacer futbolistas independientes que sepan pensar, interpretar y decidir es nuestro propósito. Entrenar el juego y no las jugadas.

Ojalá pronto se desmonten muchos mitos del fútbol. Uno de ellos, el de los automatismos y las evoluciones. Una vez esto suceda, los entrenamientos de calidad serán lo habitual y no la excepción. Una pena que la gente rebelde en este aspecto en el fútbol no abunde y muchos se crean lo que les dicen sin preguntarse por qué ni para qué.
* Enric Soriano.


DINÁMICA COMPORTAMENTAL EN LA FORMA DE JUGAR

LA IMPORTANCIA DE CREAR HÁBITOS A TRAVÉS DE LA REPETICIÓN SISTEMÁTICA DE LOS PRINCIPIOS DE JUEGO
Escrito por Livio Contessotto 27 NOVIEMBRE 2014
Final del formulario


“El objetivo es siempre el mismo:Tornar cerebral la dinámica comportamental que es la organización, que es filosofía, que es emoción. Crear intenciones y hábitos. Tornar consciente y después subconsciente un conjunto de principios de manera de exponenciar naturalmente una determinada forma de Jugar”  Rui Faria

La finalidad del cerebro es optimizar comportamientos, manipular con destreza las necesidades del cuerpo contra las amenazas y las posibilidades del momento.
Para que un individuo elabore una respuesta mental, en plena consciencia, el cerebro demora alrededor de medio segundo, hasta que toda la jerarquía del procesamiento cerebral haya realizado su trabajo. En el futbol, donde los jugadores deben tomar buenas decisiones en todo momento, donde casi no hay tiempo de pensar, medio segundo es mucho tiempo.

Me gustaría poner algunos ejemplos, fuera del fútbol, para que se entienda un poco mejor.
En un partido de tenis entre jugadores profesionales Top, el saque puede llegar a superar los 200 Km/h. La pelota pasa por la red y es devuelta por el adversario en casi 1/3 de segundo. Si tenemos en cuenta el concepto anteriormente mencionado, pareciera imposible realizar una buena devolución a un saque tan rápido, sin embargo algunos tenistas lo consiguen. Y cómo es posible? Sera que los tenistas profesionales son seres humanos diferentes de los otros en lo que se refiere a la velocidad con que sus cuerpos responden a los estímulos?


Hay experimentos que muestran cuanto tiempo le toma al cerebro para  interpretar nuevas informaciones. Cuando se pide a las personas que presionen un botón cuando una luz parpadee en la pantalla, les toma 200 milésimas de segundo (1/5 de segundo). Cerca de 120 milésimas de segundo son necesarias para registrar el hecho que la luz parpadea y las otras 80 milésimas de segundo para hacer mover el dedo. Ese es el tiempo necesario para una simple tarea que no exige pensamiento. Para cualquier otra acción que requiere mayor atención, como hacer malabarismo, la respuesta demanda medio segundo.

Entonces imaginémonos las acciones del futbol! Donde no hay tiempo para comparar sistemáticamente todas las opciones disponibles, ya que hay que decidir y actuar con rapidez y eficacia casi instantáneas!

Volviendo a los jugadores de tenis, los profesionales Top, los mismos que consiguen devolver los saques más veloces, cuando son sometidos a test de reacción, que no incluyen sus actividades, son lentos. Sus cerebros no funcionan más rápido. No consiguen interpretar lo que está sucediendo ni un poco más rápido que los demás.

Y entonces….como son capaces de reaccionar mucho más rápido que los demás cuando realizan sus actividades específicas?
En el tenis un saque sería imposible de responder. Los mensajes nerviosos no parecen moverse con la suficiente rapidez. Pero el hábito y la anticipación pueden ayudar al cerebro a derrotar al tiempo.
El hábito es una acción mental aprendida que puede ser realizada sin pensamiento ni supervisión consciente. Y resulta de conocimientos, esto es, imágenes mentales que fueron creadas a través de experiencias, algunas conscientes y otras no conscientes y que quedaron grabadas en la memoria y que van a ser utilizadas para decidir y actuar rápidamente ante determinada situación.

El cerebro puede ser lento, pero no es tonto. El cerebro simplifica su problema de lentitud a través de atajos de procesamientos, creando puentes entre las lagunas, utilizando así, el menor tiempo posible.
Crear puentes entre centenares de áreas corticales, exige trabajo. Pero el cerebro puede crear atajos en esas respuestas y actuar fuera de los patrones, acortando el tiempo de procesamiento.
Este tipo de “atajos o puentes” es un truco inteligente para ahorrar tiempo, y funciona cuando el cerebro experimenta la misma situación en ocasiones suficientes para conseguir una conexión en forma de hábito.

