viernes, 20 de julio de 2018


"Se tendrían que premiar los fracasos excelentes y castigar los éxitos mediocres"
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 ALBERT DOMÈNECH.

06/06/2011 00:05 | Actualizado a 06/06/2011
Trabajan en la misma empresa publicitaria, OgilivyOne, son amigos y comparten muchas cosas, menos el color de sus equipos de fútbol. Jordi Urbea (culé) y Gabriel García de Oro (perico) son los responsables del libro ‘ Éxito ’, donde dan a conocer las claves de la motivación, el éxito y el liderazgo, vistas por algunos de los mejores entrenadores del mundo. Para elaborar el libro, los autores han mantenido conversaciones con algunos de los entrenadores de elite del fútbol español, como Josep Guardiola, Mauricio Pochettino o Vicente del Bosque.
Todos ellos son testimonios directos de sus estrategias y técnicas de liderazgo, para hacer que un conjunto de estrellas juegue como un equipo y sobre cómo aprovechar el talento individual en beneficio del éxito colectivo. Para ellos, una de las claves del éxito estará “en la nueva generación de líderes que veremos nacer del nuevo entorno social que se está produciendo. Son líderes que entenderán que complementados con más gente, son mejores. Se acabaron los tiempos del yo mando y ordeno, y de los hiperlíderes que son muy peligrosos, porque no son productivos ni generan nada”.

-Supongo que estaremos de acuerdo en que todo el mundo puede llegar a tener éxito en algún momento de su vida pero, ¿cualquier persona está preparada para hacer de líder?
-Gabriel: Es distinto. Seguramente no todo el mundo está preparado para ejercer de líder, y por ello la necesidad de libros como este. A partir de aquí, los éxitos son relativos, no es lo mismo un éxito para el Espanyol que para el Barça, por ejemplo. Los éxitos van en función de tus capacidades y para ello tienes que ser muy consciente de cuáles son estas capacidades. Si es verdad que todo el mundo es capaz de tener su parte de éxito, pero no todo el mundo es capaz de liderar. Tienes que trabajarte interiormente para poder liderar y después hacerlo de una forma honesta sin querer hacer grandes movimientos sociales.
-Jordi: No todo líder tiene que ser un líder de grandes masas, puedes tener un líder de pequeños grupos. Puedes ser líder de tres personas, y lo tienes que saber hacer. La vida está llena de éxitos, y hay que saberlos disfrutar.

-¿El liderazgo es innato o se hace con el tiempo?
-Jordi: Pienso que es normal que tenga una parte de innato. Pero también creo que es necesario ampliar el liderazgo con requisitos que sean paralelos a tu formación. Si Pep Guardiola fiera el mismo líder que cuando estaba en el campo, tendríamos un líder que repartiría leña en las ruedas de prensa, porque recuerdo que era uno de los jugadores con más tarjetas, y de los que más veces había sido expulsado. Lo ves en la rueda de premsa, y piensas, “este hombre no ha matado nunca a nadie”. Pero se ha rodeado de un conjunto de gente que le da un equilibrio, precisamente en aquellos aspectos donde menos se equilibraba.

-¿Los valores del líder del siglo XXI han cambiado mucho respeto a décadas pasadas?
-Gabriel: Creemos que sí, si antes se llevaba un tipo de lideraje muy autoritario, individualista y personalista, ahora es un lideraje que tiene mucho cuidado del grupo. Con esto no digo que sea algo tipo asamblea, que no tiene que ser así, y el grupo tampoco lo quiere. Simplemente, tiene en consideración, tanto las opiniones del grupo como el conocimiento que tienes del propio grupo. Javi Clemente nos decía en una entrevista que para él el grupo era básico. Esta importancia que se le ha dado al grupo se ha enfatizado, o ha salido más a la luz.
-Jordi: Para mí ha habido un factor importante que es la creatividad o la innovación. Si miras en el mundo del fútbol verás que hasta los años 80 todo el mundo jugaba más o menos igual. Hasta que el Barça un día acude al Bernabeu y juega con un 4-4-2 en lugar de hacerlo con un 4-3-3. Aquel día armó el gran pollo en el campo del Madrid. El fútbol ha innovado mucho tácticamente. En los últimos años los líderes tienes que innovar constantemente porque sino no sobreviven, y esto es algo que hace años ni se planteaban.

-Y esto implica que el rol del entrenador también ha tenido que cambiar. ¿Qué pesa más la inteligencia emocional o la táctica?
-Gabriel: Sí, antes era más un gestor de alineaciones y de recursos más o menos humanos, y ahora se ha vuelto un diseñador. Tiene que diseñar la estrategia, la psicología del grupo. No creo mucho en el líder de diván, pero sí que tiene que conocer el grupo y dominar otros aspectos como la educación física o la alimentación. Se ha profesionalizado mucho y se ha visto que son claves en el funcionamiento de un equipo. El libro empieza con una frase de Miguel Delibes, que dice, “el alma de un equipo es el alma del entrenador”. Él lo intuía y eso es algo que hoy en día se ve más que nunca.

