miércoles, 15 de junio de 2016

JUEGA INIESTA.


Cuando da dos pasos, da dos pasos adelante el equipo y dos pasos atrás el rival
MANUEL JABOIS.

14 JUN 2016 -
Andrés Iniesta, durante una jugada. LUIS SEVILLANO.

El partido de España empieza en las páginas de Sucesos y termina en las de Política. En medio juega al fútbol Andrés Iniesta, una criatura hecha de silencio y tiempo si la hubiese visto Keats. En una época de peinados lujosos, Iniesta enseña una calva tradicional de años cincuenta.

 Desempolvado parece un español parado en un semáforo de vuelta de la gestoría; de frente, corriendo con el balón, es lo que Jorge Valdano decía de Ronaldo: la manada. Si al brasileño se le consideraba físicamente por la potencia Marvel desarrollada para blindar sus huesos, con Iniesta la manada tiene una connotación poética. Cuando da dos pasos, da dos pasos adelante el equipo y dos pasos atrás el rival. El espectáculo de este partido es ver a un tipo como él arrinconando gigantes checos con la pelota y avanzar hacia ellos como si llevase una pata de conejo entre las manos.

Los rivales se achantan como supersticiosos, van a juntarse todos al borde del área para esperar que todo pase. Iniesta deja caer el cuerpo, lo endereza, mueve el balón como si fuese un cubilete y deletrea el juego con la paciencia lisérgica de un chamán. Juega como una marioneta fuera de control, uno de esos espectáculos en los que la ficción toma el mando. Lo que hace es mirar a los lados, reclamar el balón para devolverlo al instante y volver a levantar la cabeza en dirección a la portería. Más valor que lo que se le ocurre es lo que se le puede ocurrir en cualquier momento. Con esa amenaza se impone España.

Tiene cerca a Silva y a Nolito, que juega con un defecto: se ha enamorado del balón. Tiene detrás a Busquets y delante a Morata. Se hace con el partido, lo que significa que todos deben jugar a lo que juega él. Los que no saben lo acusan; los que saben, se la dan. El más frágil de los españoles es el hombre al que Jünger colocaría el hacha entre las manos para defender el hogar.

Cuando todo muere, Iniesta continúa la jugada del Calderón: va a colocarle el balón en la cabeza de Piqué. En Champions les interrumpió una mano dentro del área no pitada; en Tolouse, meses después, los dos pueden terminar la jugada. Lo determinante del cabezazo de Piqué es que apunta: no sólo llega al balón sino que lo dirige. Es el gol de la victoria. Hay una España pequeña y delirante que grita antes de vomitar el grito. No lo hace porque haya recuperado la cordura: lo que ha hecho es perderla de nuevo. Es el español que se avergüenza de ser feliz porque la felicidad se la da alguien que odia sin terminar de saber por qué.


EUROCOPA 2016


Más apuros que buen fútbol
Vistas las 24 selecciones, los estrenos se han caracterizado por la angustia de los favoritos. Inglaterra, la más reformista. Y los mejores: Iniesta, Modric y Payet.

JOSÉ SÁMANO
La Rochelle 16 JUN 2016 -

Rooney, en un entrenamiento de Inglaterra. LEE SMITH REUTERS
Una vez que ya se han expresado las 24 selecciones, el primer síntoma de esta Eurocopa es que el amplio pelotón de teloneros ha competido con aplomo y que ningún favorito ha ido sobrado. Más incertidumbres que fútbol, sin goleadas por ahora (en torno a dos goles por partido hasta la jornada de ayer).

Francia y España resolvieron su primer partido con un gancho agónico, Alemania no certificó su victoria hasta el último latido, instante en el que a Inglaterra los rusos le rascaron un inmerecido empate. Italia, con su fatigoso estilo, ha sido la más solvente, y ante el rival más huesudo que han tenido los principales aspirantes al trono, la decepcionante Bélgica. Cuidado, cuanto peor equipo aparentan tener los italianos, más peligrosos son. No suele haber mejor Italia que la que se aferra al heroísmo de la debilidad, la que metaboliza hasta el tuétano su papel de resistente. Lo pagaron los belgas, cuya alineación suena mejor que la de Italia, pero solo de oído. Los de Wilmots defraudaron tanto como la Portugal de CR con su petardazo ante Islandia.

Por juego, La Roja y la refrescante Croacia han dejado el mejor poso. No es casual que Iniesta y Modric hayan sido, de largo, el mejor cartel de la primera ronda de partidos. Una noticia excelente, y no solo para sus equipos. El fútbol, en general, lo agradece. Nada encumbraría más a este campeonato que su guion más sonado fuera el relato de futbolistas como el manchego y el croata, esencia pura de este juego, dos artistas de lo imprevisto alejados, por fortuna, del vedettismo imperante, de este fútbol con sobreabundancia de pavos reales. Gente panorámica, que lo mismo susurra una nana a la pelota que sale del paréntesis y, de mentira en mentira, con sus fintas de chistera, los rivales se desploman a ese paso suyo siempre liviano, nunca atronador. En una segunda escala, el alemán Kroos y el francés Payet, también han dado un buen nivel. Lo contrario que Götze, último héroe germano con su gol definitivo a Argentina en Brasil 2014, y Pogba, que aún está por venir pese al ruido mediático que le rodea.

En un torneo sin nuevas tendencias, en el que, por ahora, cada cual se ha perfilado como se esperaba, Inglaterra ha sido la más reformista. Un dato rotundo explica la mutación. En la Eurocopa de Inglaterra de 1996, en la Premier había 17 entrenadores ingleses, tres británicos y ninguno extranjero, en Holanda-Bélgica 2000 (9, 7 y 4), en Portugal 2004 (10, 7 y 3), en Austria-Suiza 2008 (9, 6 y 5), en Ucrania-Polonia 2012 (4, 11 y 5) y en Francia 2016 (3, 3 y 14). Es decir, en 20 años el fútbol inglés ha pasado de no tener un solo entrenador foráneo a contar con 14.

Por cierto, la última Premier concluyó con tantos técnicos ingleses (Eddie Howe en el Bournemouth, Alan Pardew en el Crystal Palace y Sam Allardyce en el Sunderland), como españoles (Rafa Benítez en el Newcastle, Roberto Martínez en el Everton y Quique Flores en el Watford). La influencia externa es elocuente en esta Inglaterra con mayor finura, de juego más terrestre, de mejor aroma. Y nadie simboliza la mudanza mejor que Rooney, su capitán, un exdelantero que ahora maneja la escuadra y el cartabón. Y se le ve muy suelto.

Falta le hacía a Inglaterra una sacudida de sus hábitos ancestrales. En un Mundial, al margen de su discutida victoria como local hace medio siglo, su mejor resultado fue un cuarto puesto en Italia 90. En las Eurocopas no ha pasado del tercer puesto, en Italia 68 y la misma posición en territorio propio, en 1996. Hoy, en un histórico duelo con Gales, un cruce de caminos: el fútbol británico de toda la vida ante el nuevo sello inglés. Por el momento, el apunte futbolero más subrayable de esta Eurocopa con más angustias de las previstas para los favoritos. Siempre cuesta arrancar.


DEL CHOLO SIMEONE.


Los Diez Mandamientos de Simeone.

Sin que aún se haya cumplido un año de la llegada de Diego Pablo Cholo Simeone al banquillo del Atlético de Madrid, el Cholismo ha calado hondo en la afición colchonera.
Desde el principio, como buen comunicador y buen fajador ante los medios, por su dilatada experiencia como jugador y entrenador de élite en España, Argentina e Italia, Simeone aprovecha sus declaraciones y ruedas de prensa, lo primero, para marcar su territorio: manifiesta inequívocamente su autoridad, y pocas bromas e ironías permite contra el sentimiento atlético. Y en el momento adecuado, expande mensajes directos y eficaces a sus jugadores, afición y entorno colchonero.

Con sus frases más celebradas, a manera de preceptos, se puede confeccionar el decálogo del Cholismo, que el aficionado rojiblanco abraza ciegamente como credo. Aquí van compendiados algunos de los más brillantes axiomas de la causa.