El mejor ejemplo para graficar esta cuestión es cuando aprendemos a manejar un automóvil. Inicialmente perdemos mucho tiempo y gastamos mucha energía para concentrarnos en varios detalles, que en una fase inicial son extremadamente importantes, como mirar la palanca de cambios, controlar cuidadosamente la relación del pedal de aceleración con el embrague, como accionar la luz de giro, etc. Hasta nos mostramos un poco inseguros.

Con el pasar del tiempo y con varias horas de práctica de manejo y de tanto repetir ciertos movimientos, se crean atajos cerebrales que permiten ejecutar estas acciones sin necesitar de plena consciencia, economizando energía y permitiendo direccionar nuestra atención a aspectos más complejos, como por ejemplo, la relación del automóvil con el tránsito. La automatización realizada a través de la práctica y de procesos sub conscientes es increíble, a veces nos pasa que salimos del trabajo y realizamos un largo trayecto hasta nuestra casa, y solo tenemos consciencia que llegamos a casa en el momento que estacionamos en el garaje, muchas veces ni siquiera recordamos de qué modo llegamos a casa, esto es fruto de la habituación, esto es porque el hábito se adquiere en la acción, a través de una determinada relación mente-hábito.

Cuando vivenciamos una misma, o parecida, situación repetidas veces, los ganglios basales consiguen identificar los patrones sensoriales que permiten una determinada respuesta para las situaciones que el individuo experimentó. De esta manera, al vivenciar situaciones similares, el cerebro puede hacer una especie de puente o atajo, permitiendo al individuo responder con una mayor velocidad y sin la necesidad de tener plena consciencia para hacerlo.

Cuando en los entrenamientos vivenciamos ciertos contextos y situaciones relativas al jugar, repetidas veces, le estamos dando la posibilidad o creando el hábito para que el cuerpo responda y pueda ejecutar la respuesta necesaria para conseguir determinada finalidad de manera inmediata, “sin pensar”.

Esta vivenciación de situaciones similares es promovida, dentro de la periodización Táctica, por el principio de la Propensiones, el cual, debidamente articulado con los demás principios, posibilita a que los jugadores respondan de manera más rápida y no por eso ineficaz, sino, todo lo contrario.  Esta repetición sistémica de los principios de juego, debidamente sostenidos por la lógica del Morfociclo Patrón es fundamental:
“Las primeras conexiones hechas en un circuito neural son reforzadas cada vez que
la misma secuencia es repetida, hasta que los caminos se tornan tan fuertes
que pasan a ser un recurso automático, y un nuevo circuito es instalado”.

El hábito permite que el jugador deje de desprender su atención hacia aspectos más básicos y direccione su foco de atención hacia aspectos más dinámicos.

Rui Faria dice al respecto:
“En los entrenamientos insistimos mucho en la habituación. El entrenamiento crea el hábito y después, en el juego, en vez de que la acción sea pensada, esta surge de forma subconsciente y natural”
En la medida que aprendemos un movimiento, este se torna menos cognitivo y más asociativo, exigiendo menor actividad mental.

El principio metodológico de las propensiones se refiere a la modelación de los contextos de ejercitación, con el objetivo de crear contextos relativos a un jugar, que posibiliten la aparición de lo que se quiere entrenar con una elevada frecuencia. Modelandose los contextos, para que estos, no pierdan su naturaleza abierta y sean facilitadores y catalizadores de los propositos deseados.

Lo que se pretende, con la repetición sistémica, es que las preocupaciones del entrenador aparezcan, no repetir o practicar muchas veces cualquier cosa o cualquier ejercitación, no se trata de cuantificar acciones, sino de crear contextos de ejercitación ricos, que conduzcan a una determinada dominancia de interacciones relativas a nuestro jugar. El respeto de este principio metodológico permite el hecho que el contexto esté más propicio para que ocurran ciertas cosas y no otras.

Bibliografía consultada:
John McCrone, como funciona el cerebro. (2002)
Julian Tobar
Rui Faria
Guilherme Oliveira


LIONEL MESSI: CIENCIAS, CEREBRO Y HABILIDAD.


JAMIE MCDONALD/STAFF/GETTY IMAGES


El fútbol es, sin lugar a dudas, el deporte más importante que existe en la actualidad. Es el que mayor interés despierta a nivel internacional, el que más acapara la atención en los medios y el que más dinero recauda cada año en todo el mundo. Y si hablamos de fútbol, hablamos de Lionel Messi, el mejor jugador del mundo. Lo ha sido desde hace cuatro años y es un título con el cual sólo algunos ilusos podrían discrepar. La forma en la que este hombre desarrolla su juego, no sólo enloquece a los fanáticos de este deporte, sino también a los científicos.


Tanto es así que, recientemente, se ha llevado a cabo una nueva investigación para intentar determinar científicamente por qué Messi es tan bueno en este deporte. Las ciencias han brindado algunas posibles respuestas acerca de este genio y al parecer, todo se debe al cerebro de Lionel, la forma en la que este capta la información y las decisiones sublimes que toma de forma inmediata. Te invito a adentrarte en el cerebro de Lionel Messi.