-Aseguran en su libro que un buen líder debe saber delegar. ¿Sabemos delegar?
-Jordi: En las empresas cuesta mucho. La causa es la inseguridad, es la teoría aquella de “si yo tengo el control de todo, te garantizo que las cosas funcionan bien”. Es una excusa barata, lo que pasa es que tienes miedo a que si delegas te quedes sin el puesto de trabajo o sin el reconocimiento. Hay un exceso de personalización en las empresas, ¿quién ha hecho esto?, ¿de quién ha sido la idea? Este exceso de personalismo, muy ochenteno, mata el trabajo. Si consigues delegar, una empresa es mucho más rentable y todo el mundo vive mejor y más feliz.

-¿Un líder puede entablar amistad con su equipo de trabajo?
-Jordi: Diría que tienes que separar muy bien el lideraje de las amistades.
-Gabriel: En el libro ya lo decimos, un líder es parte del equipo, pero no es el equipo. Entonces viene esta frase de culebrón que se suele decir de “arriba se está muy solo”, no es que tengas que estar solo, es que tienes que estar apartado del grupo para cuando mire hacia arriba o a la derecha vea que estás allí.
-Jordi: Tampoco puedes tomar una decisión si eres amigo de alguien, porque la parte emocional te condiciona. Es jodido, sí, pero es lo que hay.

-Nos enseñan a gestionar éxitos, pero no fracasos. ¿Por qué?
-Gabriel: Diría que es al revés. Álex Rovira siempre dice que “del fracaso te recuperas, del éxito no se recupera ni Dios”. Creo que lo más complicado que hay en esta vida es gestionar el éxito. Estamos más acostumbrados a gestionar fracasos, especialmente en la época de la adolescencia.
-Jordi: Es cierto que el éxito es muy difícil de gestionar, pero también es cierto que nadie nos enseña a gestionar el fracaso, al contrario, es algo que escondemos.
-Gabriel: Como nos dan tanto miedo el fracaso y el error, no nos acercamos mucho. Creo que una de las máximas sagradas es que se tendrían que premiar los fracasos excelentes y castigar los éxitos mediocres. Hay muchos éxitos mediocres.

-También nos cuesta mucho premiar las acciones positivas…
-Jordi: Sí, pero esto es una clara carencia a la hora de liderar. Es muy importante acercarte a alguien para decirle que ha hecho algo bien, incluso cuando se pierde. Esta es la clave, y la gente o muchos líderes no saben gestionar emocionalmente los fracasos. Hay muchos líderes que dicen, “es que hemos perdido por tu culpa”, “no lo hemos hecho bien”. Si alguien lo ha hecho mal, no lo machaques, y esta es una de las claves.

-¿Una de las principales carencias que se le achacan a muchos líderes es que no saben escuchar?
-Gabriel: Absolutamente. Si no sabes escuchar no conocerás al grupo, y si no conoces al grupo es muy complicado poderlos llevar hacia los objetivos y las metas que os habéis marcado. Tampoco sabrás transmitir tus principios y tus valores. Escuchar es básico, y en algunas ocasiones, más que hablar.

-Han tenido la suerte de entrevistarse con Pep Guardiola cuando el técnico no ha concedido ninguna entrevista personalizada a los medios de comunicación. ¿Cómo lograron captar su atención?
-Jordi: Al final en esta vida todas las cosas se consiguen a base de hablar, de conocer y de intentar explicar las cosas. Le explicaron el proyecto, le hizo gracia y quiso colaborar, con lo que le estamos eternamente agradecidos. Pero lo estamos especialmente por la conversación que tuvimos. Fue justo antes de la vuelta de las semis de Champions ante el Inter en el Camp Nou, en un entorno muy agradable, una conversación muy distendida, en la que él fue muy honesto y transparente.

-¿Qué es lo que más les sorprendió de esa conversación?
-Jordi: Que tiene los rasgos de un auténtico líder, con momentos de duda, de preocupación y de miedo. Como te he dicho, hablamos antes del partido de Champions y estaba muy preocupado y angustiado por ese partido. También me sorprendió mucho su transparencia, reímos mucho y estuvimos muy a gusto.
-Gabriel: A mi me sorprendió que no se creyera nada. Ser entrenador del Barça es muy complicado de gestionar, y más si has conseguido seis títulos en una temporada, y él no se sentía tan importante, ni mucho mes, incluso podría decirte, y esto es opinión personal, que no se sentía ni buen entrenador.

-¿Por qué creen que Guardiola no puede ser el Ferguson del Barça?
-Jordi: Hay un factor determinante en Pep Guardiola y es que disfruta con lo que hace. En el momento en el que deje de disfrutar, como no tendrá una necesidad, lo dejará. Ahora disfruta porque el grupo humano que tiene le hace disfrutar. Sufre, pero se lo pasa pipa. En el momento en el que lo deje de hacer, aunque gane títulos, se irá. Y esta es una gran muestra de lideraje.