“El esfuerzo no se negocia”.
Breve, directa y eficaz, con esta frase, prácticamente nada más aterrizar para hacerse cargo del club, estrenó Simeone sus mandamientos. A manera de titular periodístico, de conditio sine qua non, caló inmediatamente en la prensa, el club y la afición rojiblanca, que enseguida entendió que el argentino no iba a admitir excusas en el sacrificio y la entrega de los suyos.

Prefiero llegar una vez y hacer gol, que llegar quince y no marcar ni un solo tanto”.
Una de sus frases peor interpretadas. Dio lugar a que, desde algunos medios, se le identificara con un esquema de juego de equipo menor, encerrado en su portería defendiendo vencer por la mínima. Nada más lejos de la realidad. Su instinto competidor le hace preferir la eficacia en detrimento del control estéril. Ante tanto debate, sus números están ahí y sus exhibiciones han pasado ya a formar parte de la memoria colchonera. En el Vicente Calderón, su equipo luce unas estadísticas demoledoras en partidos ganados y goles a favor. Y a domicilio el equipo ha conseguido goleadas incontestables en campos tan difíciles como los de Lazio, Besiktas, Real Sociedad, Betis y las 2 finalísimas de Europa League y Supercopa de Europa.

“Cuando el corazón y la mente están unidos, todo es posible”.
Gran psicólogo y motivador, Simeone ha sabido desde el primer día transmitir a toda su plantilla lo que significa vestir la camiseta del Atlético de Madrid, tanto a los recién llegados, como a los más tibios, fríos y acomodados e incluso a los que, criados en las categorías inferiores del club, llevan lo rojiblanco en su adn. Y su equipo, con Germán Mono Burgos como su segundo y siempre con ese buen humor y optimismo que ya lució como portero rojiblanco, incide y rema en esa misma dirección. Una vez que ha logrado llegar al corazón del jugador, la cabeza asimila con raciocinio y vislumbra con determinación los objetivos.

“Para jugar con intensidad, hace falta tensión”.
Simeone exige del jugador estar en tensión desde el mismo momento en que el partido se inicia y hasta el último minuto del encuentro. No hay relajación.
Errores y despistes de concentración, que en anteriores etapas fueron demasiado frecuentes, rara vez se ven ahora en el equipo, juegue quien juegue. Y pide al jugador compromiso e intensidad en todos los lances, en todos los rincones del campo, a lo largo de todo el tiempo reglamentario.

“Estoy feliz por los jugadores, por la gente, porque mañana los niños se van a poner la camiseta del Atlético para ir al colegio”.
Una frase especialmente feliz, a la conclusión de la final de la Europa League en Bucarest ante el Athletic de Bilbao, tras la exhibición que mostró al mundo que el Atlético de Madrid, tras su primoroso y contundente 3-0, había regresado mucho antes de lo que la gente (incluído algún ex-técnico, que vaticinó -cual Bela Guttman– otros 40 años de espera para el próximo trofeo…) se imaginaba. El recuerdo a los sinsabores y malos momentos que todos los atléticos hemos tenido que padecer de niños por defender nuestros colores, llegó al corazón de la afición. Un mensaje que magnificaba con la cabeza bien alta el orgullo de ser del Atleti.

A la gente del Atlético de Madrid la conocemos: siempre estará y siempre está“.
Y casi de inmediato, también en Bucarest, Simeone dirigió unas palabras valorando a los que se desplazaron a Rumanía y apoyaron sin desmayo al equipo. Y que sirven también como reconocimiento a toda la afición colchonera, la de los abuelos, hijos y nietos que llenan el estadio y los que desde todos los rincones de España siempre apoyan al equipo en los buenos y en los malos momentos. Esa afición que reacciona como un resorte cuando el Cholorecurre a ellos y les excita para que insuflen su incansable aliento en los momentos que el equipo más lo necesita.

“Tenemos un equipo más competitivo que el año pasado”.
La nueva temporada 2012-13 se iniciaba con ilusión tras el pulso y el empaque que el equipo había demostrado desde que Simeone aceptó, el 23 de diciembre de 2011, el cargo de entrenador. A pesar del reciente éxito europeo, la marcha del centrocampista brasileño Diego Ribas, supuso una decepción entre la hinchada, que veía fundamental y necesaria la calidad del jugador carioca para mantener la creación de juego del equipo y ratificar el salto adelante del club.
Pero Simeone, en vez de lamentar esta situación, miró hacia adelante y supo motivar al resto de la plantilla, haciéndoles entender que creía en ellos. Fue una muestra de plena confianza hacia todos sus jugadores, a los del año anterior, a los nuevos fichajes, a los canteranos del filial y a los repescados que volvieron tras una temporada de cesión. Todos iban a tener su oportunidad. Los jugadores lo agradecieron, el Cholo lo cumplió y la consigna le funcionó.

“Las finales no se eligen; se juegan y se ganan”.
En la línea de otras frases de ese otro gran motivador y símbolo de lo colchonero que es Luis Aragonés y que forman memoria del ideario colectivo (“Ganar, ganar, ganar…y después ganar” o la muy similar “Las finales no se juegan, se ganan”). Previo al partido de la final de la Supercopa de Europa ante el Chelsea, el Atleti llegaba como víctima. Ante los comentarios sobre la condición de favorito del equipo inglés, reforzado en cuanto a fichajes en el mercado veraniego, y que si hubiera preferido otro rival, el Choloaprovechó hábilmente para lanzar una máxima ganadora y positiva que motivó de nuevo y caló en los huesos de sus jugadores.

“Escuchen bien. Quiero contarles por qué ganaron estos chicos el partido de ayer. Porque jugaron con el corazón de todos ustedes”.
Como colofón a la celebración en la fuente de Neptuno por la consecución del título de Supercampeón de Europa en Mónaco ante el Chelsea, en una nueva exhibición 1-4 ante todo el planeta futbolístico, Simeone profirió, ataviado con una bufanda colchonera en su muñeca, una de sus más elaboradas pero sin duda emotivas frases. ¿A quién no se le han saltado las lágrimas o puesto la carne de gallina al escucharlas? En directo durante los festejos o reproducidas en diferido una y otra vez. Uno no se cansa de escucharlas. Van directas al sentimiento y orgullo de todo el que sabe lo que significan las rayas rojas y blancas.

“Para cambiar la camiseta del Atlético de Madrid, vos tenés que pedirle dos al rival”.
Su última perla hasta el momento. Desde su etapa como jugador, y no sólo en los buenos momentos (el Doblete 1995-96) sino también en los malos (el sufrimiento del año anterior eludiendo el descenso a 2ª División en el último partido de Liga; el linchamiento a que fue sometido tras el pisotón que le propició a Julen Guerrero en un partido en San Mamés, y que le hizo salir del club por la puerta de atrás antes de que concluyera la temporada 1996-97), Simeone ha defendido el escudo como pocos. De nuevo un mandamiento hacia lo que significa la camiseta, y el orgullo de vestirla y defender los colores rojiblancos del Atleti. Nunca sabremos si el Cholo llegó a desechar una simple camiseta contraria al no verse aceptadas sus condiciones de trueque por el rival. Pero desde luego, se non è vero, è ben trovato.

Rafael Valentín-Pastrana
@rvpastrana


ALBERTO MANGUEL. EL SUEÑO DEL REY ROJO.


El sueño del rey rojo. Lecturas y relecturas sobre la palabra y el mundo'
Alberto Manguel.

 Alberto Manguel explora en estos lúcidos y amenos ensayos la relación entre nuestro mundo y las palabras que utilizamos, entre lo político y lo literario. A través de sus experiencias personales, marcadas por sus "lecturas y relecturas", reflexiona sobre la curiosidad intelectual, el arte de la traducción, el lector, la escritura, las librerías y bibliotecas ideales..., pero también sobre la muerte del Che, el nazismo, el antisemitismo, la identidad, el sida, la dictadura argentina... 

