miércoles, 18 de febrero de 2015

LA IMPORTANCIA DE CREAR HÁBITOS.


...A TRAVÉS DE LA REPETICIÓN SISTEMÁTICA DE LOS PRINCIPIOS DE JUEGO
por Livio Contessotto
/fútbolpráctico.com.ar.
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 “El objetivo es siempre el mismo:Tornar cerebral la dinámica comportamental que es la organización, que es filosofía, que es emoción. Crear intenciones y hábitos. Tornar consciente y después subconsciente un conjunto de principios de manera de exponenciar naturalmente una determinada forma de Jugar”.  Rui Faria.


La finalidad del cerebro es optimizar comportamientos, manipular con destreza las necesidades del cuerpo contra las amenazas y las posibilidades del momento.
Para que un individuo elabore una respuesta mental, en plena consciencia, el cerebro demora alrededor de medio segundo, hasta que toda la jerarquía del procesamiento cerebral haya realizado su trabajo. En el fútbol, donde los jugadores deben tomar buenas decisiones en todo momento, donde casi no hay tiempo de pensar, medio segundo es mucho tiempo.

Me gustaría poner algunos ejemplos, fuera del fútbol, para que se entienda un poco mejor.

En un partido de tenis entre jugadores profesionales Top, el saque puede llegar a superar los 200 Km/h. La pelota pasa por la red y es devuelta por el adversario en casi 1/3 de segundo. Si tenemos en cuenta el concepto anteriormente mencionado, pareciera imposible realizar una buena devolución a un saque tan rápido, sin embargo algunos tenistas lo consiguen. Y cómo es posible? Sera que los tenistas profesionales son seres humanos diferentes de los otros en lo que se refiere a la velocidad con que sus cuerpos responden a los estímulos?

Hay experimentos que muestran cuanto tiempo le toma al cerebro para  interpretar nuevas informaciones. Cuando se pide a las personas que presionen un botón cuando una luz parpadee en la pantalla, les toma 200 milésimas de segundo (1/5 de segundo). Cerca de 120 milésimas de segundo son necesarias para registrar el hecho que la luz parpadea y las otras 80 milésimas de segundo para hacer mover el dedo. Ese es el tiempo necesario para una simple tarea que no exige pensamiento. Para cualquier otra acción que requiere mayor atención, como hacer malabarismo, la respuesta demanda medio segundo.

Entonces imaginémonos las acciones del futbol, donde no hay tiempo para comparar sistemáticamente todas las opciones disponibles, ya que hay que decidir y actuar con rapidez y eficacia casi instantáneas!
Volviendo a los jugadores de tenis, los profesionales Top, los mismos que consiguen devolver los saques más veloces, cuando son sometidos a test de reacción, que no incluyen sus actividades, son lentos. Sus cerebros no funcionan más rápido. No consiguen interpretar lo que está sucediendo ni un poco más rápido que los demás.

Y entonces….como son capaces de reaccionar mucho más rápido que los demás cuando realizan sus actividades específicas?

En el tenis un saque sería imposible de responder. Los mensajes nerviosos no parecen moverse con la suficiente rapidez. Pero el hábito y la anticipación pueden ayudar al cerebro a derrotar al tiempo.
El hábito es una acción mental aprendida que puede ser realizada sin pensamiento ni supervisión consciente. Y resulta de conocimientos, esto es, imágenes mentales que fueron creadas a través de experiencias, algunas conscientes y otras no conscientes y que quedaron grabadas en la memoria y que van a ser utilizadas para decidir y actuar rápidamente ante determinada situación.

El cerebro puede ser lento, pero no es tonto. El cerebro simplifica su problema de lentitud a través de atajos de procesamientos, creando puentes entre las lagunas, utilizando así, el menor tiempo posible.
Crear puentes entre centenares de áreas corticales, exige trabajo. Pero el cerebro puede crear atajos en esas respuestas y actuar fuera de los patrones, acortando el tiempo de procesamiento.

Este tipo de “atajos o puentes” es un truco inteligente para ahorrar tiempo, y funciona cuando el cerebro experimenta la misma situación en ocasiones suficientes para conseguir una conexión en forma de hábito.
El mejor ejemplo para graficar esta cuestión es cuando aprendemos a manejar un automóvil. Inicialmente perdemos mucho tiempo y gastamos mucha energía para concentrarnos en varios detalles, que en una fase inicial son extremadamente importantes, como mirar la palanca de cambios, controlar cuidadosamente la relación del pedal de aceleración con el embrague, como accionar la luz de giro, etc. Hasta nos mostramos un poco inseguros.

Con el pasar del tiempo y con varias horas de práctica de manejo y de tanto repetir ciertos movimientos, se crean atajos cerebrales que permiten ejecutar estas acciones sin necesitar de plena consciencia, economizando energía y permitiendo direccionar nuestra atención a aspectos más complejos, como por ejemplo, la relación del automóvil con el tránsito. La automatización realizada a través de la práctica y de procesos subconscientes es increíble, a veces nos pasa que salimos del trabajo y realizamos un largo trayecto hasta nuestra casa, y solo tenemos consciencia que llegamos a casa en el momento que estacionamos en el garaje, muchas veces ni siquiera recordamos de qué modo llegamos a casa, esto es fruto de la habituación, esto es porque el hábito se adquiere en la acción, a través de una determinada relación mente-hábito.

Cuando vivenciamos una misma, o parecida, situación repetidas veces, los ganglios basales consiguen identificar los patrones sensoriales que permiten una determinada respuesta para las situaciones que el individuo experimentó. De esta manera, al vivenciar situaciones similares, el cerebro puede hacer una especie de puente o atajo, permitiendo al individuo responder con una mayor velocidad y sin la necesidad de tener plena consciencia para hacerlo.

Cuando en los entrenamientos vivenciamos ciertos contextos y situaciones relativas al jugar, repetidas veces, le estamos dando la posibilidad o creando el hábito para que el cuerpo responda y pueda ejecutar la respuesta necesaria para conseguir determinada finalidad de manera inmediata, “sin pensar”.
Esta vivenciación de situaciones similares es promovida, dentro de la periodización Táctica, por el principio de la Propensiones, el cual, debidamente articulado con los demás principios, posibilita a que los jugadores respondan de manera más rápida y no por eso ineficaz, sino, todo lo contrario.  

Esta repetición sistémica de los principios de juego, debidamente sostenidos por la lógica del Morfociclo Patrón es fundamental:
“Las primeras conexiones hechas en un circuito neural son reforzadas cada vez que
la misma secuencia es repetida, hasta que los caminos se tornan tan fuertes
que pasan a ser un recurso automático, y un nuevo circuito es instalado”
El hábito permite que el jugador deje de desprender su atención hacia aspectos más básicos y direccione su foco de atención hacia aspectos más dinámicos.

Rui Faria dice al respecto:
“En los entrenamientos insistimos mucho en la habituación. El entrenamiento crea el hábito y después, en el juego, en vez de que la acción sea pensada, esta surge de forma subconsciente y natural”.

En la medida que aprendemos un movimiento, este se torna menos cognitivo y más asociativo, exigiendo menor actividad mental.

El principio metodológico de las propensiones se refiere a la modelación de los contextos de ejercitación, con el objetivo de crear contextos relativos a un jugar, que posibiliten la aparición de lo que se quiere entrenar con una elevada frecuencia. Modelándose los contextos, para que estos, no pierdan su naturaleza abierta y sean facilitadores y catalizadores de los propósitos deseados.

Lo que se pretende, con la repetición sistémica, es que las preocupaciones del entrenador aparezcan, no repetir o practicar muchas veces cualquier cosa o cualquier ejercitación, no se trata de cuantificar acciones, sino de crear contextos de ejercitación ricos, que conduzcan a una determinada dominancia de interacciones relativas a nuestro jugar. El respeto de este principio metodológico permite el hecho que el contexto esté más propicio para que ocurran ciertas cosas y no otras.

Bibliografía consultada:
John McCrone, como funciona el cerebro. (2002)
Julian Tobar
Rui Faria
Guilherme Oliveira 

lunes, 16 de febrero de 2015

EL DESARROLLO DEL JUGAR... tercera parte.



…SIGUIENDO LA PERIODIZACIÓN TÁCTICA.
Marisa Silva./ Javier Madrid Pedreño.

PLANIFICACIÓN SISTÉMICA. LA MODELACIÓN DEL JUGAR/.

¿GIMNASIO?
Desde esta metodología se cree que no es beneficioso el uso de máquinas de musculación, debido a que esas marcas que se pretende desarrollar con el entrenamiento específico del MDJ se pueden ver alteradas, de forma que el músculo adquiere nuevas informaciones que hacen que los atajos de las redes neuronales cambien, tirando por tierra todo el proceso de adquisición de hábitos para el jugar pretendido.

El entrenamiento tiene un papel decisivo en la construcción de esa realidad inconsciente, a través de la adquisición y asimilación de los principios de acción.

El entrenamiento específico tiene la función de desarrollar ese mecanismo creando e interiorizando esos principios de acción para estimular la calidad de precisión con que son realizados.

El córtex frontal crea la intención previa (se inicia el proceso).

A partir de esta intención previa se activa el córtex parietal.

El córtex parietal activa el córtex motor donde se crea el potencial de preparación motriz a través del cual se esboza con precisión la acción a ejecutar: aprox. 200 mseg.

Esta representación de la acción es enviada hacia el córtex parietal que adquiere entonces la consciencia- intención en acción-: acontece aprox 350 msg después del inicio del potencial de preparación motriz.

Con esta interacción entre el córtex motor y el parietal adquirimos la consciencia de la intención de acción, pasados cerca de 550 mseg 8200 mseg + 350 mseg : 550 mseg.

A partir de aquí, quedan 200 mseg para:
Enviar esa intención a las estructuras neuro-musculares para concretizar esa intención en comportamiento;
En caso de conflicto, el córtex frontal anula esa intención, que no se concretiza.

Este potencial de preparación motriz se trata de una representación motriz de la acción y constituye un esbozo preciso de la acción: cómo se concretiza el principio de juego.

 Este trabajo es un resumen breve del libro de Marisa Silva, publicado en 2008 con la Editorial MCSPORTS.
“O desenvolvimento do jugar, segundo a Periodización Táctica”./Marisa Silva. 

domingo, 15 de febrero de 2015

CARLES REXACH exjugador y entrenador del Barcelona.