-Gabriel: Hay una cosa importante que es el entorno. Me gustaría ver si el Barça de Guardiola no gana ningún título y el Real Madrid gana la Décima, a ver como se gira el entorno hacia Guardiola. Tradicionalmente, el Barça ha sacado a todas sus estrellas por la puerta de atrás, veremos qué pasa con él.

-A pesar de la herencia cruyfista de Guardiola, ustedes comparan su tipo de lideraje con un técnico más cercano, Vicente del Bosque…
-Gabriel: Sí, por la tranquilidad y el sosiego que transmite. Del Bosque y Guardiola comparten muchas cosas de sentido común de la tierra, de pueblo, de sabiduría popular. Cruyff es mucho más Mourinho que no Guardiola.
-Jordi: Cruyff era “yo primero, y luego ya veremos”. Mourinho igual. Y Del Bosque y Pep son más del grupo y del equipo primero, y nadie duda de ellos.

-¿Cuál creen que ha sido el principal valor que ha aportado Guardiola al Barça?
-Jordi: Creo que la honestidad con el grupo y en sí mismo. Ha sido muy honesto desde el primer minuto, y tomando decisiones muy difíciles como prescindir de jugadores como Deco, Ronaldiho, Eto’o o Ibahimovic. Ha sido honesto con todos sus valores de principio a fin, y contra viento y marea.
-Gabriel: Pienso que el equilibrio entre el conocimiento que tiene de la casa y el entorno complicado. Cuando empiece a perder veremos otro Guardiola, seguro. Este equilibrio es extraordinario y es la base, cuando se le desequilibre algo, veremos cómo reacciona, aunque seguro que lo hará muy bien porque es muy inteligente y lo admiro mucho.

-¿Qué les parece el tipo de lideraje que aplica Mourinho?
-Gabriel: A mi me encanta también. Él sabía que tenía que cambiar muchas cosas de la estructura del club, y ha montando una auténtica guerra civil. Y con esto también se parece mucho a Cruyff, que tuvo que cambiar cosas de una estructura que no le gustaba. Los jugadores asumen su discurso como suyo porque creen en ese líder.
-Jordi: Creo que hay un factor en Mourinho que no sé como controlarlo. Pienso que es un hombre que irá saltando de clubes para ir llenando su ego de líder. Es un líder que hace que el equipo donde va, acabe triunfando, porque tiene esta capacidad única. Ahora estará en el Madrid uno o dos años y seguro que ganará algún título más, pero de aquí unos años se irá al Manchester City porque le darán más dinero, y de aquí tres al Milan, etc.

-¿Ven a Guardiola entrenando a la selección española?
-Jordi: No lo vería mal, ni lo descartaría. Posiblemente, por el sentimiento que tiene de país, es algo que le costaría más, pero por capacidad y por el respeto que se ha ganado en toda España sería un entrenador que lo podría hacer. Igual que Del Bosque podría entrenar al Barça.

-Dicen que una cualidad importante de un líder es que puede generar líderes de futuro. Teniendo en cuenta sus colores deportivos, ¿cuáles creen que serán los futuros líderes de Barça y Espanyol?
-Jordi: En la cantera del Barça hay gente muy interesante. Luís Enrique es un entrenador que podría estar perfectamente en el primer equipo del Barça, y sin ninguna dificultad. Me gustará ver cómo evoluciona Óscar García en los próximos años. Si tuviera que escoger un sustituto para Guardiola, tiraría por la línea del entrenador del Oporto, Villas Boas, o por un Vicente del Bosque o Luís Enrique. De los jugadores del Barça de ahora que pueden acabar siendo buenos líderes me quedo con Gerard Piqué o con Carles Puyol.
-Gabriel: Pochettino tiene un problema, y es que no tiene segundo entrenador, cosa que no entiendo. Otro problema del Espanyol es que tiene problemas económicos e incluso institucionales, y eso hace que haya muchos jugadores que acaben machándose del club. Creo que se tendría que construir el equipo alrededor de Javi Márquez y de Álvaro. De la Peña también es un líder, y me gustaría que se quedara en la casa.



LA IMPORTANCIA DE CREAR HABITOS
Publicado en Periodización Táctica.

“En los entrenamientos insistimos mucho en la habituación.
El entrenamiento crea el hábito y después, en el juego, en vez de que la acción sea pensada,
ésta surge de forma subconsciente y natural”.

LA IMPORTANCIA DE CREAR HÁBITOS
“El objetivo es siempre el mismo:Tornar cerebral la dinámica comportamental que es la organización, que es filosofía, que es emoción. Crear intenciones y hábitos. Tornar consciente y después subconsciente un conjunto de principios de manera de exponenciar naturalmente una determinada forma de Jugar” 
Rui Faria

La finalidad del cerebro es optimizar comportamientos, manipular con destreza las necesidades del cuerpo contra las amenazas y las posibilidades del momento. Para que un individuo elabore una respuesta mental, en plena consciencia, el cerebro demora alrededor de medio segundo, hasta que toda la jerarquía del procesamiento cerebral haya realizado su trabajo. En el fútbol, donde los jugadores deben tomar buenas decisiones en todo momento, donde casi no hay tiempo de pensar, medio segundo es mucho tiempo.

