jueves, 20 de marzo de 2014

DESARROLLAR LA INTELIGENCIA EN EL JUEGO



EVOLUCIÓN DEL ENTRENAMIENTO.

Cada época tiene sus tendencias o modas que la caracterizan. También en el fútbol. Mientras que la enseñanza y los entrenamientos en el fútbol se orientaban en los años 60 y 70 principalmente en la mejora de la ejecución de los gestos técnicos, en la década siguiente el enfoque se dirigía por primera vez hacia una óptima preparación física del futbolista para después en los años 90, como demostró magníficamente el Mundial de 1990 en Italia, dar a los aspectos tácticos un peso casi dominante en la preparación y formación de los futbolistas.

Y ahora, coincidiendo con el inicio de un nuevo ciclo, ¿qué características tiene o tendrá la enseñanza del fútbol en esta primera década del milenio? Seguramente, cada país tendrá visiones bien distintas, según sus necesidades o exigencias, pero sería interesante saber qué tendencia será finalmente la que va a dominar a nivel mundial en los años siguientes.

 Hoy en día, para poder optar con frecuencia a la victoria, el objetivo de todos, es imprescindible disponer de jugadores cada vez más completos y mejor formados, es decir, con un excelente nivel técnico, muchos conocimientos tácticos y una preparación atlética y mental como nunca. ¿Pero qué es lo que falta? ¿Qué aspecto de la formación de un futbolista hay que considerar o estimular, más que de lo que se hacía en el pasado, para conseguir una ventaja sobre los demás?

Hay un aspecto del rendimiento de un jugador, al que no se ha dado todavía la debida importancia dentro de la enseñanza y que puede caracterizar la segunda década del siglo XXI: la capacidad de inteligencia de juego, auténtico motor de cualquier prestación futbolística y responsable de la calidad de juego. La inteligencia del futbolista será sin duda un importante criterio para evaluar su rendimiento.

Debido a los estilos de enseñanza excesivamente dirigidos que la gran mayoría de los formadores y entrenadores siguen utilizando en su trabajo con sus jugadores, el desarrollo de la inteligencia del jugador está todavía a un nivel bajo. Las reiteradas instrucciones y avisos de los formadores-entrenadores a sus jugadores antes del partido y también durante su desarrollo son del todo insuficientes e incluso a veces contraproducentes para llevar nuestro fútbol a un nivel más alto.

Para mejorar su nivel a medio y largo plazo hace falta, entre otras cosas, empezar desde la iniciación con un sistemático desarrollo del pensamiento y comportamiento técnico-táctico del jugador y de una progresiva estimulación de sus capacidades perceptivas e intelectuales. Debido al hecho de que junto con el toque del balón se desarrollan las capacidades cognitivas del jugador surge la necesidad de estimular en la formación de nuestros jóvenes valores también el cerebro.

EL FÚTBOL MODERNO EMPIEZA EN LA CABEZA Y TERMINA CON LOS PIES 
Es sabido que observar, practicar y experimentar crea en cualquier niño experiencias de distinta índole. Utilizar estas experiencias propiamente construidas, posibilitan llevar al joven jugador a comportamientos correctos en distintas situaciones de su vida y también en el propio juego del fútbol. Pero si nadie aconseja al niño acerca de sus experiencias propiamente adquiridas, tardaría mucho o no llegaría a un alto nivel de prestación. Para lograrlo precisa de las experiencias de un adulto, en palabras y sobre todo por medio de ejemplos. Eso no sólo es válido en todas las situaciones de la vida de los niños (por ejemplo en la escuela o en la familia), sino también en el campo de desarrollo del pensamiento y comportamiento táctico del fútbol.

Todos los jóvenes deberían ser expuestos, lo antes posible, a juegos simplificados durante los entrenamientos, ya que es la mejor forma de que ganen conocimientos y experiencias tácticas acerca de una correcta adquisición de hábitos técnico-tácticos... ¡cuántos más conocimientos adquieran, mejor. Pero la experiencia subjetiva no es del todo suficiente y el adquirir conocimientos y experiencias es más bien el resultado de un proceso pedagógico bien estudiado en el cual el formador por medio de preguntas clarificadoras y de demostraciones a los alumnos tiene la tarea de hacer visibles y entendibles los conocimientos y experiencias recientemente ganadas del alumno. Una estimulación con una pregunta, un aviso o un consejo, una explicación o una demostración por parte del formador, junto con un número suficiente de repeticiones de la misma situación de juego y finalmente la transferencia de la solución del problema a situaciones de juego muy similares por medio de variantes, construyen en la mente del joven futbolista un fundamento sólido para el desarrollo de su inteligencia de juego.

Se puede hablar solo de un aprendizaje significativo cuándo se combina el aprendizaje motor con el aprendizaje cognitivo.

EL JUEGO MODERNO. EL JUEGO BONITO
Así como cambió el enfoque de los entrenamientos de los futbolistas en las últimas décadas, también evolucionó el espectáculo de fútbol desde su infancia (hace más de 160 años) hasta el día de hoy. En los últimos años y gracias a los avances introducidos en el fútbol español por el técnico del FC Barcelona, Pep Guardiola, se han producido unos cambios muy significativos. Surgió un nuevo estilo de juego moderno que logró llevar tanto al FC Barcelona como a la Selección Española a ganar entre 2008 y 2012 todos los títulos posibles a nivel mundial, atrayendo en pocos años por su juego fácil y bonito la atención y admiración de millones de personas.