El estudio: la actividad neuronal de los jugadores
ISTOCKPHOTO/THINKSTOCK
El estudio estuvo cargo de un grupo de investigadores de la Universidad británica de Brunel, en donde, entre otras cosas, se analizó el juego de 39 futbolistas diferentes, desde novatos a semi-profesionales, de mayores o menores dotes y habilidades en este deporte. En cada jugador se colocó un escáner cerebral de resonancia magnética y se les proyectó clips donde observaban a un jugador jóven profesional corriendo hacia ellos con el balón.


En la proyección, ocasionalmente, el jugador que se acercaba con el esférico realizaba maniobras para esquivar o pasar al jugador que estudiaban y cada uno de éstos tenía que tomar la decisión de cómo y hacia qué dirección marcarle para quitarle el balón. Luego, se clasificaron de acuerdo a qué tan bien desarrollaron la tarea y así se obtuvieron resultados que señalan que los jugadores con actuaciones más fuertes y eficaces estaban en mayor sintonía con los movimientos y las acciones de sus oponentes que sus contrapartes menos calificados.

ISTOCKPHOTO/THINKSTOCK
Daniel Bishop, uno de los investigadores de la Universidad de Brunel, señaló que los datos obtenidos mediante neuroimágenes mostraron claramente que en los jugadores expertos se activan muchísimas zonas del cerebro y que se detecta una actividad más intensa del sistema motor que en los menos experientes al momento de tomar una decisión, anticiparse a los hechos y desarrollar el juego.
Por eso es que el doctor Bishop también señaló que este mayor nivel de actividad neuronal (que se presenta en jugadores como Messi), es algo que puede desarrollarse mediante la formación y el entrenamiento, por lo cual las próximas investigaciones estarán destinadas a entender cómo es que este alto funcionamiento, rendimiento neuronal y las capacidades para tomar decisiones anticipando el movimiento de los oponentes, puede desarrollarse. 

Lionel Messi, ¿matemática, aerodinámica y probabilidad?
DENIS DOYLE/STRINGER/GETTY IMAGES
Pero esta no es la primera ni la última vez que se intenta entender cómo es que Messi logra hacer lo que hace con el balón cada vez que se mete en un campo de fútbol. En el 2009 ya se había analizado la cuestión, cuando el dr. Ken Bray, de la Universidad de Bath, analizó matemáticamente horas y horas de videoclips de Messi jugando al fútbol. Como resultado de su experiencia, el dr. Bray señaló que en jugadores como Messi se desarrollan un montón de principios matemáticos y geométricos de comprensión intuitiva que gobiernan su juego.


Si Messi es consciente de esto, en realidad no lo sabemos, pero el fútbol es un arte y también tiene su ciencia. A nivel cerebral, los jugadores realizan complejos cálculos geométricos, aerodinámicos y probabilísticos para cada acción, ya sea para levantar un centro, añadir mayor o menor potencia a un golpe, saltar, hacer un regate o darle la curva necesaria al balón, todo estos aspectos físico-matemáticos están desarrollándose mientras tanto. La comprensión de todos estos puntos, podría realmente hacer la diferencia en cualquier campo de juego. Los análisis de Bray han demostrado en la práctica que la inteligencia juega un importantísimo papel en el fútbol.

JAMIE MCDONALD/STAFF/GETTY IMAGES
Por otra parte, en el 2012, el profesor Norbert Hagemann, de la Universidad de Kassel, también se interesó en el tema, analizando la forma en la que jugadores expertos de máximo rendimiento, como Messi, se desempeñan en las competiciones, señalando que esto se debe a una serie de mecanismos adyacente sobre el juego que no tienen otros jugadores.

Un claro ejemplo es la capacidad de Messi para poder escabullirse de varios jugadores, a grandes velocidades y en amplias distancias, en la forma en la que todos conocemos. Esto se debería a las capacidades de Lionel para obtener mayor información en el campo a través de estímulos visuales, tomar decisiones con mayor velocidad y sobre todo a la experiencia, en donde entran las probabilidades y los cálculos matemáticos intuitivos de las experiencias anteriores. 

Realmente interesante, ¿no lo crees? Ahora, ¿crees que Messi es realmente consciente de todo esto mientras juega? ¿De qué forma crees que estos conocimientos podrían aplicarse a nuevas generaciones de deportistas? 


miércoles, 26 de noviembre de 2014

EDGAR MORIN

EDGAR MORIN. 'Necesitamos mundólogos'

Sobre globalidad opina el filósofo francés Edgar Morin.