Me gustaría poner algunos ejemplos, fuera del fútbol, para graficar esta temática desde otro punto de vista.
En un partido de tenis entre jugadores profesionales Top, el saque puede llegar a superar los 200 Km/h. La pelota pasa por la red y es devuelta por el adversario en casi 1/3 de segundo. Si tenemos en cuenta todo el proceso implícito en una toma de decisión, desde la percepción de la situación, el análisis de la misma, la evaluación de las posibles alternativas, la orden de ejecución de la que creemos la más adecuada, hasta la ejecución misma, pareciera imposible realizar una buena devolución a un saque tan rápido, sin embargo algunos tenistas lo consiguen. Y cómo es posible? Será que los tenistas profesionales son seres humanos diferentes de los otros en lo que se refiere a la velocidad con que sus cuerpos responden a los estímulos?

Hay experimentos que muestran cuanto tiempo le toma al cerebro para  interpretar nuevas informaciones. Cuando se pide a las personas, y no me estoy refiriendo a deportistas,  que presionen un botón cuando una luz parpadee en la pantalla, les toma 200 milésimas de segundo (1/5 de segundo). Cerca de 120 milésimas de segundo son necesarias para registrar el hecho que la luz parpadea y las otras 80 milésimas de segundo para hacer mover el dedo. Ese es el tiempo necesario para una simple tarea que no exige pensamiento. Para cualquier otra acción que requiere mayor atención, como hacer malabarismo, la respuesta demanda medio segundo.

Entonces imaginémonos las acciones del fútbol...donde no hay tiempo para comparar sistemáticamente todas las opciones disponibles, ya que hay que decidir y actuar con rapidez y eficacia casi instantáneas!

Volviendo a los jugadores de tenis, los profesionales Top, los mismos que consiguen devolver los saques más veloces, cuando son sometidos a test de reacción, que no incluyen sus actividades, son lentos. Sus cerebros no funcionan más rápido. No consiguen interpretar lo que está sucediendo ni un poco más rápido que los demás. Y entonces…como son capaces de reaccionar mucho más rápido que los demás cuando realizan sus actividades específicas? En el tenis un saque sería imposible de responder. Los mensajes nerviosos no parecen moverse con la suficiente rapidez. Pero el hábito y la anticipación pueden ayudar al cerebro a derrotar al tiempo.

El hábito es una acción mental aprendida que puede ser realizada sin pensamiento ni supervisión consciente. Y resulta de conocimientos, esto es, imágenes mentales que fueron creadas a través de experiencias, algunas conscientes y otras no conscientes y que quedaron grabadas en la memoria y que van a ser utilizadas para decidir y actuar rápidamente ante determinada situación. El cerebro puede ser lento, pero no es tonto. El cerebro simplifica su problema de lentitud a través de atajos de procesamientos, creando puentes entre las lagunas, utilizando así, el menor tiempo posible.Crear puentes entre centenares de áreas corticales, exige trabajo. Pero el cerebro puede crear atajos en esas respuestas y actuar fuera de los patrones, acortando el tiempo de procesamiento. Este tipo de “atajos o puentes” es un truco inteligente para ahorrar tiempo, y funciona cuando el cerebro experimenta la misma situación en ocasiones suficientes para conseguir una conexión en forma de hábito.

Un buen ejemplo para graficar esta cuestión es cuando aprendemos a manejar un automóvil. Inicialmente perdemos mucho tiempo y gastamos mucha energía para concentrarnos en varios detalles, que en una fase inicial son extremadamente importantes, como mirar la palanca de cambios, controlar cuidadosamente la relación del pedal de aceleración con el embrague, como accionar la luz de giro, etc. Hasta nos mostramos un poco inseguros. Con el pasar del tiempo y con varias horas de práctica de manejo y de tanto repetir ciertos movimientos, se crean atajos cerebrales que permiten ejecutar estas acciones sin necesitar de plena consciencia, economizando energía y permitiendo direccionar nuestra atención a aspectos más complejos, como por ejemplo, la relación del automóvil con el tránsito. La automatización realizada a través de la práctica y de procesos sub conscientes es increíble, a veces nos pasa que salimos del trabajo y realizamos un largo trayecto hasta nuestra casa, y solo tenemos consciencia que llegamos a casa en el momento que estacionamos en el garaje, muchas veces ni siquiera recordamos de qué modo llegamos a casa, esto es fruto de la habituación, esto es porque el hábito se adquiere en la acción, a través de una determinada relación mente-hábito.

Cuando vivenciamos una misma, o parecida, situación repetidas veces, los ganglios basales consiguen identificar los patrones sensoriales que permiten una determinada respuesta para las situaciones que el individuo experimentó. De esta manera, al vivenciar situaciones similares, el cerebro puede hacer una especie de puente o atajo, permitiendo al individuo responder con una mayor velocidad y sin la necesidad de tener plena consciencia para hacerlo.