"Michels lo cambió todo. Lo más difícil fue defender la idea, demostrar que servía"

Entró en el club con 12 años, estuvo cinco en la cantera, 17 en el primer equipo y durante 22 en el cuerpo técnico, incluida la etapa en que fue ayudante de Cruyff en el 'dream team', precursor del Barça de Guardiola. Ahora analiza el podio azulgrana en el Balón de Oro

Nació en Pedralbes, barrio al norte de Barcelona, en 1947 y hasta 1997 vivió a un kilómetro y medio del Camp Nou. Estuvo un año en Japón y al volver Carles Rexach se hizo cargo del primer equipo durante una cruda etapa en la que el Barça perdió la semifinal de la Copa de Europa ante el Real Madrid. Charly no es cualquiera para el Barcelona. No corrió nunca, ni para ser Pichichi, galardón que ganó con 17 goles en 1971, y no solo jugó con una mano por pie sino que le bastó mover la cintura para sacar un regate. Tan listo era que cuando jugaba en El Plantío se cambiaba de banda en la media parte para seguir en la zona en que daba el sol, siempre seca. En 1988 montó el despacho con Cruyff encima de una pelota; hoy no se hablan. Guardiola les dedicó el último 50 al Real Madrid por patentar la idea.



Pregunta. Luis Suárez es el único español que...
 Respuesta. ¡No me extraña! El mejor, elegante, fino, listo. Era mi ídolo. Él y Kocsis. La selección no tuvo cultura futbolística, ni fue un verdadero equipo hasta hace 15 años. El Madrid ganaba la Copa de Europa, pero el crack siempre era extranjero y el premio fue para Di Stéfano, Kopa. Los buenos eran ellos. Luego, 25 años sin que un equipo español ganara la Copa de Europa. Ahora todos los equipos son competitivos.

P. Guardiola les dedicó a usted y a Cruyff el 50 al Madrid.
 R. Siempre te gusta que se acuerden de ti, pero el que lo cambió todo de verdad, en 1973, fue Michels: la manera de jugar y de entrenar. Cambió lo de subir escaleras, correr y saltar con balones que pesaban una barbaridad por la pelota, los rondos, la conservación del balón.Después empezó a venir un entrenador cada año, un alemán, un inglés, H. H... Y cada año el Barça jugaba de una manera. Pero Michels nos dejó aquel gusto. 

Hasta que volvió Cruyff en 1988, hicimos foc nou (tabla rasa), y buscamos jugar como queríamos, más o menos. Pero, por encima de todo, nuestro mérito fue demostrar que de esa manera se podía ganar. Porque no todo el mundo nos daba la razón, muchos pensaban que no se podía jugar así. Tuvimos que demostrar que esa filosofía funcionaba y lo conseguimos.

P. ¿Recuerda qué le dijo Johan como punto de partida?
 R. Que necesitábamos futbolistas, gente que jugaran al fútbol. Sabíamos lo que queríamos, cómo nos gustaba jugar y estábamos seguros de que funcionaría. Me acuerdo de que buscando jugadores le dije: 'Hay un tío que se llama Eusebio en el Atlético de Madrid que juega muy bien pero tiene poco nombre'. Nos fuimos a verle a un amistoso con la selección. Johan me dijo: '¿Estás seguro de que es bueno? ¡No la ha tocado!'. Pero sabíamos lo que queríamos. Yo sabía que en casa había gente: Milla, Amor, Roura...

 Nuestro éxito fue que empezamos poco a poco. Dijimos dónde jugaba cada número y qué tenían que hacer: 'Mirad: el 2 hace esto, el 3 esto... Y quietos paraos, cada uno en su sitio y aquí no se mueve ni Dios'. Lo importante no era quién jugaba, sino dónde y a qué.

P. ¿Por eso pusieron a Zubizarreta de 11 en un entrenamiento?
 R. Sí, para dejar claro que más allá de las calidades individuales, que ya las ajustaríamos, lo importante era que todos supieran qué tenían que hacer. Luego empezamos a moverlos.Primero dos: Laudrup se cambiaba con Stoichkov; Laudrup hacía de 9 y Hristo de 11. Luego, tres: incorporabas a Txiki, que era el 10. Entonces giraban tres y cada uno podía hacer lo del otro. Luego el lateral... Ya eran cuatro. Queríamos que cada uno ocupara una parcela del campo e hiciera su trabajo en relación al otro. Pero, para empezar, en vez de eso de tocas y te vas nosotros dijimos lo contrario. En el fondo la idea es sumar la calidad al colectivo.

P. Lo de Guardiola es la sublimación de esa idea...
 R. Ha puesto sus cosas, muchas. Pep es muy listo. Este equipo defiende muy bien y nosotros defendíamos peor. Pero se ha encontrado con una ventaja: la gente que sube ahora ya sabe cómo tiene que jugar, nosotros casi lo tuvimos que enseñar. Ha tenido problemas con la gente a la que se lo ha tenido que enseñar, porque no es tan fácil aceptar según qué cosas. Con Ibra, por ejemplo.

P. ¿Aceptar qué cosas?
 R. Está claro. Nadie puede decir que Ibra sea malo, porque es muy bueno. Y lo sabe él y lo sabe Pep. Pero llega aquí, Pep le empieza a decir que si patatín patatán y él piensa: 'A mí qué me explica este tío si yo siempre soy el mejor'. Él quiere jugar a su manera y el del Barça es un estilo donde todos deben interpretar el mismo fútbol. La gente sabe que primero es el nosotros y luego el yo. Eso lo tiene claro hasta Messi, porque Messi sabe que gracias a sus compañeros él es mejor.

P. ¿Usted cuando era pequeño iba a Les Corts?
 R. Sí, con mi padre. Pero era muy pequeño, me acuerdo más del Camp Nou, con 10 años. Yo me acuerdo de Kubala, claro, pero también de Suárez, Kocsis, de Czibor, Villaverde, Eulogio Martínez. Czibor hacía locuras con la pelota, tenía un regate terrible. En esta casa siempre han gustado los buenos futbolistas. El Barcelona de mi infancia jugaba muy bien. Luego tuve mala suerte: llegó un fútbol oscuro, triste, físico. Sin imaginación alguna, era correr y correr, y si no corrías no jugabas. Yo me cansé de oír eso de sudar la camiseta, pelear... "Hay que morir por la camiseta", nos decían. Y yo pensaba 'oiga, yo lo que quiero es jugar y pasármelo bien, ¡no me quiero morir que tengo 20 años, hombre!'. 'Hay que manchar la camiseta', decían. ¡Uns collons! Al fútbol se juega de pie, cuanto menos te ensucies mejor, señal de que has podido jugar más y te has podido pasar la pelota. 

En el fondo, de lo que más orgulloso estoy es de que se haya convertido en realidad lo que pensé toda mi vida: que jugando bien al fútbol también se gana, que no es necesario ni morder, ni morir, ni chorradas. Que siendo pequeño se podía jugar estaba demostrado hacía muchos años. Mira Simonsen. Si no pones al bueno, no juega. Tengo que acabar de creerme que la gente lo ha entendido... Luis y Del Bosque lo entendieron hace años y se subieron a este carro del Barça, lo completaron con muy buenos jugadores y ganaron porque jugaron muy bien. La selección perdió el tiempo hablando de furia porque, a chocar y a correr, a un alemán no le ganas, ni antes ni ahora. Me cansé de oír:mira ese que bueno, lástima que sea tan bajito. ¿Y qué?

P. Usted tuvo muchos entrenadores. ¿Solo le marcó Michels?
R. ¡Muchos! Sin moverme de aquí tuve a Buckimgham, Kubala, Olsen, H. H., Artigas, Weissweiler... Uno me decía una cosa, el otro otra. Yo, al final, pensé: si uno me dice una cosa y el otro, otra, uno de los dos me enreda. La ventaja de Pep es que creció escuchando una versión. En el Barça hace 50 años que le hablan al jugador de cantera de una idea.

P. ¿Ese sello es exportable?
 R. Se puede copiar, pero nosotros llevamos 30 años de ventaja, esa es nuestra suerte.

P. Tres jugadores del Barcelona compiten mañana por el Balón de Oro. ¿A quién se lo daría?
 R. A los tres. Depende de qué se elija. Si es el mejor futbolista, a Messi. Si se premia a la idea, una manera de entender el fútbol, a Xavi. Y si es una mezcla, el mejor del año, si atiendes al Mundial... a Iniesta. Los tres se merecen ser reconocidos como el mejor del mundo. Pero lo más importante es que en el once del año hay cinco del Barça. Es evidente que se premia el estilo del Barcelona, a esta idea...

P. Usted descubrió a Messi...
 R. No, yo le vi jugar cinco minutos cuando ya estaba aquí y vi que era bueno. Lo sabía hasta la pelota. No sé si el mejor, pero nadie dio más en menos tiempo. Es como lo de la relación calidad precio, ¿no? Su rendimiento es superior al de cualquiera. Incluso si lo comparas con Di Stéfano, porque el Barcelona siempre fue un equipo al que le costó mucho ganar. 
Y Messi ya lo ha ganado todo varias veces en cinco años. Y ha metido más goles que nadie. Y ha hecho cosas que nadie... Ya ha pulverizado todas las expectativas. 
Messi es la piedra filosofal de la idea del barcelonismo.


sábado, 14 de febrero de 2015

DELICIAS DEL NEOLIRISMO.

¨Bian Lian¨ (o delicias del neolirismo)
  ¨El instrumento básico para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras.
Si tú puedes controlar el significado de las palabras puedes controlar a la gente que utiliza esas palabras¨/ Philip Dick

 Hace un tiempo que estábamos desarrollando algunas líneas sobre esa idea que sostiene que el fútbol es básicamente un espectáculo y como tal los partidos deben tener cierta estética para el placer del público. Y nos cayó como anillo al dedo una reciente nota publicada por Cappa, ¨Éste Real Madrid¨, referida al reciente título conquistado por el equipo que dirige Mourinho.

Como el texto excede  ese pensamiento instalado sobre la finalidad del fútbol, responderemos párrafo a párrafo lo expresado por el ex DT de Huracán, River y los vecinos, quien con su habitual verborragia manipula la realidad, una tarea a la que hoy parece relegado luego de esos fracasos como DT. Veamos...