Quizá la principal enseñanza que dejó Edgar Morin durante su visita de casi un mes a Cartagena en septiembre, donde estuvo invitado por la Universidad Tecnológica de Bolívar, fue la insuficiencia de las explicaciones de la ciencia clásica frente a los nuevos desafíos de una sociedad planetaria. Muchos creen que ese ha sido el mayor aporte del filósofo francés a una reforma del pensamiento: la propuesta de un método científico transdisciplinario, capaz de ligar las áreas del conocimiento y trabajar la multidimensionalidad de los fenómenos. Su tesis, plasmada en muchos de sus libros como 'La cabeza bien puesta' (1998) y 'Los 7 saberes para una educación del futuro' (con la Unesco, 2000), entre otros, se basa en que la especialización despedaza las cosas e impide ver los problemas humanos fundamentales.


"El modo actual de enseñar no permite ver lo complejo de todo, porque sólo hay expertos en economía, en religión, entre miles, viendo las cosas separadas; para mí es necesario reformar la educación para que dé cuenta de los procesos del mundo. En palabras de Sábato, necesitamos 'mundólogos', sino vamos a tener sólo visiones parciales, unilaterales y cerradas.
Se trata de preparar nuestras mentes para el combate vital por la lucidez y eso significa que hay que estar siempre buscando, ¿cómo conocer el propio acto de conocer? Se trata de desarrollar una actitud mental capaz de abordar problemas globales que contextualizan sus informaciones parciales y locales. Enseñar la condición humana debería ser el objeto esencial de cualquier sistema de enseñanza, y eso pasa por considerar conocimientos dispersos entre varias disciplinas, como las ciencias naturales, las humanas, la literatura y la filosofía.


Las nuevas generaciones necesitan conocer la diversidad y la unidad de lo humano.
"La política se ha preocupado sólo por sobrevivir, pero no se preocupa de la vida".
"Enseñar la identidad planetaria se refiere a mostrar la complejidad de la crisis planetaria que caracterizó el siglo XX. Se trata de enseñar la historia de la era planetaria que vivimos hoy, mostrando cómo todas las partes del mundo necesitan ser intersolidarias. Muchos han integrado mis ideas y ven esa necesidad de reformar la educación. Hoy esa reforma está más adelantada en Colombia y en Brasil que en Europa, pero no ha llegado aún una reforma fundamental.

"Siempre en la historia, los cambios empiezan en un modo muy modesto; el inicio del cristianismo fue en una provincia lejana del Imperio Romano, donde había un hombre, Jesús, y un pequeño grupo de discípulos. Así fueron los inicios de la ciencia moderna, de Descartes y Galileo y hoy tienen un desarrollo gigante. Por eso no podemos cambiar las cosas con decretos, siempre debemos empezar y empezar a empezar, comenzar a comenzar, esto significa una toma de conciencia que se difunde, que crea redes, como siempre en la historia si se empieza con un mensaje nuevo parece 'desviante', no lo entiende la mayoría, pero si hay la propagación del mensaje y una fuerza política, se comienza a comenzar. Así comenzó el cambio de Bogotá, no llegó totalmente, pero empezó con un alcalde, con un grupo de gente que pensaba que podía ser mejor.



"Desde ahí se puede buscar la finalidad de la vida, la felicidad. La política no puede dar la felicidad, puede producir algunas condiciones exteriores que permiten no ser demasiado infeliz, la miseria y el trabajo forzado y otras cosas. Pero la felicidad la hallamos nosotros. No se puede pasar una vida feliz porque hay mucha crueldad, la felicidad son paréntesis en este mundo cruel lleno de peligros y dificultades. También se paga, por ejemplo si se quiere mucho a una persona y se va o muere, queda usted mucho más infeliz que una persona sin amor; pienso que el amor es la cosa que conduce la felicidad y perderlo es la cosa que la destruye.
"Se debe diferenciar momentos de felicidad y tiempos de felicidad, momentos de felicidad los puedo encontrar cuando veo el lugar donde el sol se cae, cuando veo árboles que me gustan, cuando veo un vino que me gusta, mariposas, cenas con amigos, pero tiempos de felicidad son periodos de tiempo más largos pero no eternos. Pueden durar meses, años, pero acaba porque la felicidad necesita una variedad de condiciones y cuando una se pierde se pierde la felicidad plena.



"En general las acciones buenas de la política ayudan a la gente a sobrevivir, pero sobrevivir no basta, porque sobrevivir es únicamente cumplir con las obligaciones sin gozar de la vida. Hay la prosa de la vida y la poesía de la vida. La prosa es sobrevivir, la poesía es vivir, vivir es la extensión de sí mismo, el encuentro, la amistad, el amor, las comunidades, la estética y el folclor y varias cosas. Una importancia de la ética y de la política, es incitar a ayudar las gentes a vivir, no únicamente a sobrevivir.

"La política se ha preocupado sólo por sobrevivir, pero no se preocupa de la vida. Hay un referente fundamental en lo planetario, gracias a la tecnología hay un escenario permanente de las redes humanas que nos exigen revisar nuestra manera de razonar para aprender a vivir. Relaciones entre ética y política deben revisarse, hay formas de buscar desde lo político pero hay otras formas, en el mundo que hoy estamos viviendo".
POR JORGE ELIÉCER QUINTERO                                               EL TIEMPO, CARTAGENA


POSESIÓN DEL BALÓN VS POSESIÓN DEL ESPACIO

CONCEPTO TÁCTICO/opinión.