Cuando en los entrenamientos vivenciamos ciertos contextos y situaciones relativas al jugar, repetidas veces, le estamos dando la posibilidad o creando el hábito para que el cuerpo responda y pueda ejecutar la respuesta necesaria para conseguir determinada finalidad de manera inmediata, “sin pensar”.

Esta vivenciación de situaciones similares es promovida, dentro de la Periodización Táctica, por el principio de la Propensiones, el cual, debidamente articulado con los demás principios, posibilita a que los jugadores respondan de manera más rápida y no por eso ineficaz, sino, todo lo contrario.  Esta repetición sistémica de los principios de juego, debidamente sostenidos por la lógica del Morfociclo Patrón es fundamental:
“Las primeras conexiones hechas en un circuito neural son reforzadas cada vez que
la misma secuencia es repetida, hasta que los caminos se tornan tan fuertes
que pasan a ser un recurso automático, y un nuevo circuito es instalado”

LA IMPORTANCIA DE CREAR HÁBITOS, A TRAVÉS DE LA REPETICIÓN SISTÉMICA DE LOS PRINCIPIOS DE JUEGO
El hábito permite que el jugador deje de desprender su atención hacia aspectos más básicos y direccione su foco de atención hacia aspectos más dinámicos.
Rui Faria dice al respecto:
“En los entrenamientos insistimos mucho en la habituación. El entrenamiento crea el hábito y después, en el juego, en vez de que la acción sea pensada, esta surge de forma subconsciente y natural”.

En la medida que aprendemos un movimiento, este se torna menos cognitivo y más asociativo, exigiendo menor actividad mental
.
El principio metodológico de las propensiones se refiere a la modelación de los contextos de ejercitación, con el objetivo de crear contextos relativos a un jugar, que posibiliten la aparición de lo que se quiere entrenar con una elevada frecuencia. Modelandose los contextos, para que estos, no pierdan su naturaleza abierta y sean facilitadores y catalizadores de los propósitos deseados.
Lo que se pretende, con la repetición sistémica, es que las preocupaciones del entrenador aparezcan, no repetir o practicar muchas veces cualquier cosa o cualquier ejercitación, no se trata de cuantificar acciones, sino de crear contextos de ejercitación ricos, que conduzcan a una determinada dominancia de interacciones relativas a nuestro jugar. El respeto de este principio metodológico permite el hecho que el contexto esté más propicio para que ocurran ciertas cosas y no otras.

 Bibliografía consultada:
John McCrone, como funciona el cerebro. (2002)
Julian Tobar
Rui Faria
Guilherme Oliveira


jueves, 19 de julio de 2018


El debate estéril sobre la posesión del balón
por ALEJANDRO SIERRA.

Nunca podremos dejar de darle importancia al hecho de que los discursos futbolísticos marcan las tendencias del juego e incluso aparecen como sistemas de análisis morales, enjuiciando y discriminando al valiente que trate de apostar por algo distinto. Así ha sido siempre. Desde que Brasil impusiera en los mundiales de Suecia o Chile las modificaciones tácticas más novedosas en los sistemas de juego y la aplicación de los mismos hasta hoy, época en la que el Barça, y por ende, España, han marcado casi como dogma la forma en la que se debe entender y practicar el juego. Incluso Alemania, pionera junto a Inglaterra del fútbol industrial más exagerado, ha encontrado en su metodología el nacimiento de jugadores técnicos y dinámicos, que apuestan por la pelota como punto de partida. La Roma, por ejemplo, club histórico, de acervo cultural ineludible, apostó por Luis Enrique en ese deseo intrínseco por querer jugar como el Barça. El modelo Barça es ganador, pero solo puedes jugarlo si tienes sus futbolistas.

 Tal es el impacto de éste modelo de posición, que hemos llegado a reducir el fútbol a una batalla terminológica que se debate entre dos conceptos: tener la pelota o no tenerla, como si eso fuese lo más importante de un estilo de juego. Si tú tienes el balón, pero yo decido cuándo, cómo y a qué altura lo robo y cuando recupero y ataco siempre lo hago en ventaja… ¿quién está realmente dominándolo? Hemos olvidado que los espacios y el dominio de los conceptos posicionales más evidentes suponen la principal ventaja táctica en un partido de fútbol, mucho más que ese “dominio” de la pelota que ahora se ha establecido como baremo para medir la justicia o injusticia de un resultado.

El FC Barcelona, por ejemplo, los ocupa a través de la pelota, porque atendiendo a sus características es la mejor forma de organizarse ofensiva y defensivamente. Hay otros que prefieren regalarla porque no tienen jugadores para mantenerla con sentido. En el fútbol no hay románticos. Y Pep Guardiola tampoco pertenece a esa saga de entrenadores en los que prevalece la belleza estética sobre la victoria. Él es un pragmático y todas sus decisiones van orientadas a ganar, no a grabar un mensaje de excelencia que cale en el público.