Todo salpicado e ilustrado con referencias a Homero, Dante, Borges, Chesterton, Cortázar, Pinocho... Y especialmente a Lewis Carroll y sus libros de Alicia, sus más regocijantes compañeros en su travesía literaria. Como dice Manguel, la lectura es lo que nos define como especie y "la palabra impresa" lo que da "coherencia al mundo". Son las que nos proporcionan "en medio de la incertidumbre y de muchas clases de miedos (...) unos cuantos lugares seguros, tan reales como el papel y tan vigorizantes como la tinta, que nos darán techo y comida mientras pasamos por el bosque oscuro y sin nombre" de este mundo.

"Alberto Manguel es el Don Juan de la lectura." George Steiner
"Los libros saltan de sus cubiertas cuando Manguel los abre y bailan alegremente cuando entran en contacto con su ingenio." The Observer

"Un libro absolutamente cautivador para todos los que aman la lectura y una inspiración para quienes hayan soñado con formar su propia biblioteca." The Washington Post
  
 COMIENZO DEL LIBRO
 Deberías dar ahora las gracias con un discursito bien arreglado -dijo la Reina Roja,
dirigiéndose a Alicia con el entrecejo severamente fruncido.

A través del espejo, capítulo IX
 El tema de este LIBRO, como de casi todos mis otros libros, es la lectura, la más humana de las actividades creativas. Considero que somos, en esencia, animales lectores y que el arte de la lectura, en su sentido más amplio, nos define como especie. Llegamos a este mundo empeñados en encontrar una narrativa en todo: en el paisaje, en el cielo, en las caras de los demás y, por supuesto, en las imágenes y palabras que nuestra especie crea. Leemos nuestras propias vidas y las de otros, leemos las sociedades en las que vivimos y aquellas que existen más allá de nuestras fronteras, leemos imágenes y edificios, leemos lo que se encuentra entre las pastas de un libro.

Esto último es esencial. Para mí, la palabra impresa le da coherencia al mundo. Cuando los habitantes de Macondo se contagiaron de una especie de amnesia que les
cayó un día en sus cien años de soledad, se dieron cuenta de que su conocimiento del
mundo estaba desapareciendo rápido y que pronto podrían olvidar qué era una vaca, qué era un árbol, qué era una casa. El antídoto, descubrieron, estaba en las palabras. Para recordar lo que su mundo les significaba, escribieron letreros que colgaron de las
bestias y los objetos: «Éste es el árbol», «Ésta es la casa», «Ésta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche». Las palabras nos dicen lo que creemos, como sociedad, que es el mundo.

«Lo que creemos»: ahí está el reto. Al unir las palabras a la experiencia y la experiencia a las palabras, nosotros, los lectores, escudriñamos historias que hacen eco de nuestras experiencias o nos preparan para ellas, o nos cuentan experiencias que nunca serán nuestras, como bien sabemos, salvo en las páginas ardientes. En consecuencia, lo que creemos que es un libro cambia de forma con cada lectura. Al paso de los años, mi experiencia, mis gustos, mis prejuicios han cambiado: al paso de los días, mi memoria sigue reacomodando, catalogando, desechando los tomos de mi biblioteca; mis palabras y mi mundo -salvo unos cuantos puntos de referencia constantes- nunca son uno y el mismo.

 El ingenioso dicho de Heráclito sobre el tiempose aplica igual de bien a mis lecturas:            «Nadie se sumerge dos veces en el mismo libro».


Lo que permanece invariable es el placer de leer, de sostener un libro en las manos y tener de pronto esa peculiar sensación de asombro, de reconocimiento, de escalofrío o de calidez que sin motivo aparente evoca en ocasiones cierta sucesión de palabras. 
Reseñar libros, traducir libros, editar antologías son actividades que me han dado cierta justificación para este placer culposo (¡como si el placer necesitara justificación!), y en ocasiones hasta me han permitido ganarme la vida. «Es un mundo bueno y sólo quisiera saber cómo ganarme £200 al año», le escribió el poeta Edward Thomas a su amigo Gordon Bottomley. Reseñar, traducir y editar a veces me ha permitido ganarme esas doscientas libras. 

MAZINHO. . ANALIZA LA SITUACIÓN DE BRASIL.


“Nosotros pensábamos en la camiseta; hoy, no sé”.

El campeón del mundo en Estados Unidos 94 analiza la situación de Brasil, eliminada en la fase de grupos de la Copa América

JUAN I. IRIGOYEN
Barcelona 13 JUN 2016 -

Mazinho, este lunes en Barcelona. JOAN SÁNCHEZ

Campeón del mundo en Estados Unidos 94, Mazinho (Paraíba, Brasil; 1966) cita a EL PAÍS en un chiringuito frente a la playa en Gavà. Sus hijos Thiago y Rafinha se criaron bajo el sello de la Masia. Mientras el jugador del Bayern comienza su camino en la Eurocopa, el azulgrana espera disputar los Juegos Olímpicos en un Brasil en llamas, tras caer eliminada en la fase de grupos de la Copa América.

Pregunta. ¿Brasil dejó de ser Brasil?
Respuesta. Hoy en día hay tantos intereses en el fútbol… Las grandes promesas del fútbol brasileño están todos en el Shakhtar. El mayor fabricante de jugadores brasileños es Ucrania. Van a Brasil, fichan a los jugadores cuando tienen 16 años y cuando cumplen 18 se los llevan para Ucrania. Los compran a cuatro millones de euros y después los venden a 40. Un buen negocio, pero nosotros no acabamos con la formación de nuestros futbolistas. Y no los venden más temprano porque la FIFA no lo permite. El negocio se antepone a la formación.

P. Sin embargo, Dunga queda como el gran señalado...
R. No creo que sea un problema de Dunga. El problema es de los propios jugadores. El entrenador pinta menos en esto, aunque, lógicamente, puede tener una cierta parte de culpa.

P. ¿Cuál?
R. El sistema: jugadores muy defensivos y sin jugadores creativos. El problema es que tampoco tenemos esa clase de futbolistas.

P. ¿Ni delanteros?
R. Es que se acabó todo. Nuestro hombre se llamaba Adriano, pero con todos sus problemas se estropeó. Y como él, Pato, Fred y así podemos hablar de mil. A mí me gustaría saber qué pasa por la cabeza de estos jugadores.

P. ¿Les falta hambre?
R. No lo sé, pero no es como antes. Cuando me convocaron para el Mundial del 94 compré fuegos artificiales y los tiraba en mi casa de la alegría. Nosotros antes pensábamos mucho en la camiseta. Ahora, no lo sé. No sé si es un tema de dinero, o que muchos prefieren irse de vacaciones.

“El problema no es Dunga. Nos faltan jugadores creativos”
P. ¿Cuándo se perdió el fútbol brasileño vistoso?
R. Hace poco pensaba: ¿cuándo perdimos la técnica? Y creo que fue cuando ganamos el Mundial en 1994, porque fue cuando cambiamos el sistema. Nunca antes un equipo brasileño había jugado con un 4-4-2. Nuestro fútbol era un 4-3-3 o un 4-1-5. No teníamos hombres fijos en la mitad del campo. Pero, por la necesidad de ganar un título en Estados Unidos, cambiamos el sistema. Habían pasado 24 años desde la última vez que Brasil había conquistado el Mundial y Parreira pensaba que tenía que igualar la fuerza europea. Dejó a Bebeto y Romario arriba, sin preocupaciones defensivas, y el resto teníamos que trabajar como locos. A partir de entonces, los clubes brasileños empezaron a copiar el sistema. Ese fútbol combinativo que teníamos parecía lento porque la gente no se movía, pero no lo era. Corría el balón, no los jugadores. Nadie era capaz de robarnos una pelota. No había esa prisa.

P. ¿Ahora el resultado comenzó a ser más importante que el juego?
R. Sí, porque si un entrenador pierde tres partidos se va a la calle y eso les genera inseguridad. No existe el plan a medio o a largo plazo. Todo se resume en el resultado. Se comenzó a jugar con gente más trabajadora y jugadores técnicos se fueron quedando de lado. Se acabaron los 10, se acabaron los extremos, y ya no fabricábamos tantos grandes laterales. Hoy jugamos en función de Neymar.