Posesión del balón vs Posesión del espacio.
por FRANCISCO RUIZ BELTRAN  26 noviembre, 2014 • 
perarnaumagazine.com

Cuando atendemos a la construcción de un modelo de juego para nuestro equipo, los entrenadores tratamos de encontrar una organización colectiva para cada momento en el que te encuentres durante un partido (momento ofensivo, defensivo o en momentos de transiciones). Algo similar sucede al estructurar los entrenamientos, buscando, eso sí, ejercicios en los que se practiquen todos los momentos del juego en una misma tarea.


Aunque los entrenadores acostumbran ahora a decir que todos los momentos del juego están relacionados, algunos parecen no entender el objetivo del juego: marcar más goles que el rival. La prensa deportiva, los ‘moralistas’ del juego y algunos entrenadores con mensajes interesados o jugadores de golf que hablan desde el sillón han generado el debate del “juego” en torno a su belleza, a su plasticidad, al tiempo que cada equipo tiene el balón o según lo divertido que es observar a unos y a otros.



El fútbol ha sido invadido por debates sobre los principios, los valores, la humildad o las actuaciones de cara a la galería y se ha dejado de lado, cómo si no fuera lo único importante, la eficiencia. En el caso del entrenador, esta eficiencia se ve reflejada con trabajo de calidad y resultados, no según diga una cosa en rueda de prensa o celebre el gol en silencio y no dando gritos de alegría. Es más, ya decía Maquiavelo que“la Diosa Fortuna sonreirá en preferencia a aquellos que obren con resolución y energía para cumplir sus planes en lugar de a aquellos que se enorgullecen de su prudencia (…) la fortuna siente debilidad por los audaces”.

Entre las características del entrenador audaz estará “contemplar lo que se dibuja en la distancia (…) observar de antemano los lugares que sobrevolará y prepararse para los acontecimientos que allí le aguardan”. El líder eficaz “cuando el sol brilla, piensa en los días de tormenta y se prepara para su llegada sin caer en la indolencia”. Por tanto, no puede ser “un simple pajarillo que sólo tiene ojos para lo que sucede ante él”. La metáfora del águila y el pajarillo es muy común en el fútbol en cuanto a que algunos no pueden ver más allá de la posición del balón sin tener en cuenta que si no dominas el espacio no dominarás el objetivo del juego: marcar más goles que el rival. 

Por eso, es tan importante dominar la defensa cuando atacas y el ataque cuando defiendes y más en un fútbol con muchos argumentos tácticos que reducen la posibilidad del gol casi siempre al error del adversario o al momento de transición donde el rival está más desorganizado. Y para estar en disposición de esas oportunidades, no se necesita tanto el balón como una organización óptima para aprovechar el segundo en el que lo tienes; es en ese momento en el que has de tener una disposición colectiva que pueda aprovechar sus recursos y llegar al gol.





Por eso, en tiempos en los que todos hablan de que “no hay ataque sin defensa y viceversa” hay entrenadores que, muchas veces embobados por el juego del Barcelona –uno de los equipos que más tiene el balón pero también que mejor domina el espacio– parecen no entender el significado de la frase que tanto usan y su utilización de la posesión es más bien un recurso para que el rival tenga más facilidades en el momento de la recuperación. El movimiento del balón nunca es intrascendente…¡puede ser trascendental para que pierdas tú el partido! Si el equipo, en organización ofensiva, lleva el balón de un lado a otro, sin conseguir desordenar al rival por la horizontalidad de los pases y, además, fruto de la frustración que conlleva no progresar teniendo tanto el balón se buscan soluciones más “improvisadas” con movimientos, desmarques o conducciones individuales a las que el equipo no tiene respuestas para corregir, cuando el adversario recupere el esférico tendrá tiempo y espacio para correr en ventaja y finalizar rápido aprovechando el desorden del que siempre tenía el balón.

Llegados a este punto, algunos no habrán entendido el artículo y pensarán que veo el balón como el fuego o un enemigo peligroso. Y no es así. El balón no es el fin, pero sí es muchas veces una herramienta para dominar el espacio cuando lo sabes utilizar y lo aprovechas para obligar al rival a recular, a perseguir sombras, a llevarlos a posiciones antinaturales para los defensores, cuando acumulas jugadores en torno a esa posesión, facilitando la recuperación inmediata tras perderla. También si colectivamente generas ventajas para que tu jugador más desequilibrante consiga situaciones de uno contra uno y no de uno contra cuatro, por ejemplo. Pero como tal, el balón no es un fin. Y su posesión, al igual que su no posesión, no te garantizan absolutamente ningún tipo de eficacia en el fútbol.