LA CALIDAD DE LAS POSESIONES. MÚLTIPLES FORMAS DE TENER LA PELOTA
No importa cuánto tengas o no la pelota, sino la calidad de las posesiones, la capacidad para saber qué hacer cuando la tengas y la forma de posicionarte cuando no la tengas. El Barca organizó su fútbol a la velocidad de Xavi con el objetivo de que Leo Messi decidiera. Entendió que la mejor forma de superar las líneas de presión era a través de los apoyos cortos y la capacidad de sus futbolistas de situarse a las espaldas del rival. La paciencia como virtud para encontrar el espacio. La horizontalidad que se convertía en verticalidad cuando aparecía la fisura por la que atravesar la defensa. El oxígeno de Xavi, termómetro colectivo, es la pelota. Y cuanto más la tenga él, más respira el Barcelona. El objetivo de tener la pelota tiene relación con su organización defensiva. Si no tienes jugadores eminentemente físicos que te permitan recuperarte en un retorno defensivo intenso, ¿hay algo más acertado que optimizar la calidad de la pérdida?
¿El fin? Perderla en el lugar donde no suponga un evidente problema para después volver a recuperarla.

El Athletic o el Real Madrid, por ejemplo, son partidarios de un fútbol más urgente que el Barcelona. El recurso también es la pelota, pero el objetivo es tenerla de una forma distinta. Verticalidad, dinamismo, no importa que las posesiones sean largas, sino que sean continuas. Las jugadas se finalizan, no se reinician. Si orientas tu modelo de juego en un futbolista como Cristiano Ronaldo, no puedes, ni debes, pretender que los pases en corto y los apoyos horizontales tengan especial sentido en tu dinámica colectiva, porque Cristiano no domina la técnica del pase corto y puedes llegar a contaminar la posesión. Hay que encontrar las bases en las que se creen situaciones donde tus mejores futbolistas se sientan cómodos. En un clima de paciencia, alejados de la agitación emocional, Athletic de Bilbao o Real Madrid serían mucho menos determinantes en su juego. No son equipos parecidos, porque el Athletic concede un terreno que el Madrid no puede permitirse regalar, pero apuestan por una idea de verticalidad como base de sus posesiones.

 EL MODELO SE ADAPTA A LOS FUTBOLISTAS Y NO AL REVÉS
Lo escuchamos a menudo, pero algunos parece que están más empeñados en seguir lo que dictan las modas que en saber adaptar el juego a sus futbolistas. Todo ese discurso de posesión ha traído consigo la ampulosa consecuencia de que equipos que no tienen futbolistas para mantenerla con seguridad, lleguen a hacerlo por decreto. Hasta el Sporting de Gijón y equipos de la zona baja de la tabla han intentado sacar la pelota desde atrás. ¿Consecuencias? Fallos técnicos en el pase, pérdidas en zonas comprometidas y goles que se podrían haber evitado si se hubiese elegido por sacrificar esa idea en virtud de tus mejores y más determinantes capacidades.

El Atlético de Madrid de Simeone y el Levante de Juan Ignacio Martínez representan más que nadie esa virtud de salirse de los establecido y aprovecharse del harakiri del resto. Conocían sus virtudes, sabían dónde eran fuertes y dónde eran débiles, y mientras el resto se concentraba en mantener posesiones infructuosas, ellos prefirieron llegar a la victoria de una forma igual de válida. Línea defensiva replegada, presión flotante, defensa a lo ancho del campo con jugadores para cerrar por dentro y Diego-Arda-Adrián-Falcao por un lado y Barkero-Valdo-Koné por el otro, algo más liberados para montar las contras. ¿Los resultados? A la vista de todos. El Levante con el sueño europeo por bandera y el Atlético quinto y campeón de Europa League.

Un buen entrenador es el que sabe lo que tiene, crea un contexto donde las virtudes de su equipo tengan el máximo peso y consigue buenos resultados. Tener una plantilla y lograr situaciones de sinergia colectiva. No necesitamos solo buenos futbolistas, sino jugadores que compartan una forma de entender el fútbol. Conseguir aplicar un estilo de forma correcta, optimizando tus recursos, detectando tus virtudes y tapando tus defectos, por antiestético o criticado que sea por la opinión pública, es jugar bien. ¿La belleza? Un recurso de románticos que pretenden que el fútbol sea literatura. El juego del Barca no es bello porque pretenda serlo, sino por arrastramiento, porque es, para sus jugadores, la mejor forma de llegar a la victoria.
Llega entonces el Chelsea, gana una Champions y la teoría de que el fútbol sea porcelana desaparece. El mismo Chelsea de Mourinho es una muestra más que evidente de que el fútbol es de los futbolistas y de que el entrenador tiene ante sí la misión de gestionar recursos y egos individuales y ponerlos al servicio de un rendimiento colectivo. Tienes a Drogba, especialista en bajar balones imposibles; a Cech, con un brillante juego de pies; a Essien, intenso en la marca y capaz de llenar los espacios que nadie ocupa; y a Lampard, un maestro para interpretar las recepciones en la corona del área. Planteas un sistema donde tu equipo se sienta cómodo: líneas juntas, verticalidad, segundas jugadas, una forma más de demostrar que el fútbol y su riqueza nace de la variedad y que no pertenece a nadie.