La característica principal del juego del tiki-taka español es la posesión del balón, admirada primero por todos y después copiado por otros equipos sin llegar a su perfección. El portero, en vez de despejar el balón hacia el campo contrario  cómo hicieron casi todos los equipos en el pasado, cada vez más equipos intentan ahora construir el juego desde atrás, con paciencia, manteniendo la posesión del balón con pocos toques de cada jugador y si es posible a ras de suelo con el fin de garantizar velocidad en su circulación. Durante varios partidos el FC Barcelona efectuó cerca de 900 pases (antiguamente se llegaba a 300), lo que resultó en largos períodos de posesión del balón y también en más goles. Los campos cada vez más cuidados permitieron un juego que más que nunca se basa en el pase y en las recepciones y controles orientados del balón en detrimento a las largas conducciones del balón. Los pases son los elementos técnicos más utilizados en ataque mientras que los defensas recuperan en el juego moderno más balones por saber interceptar o anticipar los pases de los contrarios que con sus entradas en el 1 contra 1.
Además, el juego moderno está caracterizado por rapidísimas transiciones de ataque a defensa y viceversa, porque inmediatamente después de la pérdida del balón, los defensas más cercanos al lugar de la pérdida van a presionar al contrario que conquistó el balón, cerrándole enseguida las líneas de pase. El pressing en el campo contrario no tiene solo la ventaja para poder contra-atacar a una defensa no óptimamente formada sino evitar que la mayoría de los atacantes corran hacia atrás para replegarse y formar un bloque defensivo delante de su área de penalti. El juego moderno (2013) exige mucha intensidad, es decir, una alta disponibilidad de los 10 jugadores de campo para intervenir en el juego, sin y con el balón. Esta intensidad se queda reflejada con los metros recorridos de cada uno de los jugadores y de todo el equipo. Esta estadística se relaciona muy acertadamente (más que el porcentaje de la posesión del balón) con el resultado obtenido.

Hay que procurar que nuestros jóvenes aprendan a jugar con su cabeza antes de hacerlo con su pies.
Recorrer muchos metros es la principal garantía de atacar mejor. Porque cuando uno corre mucho, por ejemplo sin balón, cuando un compañero lo posee, significa que está ofreciendo opciones de jugada. Y si son varios los que se desmarcan, resulta que no solo se aumentan las opciones de juego sino que se enriquece la calidad del mismo por generar más espacios donde el que recibe el balón podrá evolucionar con más facilidad. En el histórico partido de Bayern Munchen contra FC Barcelona la totalidad de los jugadores alemanes (sin tener en cuenta su portero) recorrieron según la TVE 108.185 metros y los españoles solo 101.662 metros, es decir 7 km menos.

Si diseccionamos esos 7 km en posibles ayudas a un compañero en defensa o en desmarques para dar una opción más de juego (que suelen ser carreras cortas de 7 o 8 metros) nos salen 875 carreras o apoyos que han enriquecido su juego. Les han permitido en el juego defensivo conquistar más balones, llegar con acierto a balones divididos, cerrar espacios para cerrar líneas de pases y forzar más errores al contrario por estar siempre encima. Al contrario el juego ofensivo se ve beneficiado por la disponibilidad de trabajar en el campo de juego. Cuánto más corran los jugadores mejor saldrán sus acciones ofensivas. Se genera más espacios, necesarios para poder atacar con eficacia. Por desmarcarse constantemente se evita la presión de los contrarios, se genera más tiempo para efectuar con más facilidad controles orientados y se gana mejor la posición al contrario en el juego aéreo. Por eso en el fútbol moderno se relaciona siempre la intensidad con el éxito, lo que no suele ocurrir con la estadística del porcentaje de la posesión del balón. Recorrer unos km. menos tiene numerosos efectos colaterales que resultan en la pérdida del partido.

Es igual que en las empresas. Una empresa que está en más sitios es la que generalmente gana más. Lo que en el fútbol se llama intensidad en el mundo empresarial se llama red comercial y marketing. El fútbol moderno exige que todos los jugadores, incluidos los porteros asi como los defensas, sepan pasar el balón en distancias cortas, es decir deben disponer no solo de técnica y fuerza o excelentes capacidades en la comunicación y cooperación sino además tener la capacidad de leer el juego en cada momento.
Para no cometer errores deben tener muy buena preparación en dominar las cuatro fases: Percepción – comprensión e interpretación – toma de decisión – ejecución,  de cualquier acción futbolística o dicho con otras palabras, los jugadores deben ser inteligentes. Investigaciones en el fútbol profesional han demostrado que más del 60' de todas las pérdidas del balón tienen su origen en errores en la percepción y toma de decisiones en vez de ser causadas por errores en la ejecución del gesto técnico. Por eso sorprende que todavía en la mayoría de los pases miembros de la FIFA el entrenamiento del fútbol se concentra en gran medida en la enseñanza de gestos técnicos.

En el juego moderno ningún jugador tiene durante los 90 minutos de juego el balón por más de 90 segundos. Es decir, cualquier futbolista juega más de 88 minutos y medio sin tener el balón. Uno se pregunta, ¿están preparados a aportar algo importante a su equipo cuando no tienen el balón? ¿Saben lo suficiente sobre el juego sin balón?
”La inteligencia es realmente lo que marca la diferencia… entre unos y otros jugadores”.

Libro de Horst Wein.
Contraatacar con inteligencia. 2013

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