La eficacia viene de la organización colectiva con y sin balón de modo que tu equipo domine unos comportamientos trabajados durante los entrenamientos tanto en el momento en el que no tienen el balón como en el momento en que lo recuperan y lo juegan. Esa organización será diferente en cada equipo, igual que cada equipo le dará un uso distinto al balón y marcará la línea de presión en una zona u otra. Esas elecciones le corresponderán al entrenador según los jugadores que tenga –¿os imagináis a Samuel y Lucio corriendo hacia atrás cincuenta metros tras fracasar el Inter en una presión alta contra el Barcelona? ¿Se imaginan al Barcelona dando el balón al rival para recuperarlo posicionalmente en el centro del campo con jugadores como Thiago, Xavi e Iniesta?–.




 La posesión del balón puede ser un veneno letal si no dominas los espacios: si la alta posesión contra defensas cerradas te obliga a adelantar las líneas sin progresar y a hacer que no estés preparado para reaccionar en el momento en el que la pierdes con tu guarida desprotegida; igual que será veneno para el adversario que no sepa cerrar sus espacios cuando no tiene balón; e igual que tendrá el antídoto aquel que en el momento ofensivo tenga unas herramientas y unos comportamientos adquiridos para generar espacios y hacer daño al rival y que esté preparado, también gracias a su organización colectiva, para hacer una presión intensiva, cerrar los espacios del rival y recuperar rápido con el otro equipo saliendo, y por tanto, desorganizado.

No hay un fútbol, hay muchos. Todos persiguen lo mismo: ganar. Todos mediante un objetivo: el dominio de los espacios –con o sin balón. La eficacia está en el resultado; los debates en la prensa.

* Francisco Ruiz Beltrán es entrenador. Autor del libro “Filosofía y manual de un entrenador de fútbol” (Wanceulen Editorial). En Twitter: @Futbeltran
*El término “posesión de los espacios” se lo leí por primera vez al filósofo Santiago Navajas, autor del libro “De Nietzsche a Mourinho”.
**Las citas textuales son de “El Principe” de Nicolás Maquiavelo


EL SABIO INCONSCIENTE DEL FUTBOLISTA

¿REALMENTE DEBEMOS LOS ENTRENADORES ENSEÑAR A LOS JUGADORES A PENSAR?
Álvaro Linaza Bao para Physical Training and Sport · 26 noviembre, 2014




Lic. Sergio Galán Villaverde, MD.
Entrenador y preparador físico de fútbol. Licenciado en Ciencias de la ActividadFísica y del Deporte. Máster Profesional en Alto Rendimiento en Deportes deEquipo.



¿REALMENTE DEBEMOS LOS ENTRENADORES ENSEÑAR A LOS JUGADORES A PENSAR?
Un día, viendo un programa sobre neurociencia, de pronto algo me sobresaltó, era una frase del prestigioso científico John-Dylan Haynes en la que afirmaba: “ la decisión se puede dividir en dos, por un lado el proceso cerebral, algo que ocurre en el cerebro y que te lleva a elegir entre una cosa u otra; y por el otro, conscientemente sabes qué quieres hacer, ahora tomo una decisión. Pero parece que antes de eso, se produce un procesamiento inconsciente en el cerebro, sucede algo que prepara tu decisión, te conduce hasta ella e influye en la manera en que tu mente consciente elige”. Pero esto SÓLO es válido para decisiones simples, con 1 o 2 estímulos solamente. “Las situaciones más complejas que nos encontramos las solucionamos de manera inconsciente”.

A menudo, no somos conscientes de las razones y las causas de nuestro propio comportamiento”. – Jonh Bargh.
EL 
No me lo podía creer, ¿cómo es posible? Si a mi toda la vida me habían dicho mis profesores y entrenadores que a los jugadores había que enseñarles a pensar. Esto me hizo reflexionar e investigar sobre el tema, a la vez que este shock tan grande me hacía comprender ciertas cosas: ¿Cómo un futbolista ante tal cantidad de estímulos tanto intrínsecos como extrínsecos que se encuentra en una sola acción de un partido es capaz de ponerle solución de forma tan rápida y eficaz? Por ejemplo, un jugador recibe un balón cerca del área rival, y en décimas de segundo debe PERCIBIR dónde se encuentra él con el balón, dónde están los compañeros y los rivales, DECIDIR entre todas sus opciones, pasar a uno u otro, conducir para atraer rivales, driblar, chutar, ¿dónde? ¿cómo?, temporizar esperando el apoyo de algún compañero…, y EJECUTARLO. Por ello cuando le preguntan a Messi cómo hizo ese gol, dijo: “ no sé, agarré la pelota y chuté.


El fútbol comienza en los pies y termina en la cabeza”. – Luis Ángel César en Pedro Gómez,2014.