P. ¿Es imposible no depender de un jugador como Neymar?
R. Es normal depender de un jugador así. Le pasa a Argentina con Messi, y eso que tienen cantidad de jugadores con la calidad. Su presencia convierte automatismos que cuando no están el equipo no sabe qué hacer. Claro que puedes tener un jugador que te resuelva un partido, pero tienes que pensar en el colectivo. Y eso es lo que le pasa a Brasil. Se generó una dependencia tan grande de Neymar, que cuando no está él, falla algo.

“No hay plan a medio o largo plazo. Todo se resume en el resultado”
P. ¿Neymar es el último exponente de la esencia del jugador brasileño?
R. Por el momento no podemos hablar de otro jugador. Quizás mañana surge otro futbolista importante, pero ahora no hay otro. En el 70 estaba Pelé y cuatro más a su alrededor, en el 82 tenías a Sócrates, Zico y Falcao, que eran las hostias. En el 90 y 94 había jugadores importantes. Antes cada equipo en Brasil tenía cinco jugadores internacionales. Y tú que no eras aficionado del Flamengo o del Fluminense sabías el equipo que tenían. Hoy, yo que soy aficionado del Vasco de Gama, no sé cuál es su alineación. Perdimos esa fábrica de jugadores.

P. ¿Le da lástima que Thiago no juegue para Brasil?
R. Me da lástima, sí, pero no es culpa suya. Fue culpa de la Confederación. En el año 2006 o 2007 llegó su primera convocatoria para la selección española sub-17. Yo no quería y llamé a Brasil, que estaban todos mis amigos del 94 trabajando en la Confederación. Le dije que aquí en España tenían tres jugadores para controlar: Thiago, Rafa y Rodrigo. Tres jugadores que pintan muy bien. Y me dijeron que la política era que no querían chavales formados fuera de Brasil. “Somos brasileños”, les dije. Pero si en casa nos dicen que no, entonces vamos a jugar para España. Pero volvemos a lo que le mencioné antes, los intereses que hay en el mundo del fútbol. Los grupos de empresarios entran en el medio y quieren que jueguen en la selección sus futbolistas que juegan en los clubes de Brasil, porque si juegan en la selección los puedan traspasar a Europa. Nadie ganaba dinero con Thiago. Hay mucha gente que está trabajando de una forma muy sucia en el fútbol.

P. ¿Por qué Thiago no logra explotar todo su potencial?
R. Quizá fue perdiendo confianza, antes arriesgaba mucho. También ha tenido problemas con las lesiones que lo han frenado un poquito. El otro día hablábamos y le dije: ‘Intenta volver a arriesgar, a romper líneas, esa es la única manera para recuperar la confianza. Si fallas es porque lo intentas y la gente lo va a entender’. El fútbol es una diversión. Tiene que volver a divertirse.

P. ¿Cómo está Rafinha?
R. Cuando empezó a tener confianza y a jugar, se lesionó. Hoy está genial. Tiene una estructura física diferente de la de Thiago y es más vertical. Ha tenido la infelicidad de la lesión y es normal que haya tenido problemas musculares, pero Rafa está en un buen momento.


lunes, 30 de mayo de 2016

LA DISCIPLINA DE LOS EQUIPOS.


Por Jon R. Katzenbach, Douglas K. Smith.

1) ¿A qué se debe que muchos grupos de trabajo no se conviertan en equipo? Cuando se habla de equipo de trabajo en muchas ocasiones se suele confundir con un grupo de trabajo cuando en realidad existen diferencias entre ambos, para conocer dichas diferencias es importante mencionar primero lo que es un equipo de trabajo el cual Katzenbach y Smith lo definen como “un pequeño número de personas con habilidades complementarias, que están comprometidas con un propósito, un conjunto de metas de desempeño y un enfoque común, por los cuales se hacen mutuamente responsables”.

 Además es importante mencionar que equipo y buen desempeño son inseparables no se pueden tener el uno sin el otro, Y es en este desempeño es en donde reside una de las grandes diferencias entre equipo y grupo de trabajo. Ya que el desempeño en este último es una función de lo que sus miembros hacen en cuanto a individuos, mientras que el desempeño de un equipo incluye tanto los resultados individuales como lo que se denomina “producto de trabajo colectivo” el cual refleja la contribución conjunta y real de los miembros de un equipo.

 2) Para construir el desempeño de equipo, existen una serie de enfoques compartidos. ¿Cuál de ellos consideras el más eficaz? Argumenta tu respuesta. Katzenbach y Smith argumentan que aunque no existe una receta garantizada para construir el desempeño de equipo, se han observado una serie de enfoques compartidos por equipos exitosos. Entre ellos y no por más o menos eficaz se puede citar “Establecer urgencia, estándares de desempeño exigentes y dirección. Todos los miembros de un equipo necesitan creer que el equipo tiene propósitos urgentes y valiosos, y quieren saber cuáles son las expectativas. 

De hecho, cuanto más urgente y significativa es la base lógica, más probable es que el equipo realice su potencial de desempeño. Tal fue el caso de un equipo de servicio al cliente, al que se le dijo que un mayor crecimiento de toda la empresa sería imposible sin mejoras sustantivas en esa área. Los equipos trabajan mejor en un contexto desafiante. Por eso las empresas con éticas de desempeño fuertes suelen formar equipos rápidamente.” En este orden de ideas las metas de desempeño específicas de equipo ayudan a definir un conjunto de productos de trabajo que son diferentes tanto de una misión propia de toda la organización como de los objetivos laborales individuales. 

Transformar las directrices amplias en metas de desempeño específicas y cuantificables es el paso inicial más seguro para un equipo que intenta configurar un propósito significativo para sus miembros. Las metas específicas, como introducir un nuevo producto al mercado en menos de la mitad de tiempo normal, responder a todos los clientes proporciona sólidos puntos de apoyo a los equipos. Los grupos grandes también enfrentan problemas logísticos, como encontrar el espacio físico y el tiempo suficiente para reunirse. Además, encarar restricciones más complejas, como las conductas de multitud y de rebaño lo cual impide el intenso intercambio de puntos de vista necesario para construir un equipo.

 3) ¿A qué se debe la falta de compromiso de algunas personas a la hora de integrar un equipo? La capacidad para trabajar en equipo es, sin duda, una de las competencias más valoradas cuando se trata de hacer crecer una organización. El compromiso depende de la claridad y la aceptación. Se escuchan todas las opciones, pero todos apoyan la decisión que haya tomado el grupo. Como solución se plantea revisar las decisiones clave adoptadas al final de un encuentro, así mismo establecer fechas límite para las decisiones y su respeto con disciplina. Aclarar el peor escenario de la decisión tomada. Lo que incurre en el Papel del líder: Este debe de sentirse cómodo ante la idea de que se haya tomado una decisión equivocada. Tiene que presionar para que se examinen los asuntos y se tomen decisiones. No valorar en exceso el consenso.

 4) ¿Qué quieren decir los autores cuando manifiestan "Ningún grupo se convierte en un equipo hasta que pueda responsabilizarse como equipo."? La responsabilidad del equipo se relaciona con los sinceros propósitos que nos hacemos a nosotros mismos y a los demás, promesas que se fundamentan en el compromiso y la confianza. Las promesas y responsabilidades mutuas no se pueden imponer como, tampoco se pueden hacer que las personas confíen en otras. La responsabilidad mutua tiende a crecer al irse desarrollando el propósito, las metas de desempeño y la propuesta. Al grupo realizar, en forma conjunta, un trabajo encaminado a un objetivo común se produce la confianza y el compromiso. Las metas de desempeño específicas proporcionan normas claras para la responsabilidad.

 OPINIÓN PERSONAL

 Es necesario e importante reconocer cada una de las características de un equipo de trabajo para saber de qué manera actuar al pertenecer a uno, Creo que la parte más importante es la responsabilidad de actuar todos como un todo y no como entes individuales, ya que de esa manera alcanzar metas es mucho más difícil. Si conocemos el fin en común, las metas, así como el compromiso de cada uno de los miembros se obtendrán mejores resultados personales y grupales.