¨Me gusta todo de tí pero tú no¨ Así dice una canción de Serrat describiendo las virtudes físicas de una mujer que no consigue complacerlo del todo a pesar de gustarle parte por parte. Yo no digo que pasa lo mismo con el Real Madrid, pero tiene algo de parecido. Me apresuro a señalar que, desde mi punto de vista, es un campeón justo y merecido. Hasta irreprochable, diría, teniendo en cuenta su marcha triunfal y sus números que delatan una eficacia escalofriante e incuestionable.

Arranca citando a Serrat, un lugar común que suele utilizar para generar empatía con el público al que se dirige. Luego, concede méritos a este Real Madrid de manera hipócrita, ya que con ese primer párrafo no habría que agregar nada, excepto algo relacionado al gusto. Sin embargo y paradojicamente, Cappa utiliza el contraataque a la hora de escribir y como verán más adelante, lejos quedará en su escrito aquello de ¨justo e irreprochable¨. Sigamos...

¿Cómo atreverse, entonces, a cuestionar su juego? Dijo Johan Cruyff que a Mourinho hay que pedirle que gane y nada más porque no tiene nada más para dar. Seguro que mucha gente al leerlo se habrá preguntado si Cruyff estaba en sus cabales porque para mucha gente no hay nada más después del triunfo. ¿De qué habla Cruyff? ¿Qué quiere decir?. También dijo el notable jugador y entrenador holandés que "el resultado es ficticio. Lo importante es el juego". Yo opino lo mismo y aprovecho para esconderme detrás del escudo que significa el prestigio universal de Cruyff y así poder explicar mis reparos a los equipos que, como el Real Madrid, ganan de manera aplastante a pesar de su escaso nivel de juego.

En primer lugar, Cappa sabe que a esta altura de su vida es saludable tener una mínima cuota de dignidad y evitar dar clases de fútbol por el mundo. ¿Qué hace entonces? ¨aprovecho para esconderme detrás del escudo que significa el prestigio universal de Cruyff¨  A confesión de parte... Citar a Cruyff, además, no es antojadizo. Sabe que los resultados del Barcelona le permiten sostener su idea en los medios de comunicación.

Con una romántica frase como ¨para mucha gente no hay nada más allá del triunfo¨ pretende situarse en un lugar superador en el deporte. Y aquí debemos detenernos y decir que más allá del triunfo no hay nada porque para los protagonistas ese es el objetivo final de una competencia entendida como tal. 
El espectador (neutral) seguramente tiene deseos que exceden al resultado. No así los hinchas y mucho menos los protagonistas. Porque él, como todos los entrenadores de fútbol, eligen caminos para llegar al triunfo. Yese camino nunca es en función del deseo del espectador neutral sino de la creencia de que es el mejor para alcanzar EL TRIUNFO, objetivo final de la institución que lo contrata. 
Ni Guardiola, ni Bielsa eligen la forma de jugar al fútbol pensando en el espectáculo. Lo hacen en el profundo convencimiento que persuadiendo a sus jugadores de hacerlo de esa manera llegarán más fácil al objetivo final: GANAR, que para eso les pagan. Arrogarse que lo hacen en nombre del espectáculo es lisa y llanamente vender humo.

El Madrid resuelve el resultado con una facilidad pocas veces vista por la enorme capacidad de gol que tiene. Con decir que entre Cristiano Ronaldo, Benzema e Higuaín tienen más de 80 goles en la Liga y más de 100 en todas las competiciones, es suficiente como para dejarse atrapar por el asombro y rendirse ante la evidencia. He visto esta temporada a varios equipos jugar bastante mejor que el Real Madrid y llevarse cuatro goles casi sin darse cuenta. Sin embargo, para muchos (y para mí también) una cosa es el resultado y otra el juego, a pesar de que frecuentemente van juntos.
Es sorprendente como simplifica en el talento individual (típico de su escuela) que C.Ronaldo, Benzemá e Higuaín hagan 100 goles. Como si fuera poco, queda en ridículo al afirmar que vio a varios equipos ¨jugar mejor que el Real Madrid y llevarse cuatro goles sin darse cuenta¨. ¿Qué entenderá por jugar bien este señor? O de modo inverso, ¿creerá que recibir 4 goles no es jugar mal?. Continuemos...

"No siempre gana el mejor", dijo Bielsa hace poco, "pero para ganar hay que intentar serlo". Empecemos por decir que el Madrid y la pelota tienen una relación protocolaria. No hay amor entre ellos, ni siquiera afecto. La pelota es una cosa redonda que hay que meter en el arco contrario lo antes posible para el Madrid, lo que para el Barcelona o para el Arsenal de Londres, por ejemplo, es el instrumento más importante del juego y el que nos permite tener el control del partido y disfrutar el placer de jugar. Y aquí encontramos otra diferencia con el estilo del Real Madrid. El placer para el campeón de la Liga española está vinculado a la velocidad, a la potencia y a la eficacia. No está mal, por cierto. Pero no puede terminar ahí la cosa si el fútbol significa algo más que la contundencia.

Un par de cuestiones aquí. Nuevamente y sin un pelo de sonzo, cita a Bielsa para, panquequeada mediante, ampararse en los buenos resultados del Loco (dicho sea de paso lo liquidó). Ya hemos ahondado sobre el tema en el Ensayo Jugar Bien ≠ Jugar Lindo pero simplemente agregaremos un interrogante: ¿cómo se puede considerar que el ganador de una competencia, sea cual fuere, no es el que mejor la jugó? Nuestra respuesta es porque mucha gente sigue analizando parcialmente el juego. Si tenés 15 situaciones de gol probablemente hayas tenido un gran partido en la creación. Si las errás, entonces fue flojísimo el rendimiento en la definición (virtud indispensable de un equipo ganador). Por el contrario, si te crean 1 sola situación de gol, seguramente hayas tenido un buen sistema defensivo. Pero si te lo convierten, también es un problema (de ahí la famosa frase ¨arqueros de equipo grande¨ o ¨gana campeonatos¨. Le llegan poco y no les convierten).

Luego apela a la ironía peyorativa sobre el R.Madrid, siempre en comparación con el Barcelona, que según él, ¨disfruta el placer de jugar¨. Es habitual que Cappa encuentre el placer sólo en su forma de ver el fútbol y despreciando que otra gente lo encuentre de otro modo. Más allá del placer individual que pueda encontrar un jugador (no es el mismo el del arquero o defensor que el del volante creativo o delantero), un equipo encuentra placer en el juego cuando la idea (sea cual fuera según la creencia del DT) se ve plasmada en el campo. Y eso le sucede al Real Madrid.

Un personaje de "Sobre héroes y tumbas", de Ernesto Sabato, le dice a otro en la celebración de un gol: "Viste, viste, si me pasás la pelota cuando pico, yo hago el gol". "Tenés razón -le respondió el otro-, pero yo así no me divierto". Claro que para el pensamiento dominante, divertirse es ganar, el mejor es el que gana, lo mismo que el mejor libro es el que vende más y la mejor canción es la de más venta. Y el éxito consiste en ser rico y famoso. Son modos de interpretar la vida y de vivir, hay que admitirlo. Pero si nos dejamos de "romanticismos retrógrados y de filosofias vendehumo" y vamos a lo estrictamente futbolístico, podemos también señalar las virtudes y algunos defectos de este exitoso equipo madridista.

Nuevamente el truco de citar a un artista para generar empatía con el lector. La frase citada de Don Ernesto Sábato (pincharrata antifútbol, ¡si supiera!), aún sacada de contexto, contradice al propio Angelito. Porque con ese criterio, el arquero también querría que le pateen 20 veces por partido y volar para todos lados tapando pelotas. Pero no estaría bueno para su equipo ¿no?

Pero lo más indignante es la habitual utilización que se hace acerca de que el pensamiento dominante es lo contrario de lo que Cappa defiende. Por enésima vez busca simpatías cuasi políticas con su forma de ver el fútbol, con un cinismo e hipocresía pocas veces vistos. 

¨El pensamiento dominante dice divertirse es ganar¨. En primer lugar, deje el romanticismo de lado porque ganar es el motivo por el cual a usted le han pagado millones de dólares en su carrera. ¿O le pagaban para que divierta a la gente? Bueno, debemos reconocer los hinchas de Estudiantes que su último paso por la dirección técnica fue muy divertido, es cierto.
Luego, ¿qué tienen que ver los libros o los discos con una competencia deportiva? ¿Por qué siempre compara el chorizo con la velocidad? En todos los deportes, el que gana es el que mejor disputó la competencia. Y creer que en el fútbol sucede lo mismo no tiene en absoluto que ver con que pensemos lo mismo de un disco.

La mayor virtud es que tiene jugadores de una enorme calidad y experiencia, capaces de sobreponerse a la falta de ideas de grandeza o a la ausencia de conceptos fundamentales. Y es sabido que grandes jugadores son capaces de ganar, inclusive sin ideas, cosa que no ocurre con grandes ideas pero sin jugadores de nivel.

Ya lejos del ¨irreprochable campeón¨ del comienzo y cerrando el análisis de tan farragosa nota, podemos deducir que el problema de Cappa en su carrera fue que tuvo ¨grandes ideas¨ (con su modestia habitual) pero padeció planteles ¨sin jugadores de nivel¨ (siempre deslindando responsabilidades). Lejos del interés de ser ¨rico y famoso¨ (tan mal no le va en este aspecto), quizás cumpla su sueño formando parte del Mundo Barcelona: 
¨...dice Ferrán Soriano (Director Deportivo del Barsa en 2003 y Vicepresidente Económico de 2003 a 2008): `el Barcelona está en un negocio en el que, a partir de un contenido -básicamente los partidos del fútbol- y unos personajes -jugadores, entrenadores- se realizan espectáculos de masas a los que se puede asistir en vivo, se producen y comercializan contenidos audiovisuales y se generan actividades de marketing¨. Efectivamente, el FC Barcelona es una empresa global de entretenimiento, que compite con Walt Disney Company o con el Cirque du Soleil¨ *

¨Negocio¨, ¨contenido¨, ¨personajes¨, ¨espectáculo de masas¨, ¨comercializan¨, ¨marketing¨, ¨empresa global de entretenimiento¨, ¨Walt Disney¨. ¿Estas son Don Ángel sus ¨ideas de grandeza¨?
* Extracto del Libro ¨Liderazgo Guardiola¨, Juan Carlos Cubeiro y Leonor Gallardo.


jueves, 12 de febrero de 2015

ESTO ES UN JUEGO.


por Ignacio Benedetti/
Martiperarnaumagazine.