Con esto podemos comprender la afirmación de Haynes cuando dice que las situaciones más complejas que nos encontramos las solucionamos de manera inconsciente. El inconsciente es el conjunto de sentimientos y pensamientos que se gestan en nuestra mente mediante la experiencia y a los que no podemos acceder. El inconsciente se encarga de ayudarnos a entender nuestro entorno y a tomar las decisiones que más nos convengan. “Es una especie de piloto automático en el que podemos confiar, un GPS emocional, una guía de conducta que seguimos sin darnos cuenta”. 

E.Punset en REDES. Al hilo de esto, Punset (viaje al poder de la mente, 2010) comentaba que el inconsciente es responsable por su cuenta no sólo de la mayoría de las decisiones que tomamos, sino también de las que tienen mucha importancia por la sofisticación o complejidad de los procesos cognitivos implicados (…) y entonces, ¿para qué sirve la conciencia? (…) ni más ni menos que para aprender a distinguir el pasado del presente, y futuro del pasado.

Ah! Y encima de pensar ¿vos querés que corra?”. – Menotti a su entrenador (recogido por M.Conde 2009)

Por tanto, creo que esta sería una más de las razones que me empujan a pensar que es mejor entrenar desde la variabilidad en la especificidad del jugar, tu jugar, para reunir las experiencias necesarias en nuestro cerebro, porque no olvidemos que el cerebro es un órgano plástico, que se modifica de forma espontánea y se adapta a su entorno generando nuevas conexiones sinápticas neuronales , y así estará predispuesto a realizar y solucionar situaciones complejas con mayor facilidad; y no para conseguir esa automatización con la que algunos la confunden.


Un dato: Nuestro inconsciente es capaz de procesar hasta 11 millones de Bits por segundo, que llegan a través de tus 5 sentidos, y a partir de estos bits decide qué hacer ante cada situación, pero no nos damos cuenta de esto. Sin embargo, nuestro consciente solo es capaz de procesar 50 bits/s. Por ejemplo, si multiplicas dos números procesamos 12 bits/s. Si leemos en silencio unos 30 bits/s. y en voz alta casi 45 bits/s. (E. Punset –REDES). Así que, probablemente, ante una situación compleja de toma de decisión en un partido, si tuviéramos que gestionar esta toma de decisiones de forma consciente, podríamos tardar unos 4 años en resolverla, y lo más seguro es que los contrarios nos quitaran el balón, y el árbitro y los espectadores se habrían ido.

Pedro Gómez nos lanza esta reflexión en su nuevo libro “el futbol ¡NO! es así”(2014):
-“(…) ¿Es posible optimizar/ estimular el subconsciente de alguna manera? ¿podemos ampliar el abanico de respuestas inconscientes que nuestro cerebro propone?. Entiendo que la utilización de situaciones reales de juego, en las que el jugador conviva con problemas similares a los encontrados durante la competición, enriquece el bagaje emotivo experimental de éste, aumentando así el número de anclajes a los que nuestro inconsciente podrá echar mano cuando se encuentre en apuros”. 

Y para terminar, hacerlo con un comentario de Rosa Mª Coba (en Pedro Gómez 2014), “No debemos obviar que el entrenamiento es un aprendizaje complejo, sobre todo por la variabilidad de factores intrínsecos y extrínsecos intervinientes ya que su desarrollo se da en un contexto en el que las imprevisibles interacciones son las principales compañeras de juego. Por todo ello, la actividad cerebral y el rendimiento deportivo conforman un irreductible binomio”.

Las experiencias vividas condicionarán enormemente la solución de un jugador a cada situación de juego”. – Rafel Pol (2011)

Referencias
1) Gómez, P. (2014). El fútbol ¡NO! es así. ¿Quién dijo que estaba todo inventado?. Editorial Fútbol De Libro.
2) Pol, R. (2011). La preparación ¿Física? en el fútbol. El proceso de entrenamiento desde las ciencias de la complejidad. Editorial MC Sports.
3Cano Moreno, O. (2012). El juego de posición del del FCBarcelona. Concepto y entrenamiento. Editorial MC Sports.
4Gómez, P. (2011). La preparación física del fútbol contextualizada en el fútbol. Editorial MC Sports.
5) Punset, E. (2012). Redes para la ciencia “Un gimnasio para tu cerebro”.
6Haynes, John-D. (2011). Redes para la ciencia programa 83. “Las decisiones son inconscientes”.
7Bargh, J. (2009). Redes para la ciencia programa 45. “El experto y sabio inconsciente”.
8Punset, E. (2011). Redes para la ciencia programa 113. “Sabemos que no sabemos lo que decidimos”.
9Punset, E. (2010). El viaje al poder de la mente. Los enigmas más fascinantes de nuestro cerebro y del mundo de las emociones. Viaje a las emociones 3. Editorial Destino.


martes, 25 de noviembre de 2014

SISTEMAS DETERMINANTES.