 Además en la medida en que se conocen las habilidades de cada miembro será más fácil y efectivo distribuir labores, responsabilidades y tareas. Además no hay que olvidar que otra parte sumamente importante es una buena comunicación así como un liderazgo bien distribuido.


viernes, 27 de mayo de 2016

ENTRENAS EN FUNCIÓN DEL JUEGO. EL JUEGO TE LO VA A CONDICIONAR EL JUGADOR. TITO RAMALLO.


TITO RAMALLO: “ENTRENAS EN FUNCIÓN DEL JUEGO, PERO EL JUEGO TE LO VA A CONDICIONAR EL JUGADOR”.
por @aizcorbes y @davidsanchezmer

@titoramallo
Una vida ligada al fútbol. Media vida en el club de sus amores, el Depor. 20 temporadas como miembro de la estructura técnica del Deportivo de la Coruña. 11 al cargo del Fabril, filial deportivista, como primer entrenador. Antes, preparador físico. Después, miembro de la secretaría técnica, scouter del primer equipo y profesor de táctica en su escuela de entrenadores. Tito Ramallo es uno de los entrenadores de referencia en el mundo del entrenamiento. Un maestro a la hora de desaprender y reaprender en materia futbolística. Un pionero metodológico. Un hombre abierto, cercano y honesto.

Pep Marí nos dejó esta pregunta para ti: “¿Qué valores definen a un buen profesional?”
La coherencia entre lo que dice y lo que hace. La formación para justificar sus acciones. La seriedad y formalidad en su forma de trabajar, y la pasión para llevarlo a cabo.
¿Cómo ha condicionado el fútbol tu vida?
Ha sido y es un elemento inseparable. Desde que tengo uso de razón el fútbol nunca ha desaparecido de mi día a día, desde distintos ámbitos, lógicamente, pero no hay día que no piense o hable de fútbol.
¿En qué momento de tu vida decidiste que serías entrenador de fútbol y por qué?
Fue algo natural, un proceso continuo, sin un punto de arranque . Desde muy pronto sabía que sería mi futuro. Dejé de jugar a los 25 años para pasarme al área técnica. De los últimos 20 años he pasado 18 pegado a los banquillos. Y los otros dos, dando clase en la escuela de entrenadores del R.C.Deportivo y como analista en la TVG. Es decir, más de lo mismo. Sin desenganche posible.
¿Cuáles crees que han sido los principales cambios metodológicos en el fútbol en la última década? ¿Y cuáles crees que están por venir?
El concepto de que el JUEGO es el centro ha cambiado el prisma de toda la metodología. Ha provocado que el fútbol adquiera concepciones propias, sin tener que echar mano de otras externas al propio fútbol. La concepción del TODO como referencia y el JUGADOR como elemento principal del proceso marcan las líneas a seguir en el futuro.
¿Qué son para ti táctica, técnica, preparación física y psicología en el fútbol?
Elementos interrelacionados que no pueden sobrevivir de manera coherente dentro de un contexto si los tratamos por separado. Eso no significa que no los distingamos, pero en ningún caso los trataremos por separado.
¿Es la Táctica una supradimensión que contiene y de la que a la vez derivan las otras tres? ¿Por qué?
Para mí forma de entender el entrenamiento quiero que sea la táctica la que gobierne sobre las demás, pero entendiendo que ella misma no puede entenderse sin la globalidad de todas en una acción común.
¿Cómo definirías tu metodología de entrenamiento? ¿Qué principios la sustentan?
Más que una metodología propia, me gusta decir: una manera de interpretar el entrenamiento, porque lo que hago es transformar el prisma con el que quiero mirar los elementos que ya estaban ahí.
Mi manera de entender el entrenamiento recoge muchos aspectos recogidos principalmente de la Periodización Táctica, algo del Microciclo Estructurado y, por supuesto, como a todos, de las experiencias personales acumuladas como jugador y entrenador.
¿Qué es la Intensidad Táctica?¿Cómo podemos cuantificar dicha intensidad, hasta qué punto es cuantificable y por qué debemos cuantificarla?
Tres preguntas en una y posiblemente complejas de explicar en pocas palabras.
Me voy a ceñir a la definición que doy: ” El nivel de concentración que un futbolista tiene que mantener para la comprensión y ejecución de las tareas enfocadas a la resolución de acciones tácticas.”
El factor que eleva la exigencia de esa Intensidad Táctica viene determinada por el número de momentos que tiene la tarea. Previamente, el estudio de las tareas que tiene el entrenamiento fue necesario para clasificarlas. Así, determinar 3 tipos, que van de menor a mayor nivel: coordinativas, principios y tareas tácticas. La tarea más exigente de todas será, por lo tanto, una tarea táctica de IT=12.
Las cuantificamos para identificar el nivel de exigencia al que sometemos al jugador y con ello, poder ordenar el proceso de entrenamiento.
¿Cómo combinas estas dos metodologías, la Periodización Táctica y la Estructuralista?
La idea de Intensidad Táctica nació de la lectura de estas dos tendencias, de lo que decía Seirulo y de lo que decía Frade. De una y de otra fui cogiendo determinadas cosas.
¿Entrenar el Juego del equipo de una forma específica, sin alejarnos de ese Jugar, como idea relacionada con la Periodización Táctica, y el jugador como sistema complejo, como idea de la metodología Estructuralista?
Es que ahí confluyen las dos ideas para mí. Yo tengo que jugar un Juego donde el futbolista realmente me condiciona la manera que yo tengo de afrontarlo. Incluso de entrenar, porque yo puedo tener una Idea de Juego, pero si no tengo esos jugadores… lo que yo tengo que entrenar con esos jugadores, dentro de una relación lógica, va a ser distinto. Por eso el juego del futbolista es el centro. Me condiciona lo que yo pueda entrenar en el juego, porque tú como jugador me podrás dar una serie de respuestas determinadas, pero a lo mejor otro jugador ante la misma acción me da otras respuestas distintas. Entonces yo tengo que adaptar mi entrenamiento a las respuestas que me va a dar ese futbolista. No lo puedo cambiar, iría en contra del futbolista Yo tengo que tener claro lo que me puede dar el futbolista para preparar esas situaciones en el Juego.
Adaptación al contexto. A un nivel micro, adaptación al jugador. Y a partir de ahí del jugador a la interrelación de todos los jugadores para poder establecer un Juego determinado.
Claro, pero al final los dos ocupan ese centro –jugador y Juego– porque tú entrenas en función del Juego, pero el Juego te lo va a condicionar el jugador. Entonces, esa relación mutua es importantísima de mantener. Yo no puedo decir: “voy a jugar a esto” sin saber lo que tengo, sin saber qué clase de jugador. Y no le puedes decir al jugador: “tú vas a jugar a lo que yo quiero” si él no lo tiene. Entonces, si las dos maneras de entenderlo –jugador y Juego– no eres capaz de juntarlas existirá una confrontación en algún momento determinado.