 “Y lo serio es incompatible con juego. O con jugar. Porque jugar es, en alguna medida (aunque se lo haga por dinero). dar curso a lo irresponsable. Que en el caso del fútbol no es forzosamente sinónimo de desinterés o de falta de responsabilidad. Interprétese que es sinónimo de libertad para crear imprevistamente”.
Dante Panzeri

Quizá deba disculparme ante la audiencia por mi insistencia. Me cuesta creer que del fútbol emanen tantos lamentos y reflexiones que muestren a esta actividad como una tarea nociva para la salud. Y quizá deba pedir perdón por no explicarme mejor y ser parte de este círculo vicioso que contribuye al crecimiento de este monstruo, que no es otro que el circo en el que se ha convertido este deporte.
 Un pobre espectáculo en el que alguien como Luis Enrique Martínez, entrenador del F. C. Barcelona, se da el gusto de expresar en rueda de prensa una opinión tan extraña como contradictoria al espíritu del cargo que ejerce:
“El problema del entrenador es que no disfrutas nada. Nunca eres feliz. Tal vez solo cuando termina la temporada y consigue su objetivo. No puedes vivir del pasado ni del futuro. Solo del presente. Acaba un partido y ya estás centrado en el siguiente”.


Tomemos en cuenta que el puesto que detenta el señor Martínez es el de conductor del equipo de primera división del F. C. Barcelona, una de las instituciones más reconocidas y con menos problemas –desastre directivo aparte– del mundo. Por ello, si al asturiano le cuesta encontrar razones para disfrutar su actualidad, apaguemos la luz y vayámonos todos.

El fútbol es un negocio; ir en contra de esa noción no constituye una respuesta romántica o rebelde, sino un profundo desconocimiento de la realidad. El hecho de que mueva tanto dinero a su alrededor ha posibilitado que algunos –una aparente mayoría– se hayan olvidado que, ante todo, esto es un juego, un deporte en el que apoyados en unas reglas, se compite para vencer, no para aniquilar ni destruir. Esto no es una batalla en la que se dirime el honor ni el buen nombre de nadie, sencillamente es una actividad destinada a formar mejores ciudadanos bajo los valores y los principios de la competencia: el reconocimiento del contrario, la aceptación del resultado y el aprovechamiento de cada caída y cada derrota para aprender y aprehender las lecciones. El deporte, visto desde esa óptica, no es más que una representación de la vida misma.

Entonces uno debe preguntarse si, más allá de lo que significa una derrota, ¿no hemos cruzado una línea en la que el juego dejó de ser juego para convertirse en el vertedero de miserias y temores de nuestra especie? Y es en este momento cuando comprendo que debo pedir nuevamente excusas, a usted que me lee, por mi intolerancia ante lo que siento es el mayor atentado que se le puede hacer a la actividad más noble que haya creado nuestra especie: el deporte.

La seriedad, comprendida como la negación de la alegría y del sentido lúdico del juego, es una peligrosa epidemia que promete acabar con todo lo bueno que caracteriza al fútbol. Darle carácter de seriedad al juego no contribuye a que este se interprete o se desarrolle de una mejor manera. Todo lo contrario: desde que el drama se apoderó de esta tarea y se transformó en la emoción predominante, el juego dejó de ser juego hasta convertirse en una serie de números, resultados y estadísticas que a pocos alegran más allá de la media hora inmediata a su consecución.

Los defensores de este disparate se aferran a que todo vale en pos de una victoria, como si el deportista, salvo tristísimas excepciones, no tuviese como meta principal la consecución del triunfo. Lo que estos militantes de lo indefendible intentan con su mensaje es promover el desprecio por el espíritu del deporte, que es competencia limpia y legal; estimulan la trampa y han disfrazado de atajos a grandes despeñaderos de los que nadie regresa.

A propósito de los Juegos Olímpicos Londres 2012, Martí Perarnau explicaba: “Los Juegos tienen más derrotados que ganadores. Normal, no en vano los Juegos son la vida y en la vida perdemos muchas más veces que ganamos. Los Juegos son un soplo de esperanza porque incluso perdiendo, nos demostraron que vale la pena competir”. 

Un concepto muy cercano al expresado por Pep Guardiola a Fernando Trueba en una charla publicitaria que va justamente por ese camino:
“Al final es un juego; lo hemos pervertido, lo hemos convertido en parte de un negocio del que todos vivimos, y muchísima gente vive de él, pero al final olvidamos, que es lo que da sentido a mi profesión, si no no lo haríamos, que es un juego en el que yo quiero hacerlo mejor que tú y tú quieres hacerlo mejor que yo; con tus armas y yo con mis armas, y si te conozco en estas cosas… Soñar eso, planear el día antes cómo hacerlo y transmitirlo a tu gente para cómo hacerlo es el motor ahora mismo de mi profesión. Pero es un juego. ¡Es un juego! Nada complicado. Conocerlo a él para hacerlo mejor que él. No para batirle”.

Trabajar con algunos de los mejores jugadores del mundo, gozar de la oportunidad de competir por los más grandes trofeos y cobrar un salario por ello no debe representar una carga, por más que los medios, el entorno y los propios jefes hagan lo imposible para hacer creer que se puede ser infeliz en semejante situación. Ahora que lo pienso mejor, no debo excusarme ante el auditorio. Quien sí tiene que pedir perdón es aquel que no comprende que el fútbol es un juego y que, amparado en un injustificable dramatismo, ha colaborado en la degradación de esta hermosa actividad en un no juego capaz de alejar al hincha del estadio para acercarlo a las columnas estadísticas, arrastrándolo a lo que el mismo Panzeri definía como “la actual realidad en la que el mismo juego constituye hoy una angustiosa preocupación que impide jugar”.

Disfrute, sr. Martínez. Juegue y disfrute, que así encontrará la felicidad en su cargo. No deje de lado que su obligación es pasarla bien en su trabajo, al fin y al cabo, esto es solo un rato, un lapso de tiempo, el compás de espera entre esta aventura y la próxima.
* Ignacio Benedetti. 

miércoles, 11 de febrero de 2015

EL DESARROLLO DEL JUGAR segunda parte.


…SIGUIENDO LA PERIODIZACIÓN TÁCTICA.
Marisa Silva./ Javier Madrid Pedreño.

PLANIFICACIÓN SISTÉMICA. LA MODELACIÓN DEL JUGAR/.
“Lo que pretende es que el comportamiento que el equipo tiene en el juego, se manifieste regularmente (en una manifestación de regularidades)”.(Vítor Frade).
Modelación del sistema, del jugar del equipo.
Se definen los comportamientos deseados para cada momento, para desarrollar y crear regularidades, a través del entrenamiento, de la periodización.

“La periodización consiste en el tiempo empleado en la construcción del jugar que el entrenador pretende” (Guilherme Oliveira).

LA RELACIÓN PRINCIPIOS-MOMENTOS DEL JUEGO. UN CONCEPTO DE ESPECIFICIDAD.
Articulación del sentido (Frade, V.). Los principios de juego en los distintos momentos deben estar ligados, y aunque se separen para analizarlos no es posible disociarlos, si no que se relacionan unos con otros. Esto es regido por el: Modelo de Juego – especificidad.

Por ejemplo: si un equipo realiza una presión tras pérdida para ganar rápida la posesión del balón es porque ataco durante tiempo, con gran cantidad de jugadores en campo rival… Esto está contenido en el MODELODJUEGO, y los principios ofensivos, defensivos y de transición deben estar ligados específicamente.

LA ARTICULACIÓN DE LOS PRINCIPIOS, SUB-PRINCIPIOS Y SUB-PRINCIPIOS DE SUB.PRINCIPIOS EN EL DESARROLLO DE LA ESPECIFICIDAD.
Un gran principio para un momento del juego, está constituido por la articulación de los sub-principios, sub-principios de sub-principios e sub-sub-principios.
También, un gran principio resulta de las interacciones que se producen a nivel individual, grupal, sectorial e intersectorial.

Por ejemplo, línea de defensas con mediocampo, mediocampo con avanzados…
PRINCIPIO.
PROGRESIÓN A TRAVÉS DEL JUEGO POSICIONAL.
SUBPRINCIPIO
Amplitud.
SUBPRINCIPIO DE SUBPRINCIPIO
Creación de líneas de pase con poseedor a nivel sectorial e intersectorial.
SUB-SUB-PRINCIPIOS:
Desmarques de apoyo y ruptura al poseedor del balón- pases fuertes y precisos.
SUBPRINCIPIO
Profundidad en el juego-batir líneas rivales.
SUB-PRINCIPIO DE SUB-PRINCIPIO
Atacar la espalda de última línea.
SUB.SUB- SUB-PRINCIPIOS:
Desmarques de ruptura de mediapuntas y DC en espacios lateral-central.

SUB-PRINCIPIO
Hombre libre.
SUB-SUBPRINCIPIO DE SUB-PRINCIPIO.
Fijación de adversarios (p.e: central en conducción fija a lateral o mediocampista y libera mediapuntas).
SUB-SUB-SUB-PRINCIPIOS:
Mediapuntas a espaldas de mediocampistas rivales.

LA ARTICULACIÓN JERARQUIZADA DE LOS PRINCIPIOS DE JUEGO. LA MODELACIÓN DE LA ESPECIFICIDAD.
La especificidad del Modelo de Juego debe contener la jerarquización de unos principios sobre otros, de modo que el jugar pretendido pueda evidenciarse.
Así, se dará más importancia a aquellos principios de juego diferenciadores del jugar de un equipo.

EL EJERCICIO COMO VEHÍCULO DE LA ESPECIFICIDAD.
El entrenamiento es el vehículo de llevar al jugador a vivenciar y a ejecutar sistemáticamente los comportamientos específicos pretendidos para el jugador.
De esa forma, el entrenador debe crear tareas que permitan al jugador escoger aquellas situaciones que desea para el juego del equipo.
Por ejemplo: si el entrenador quiere que su equipo en transición ofensiva opte por pase de seguridad a lado débil, creará situaciones en que esta acción se repita más veces que una transición en profundidad.