CONCEPTOS TÁCTICOS/TÁCTICA.
Los sistemas determinantes
Noviembre 25 2014

Desde tiempos inmemorables, el papel que han tenido los sistemas tácticos en cualquier contienda o enfrentamiento ha resultado ser un elemento clave y diferenciador, basando toda una filosofía y estilo a un dibujo táctico determinado. Desde que el ser humano ha tenido conciencia colectiva, la organización geométrica ha resultado ser imprescindible para que haya un aprovechamiento completo de los recursos que nos puede ofrecer un espacio que a menudo es compartido con un rival y en el que existen unos objetivos o metas concretas.

 Ya en la prehistoria los individuos que pertenecían a un mismo grupo se organizaban espacialmente para intentar cazar y obtener alimento. Otro de los ámbitos donde la organización espacial resulta imprescindible es el campo militar, de hecho gracias a este ámbito las organizaciones colectivas han sufrido una mejora sustancial y el ser humano tiene los recursos tecnológicos que observamos en la actualidad. 

Con este breve párrafo podemos atisbar que organización colectiva y disposición espacial van de la mano. Todo es espacio y tiempo, mejor dicho: todo es espacio, tiempo y las relaciones entre individuos. El dibujo táctico nace de la necesidad de conseguir algo, de lograr una meta, por lo tanto resulta evidente que le otorguemos el papel que se merece, relativizando su importancia a lo que es.
Ahora bien, resulta estremecedor que atendamos a ciertas expresiones referidas a entrenadores, profesionales o aficionados del fútbol que mitifican el papel del sistema táctico a el nivel de que hasta el resultado de un marcador ha sido debido a que se ha usado un sistema u otro. Es evidente que esto es una categorización espantosa, pero es una tendencia observada en la actualidad.

El fútbol un deporte tan rico, con tanta influencia de factores, que a veces se piensa que realmente va a ser determinante un dibujo táctico en el resultado del encuentro. No deja de ser sorprendente. 
En este punto de evolución de la idea me gustaría hacer mención a lo que para mí resulta ser determinante, y es cómo se relacionan los futbolistas entre sí, ante el rival como individuos, ante el rival como colectivo y, sobre todo, dentro del contexto del fútbol. 

Es decir, resumiendo, quiero hacer mención a las sinergias que nacen en un determinado equipo. Sinergia, qué bonita palabra. Si resulta bonita la palabra y su sonido, más bonito es su significado. Según la RAE:

1. f. Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales.
El ser humano, animal social desde que nace, tiene que relacionarse para poder ser él, ya que por sí solo no significa nada. La importancia de un individuo se reconoce cuando se relaciona y de esta forma expresa la realidad de su ser.
Ante este punto, lo verdaderamente enriquecedor es aunar los dos conceptos, los dos recursos: sistema táctico y sinergias.

Pongamos un ejemplo. Imaginaos sentados en una mesa, en una reunión familiar. La forma en os relacionáis con los otros individuos es específica, ya que no nos relacionamos igual con nuestra abuela que con nuestra madre, o con nuestro padre y con nuestro hermano. Y no hablo de afinidades afectivas, hablo de expresiones conductuales entre individuos, es decir, relaciones. Así, lo que puede potenciar esas expresiones conductuales entre individuos es la disposición espacial. El hecho en sí de que tenga a mi abuela, a mi madre o a mi hermano al lado o en el otro extremo va a provocar que en mí se expresen una serie de conductas específicas, ya que nosotros somos nosotros y cómo nos relacionamos.

Trasladando al campo de fútbol este concepto, si observamos cualquier equipo, no se relacionan de la misma manera unos determinados futbolistas que otros, ni tampoco de la misma manera con una disposición espacial que con otra. Por lo tanto, al igual que las emociones juegan un papel como potenciador del rendimiento, la disposición espacial potencia las relaciones, pero no las determina, sino que las determina las sinergias entre individuos, los individuos como colectivo.

Lo realmente difícil es aplicarlo. ¿Por qué? Porque requiere de un gran conocimiento de nosotros mismos. Esto es lo más complicado del fútbol y requiere de un ciclo interminable compuesto por observación y reflexión. Y digo interminable porque todo ser evoluciona, todo cambia, nada permanece inalterable y por lo tanto conocernos a nosotros mismos es el gran desafío, pero un desafío alcanzable.

Una vez conozcamos la forma, la textura y el olor de las piezas de este rompecabezas, el siguiente paso es colocarlas, distribuirlas espacialmente sabiendo que esa colocación va a potenciar las relaciones y la expresión de las sinergias entre los once futbolistas. Hay jugadores que necesitan estar lejos uno del otro para relacionarse de manera adecuada; hay jugadores que necesitan estar cerca para relacionarse adecuadamente; hay jugadores que deben estar en una zona concreta para relacionarse bien con el resto de jugadores. Lo primero, conozcámonos; después, coloquémonos. Todo son sinergias, todo influye.
* Alejandro Añón Gómez. Doctorando Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Match Analysis. Universidad de Granada.