¿Cuáles han sido tus últimas reflexiones e innovaciones?
Respecto a la intensidad táctica estoy inmerso en la posibilidad de realizar una publicación, sacarlo en libro. He ampliado aquella parte que hablaba de las tareas, he incluido las tareas de Principios, he clasificado los tipos de sesiones para poder etiquetarlas dentro de la intensidad táctica. Por ejemplo, el comienzo de la temporada, distribuyo las sesiones iniciales, donde no quiero someter al futbolista a una alta fatiga física. Al contrario, debes entrenar dentro de la mayor frescura posible porque el jugador debe de interpretar y asimilar un modelo de juego. Y se matiza mucho más la semana tipo, para plasmarla en una publicación y que la gente pueda ver mucho mejor el desarrollo, cómo construirla.
Más allá de la idea inicial, que fue la medición de las tareas, se ha desarrollado una manera más abierta de entrenar en Intensidad Táctica.
Quiero que sea una lectura ligera, capítulos cortos, lecturas rápidas. A mi me gusta mucho el aspecto visual. Vale más una imagen para que te cuenten una idea.
¿ Cómo estructuras una temporada a nivel de planificación?
La planificación viene determinada por 44-48 microciclos de los que consta una temporada.
No hay estructuras intermedias.
La idea es programar semana a semana.
Y a nivel semanal, ¿qué variables contemplas para estructurar un microciclo?
La repuesta del equipo, tácticamente, en el partido anterior –aspectos positivos y negativos– y la preparación específica del equipo ante el próximo rival. Por supuesto, respetando las señas de identidad del modelo de juego que adoptas.
¿Qué es para ti especificidad?¿Cómo aplicarla al entrenamiento?
La especificidad es prepararse para dar una respuesta eficaz ante la variabilidad de contextos que se te pueden presentar en el juego.
La aplicación al entrenamiento es asemejar lo máximo posible el entrenamiento a la competición.
¿Cómo se dota al equipo de una identidad propia?
Confluyendo la idea del entrenador con las aptitudes de sus jugadores. A partir de ahí, dotar a ese colectivo de una manera de pensar conjunta y manifestarla en cada nuevo contexto que te presenta el juego. Para ello, el entrenamiento nos preparará para que esa situación que se presente, tenga determinadas respuestas siempre identificativas con el grupo.
¿Cómo podemos establecer una estrategia operativa para cada partido y rival sin perder nuestra identidad?
Teniendo claro quién eres, lo que quieres y cómo conseguirlo. Potenciando tus virtudes y aprovechándote de las debilidades del rival. Esa es la clave para poder ganar cada partido. Eso no conlleva que tengas que traicionar tu ideario, pero sí que tengas que adaptarte al contexto que se te presenta, para ser mejor que el rival que tienes enfrente.

Estuviste recientemente en el Congreso Internacional sobre Periodización Táctica celebrado en Roma. ¿Qué nos puedes comentar sobre la situación del entrenamiento en Italia?, un gigante del fútbol venido a menos en los últimos años.
Lo que me transmitieron las conversaciones que tuve con ellos, es que siguen muy vinculados al entrenamiento tradicional, pero con muchas ganas de abrirse a las nuevas tendencias. Yo creo que sobre todo es lo que España y Portugal están llevando al fútbol europeo. Por ejemplo, Inglaterra se dio cuenta que también tenía que cambiar su fútbol. ¿Cómo lo ha hecho Inglaterra? Fichando entrenadores y sobre todo jugadores, muchos españoles, jugadores de talento. Están cambiando el fútbol desde los jugadores. Y los italianos eso no lo van a hacer porque ellos son muy de sus futbolistas. La manera en la que van a tener que cambiar su fútbol va a ser desde los entrenadores, desde la metodología. Van a tener que adaptar ese chip. Van a ir en esa línea y van a abrirse a las nuevas tendencias de entrenamiento.
En Italia hay una gran cultura táctica, pero no acaba de dar ese siguiente paso a nivel metodológico.
En cuanto a la cultura táctica, comparto la misma opinión. Para mí tienen uno de los grandes maestros que ha dado el fútbol, Arrigo Sacchi. Él ha sido uno de los grandes innovadores a nivel táctico. Pero creo que ellos ahora mismo tienen que dar ese paso a nivel metodológico. Es por lo menos, la sensación que me quedó tras mi última visita. Es lo que les dije, en el momento en que ellos den ese paso volverán a estar a niveles competitivos altísimos. Porque con la cultura táctica, con el nivel de sus futbolistas, si le das esa especificidad en el tiempo que ahora mismo están gastando en otras cosas, cuando sean capaces de optimizar su entrenamiento todo cambia. Ese pequeño porcentaje que supone en el alto rendimiento lo van a obtener. Cuando lo obtengan, yo creo que van a dar un salto importante otra vez. Su mejora pasa por ahí.
Tienen el qué, que es el conocimiento del juego, pero no tienen el cómo, que es el entrenamiento, el cómo utilizar ese conocimiento del juego para poder entrenarlo bien y trasladarlo al partido.
Sí, porque todavía –y es algo que me transmitían ellos– todavía siguen agarrados al entrenamiento tradicional y hasta que no consigan dar este paso no van a avanzar.
La experiencia allí fue genial. La gente que nos invitó muy bien, muy contentos. Querían más información. La Periodización Táctica era el tema central, el nexo. A mí me llamaron para comentarles sobre la Intensidad Táctica, por ser una tendencia de esa línea. Ellos estaban muy interesados. Y sobre todo, en entrenar en función del Juego y del modelo de juego que tú tienes. Yo creo que allí entrenan todos igual, da igual cómo jueguen. Es un poco como en España antes. Tú ibas a ver entrenar a un equipo y otro y entrenaban igual. Eso tiene que ser imposible, no puede ser. Si tú y yo tenemos distintos modelos no podemos entrenar igual. Habrá cosas semejantes, cosas que yo utilice diferentes y otras que tú utilices, pero no podemos entrenar igual. Por ejemplo, vas a ver a un equipo que lucha por ser campeón de liga y vas a ver a uno que lucha por no descender y entrenan igual. No puede ser. Ahí es donde, para mí, debemos seguir matizando las cosas. Ahí es donde la especificidad del contexto se tiene que preparar. Yo creo que ellos cuando lo consigan darán un paso. Y tienen ganas de cambiar, ya verás.
Y ahí has ido tú, a dar difusión a las ideas.
Es lo más importante, darle difusión a las cosas. Y luego que cada uno saque lo que quiera de cada uno, pero lo importante es que se transmitan cosas. Habrá cosas que te gusten, cosas que no, o de éste coges una y de éste coges dos, o de éste ninguna. Pero es la manera de transformar el entrenamiento, de transformar las cosas.
¿Antes sabes lo que hacían los entrenadores? No enseñaban lo que hacían. Pero te digo una cosa, antes lo tenían mucho más fácil porque no tenían las redes sociales. Esto no te permite escaparte de ningún filtro. Así que cuando la información no la puedes controlar lo que tienes que hacer es encauzarla, y eso es a lo que ayudan las redes sociales.
Pero volviendo al tema metodológico, en España el gran cambio se produjo cuando entrenadores y jugadores, todos a la vez, empezaron a comprender el porqué de las cosas, a comprender el juego. Eso facilitó todo el proceso. Eso es como todo… mira, una metodología triunfa, o se pone de moda, o sale adelante, muchas veces porque obtienen triunfos con ella los que tienen que obtenerlos. Si aquella selección o aquel Barça de Guardiola no salen adelante, o esos equipos de Mourinho…¡Porque la Periodización Táctica está ahí desde los años 80!¿Cuándo empezó a salir a la luz? Cuando la gente dijo: “¿Por qué gana este equipo?”. Y empezó a buscar elementos. Y éste gana, entre otras cosas, por la Periodización Táctica. Y estos ganan porque entienden el juego, y juegan a partir del juego porque el jugador es lo importante. Pues eso es lo que pasa, las metodologías salen adelante muchas veces en función de los triunfos. Si España no hubiese ganado ese Mundial y esos títulos de Guardiola… a lo mejor, esta forma de pensar en el fútbol español no hubiese salido adelante. Y volveríamos a la furia, a la España de jugar “más físico” y no en función de los buenos jugadores. Pero por suerte eso ya es irreversible. Menos mal…

Ahora que hablas de la furia, me viene a la mente cuando la gente habla del compromiso, del correr más… y pienso en el Atlético de Madrid y de la imagen, yo creo que equivocada, que muchas veces transmiten los medios de comunicación explicando las razones de su éxito. Y se habla de esto precisamente, del compromiso, de los valores que representa este equipo, del sacrificio, etcétera. Pero no se habla de la riqueza táctica que tiene el Atleti.