LA INTERVENCIÓN DEL ENTRENADOR EN EL DESARROLLO DE LA ESPECIFICIDAD.
La especificidad de las tareas solo es conseguida a través de una buena intervención del entrenador. Incluso cuando una tarea está bien planteada, si el entrenador no orienta bien el desarrollo de la misma puede que no alcance lo pretendido.
El entrenador debe intervenir para permitir y ayudar al jugador resolver las situaciones de juego de acuerdo con el  modelo de juego pretendido.
Importancia del AQUÍ Y AHORA.

MORFOCICLO PATRÓN/.
Domingo: muy alto.
Lunes: libre.
Martes: Bajo./ recuperación activa.
Miércoles: Moderado./operacionalización adquisitiva./desgaste emocional
Jueves: Alto./ operacionalización adquisitiva./desgaste emocional
Viernes: Bajo./ operacionalización adquisitiva./desgaste emocional
Sábado: Bajo./ recuperación activa.
Domingo: Muy alto.

MORFOCICLO PATRÓN/
DOMINGO A DOMINGO.
Ciclos de recuperación.
Periodización a nivel de principios – subprincipios y subsubprincipios, adecuados al tipo de contracción que debe predominar cada día de la semana de acuerdo con la recuperación y la adquisición.
Análisis del último partido y análisis del rival: permiten direccionar la semana de entrenamientos a aquellos principios y subprincipios que el entrenador considera después del análisis de la competición.

DÍA DE COMPETICIÓN/.
“La competición es también una parte del entrenamiento”. (Frade, V).
Es parte del  entrenamiento, porque en el partido se van a dar aquellos  comportamientos trabajados durante la semana, por lo que es un momento de gran asimilación del modelo, en una especificidad absoluta.
No obstante hay partidos muy diferentes, unos en los que consigues imponer tu juego (y estás entrenando más en especificidad) y otros en los que el rival condiciona mucho la manifestación de tu modelo y debes optar por otras vías, que también deben ser trabajadas.

LUNES/.
Día de descanso.
El descansar el lunes, se debe a la fatiga central, ya que  sabemos que hay una fatiga periférica (de los músculos, debido al esfuerzo y a la intensidad a la que fue expuesto), pero también hay una fatiga central, relacionada con lo cognitivo.
Esta fatiga central, hace que a nivel cognitivo el jugador no esté en plenas condiciones de entrenar el lunes.
“Lo más importante es reducir la fatiga central, no tanto la física”. (José Mourinho).

Martes/.
Rec. Activa.
Día de subprincipios, sobre todo aquellos que tienen que ver con lo que se hizo bien o mal en el  partido anterior.
Se trabaja con mucha discontinuidad, haciendo grandes descansos entre series en las tareas, de  modo que el jugador pueda recuperar.
Ejercicios específicos, con una reducción elevada a nivel tensión, duración y velocidad.
Se suelen trabajar tareas, para reforzar comportamientos o corregir situaciones de juego,  preparando ya al equipo para el próximo partido, sin oposición o con poca duración y mucho tiempo de recuperación.
Se contempla el lado estratégico desde este día, dando prioridad a algunos principios de nuestro  modelo sobre otros, por ello: “el lado estratégico debe ser contemplado en función de nuestros principios, de nuestra forma de jugar”. (Guilherme Oliveira).

Miércoles/.
Subd. Tensión.
Fracción intermedia del jugar (no se trabajan pormenores del juego, pero tampoco con gran complejidad) subprincipios del juego a nivel sectorial e intersectorial.
La recuperación aún no es completa (ni a nivel físico ni emocional).
Se trabaja en tareas con un número pequeño de jugadores, en un espacio y tiempo también reducidos. /4 x 4,  5 x 5,  6 x 6).
Contracciones excéntricas (saltos, paradas, arrancadas, cambios de dirección, etc) de tensión elevada, corta duración y velocidad elevada.
Se busca una calidad y una intensidad máxima en las tareas, por eso se realizan en cortas duraciones.
Estrategia Operativa.

JUEVES/
Subd. Duración.
Día más alejado de la competición anterior y del partido siguiente, por eso es el día que se puede trabajar más parecido a competición.
Gran fracción del jugar- principios de juego.
Articulación de los grandes principios, a nivel intersectorial, grupal y colectivo.
Situaciones más complejas, con mayor número de jugadores, espacios amplios y larga duración.
(10x10,  10x8,  11x11).
No obstante, Mourinho afirma no utilizar el espacio completo de juego, de forma que haya más densidad y permita una mayor propensión de determinados comportamientos deseados.
Estrategia Operativa.

VIERNES/.
Subd. Velocidad.
Comienza la recuperación de cara al partido del domingo.
Pequeñas fracciones del jugar.
Se trabaja a nivel de subprincipios y subprincipios de los subprincipios a nivel sobre todo sectorial.
Se pretenden tareas que permitan gran velocidad decisional y de ejecución, con corta duración y
Tensión. (5x0, 10x0, 7x3, 8x4).

SÁBADO/.
Recuperación activa.
Predisposición para el partido.
Recordar y reforzar comportamientos trabajados durante la semana, sin gran solicitación a nivel de tensión y duración.
Se realizan tareas de corta duración y con mucho tiempo de recuperación.
Día de trabajo de acciones a balón parado, día de vídeo.

ALTERNANCIA HORIZONTAL CONTEXTUALIZADA/.
La experiencia promueve marcas en la estructura y funcionalidad neuronal. El entrenamiento hace que se alteren los patrones neuronales, por adaptación y optimización del comportamiento.

De acuerdo con Antonio Damásio, las representaciones del cuerpo son registradas por lo que define como marcadores-somáticos.

La experiencia promueve la adaptación de las redes neuronales. Siendo esto así, el desarrollo de determinados comportamientos y regularidades configura esta adaptación, por lo que podemos decir que cada jugar comprende cierta adaptación.

De este modo, el enfoque de los niveles de organización hace que se crean patrones de comportamientos que se  pretenden, promoviendo determinadas marcas en las redes neuronales.

“En el fondo, se trata de modelar la plasticidad neuronal a través de la construcción del jugar, es decir, esta organización metodológica promueve una modelación concreta para desarrollar los principios del juego”.

ANSERMENT & MAGISTRETTI: “Los mecanismos de plasticidad sináptica están en el origen de la realidad interna inconsciente. Esta realidad interna inconsciente se desarrolla a través de la amígdala y de la ínsula, que se relacionan en el cortex  pre-frontal y que memorizan las representaciones. Es decir, crear ciertas formas de memoria”.

“Este mecanismo tiene un papel muy importante en el comportamiento y en la toma de decisión, porque se verifica una actividad inconsciente en nuestro cerebro que precede a la acción consciente”.

“A partir de esta intención previa consciente, el córtex frontal estimula el córtex parietal, que crea una intención de la acción, es decir, es responsable de convertir la intención previa en acción una vez que interactúa con la corteza motora para realizar con calidad los movimientos precisos". 
McSports.com

martes, 10 de febrero de 2015

LA TRIADA PARADIGMAS, MODELOS, METODOLOGÍAS.



Hacia una amputación (y reconstrucción) de términos  ambiguamente utilizados en el estudio del fútbol/Rubén Sánchez López de Toro.

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (Universidad Autónoma de Madrid) con especialización en Metodología de Alto Rendimiento en Fútbol por la Universidad de Oporto (Portugal)
Diplomado en Magisterio de Educación Física (Universidad Autónoma de Madrid)
Máster en Innovación, Evaluación y Calidad en Educación Física (Universidad Autónoma de Madrid)
Coordinador de fútbol base del C.F. Liceo Sport
Rubén Sánchez López de Toro
ruben.football@hotmail.com/(España)

Resumen/
 A lo largo de su evolución, el fútbol ha caminado por distintas etapas, llegando a un punto donde la práctica pide a la teoría, establecer rigurosamente los modelos teóricos que dan soporte a las múltiples metodologías de entrenamiento en la actualidad. Si bien, con el avance del conocimiento y de la ciencia la teoría camina al frente de la práctica en muchas ocasiones; es la práctica la que preexiste sobre la teoría, y siendo así, la lógica sólo puede ser teorizar sobre la práctica (Amieiro, 2007:37), ya que una práctica es científica cuando tiene un soporte teórico bien organizado a partir de la acción (Frade, 2010:98).

 Sin embargo, todavía sigue siendo un problema, la gran cantidad de entrenadores que les cuesta demasiado abrir un libro, y los muchos más escritores “futbolísticos” que no han pisado un campo. De este modo, nuestra intención es querer simplificar a partir de este trabajo un fenómeno de creciente complejidad, como es el estudio del fútbol, que se ha visto abordado, rebosado y desbordado por un conjunto de términos y conceptos, que no han hecho más si cabe, alborotar su campo de estudio. En este sentido, el objetivo principal de este artículo es tratar de organizar y detallar las características básicas de los modelos analítico, estructural y sistémico, teniendo en cuenta su evolución; con una clara intención que pasa por diferenciar estos dos últimos modelos a partir de las teorías que los conforman: teoría cognitiva y teoría ecológica respectivamente.

 Palabras clave: Modelo sistémico. Modelo estructural. Teoría ecológica. Teoría cognitiva. Constructivismo. Fútbol.
 El autor muestra agradecimientos al profesor Júlio Garganta (Universidad de Oporto) por sus útiles y pertinentes comentarios a este documento.

 EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 16, Nº 164, Enero de 2012. http://www.efdeportes.com/ 
          
1.     Introducción
“Se mire como se mire, no se puede negar que los tiempos están cambiando a un ritmo vertiginoso” (Fernández-Balboa, 2001).
Según Alonso y Lago (2009:105), los métodos de enseñanza/entrenamiento en el fútbol se han desarrollado y han cobrado actualidad de acuerdo con la propia evolución que el fútbol ha tenido a lo largo del tiempo. De tal modo, podemos concretar que el entrenamiento del fútbol atraviesa tres etapas diferenciadas a lo largo de su evolución. En primer lugar, podemos referir una etapa de construcción del fútbol como deporte, donde prima el juego libre y espontáneo sin ningún tipo de control del rendimiento. El fútbol es entendido en esta etapa, como algo global (sincrético) y “entrenado” también de forma global, por medio casi exclusivamente del “método competitivo” (Silveira, 2009).