LA VIRTUD DE ADAPTARSE AL RIVAL Y A LAS SITUACIONES DEL JUEGO
“Traicionaron su estilo” parece que se ha convertido en el cliché de moda cuando el entrenador de un determinado equipo varía su forma de jugar en función del rival. Tampoco queda lejos esa de “Murieron con el estilo”, una muestra que sirve de aplauso a quien pierde, no es capaz de detectar debilidades, pero juega a lo mismo de siempre. Cuando se juega desde la inferioridad, modificar algunas líneas del patrón no es más que una señal de preparación y de talento para saber qué conviene en cada situación del juego. Los modelos no son inamovibles. Renovarse o morir, esa es la idea. El Barça de Pep ha sido distinto en sus 4 temporadas porque era la única forma de lograr que el éxito no fuese puntual. “Nadie nos conoce porque somos distintos”. Remodelación táctica como punto de partida para ser intratables.

 Messi en banda derecha, Messi de falso 9, destrucción de los triángulos de posesión en favor de un cuadrado interior (doble falso 9 + doble pivote), Xavi subiendo a la mediapunta con Leo bajando a la base de la jugada… Infinitas soluciones para determinados fallos colectivos. No es traición: es inteligencia. Saber detectar qué necesita tu equipo y conseguir que siempre sea competitivo. A un entrenador le pagan para ganar, no para que sus jugadores pinten cuadros con los pies. “Me quieren porque gano” ,dijo el mismo Pep hace ya un tiempo.

El reto es la victoria, conseguir el máximo rendimiento con la plantilla de la que dispones. ¿Llevar la iniciativa? ¿Jugar vistoso? ¿Especulación? ¿Asumir riesgos? Cada cual interpreta sus necesidades y elige la forma que más le conviene. ¿El resto? Convertir el fútbol en lírica. ¿Mi consejo? Que consigan disfrutar de todos, porque hasta en los estilos menos atractivos para el espectador se esconde el trabajo de un grupo del que siempre es bueno aprender.
* Alejandro Sierra.



Reflexiones en torno a La utilidad de lo inútil. Manifiesto, de Nuccio Ordine (traducción de Jordi Bayod. Barcelona: Acantilado, 2013).
Laura Luque Rodrigo

La prensa de los últimos días nos ha traído noticias y entrevistas relacionadas con la publicación en España del último libro del italiano Nuccio Ordine; un libro que lleva por subtítulo «Manifiesto», ya que, como el propio autor aclara en la introducción, ha sido un espíritu militante el que le ha llevado a escribir este ensayo, que se muestra en cierto modo como una antología de fragmentos de textos tanto occidentales como orientales, que van desde la Antigüedad a nuestros días, en los que se trata la paradoja de la «utilidad de lo inútil». No obstante, aclara que su pretensión no ha sido formar un texto orgánico y que el resultado es un retrato incompleto y parcial.

Divide la obra en tres capítulos, dedicado el primero a la útil inutilidad de la literatura (y otras artes), el segundo a los efectos producidos por la lógica del beneficio en el campo educativo, la investigación y las actividades culturales y, la tercera, sobre la carga de la posesión en la dignitas hominis, el amor y la verdad. Concluye el texto con un ensayo de Abraham Flexner (1866-1959), escrito en 1939 y que ciertamente sirven para cerrar la obra.

Pero merece la pena detenerse en la introducción donde Ordine hace una declaración de intenciones y ya deja clara su postura. Así, comienza explicando que con «utilidad» se refiere no sólo a los saberes humanísticos considerados inútiles al no producir beneficio, sino a todos los saberes cuyos fines se alejan de cualquier propósito utilitarista y expone que considera «útil todo aquello que nos ayuda a hacernos mejores», sin necesidad de que esté subordinado al éxito económico, puesto que indica que un exclusivo interés económico «mata de forma progresiva la memoria del pasado».

Explica que resulta más sencillo entender la eficacia de un martillo que la de una sinfonía, argumento que conecta con el esbozado por Paul Auster en el discurso que ofreció en Oviedo en 2006 con motivo de los Premios Príncipe de Asturias. Allí pronunció unas palabras que Ordine no recoge, pero que se vinculan con su argumento:
[…] el arte es inútil, al menos comparado con, digamos, el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista. Pero ¿qué tiene de malo la inutilidad? Yo sostengo que el valor del arte reside en su propia inutilidad; la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las demás criaturas que pueblan este planeta; y lo que nos define, en lo esencial, como seres humanos. Hacer algo por puro placer, por la gracia de hacerlo.