El primer Atlético de Madrid del Cholo Simeone, para mí, fue de los equipos que tácticamente más me han gustado en los últimos tiempos. Porque era un equipo que estaba preparado para adaptarse…¡yo siempre hablo de los contextos! Para adaptarse a los distintos contextos del juego. Era un equipo que jugaba al contraataque cuando tenía que jugar. Era un equipo que jugaba directo cuando tenía que jugar. Era un equipo que cuando le dejaban combinaba. Y asumía el jugador esa dinámica. Yo siempre destaque en ese primer año, no el Simeone del compromiso, sino el Simeone entrenador. Por darle a su equipo versatilidad. A mí cuando me preguntan: “¿Cuál es un equipo rico tácticamente?”. No es aquel que hace una cosa muy bien, como era el Barcelona. El Barça hacía una cosa muy bien con los mejores. Y haciendo eso no le ganaba casi nadie. Pero para mí un equipo rico tácticamente, es aquel donde los jugadores pueden adaptarse de una forma natural a los cambios que da el juego. Y eso es muy difícil para un entrenador. Y todo esto sin perder la identidad. Que no te digan “no sabe ni a que juega”. Es difícil conseguir eso y no perder la identidad. Cholo Simeone lo hizo en aquel Atlético.
¿Qué pasa? Que iba acompañado de su carácter argentino. Para mí el Cholo Simeone, sabe que tiene un papel que interpretar. Pero tú ves luego al Atlético de Madrid y no corren sin sentido. No hacen las cosas por hacer. No son once locos que corren detrás de un balón y que lo hacen más que el rival.
Hay un trabajo táctico detrás.
¡Y mucho más que otros equipos! Por ejemplo, la variedad en acciones a balón parado. No hay ningún equipo que lo iguale.
Que luego trasciende a nivel público otra imagen que los medios quieren transmitir, y que él también alimenta, pues sí. Pero eso no significa que el Atlético de Madrid no sepa lo que quiere.
No trascienden tanto las tareas a nivel táctico de Simeone, si no la parte de entrenamiento que lleva el Profe Ortega.
Yo he visto alguna tarea de entrenamiento de Simeone. ¿Qué hace él muy bien? Por ejemplo, he visto una tarea defensiva en la que trabaja la anticipación. He visto algún rondo en que trabajaba la interceptación. Él le mete el aspecto emotivo de su presión como entrenador. Otros entrenadores miran, observan, dejan que el jugador tome las decisiones, se equivoque… no son muy intervencionistas. Él presiona al jugador, lo obliga al esfuerzo… Él le da el plus emotivo que tiene como entrenador. Y le aporta a la tarea ese condicionante psicológico del esfuerzo, de la exigencia. Él se la da con su insistencia. Es un elemento más que él aprovecha muy bien dentro del entrenamiento.
 Y todas estas tareas relacionadas con su modelo de juego. Pero no todo el entrenamiento como en la Periodización Táctica va relacionado con el Juego del equipo. Cogen cosas de aquí y de allá. Un poco similar a lo que se está haciendo en Argentina o Italia a día de hoy. Hay una relación entre esos dos países y él también ha estado tanto en Argentina como en Italia.
Claro. Y es que yo creo que al final, tanto la Periodización Táctica como el Microciclo Estructurado nacieron para dar respuesta a una demanda que había. Yo creo que ahora el fútbol está yendo a esa confluencia que hablábamos. El Juego es lo importante, pero es igual de importante el jugador que participa en el Juego para condicionarlo. Entonces tú tienes que trabajar las dos cosas a la vez, no se pueden separar. Tú tienes que preparar al jugador para el Juego. Entonces tienes que unir los dos elementos y tu entrenamiento tiene que ir enfocado a eso. Yo no puedo preparar una tarea para un aspecto de mi juego sin tener en cuenta quienes son los jugadores que la lleven a cabo. Es inevitable. Es más, la relación de distintos jugadores hasta puede condicionar las conductas. Si tú tienes a tu lado a un futbolista que no corre a hacer ayudas en ningún momento o al que le cuesta, tu conducta va a cambiar en comparación con otro que sabes que te va a ofrecer ayudas constantemente. Hasta te puede cambiar a ti la actitud defensiva en esa situación. En función de si juegas con uno o con otro, harás una entrada o no la haces porque sabes que como te rebasen no te va a ayudar. Pues ahí el entrenador es el que tiene que buscar la confluencia de lo que quiere en el Juego con lo que le da el jugador.
Eso es especificidad.
Justo. Pero para eso tú tienes que tener una lectura clara de lo que quieres en el Juego y de lo que tú ves que tú jugador te puede dar. Porque si no, entonces es más fácil entrenar de manera tradicional porque no te equivocas. Que es donde se agarra la gente de una manera más fuerte cuando no cambia. ¿Por qué? Porque no están seguros del paso que tienen que dar. ¿Tú qué haces cuando tienes que dar un paso y no estás seguro? Te quedas parado. Porque sabes que no te va a pasar nada. Cuando das el paso sabes que te puedes equivocar. Si vas con la seguridad de dar el paso lo vas a dar y no te va a importar. Yo creo que es ahora mismo el gran hándicap que tienen muchos.
Pero eso te cambia todo, poder entrenar de una forma específica a tu equipo. El feedback que el entrenador obtiene, la gratificación de poder entrenar a tu equipo de esa manera es inmensa.
Sí, pero tienes que estar muy convencido de que ese es el camino.
Al final un entrenador que no está seguro…
Se mantiene en su posición de distancia.
No puede funcionar.
 Sí.
Además creo en un cambio general de los entrenadores. Va a ser así, los que van a aportar eso son los entrenadores que vienen por detrás. Primero porque van a tener más formación. Yo digo que una de las cosas que ha tenido España es que el entrenador se ha formado cada vez más. Y cada vez se forma más todavía. Los primeros entrenadores, digamos que han sido entrenadores que se han hecho a sí mismos. Ellos entrenaban, el juego les puso en una situación… imitaron. Y posiblemente no entrenaban tan mal. Luego vinieron los entrenadores que empezaron a buscar formación donde no existía, en el fútbol. ¿Qué hicieron? Se fueron al atletismo, a modelos de otros deportes, y lo trasladaron al fútbol. Su formación querían dársela al fútbol. Pero una formación equivocada. ¿Qué pasa? La nueva generación, que viene formada, que ya tiene los antecedentes delante y que sabe donde tiene que ir a buscar la información, va a hacer un barrido generacional importante. Y cada vez se va a ver más..
Pero todavía se arrastra de las fases anteriores. Incluso en las facultades de educación física alrededor de España se arrastra mucho. El conocimiento anterior, de lo cuantitativo que se extrajo del atletismo, etcétera, se arrastra dentro de la formación.
Y muchos entrenadores que pasan directamente del rol de jugador, sin tiempo para una mayor formación, a entrenar adoptan las formas que han visto. Y todavía han entrenado muchos de manera tradicional. Pero cuando los entrenadores vayan formando futbolistas en las nuevas metodologías, cuando un futbolista salga de ahí para entrenar, aunque no tenga esa formación, va a adoptar los modelos que ha visto.
Los jóvenes entrenadores que salen están adoptando modelos de imitación, que todavía por desgracia mantienen muchos de los métodos tradicionales. Entonces, adoptan. Y si quieren cambiar. ¿qué hacen? Se rodean de equipos de trabajo formados. Muy inteligente por su parte. Y son ellos los que desarrollan todo el concepto del entrenamiento y los entrenadores son los que aportan…
¿La imagen?¿La gestión de vestuario?¿La experiencia?
Justo, sí. Eso es. Ellos aportan la forma y los otros el contenido, por supuesto, siempre me estoy refiriendo al apartado metodológico, deja al margen es aspecto futbolístico, la idea que tiene el entrenador sobre el fútbol que quiere para su equipo. Y es un matrimonio feliz. ¿Por qué? Porque si no a mucha gente le sería muy complicado llegar al fútbol profesional, de una manera directa, solo por su capacidad. Porque la tienen pero les sería muy complicado. Entonces tienen que llegar de la mano de equipos de trabajo o de este tipo de situaciones. Porque luego esos equipos de trabajo demuestran la capacidad que tienen.
Pero es importante que la parte que aporta la forma pueda entender aquello que incorpora la parte que aporta el contenido. Porque al final dentro de un equipo de trabajo tiene que existir esa interrelación, tiene que haber un conocimiento mutuo.
Es necesario. Pero yo también destaco que esos ex jugadores que saltan a los banquillos también vienen con la inquietud de querer aprender. Ellos han vivido unas cosas pero saben que vienen otras. Y la gente con la que se relacionan, les hablan de la otra cosa, de lo que hay, de lo que viene… Entonces, son gente que tiene ganas de cambiar. No son gente que quieran seguir con lo tradicional..
Un buen ejemplo sería Mauricio Pellegrino.
A Pellegrino le analicé su Valencia, en su momento. Me gustó lo que pretendía tácticamente. Muy bien, muy estructurado, sabía lo que quería, fue de los equipos que más me agradó. Y fue una pena porque al final los resultados pudieron en la situación. Cuando los resultados no son los esperados, irremediablemente, pasa lo que pasa.
Quizá no llegó en el momento adecuado al primer equipo del Valencia. Empezó con mucha gente ya en su contra.
Es un club con gran exigencia. Rafa Benítez y Unai Emery, dos de los mejores entrenadores a nivel de consecución de títulos tuvieron un gran desgaste.
Unai Emey tiene una cosa muy buena como entrenador. Yo creo que lee muy bien las situaciones de juego y las explota muy bien con los jugadores que tiene. Para mí es su gran virtud. En el aspecto que hablábamos de especificidad, él da el máximo nivel. Porque en todos los equipos que ha estado ha sido capaz de adaptarse, dentro de lo que es su idea, a los jugadores que tiene para sacarle rendimiento. Fíjate la cantidad de veces que cambia sus onces iniciales, entran unos, salen otros, y muchas de esas decisiones estoy seguro que las toma en función del rival que va a tener enfrente. Cambia posicionamientos de su equipo para defender. Él varía, él juega con su equipo. En el entorno del juego, él le saca rendimiento desde su punto de vista.
Mucha diferencia entre Almería, Valencia, Sevilla… entrenador que se adapta a lo que tiene.
Sí. Y que lo hace muy bien, pero muy bien.
Cambiando de tema, ¿cuál es el papel que ha tenido para ti el fútbol de calle en la historia del fútbol?¿Qué beneficios aprecias en él?¿Cómo podemos sustituirlo, si es que podemos, ante su inminente desaparición?
El jugador llegaba con mucha más experiencia del juego. La cantidad de contextos cambiantes que vivencia en la calle son imposibles de reproducir en el entrenamiento.
La única posibilidad de devolver el fútbol de la calle a los niños es dándoles más horas de juego libre, sin condicionantes, sin conductas. Reproducir un escenario, en el que los niños sean los que dirijan la situación. Sé que parece utópico pero es la única solución que nos queda.
¿Qué ha supuesto en tu vida el Victoria CF?, club fundado por tu abuelo y en el que empezaste como jugador.
El Victoria es la casa “pequeña”, donde sabes que nunca te marchas aunque no estés. Me vio crecer como jugador y como niño. Además, mis primeros pasos como entrenador los di allí. Las prácticas del título de entrenador transcurrieron con dos equipos del Victoria. Un año con el alevín y otro con el juvenil.
¿Y el Fabril del Deportivo, tanto como jugador como entrenador?
El Fabril me lo dio todo. Mi formación personal y deportiva. Nunca podré estar lo suficientemente agradecido a lo que significó vivir durante esos años bajo ese escudo.
¿Qué objetivos te planteaste como director del fútbol base del Deportivo entre 2008 y 2010?
Seguir dándole continuidad a una idea de crecimiento sostenido, que se había iniciado en el año 2000. En ese momento se nos encarga reconstruir a un grupo de personas el fútbol base del Deportivo, ya que por motivos económicos, años antes tuvieron que eliminarlo parcialmente.
¿En qué consistió tu trabajo como scouter del primer equipo en la temporada 2012-2013?¿Cómo se relacionó tu trabajo con los distintos entrenadores que pasaron por el equipo aquella temporada?
Fue un trabajo tremendamente beneficioso a nivel personal. Tuve que reciclarme rápidamente. Después de 13 temporadas ejerciendo de primer entrenador, tuve que leer el fútbol para otros compañeros y tratar de desmenuzarle los rivales para que ellos tomaran sus decisiones.
José Luis Oltra, Domingos Paciencia y Fernando Vázquez, tres entrenadores en una temporada. ¿En qué varió tu tarea con cada uno de ellos?
Con los que tuve un trato mucho más directo fue con José Luis Oltra y con Fernando Vázquez, porque Domingos Paciencia estuvo sólo seis semanas.
Yo creo que la relación que tiene que existir entre el scouter y el entrenador es de máxima complicidad y confianza. Tú tienes que ser capaz primero de saber para quién tienes que ver el fútbol. No soy muy amigo de los protocolos de scouting. No vale el mismo scouting para todos, cada uno le da un toque distinto como entrenador. Siempre digo que el scouting es un arte. ¿ Por qué? Todos conocemos como se hace pero la mano del artista es lo que le da valor al resultado final.
Yo no soy una persona que crea en el scouting descriptivo. Es decir, no creo en elscouting de decir lo que pasa. Yo creo más en el scouting que toma partido por tu equipo y por el rival.
Interpretativo.
Justo. Esa es la palabra. ¿Por qué? Yo tengo que interpretar. Al entrenador, que tiene muchas obligaciones, yo no le puedo dar un informe de 20 folios o 25 minutos de vídeo. Él tiene que llegar con un folio, como digo yo, y firmarlo. Esto es como una empresa, el jefe al final firma el informe. Pero los mil folios te los has leído tú, tu compañero… y llega al final con tres conceptos: cómo ganarle a este equipo, cómo aprovechar sus debilidades y cómo fortalecer a nuestro equipo. Al margen, por supuesto, del análisis del balón parado. Y a partir de ahí, llevarlo al entrenamiento día sí día también.
Tú antes me preguntabas en qué me basaba para entrenar en el microciclo. Y yo te decía que en la lectura del último partido y del próximo rival. Pues, por eso, para mí elscouting, dentro del grupo de trabajo, es fundamental para poder interpretar la intensidad táctica. ¿Por qué? Porque para programar esa semana primero tengo que saber lo que mi equipo hizo bien o mal. Y luego en función del rival del próximo fin de semana tendré que acentuar determinadas cosas; prepararme para la próxima competición. Entonces, ahí el scouting debe ser interpretativo.
Pese a ello, Domingos Paciencia es un entrenador metodológicamente similar a ti. ¿O no?
De todos los que pasaron por aquí, a nivel organizativo, a nivel metodológico, el que más me gustó.