Ya durante el siglo XX, las grandes evoluciones de las modalidades deportivas individuales en materia de entrenamiento, salpican de lleno al fútbol, que es colonizado metodológicamente, pasándose a una etapa inversamente proporcional a la primera, donde se pretende controlar todo a partir de la fragmentación o descomposición del fútbol en partes. Esto es, el auge del paradigma1 positivista o cuantitativo. Lo que ocurre es que, “ni todo lo que puede ser contado cuenta, ni todo lo que cuenta puede ser contado” (Einstein); por lo que en las últimas décadas, es cada vez mayor, el número de científicos e investigadores que cuestionan no sólo el concepto de ciencia, sino sobre todo el modo de hacer ciencia (Garganta, 1997), participando de paradigmas cualitativos o interpretativos. De este modo, nos vemos inmersos en una tercera etapa, que podemos denominar con un nombre más que discutible, como etapa integradora.

Etapas de entrenamiento en el fútbol:
Etapa Sincrética – Etapa Analítica – Etapa Integradora.
  
Son estas dos últimas etapas las que llaman nuestra atención, pues han propiciado la construcción de aquellos modelos que conocemos hoy como modelo analítico, modelo estructural y modelo sistémico (Gréhaigne, 1993, citado por Garganta, 1998; Garganta, 1998); pero, ¿qué es un modelo? Un modelo es un esquema de la realidad, una representación específica y global de las características de un sistema del mundo real. Y los equipos de fútbol son aquellos sistemas reales que pretendemos modelar, sistemas dinámicos que se confrontan simultáneamente con lo previsible y lo imprevisible, con lo establecido y la innovación (Garganta y Cunha e Silva, 2000).

2. Método
 Revisión documental sobre el conocimiento científico aplicado a los procesos de aprendizaje y enseñanza/entrenamiento del fútbol, realizándose un análisis en profundidad sobre el estado de la cuestión.

3. La etapa analítica: La supremacía del modelo analítico con base en el paradigma positivista o cuantitativo
 Obviando como es lógico la etapa sincrética, durante la segunda etapa o etapa analítica el desarrollo del deporte ha estado sometido al pensamiento empirista2 y racionalista3 que imperaba en esta época. A partir de las teorías conductistas4 y mecanicistas5 respectivamente, el deporte se desarrolla de manera dualista, por medio de su enseñanza (lo observable) y su entrenamiento (lo mensurable). Dichas teorías han servido de base a las ciencias ligadas a la enseñanza (mente) y el entrenamiento (cuerpo) durante décadas. De este modo, las teorías conductistas han fundamentado a ciencias como la psicología, pedagogía, didáctica y metodología; mientras que las teorías mecanicistas han servido a ciencias como la fisiología, física, medicina y biomecánica (Seirul·lo, 2003, 2009). Acudiendo a los estudios de Edgar Morín (2001:58) podemos afirmar que el deporte, al igual que lo humano, permanece cruelmente dividido, fragmentado en pedazos de un rompecabezas que perdió su figura. Se agrava la ignorancia del todo mientras que se progresa en el conocimiento de las partes.

Este visión, basada en el paradigma positivista o cuantitativo, ha fomentado la construcción de un modelo, entendido como analítico en el desarrollo del deporte, que consiste en una enquistada serie de ideas y valores entre los que podemos citar, la visión del universo como un sistema mecánico compuesto por piezas, la del cuerpo humano como una máquina, la de la vida en sociedad como una lucha competitiva por la existencia, la creencia en el progreso material ilimitado a través del crecimiento económico y tecnológico… (Capra, 1998; citado por Seirul·lo, 2003). El resultado de estas circunstancias desemboca en la fragmentación del deporte en cuatro dimensiones: táctica, técnica, física y psicológica; así como la interpretación del deporte como racional6, analítico7, reduccionista8, lineal9, competitivo y cuantitativo; cuando en los deportes colectivos, y especialmente en fútbol, el pensamiento debe dirigirse hacia lo intuitivo10, sintético11, holístico, no lineal y cooperativo-competitivo, primando lo cualitativo sobre lo cuantitativo.

El modelo analítico resulta interesante en los deportes individuales, ya que la aplicación del procedimiento analítico depende de dos condiciones. La primera es que no existan interacciones entre “partes”; la segunda condición es que las relaciones que describan el comportamiento de partes sean lineales. Semejantes condiciones no las cumplen las entidades llamadas sistemas, o sea consistentes en partes “en interacción” (Bertalanffy, 1976:17). Por ello, entender el deporte linealmente, no es coherente en los deportes colectivos, pero si en los deportes individuales, pues están configurados por comportamientos lineales con escaso o nulo nivel de interacción; pues tal y como señala Seirul·lo (2005, 2009), cuando aparecen estímulos suceden una serie de acontecimientos y determinadas respuestas necesarias en torno al estímulo que permiten que otro sujeto ante la misma situación desarrolle esos mismos elementos y llegue a esa misma situación final. Es decir, se trata de reproducir el modelo ideal, pues las teorías conductistas y mecanicistas pertenecen a un paradigma positivista desde el punto de vista de la investigación, y esto implica establecer algo “valido” universalmente.

Bajo este modelo analítico, podemos decir que la enseñanza/entrenamiento del fútbol ha caminado por dos vías diferentes:
Una primera, abordada fundamentalmente en el fútbol base y en la iniciación deportiva escolar, donde la enseñanza/entrenamiento del fútbol se ha desarrollado a partir de la dimensión técnica. Lo que se hace es enseñar los gestos técnicos, después se busca la transferencia en situaciones simuladoras del juego y por último, se trabajan situaciones reales.

Según Romero (2001, 44), las claves de este planteamiento analítico estarían en: La noción de progreso, en donde se irían incorporando los distintos gestos deportivos por orden de dificultad para una posterior incorporación de situaciones jugadas.
La explicación y demostración del modelo a seguir por parte del profesor con la pretensión de que el alumnado lo realice de idéntica manera.
La repetición por parte de todo el alumnado del mencionado modelo buscando el automatismo del mismo.
La corrección de errores, en donde, en base al criterio del profesor, se corregirán los defectos o comportamientos no adecuados.
La competición como parte importante de este planteamiento y en donde el resultado es el objetivo prioritario.

Otra segunda vía, que envuelve al deporte profesional, donde la dimensión física asumiría el protagonismo del proceso de enseñanza/entrenamiento, centrándose en el desarrollo de las capacidades físicas del deportista de una forma poco parecida a la naturaleza de la carga en la competición.

De este modo, va surgiendo progresivamente una necesidad de aproximarse a la realidad competitiva, lo que conlleva un cambio en los entrenamientos para transportar al practicante a situaciones más semejantes a las de competición. Siguiendo a Silveira (2009), se juntan capacidades a través de ejercicios que pretenden ser más específicos, pero que todavía no reflejan la verdadera especificidad competitiva. Según este mismo autor, un buen ejemplo de esta orientación del modelo analítico, es el “entrenamiento físico con balón”. Por tanto, queremos el balón, pero sin detenernos a pensar para qué lo pretendemos, es decir, todo con el balón pero, al fin y al cabo, sin él (Mas, 2002).

4.     De la etapa analítica a la etapa integradora: Del individuo entendido como dualidad (mente-cuerpo), al individuo entendido como unidad integral
 “Nos han dicho que primero hay que automatizar el gesto para después poder pensar, si hemos automatizado el gesto y después pensamos, ¡ya la hemos liado!” (Seirul·lo, 2005, 2009).

Como alternativa al pensamiento dualista del siglo XX, encontramos el pensamiento holístico. El paradigma positivista o cuantitativo se enfrenta al paradigma interpretativo o cualitativo, y el modelo analítico abre camino al modelo estructuralista. A priori, se pasa de la fragmentación del todo, es decir, del “todo es igual a la suma de sus partes” (pensamiento objetivo), propugnado por Descartes; a la supremacía del todo sobre las partes, esto es, el dictum aristotélico (Bertalanffy, 1978:29, 1979:137), “todo es algo más que la suma de las partes” (pensamiento subjetivo). Siguiendo a Seirul·lo (1998), este cambio de perspectiva es fundamental para hacer una planificación específica para los deportes de equipo, atendiendo a las necesidades de optimización que presenta el deportista frente a su propia concepción del juego competitivo. Se aprecia al deportista de una forma integral, a partir de un proceso único de enseñanza y entrenamiento. Reforzando esta idea, Batalla (1995:157) afirma que, no se puede desligar el deportista de la persona, que no se le puede considerar como una máquina de rendimiento sino como un ser humano, con toda su complejidad y toda su riqueza.

Este modelo estructuralista “tradicional”, se fundamenta a partir de la teoría del procesamiento de información12 (Shannos y Weaver; 1948). Se piensa, a partir de esta teoría cognitiva, que el jugador entendido como totalidad, es una estructura hipercompleja capaz de auto-regularse y configurarse a partir de la interacción de varias estructuras. Según Seirul·lo (2005) estás estructuras13 son trabajadas de una forma global, privilegiando en la planificación una de las estructuras sobre las demás. Por tanto, la planificación parte del jugador para llegar al equipo.
 Morcillo, Cano y Martínez (2006) afirman que pretendíamos unir piezas que no están separadas, que nunca se separaron y que no se pueden separar, y aprecian la teoría del procesamiento de la información como la teoría que reúne mayores posibilidades y condiciones para abordar el aprendizaje del fútbol. Sin embargo, el procesamiento de la información se mantiene fiel al núcleo central del programa conductista, el asociacionismo14 (Pozo, 1989:49); existiendo una continuidad mayor de la que en un principio puede pensarse (Pozo, 1989:165). De este modo, el procesamiento de la información podría considerarse un enfoque “innatista”, o si se prefiere “estático”, en la medida en que asume que el sistema cognitivo, tal como se estudia desde este enfoque computacional, es previo a cualquier interacción con el ambiente y que su funcionamiento, tal como lo conocemos, no se ve apenas modificado por esa interacción (Pozo, 2003:93).

Tal como sostiene Morin (1990) el aprendizaje humano dispone de dos tipos de procesos: Los procesos cíclicos, reversibles, acumulativos, que se basan en la repetición y están ligados al mantenimiento de la estabilidad (aprendizaje por asociación) y los procesos evolutivos, irreversibles, que producen una reorganización y un incremento de la complejidad (aprendizaje por restructuración). De este modo, el propio Pozo (2003:25, 2008:140) presenta las principales diferencias entre concebir el aprendizaje como un proceso asociativo o constructivo.

 Tabla 1. Diferencias entre asociacionismo y constructivismo (Pozo, 2003, 2008).


5.     La evolución funcional (constructivista) del modelo estructuralista
Seirul·lo (2009) cuándo hace referencia a la temporada 1999-2000, nos cuenta lo siguiente:”Este año ha sido el primero después de tres años que hemos conseguido diseñar tareas bajo aspectos exclusivamente cognitivos o tácticos, tareas orientadas, asociadas a acciones simuladoras de balón, a la vez coordinativo, socioemotivo, afectivo y condicional”.
 Podemos hablar por tanto, que en esta tercera etapa, el modelo estructuralista ha ido adquiriendo cierta predominancia funcional. Hay una evolución en cuanto a teorías cognitivas, pues la teoría del procesamiento de la información da paso al constructivismo15. Es decir, mientras el modelo estructuralista “tradicional” da por supuesto el componente cognitivo, sin mostrar preocupación por analizar su naturaleza, el modelo estructuralista de predominancia funcional, ligada al constructivismo, se diferencia del anterior en que, analiza dentro del componente cognitivo el aspecto representacional y constructivo del sujeto, no como mera asunción sino como elemento de análisis (Del Valle, Mendoza, Sánchez y De la Vega, 2007).

De una forma más específica podemos interpretar que, la estructura cognitiva (soporte de la dimensión táctica) pasa a comandar el proceso de enseñanza/entrenamiento en fútbol, siendo en la mayoría de los casos la estructura que soporta al resto. Los conocimientos previos del jugador, así como la formación de representaciones mentales pasan a ser el núcleo del modelo. Respecto a esta idea, Arjol (2008) sugiere que el entrenamiento deberá preocuparse por la formación de patrones en la memoria, constituidos a partir de recuerdos de diferentes experiencias con puntos en común.

 Según José Guilherme Oliveira (2006), el jugador sólo consigue hacer determinado comportamiento bien, si primero lo comprende y después, encuentra que realmente ese comportamiento es beneficioso, tanto para el equipo como para él. Frade (1985:3) sostiene que existe la necesidad de tener ya en si una representación de aquello que se aprende, y advierte sobre la necesidad de crear un “paisaje mental” porque el desarrollo de un juego tiene que nacer primero de la cabeza de los jugadores (Frade, 2003). Estos autores, reivindican la importancia de los procesos cognitivos superiores en el jugador, pero utilizan el modelo sistémico como marco de referencia en su metodología de entrenamiento, la periodización táctica. Frente a estas ideas, Araújo (2003) plantea que si el comportamiento fuese determinado previamente a nivel cognitivo, la adaptabilidad al contexto sería imposible, una vez que el contexto está en constante mudanza. El mismo Araújo (2009) afirma que, por mucho que se programe, el contexto tiene siempre nuevas informaciones y que es la percepción lo que guía a la acción.

Parece claro que, si entendemos cómo se aprende estaremos en mejores condiciones para saber cómo enseñar (Riera, 2005:84). Sin embargo, todavía tenemos que recorrer un largo camino, para determinar con seguridad cómo el jugador toma decisiones durante el juego. Si su toma de decisión está ligada a los procesos psicológicos superiores que ocurren en su cabeza, o si la respuesta está dentro del propio juego (contexto), es decir, ¿la acción del jugador es guiada por su conocimiento o por la situación? O quizás, ¿la interacción de ambas variables puede ser determinante en el aprendizaje? Lejos todavía de ser demostrable, podemos también preguntarnos si los jugadores manejan relaciones sistémicas, o sea, predominantemente perceptivas en el centro de juego, mientras que en posiciones más lejanas al centro de la acción, donde existe tiempo para pensar y decidir, la comprensión táctica (léase capacidad cognitiva) es la que guía el proceso. En palabras de Garganta (2005) está discusión todavía está lejos de crear consenso, asistiéndose a un debate entre los partidarios de un entendimiento cognitivista, connotado con los programas motores y las representaciones mentales, y los cultores de psicología ecológica y de la teoría de los sistemas dinámicos, estos más comprometidos con las variables que gobiernan la percepción y la producción de patrones.

6. La complejidad de la etapa integradora: El modelo sistémico
“Yo tengo un video de skate americano en que los chicos hacen cosas increíbles. ¿Existe alguna teoría del skate? Ellos aprendieron por ellos, del mismo modo que los chicos aprendieron el fútbol en la calle” (Frade, 2000).

Quizás gran culpa de esta evolución funcional del modelo estructuralista puede estar asociada al modelo sistémico, ya que como sostiene Garganta (1998) en los juegos deportivos colectivos, estamos asistiendo a una transición de los modelos analítico y estructuralista para un modelo sistémico. Este modelo sistémico, emerge poco a poco, a partir del estructuralismo, la cibernética y la teoría del procesamiento de la información (Garganta y Gréhaigne, 1999). Toma como base la teoría ecológica y la teoría de los sistemas dinámicos; y se opone al reduccionismo que ha dominado la ciencia durante siglos, remplazando su estado de permanencia por un estado cambiante, su rigidez por flexibilidad y su estabilidad por adaptabilidad (Gréhaigne, Bouthier y David, 1997; Gréhaigne, 2001:48).

Siguiendo a Durand (1979) citado por Garganta y Gréhaigne (1999), el modelo sistémico se asienta en cuatro categorías fundamentales: interacción, globalidad, complejidad y organización. Según la concepción de estos autores, el juego del fútbol contiene interacción porque los jugadores que lo constituyen actúan en una relación de reciprocidad; es global porque el valor de los equipos puede ser mayor o menor que la suma de los valores individuales que lo constituyen, es complejo porque existe una gran abundancia de relaciones entre los elementos de juego; y es organizado, porque su estructura y funcionalidad se configuran a partir de las relaciones de cooperación y oposición, establecidas en el respeto de los principios y reglas, y en función de finalidades y objetivos.

Araújo (2005a:28; 2005b:63) refiere dos teorías ecológicas importantes en el estudio del deporte: el funcionalismo (Brunswik, 1943) y la teoría de percepción directa (Gibson, 1966, 1979); si bien podemos encontrar también las teorías de Barker (1968) y Brofenbrenner (1977).
En el funcionalismo o teoría del funcionamiento probabilístico de Brunswik, se enfatiza la interrelación individuo-ambiente, achacando a la psicología que no debe estar centrada únicamente en el organismo, sino en las interrelaciones entre individuo y ambiente.
En la teoría de percepción directa de Gibson, podemos extraer el concepto “affordance” que no es otra cosa, que la capacidad del sujeto para establecer coordinaciones entre percepción y acción, es decir, cómo percibe el sujeto el valor funcional o utilidad de una acción en un determinado momento. A partir de esta teoría, el aprendizaje es un proceso de adaptación motriz al ambiente y lo que más diferencia a un experto de un novato es cómo percibe la información y cómo gana eficiencia en la elaboración de “affordance” (González Valeiro, 2001:126; en Vegas, 2006:156). Así, en el fútbol, el éxito del jugador puede venir no sólo determinado por sus capacidades de acción, sino que dependerá en mayor medida de esta capacidad para captar las posibilidades de acción, en función de cuando un comportamiento es posible, o cuando no lo es (Pol, 2011:29).

Williams, Davids y Williams (1999) manifiestan que, en el estudio del deporte se utilizan muchos diseños experimentales que implican toma de decisión estática, cuando la toma de decisión en el entrenamiento y competición implican procesos dinámicos e interactivos con decisiones seguidas por acciones, seguidas por nuevas decisiones, seguidas por nuevas acciones. Araújo (2005b:66) refuerza esta afirmación, apuntando que la percepción y la toma de decisiones pasivas, típicamente estudiadas por la perspectiva cognitiva, pueden inducir en error cuando se estudian deportes dinámicos, caracterizados por comportamientos de anticipación y exploración.

 Por tanto, la teoría ecológica toma como conceptos clave, la funcionalidad, la percepción y la adaptación; pero según De la Vega (2002: 80) elude la importancia de los procesos cognitivos superiores como elementos participes de la regulación que se produce en la actividad motriz. Respecto a esta afirmación, Garganta (2005:185) tomando como referencia los estudios de Damásio (2000), afirma que las imágenes que se crean en nuestras mentes no son similares a ningún objeto o evento específico, sino antes imágenes de las interacciones de cada uno de nosotros con esas realidades. Lo que existe, de hecho, no es ninguna imagen a ser transferida de objeto para la retina y de retina para el cerebro, sino un conjunto de correspondencia entre las características físico del objeto y los modos de respuesta del organismo. 

Este entendimiento nos conduce la idea de que, al pretender explicar el comportamiento como producto de la relación directa entre percepción y acción, se subordine el papel de las representaciones y de la memoria y se desprecie la pertinencia del raciocinio por analogía, tan importante para operar en ambientes abierto de oposición directa y participación simultanea como es el caso del juego del fútbol. Esto centraría el desafío actual, en intentar comprender como los subsistemas cognitivos afectan a la producción de patrones de movimiento coordinados y emergentes (Davids, Williams, Button y Court, 2001). Por tanto, podemos señalar que la concepción de aprendizaje en el modelo sistémico, es también constructivista, teniendo en cuenta las diferencias descritas respecto a cómo se produce dicha construcción de aprendizajes.

 Por otra parte, encontramos tres categorías de condicionantes (Newell, citado por Júlio y Araujo, 2005:167):
Específicos del jugador: Habilidad individual, estado de fatiga, características psicológicas, etc.
Específicos de la tarea: Objetivos, condiciones de realización, adaptaciones, etc.
Específicos del ambiente: Condiciones atmosféricas, luz, ruido, público, etc.