A nivel metodológico, muchos creen que si entrenamos a un equipo donde los jugadores tienen una gran inteligencia táctica, lo cual suele suceder en equipos con jugadores veteranos o con un alto nivel de comprensión, el entrenador se puede limitar más a tener la función de acabar de dar rendimiento a esa plantilla. Al final estamos hablando de jugadores de élite y muchos de ellos tienen un gran conocimiento del juego. Pero luego hay plantillas donde esto no sucede.
Por supuesto, y donde el entrenador es mucho más importante. Pero también estoy en contra de los que creen que con los jugadores buenos ya no hay nada que hacer. El ejemplo lo tienes en Guardiola. A jugadores buenos, tanto de un país como de otro, ha sido capaz de convencerles, ¡de convencerles! de que tenían que poner sus virtudes al servicio de los demás. Y eso sí que es dificilísimo. Y lo hace de una manera donde el jugador se siente importante. No que el jugador haga lo que quiera que es muy distinto. Algunos entrenadores en muchos equipos piensan que lo mejor es que el jugador haga lo que quiera, ya solucionará piensan. No. El jugador es lo más importante y soluciona en función del contexto que yo le voy a preparar, que es lo que hace Guardiola con el fútbol posicional, etcétera. Pero para eso hay que convencerlos y él lo hace.
Es lo que mejor hace, convencer.
Sin duda.
¿Qué distingue al Deportivo de la Coruña del resto de clubes?
Para un deportivista todo. Pero creo que si le haces esa pregunta a cualquier aficionado de su club te contestará lo mismo.
Para finalizar esta entrevista nos gustaría que dejases una pregunta abierta para el siguiente entrevistado de Fútbol Holístico.
¿Dentro de 10 años seguiremos entrenando, más o menos, como lo hacemos en la actualidad, con las nuevas tendencias, o hemos llegado a un punto de especificidad en el entrenamiento que hará complicado dar más pasos diferentes?