La interrelación de estos condicionantes nos lleva a resaltar la imprevisibilidad del juego. Sin embargo, como muy bien expone Morín (2000), navegamos en un océano de incertidumbres en el que hay algunos archipiélagos de certezas, no viceversa; debido a que en realidad es necesario conocer las partes para conocer el todo, así como conocer el todo para identificar las partes, conduciéndonos a un pensamiento generalmente subjetivo, pero no siempre. Esta realidad se podría apoyar en lo que De la Herran (2004) denomina como paradigma mixto o integrador. A partir de este hecho, Marisa Silva (2006:9), evita referirse a un pensamiento holístico16 como tal, sino a un pensamiento “pseudo-holista”; pues este tipo de pensamiento implica una orientación clara hacia el pensamiento holístico, pero no crea insignificancia por lo singular (Tamarit, 2007:34). Por tanto, la planificación parte del equipo para llegar al jugador.

El pensamiento complejo o pseudo-holístico se puede comprender acudiendo a la metáfora de la tapicería que utiliza Morín (1986) citado por Campos (2008), cuando nos enumera las tres etapas de la complejidad:
Primera etapa: El todo es más que la suma de las partes, ya que una tapicería es más que la suma de los hilos que la constituyen. Lo que es lo mismo, el equipo es más que la suma de sus jugadores.
Segunda etapa: El todo es menos que la suma de las partes, ya que la existencia de la tapicería propicia que, las cualidades de cada hilo no puedan ser expresadas en su plenitud, pues se encuentran inhibidas. Es decir, la existencia del equipo propicia, a veces, que las cualidades de cada jugador no puedan ser expresadas en su plenitud. Un ejemplo concreto, es el caso de Messi, cuándo juega con el Barcelona y cuándo juega con la selección Argentina. Parece que estamos hablando de dos jugadores diferentes.
Tercera etapa: El todo es al mismo tiempo mayor y menor que la suma de las partes, haciendo referencia a la interacción de las dos primeras etapas.

En cuanto a este tercer nivel de complejidad, Garganta (2008a) afirma que la metodología ideal para abordar el juego es aquella que permite afrontar unitariamente el fenómeno sin descuidar la especificidad del confronto, en sus diferentes niveles de organización. Una vez más, Morín (2001:67) señala que la educación del futuro debe velar por que la idea de unidad de la especie humana no borre la idea de su diversidad, y que la de su diversidad no borre la de la unidad. Y prosigue afirmando que, comprender lo humano supone comprender su unidad en la diversidad y su diversidad en la unidad. Hay que concebir la unidad de lo múltiple y la multiplicidad de lo uno.

En este sentido, siguiendo a Lago y Martín (2005:65) podemos encontrar:
“En la oposición ritual de lo colectivo y lo individual lo que está particularmente en juego es la dificultad de las ciencias sociales para concebir la coproducción de las partes y el todo. El psicólogo Jean Piaget (1896-1980) ya trató de plantear este problema hace algún tiempo en sus reflexiones sociológicas: "El todo social no es ni la reunión de elementos preexistentes ni una entidad nueva, sino un sistema de relaciones cada una de las cuales, engendra, en tanto que relación, una transformación de los términos que integran dicho sistema". Para Jean-Pierre Dupuy: "El todo sigue siendo resultado de la composición de sus elementos, pero, a su vez, éstos depende del todo. No se trata de una relación de deducción, sino de determinación circular" (Corcuff, 1998:18)”.

7.  Discusión
Vislumbrase fundamental, esclarecer la diferencia entre modelo estructural y modelo sistémico, ya que en ocasiones, son muchos los autores que llegan a afirmar, que estos dos modelos son lo mismo. Tales afirmaciones, han llevado consigo la proliferación de términos y conceptos erróneos, que no han hecho otra cosa que, perturbar el campo de estudio del fútbol. De acuerdo a esto, queremos reflejar las siguientes conclusiones:
A priori, sólo existen dos grandes paradigmas científicos: el positivista o cuantitativo y el interpretativo o cualitativo. Bajo nuestro punto de vista, otros paradigmas abordados en la literatura reciente, suelen ser perspectivas u orientaciones del paradigma interpretativo. Si es cierto que, podemos reconocer la existencia de un tercer paradigma en discordia, que recibiría el nombre de paradigma mixto o integrador (de la Herrán, 2004), y que conjugaría un tipo de investigación cualitativa-cuantitativa. Estos paradigmas de investigación son la base para trabajar sobre modelos que permiten analizar el mundo, la sociedad, el deporte, y en nuestro caso, el fútbol. El paradigma positivista o cuantitativo soporta al modelo analítico, mientras que el paradigma interpretativo o cualitativo sustenta a los modelos estructuralista y sistémico. 

Sin embargo, cuando hablamos de modelo estructuralista y de modelo sistémico no estamos hablando de lo mismo:
El modelo estructuralista se construye a partir de la teoría cognitiva. Dentro de las teorías cognitivas, la teoría del procesamiento de la información ha dado soporte al estructuralismo clásico, siendo el constructivismo la base del estructuralismo más funcional. El modelo sistémico se fundamenta en la teoría ecológica. Hablar de la teoría ecológica no es hablar de la teoría ambientalista; ya que la primera, además de preocuparse por el papel crucial que desempeña el ambiente y el entrenamiento, a la hora de que un jugador pueda llegar a ser perito en el deporte que practica; reconoce la importancia del talento del jugador; teniendo en cuenta que, por mucho talento que tenga un niño, sólo podrá ser jugador después del entrenamiento (Garganta, 2009).

El modelo estructuralista parte del jugador para llegar al equipo. El modelo sistémico parte del equipo para llegar al jugador, ya que el concepto de oposición es crucial.
El modelo estructuralista (funcional) considera, que el jugador toma decisiones eficaces, de acuerdo al nivel de comprensión que tiene sobre las acciones, mientras que en el modelo sistémico, el éxito tiene su base en cómo el jugador se adapta a las situaciones que proporciona el contexto y a los condicionantes, tanto del propio jugador, como del contexto (tarea a desempeñar y ambiente donde se desempeña).

Un modelo es una simplificación de la realidad, mientras que una metodología es la proyección de las ideas en el plano real, es decir, cómo enseñamos/entrenamos. Esto nos conduce a pensar que, no existen metodologías analíticas, metodologías estructuralistas, ni metodologías sistémicas; existen metodologías predominantemente analíticas, predominantemente estructuralistas y predominantemente sistémicas; construidas a partir de los modelos de referencia. Prueba de ello, es que en las metodologías de entrenamiento más analíticas siempre encontraremos algún ejercicio de tendencia global, como pueda ser un partido al final de algún entrenamiento; así como, en las metodologías más sistémicas, vamos a encontrar trabajo compensatorio, por ejemplo, abdominal. En este sentido, Garganta (2008b) sugiere que, los entrenadores deben conocer el alcance y límite de las metodologías, en vez de proclamar su omnipotencia.

Para finalizar, ofrecemos un cuadro comparativo de las ideas básicas que se desprenden de los modelos de enseñanza/entrenamiento abordados en este trabajo.


 Tabla 2. Modelos de entrenamiento en fútbol.

8. Notas
Un paradigma es una creencia generalizada acerca del mundo en que vivimos la cual influencia nuestras acciones (Kuhn, 1962).
Enfoque (extrínseco) que atribuye un papel primordial al ambiente y la experiencia para explicar el desarrollo.
Enfoque (intrínseco) que explica el desarrollo basándose en una serie de mecanismos que existen en la mente infantil de forma innata, acentuando el papel de la razón. El conocimiento está ya ahí, sólo hay que hacerlo aflorar (Pozo, 2008:123). Este enfoque carece de una verdadera teoría del aprendizaje.
Corriente de la psicología que estudia el comportamiento observable, entendido como conducta. Afirma que todo aprendizaje se produce por condicionamiento. El núcleo central del conductismo está constituido por su concepción asociacionista del conocimiento y del aprendizaje (Pozo, 1989:25).

Corriente que postula la comparación entre el individuo y la máquina. El individuo es un ser pasivo que se limita a responder a la estimulación ambiental. Su máximo precursor es Descartes.
Basado en la razón y sus “verdades absolutas”.
Separación de las partes de un todo.
El todo es igual a la suma de sus partes.
 Que sigue un desarrollo constante y sin alteraciones.
 Que usa más la intuición que la razón.
Un todo formado por la unión de todos sus elementos.

La concepción del ser humano como procesador de información se basa en la aceptación de la analogía entre la mente humana y el funcionamiento de un computador (Pozo, 1989:43), lo que conduce a menospreciar el papel del contexto.

Seirul·lo (1990, 1998, 2003) contempla al deportista como un sistema estructurado hipercomplejo compuesto por la interacción de seis distintas estructuras: Condicional, coordinativa, cognitiva, socio-afectiva, emotivo-volitiva y creativo-expresiva. La mejora de una de estas estructuras repercute en todas las demás.

Pozo (1996:156) afirma que, la principal limitación del aprendizaje por asociación es que repitiendo y juntando piezas jamás lograremos comprender lo que estamos haciendo.
Para este enfoque, el conocimiento es siempre una interacción entre la nueva información que se nos presenta y nuestras representaciones anteriores, y aprender es construir modelos para interpretar la información que recibimos a través de nuestro propio sistema psicológico (Pozo, 2008:134). Por tanto, el constructivismo se sitúa en un posición intermedia entre el racionalismo y el empirismo (Del Valle y De la Vega, 2008).

El todo es algo más que la suma aislada de sus partes.

Teniendo en cuenta el paradigma integrador antes citado.
El procesamiento de información considera que una totalidad puede descomponerse en partes y para el otro enfoque cognitivo, el todo no es simplemente la suma de sus partes componentes (Pozo, 1989:166).

Según Choutka (citado por Mahlo, 1969; citado por Garganta, 2001a) el resultado de toda acción depende de la eficiente conjugación de mecanismos perceptivos, decisionales y efectores (ejecución).

El aprendizaje es considerado como la asociación de distintos elementos simples (partes) que actúan como estímulos para provocar la respuesta esperada. La descontextualización y simplificación de las tareas son características de todo enfoque asociacionista (Pozo, 1989:26).

El aprendizaje es un proceso de construcción de conocimiento. El problema es determinar cómo se produce esa construcción.

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