En este sentido, Ordine alude a Kakuzo Okakura y a El libro del té, donde explica que el momento preciso en que la especie humana se eleva por encima de los animales es cuando un hombre coge una flor para regalarla a su amada, puesto que supone un doble lujo: el objeto (la flor) y el acto de cogerla, entrando así en el «reino del arte». De esta forma, y citando a Ionesco, argumenta que tenemos tanta necesidad de lo inútil para vivir como de las funciones vitales, especialmente en referencia a la necesidad de imaginar, de crear. ¿Podríamos definir por tanto el arte como aquello que distingue el ser humano de los animales? ¿Es el arte una necesidad en el hombre?

Tolstoi, quien tampoco aparece citado en el libro, en su obra ¿Qué es el arte? da respuesta a estas cuestiones, bajo la premisa de que el arte es una de las condiciones de la vida humana, considerado como un medio de expresión, en tanto en cuanto toda obra artística pone en relación al hombre que la produce con el que la recibe. En concreto, para el escritor ruso, lo que hace una obra de arte es lograr que un ser humano experimente un sentimiento o emoción que, aun teniendo capacidad para sentirla, quizá no lo había hecho antes, a diferencia de la palabra, que comunica pensamientos.

Ordine, en definitiva, pretende con esta selección de textos subrayar la importancia de aquello que no se puede pesar ni medir e invita a reflexionar sobre la idea contraria, la inutilidad de aquello que creemos no sólo útil, sino indispensable para nuestra vida, como fruto de un calculado propósito de los mercados.
De esta forma comienza la primera parte del libro, sobre la «útil inutilidad de la literatura», donde el autor esgrime argumentos que toma prestados de escritores, filósofos, políticos e incluso economistas, como Víctor Hugo, Dante, Shakespeare, Aristóteles, Platón, Kant, Ovidio, Locke, Zhuang-Zi y muchos otros. Realmente Ordine impone una lógica a la ordenación de los fragmentos para argumentar que el arte, visual, escrito o sonoro, no tiene por qué servir para nada, aunque en la introducción había admitido que el arte puede cumplir una función social. No obstante, de estas líneas se trasluce una idea romántica del arte y de la creación, por ejemplo, cuando tomando palabras de Ionesco, explica que la obra de arte exige nacer sin tener en cuenta si es requerida o no, imponiéndose al propio autor; o cuando trae a colación la historia de Aureliano Buendía, personaje de Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez, que pasaba su tiempo haciendo pececitos de oro que cambiaba por monedas, que fundía para hacer nuevos pececitos, porque lo único que le interesaba era el proceso de creación; también cuando analiza las palabras de Gautier, quien afirmaba que todo lo que es útil es feo, lo que queda ejemplificado en el hecho de que lo más útil de una casa sean sus letrinas; o por citar un último ejemplo, con la idea de Baudelaire de que el hombre útil es espantoso.

¿Quiere esto decir que debemos huir de la utilidad? ¿Debe el arte por definición ser inútil para ser bello? Antonio Muñoz Molina, en Ventanas de Manhattan, afirmaba que «El arte enseña a mirar: a mirar el arte y a mirar con ojos más atentos el mundo», si aceptásemos esta idea como válida, estaríamos encontrando una utilidad a toda creación artística. No quisiera entrar en valorar qué es bello o si el arte debe ser bello por definición pues nos alejaríamos del tema y necesitaríamos cientos de páginas, pero sí quisiera referirme a la idea de que no deba o no tenga que ser útil. En efecto, el arte en cualquiera de sus formas no tiene por qué poseer una utilidad específica, pero lo cierto es que, a lo largo de la historia, ha tenido diversas funciones, bien sea catequética, glorificadora, política, puramente estética, etc. Al final, pues, toda creación tiene una utilidad aunque el resultado, el objeto final, no tenga interés por parte del creador como sucedía a Aureliano Buendía, cuyo provecho último era la experiencia, por lo tanto, si lo queremos siempre hallaremos funcionalidad a toda creación. Ahora bien, para que sea interesante en términos institucionales, sociales y económicos, que es a lo que se refiere Nuccio Ordine, debe tener otro tipo de uso que vaya más allá del propio creador, por ello, tal vez los ejemplos de Gautier o Baudelaire no sean los más apropiados para continuar con su argumento.

La idea del arte por el arte tiene un cariz decimonónico que si bien la sociedad aún no ha superado completamente, sí que se ha hecho en los ámbitos de estudio. Además, un sector importante de artistas actuales está dedicando su trabajo precisamente a funciones sociales, cabe citar ejemplos como JR, Boa Mistura o Basurama, entre otros muchos.

Por ello, aunque todos los textos que Ordine rescata son interesantes, creo que en algunos momentos se pierde el hilo de argumentación, entrando en un debate más estético del que proponía en su introducción. En la segunda parte del libro rescata esta intención original y se dedica al tema de la educación y a las últimas reformas llevadas a cabo por los Estados, especialmente en Italia, con motivo de los recortes u otras cuestiones. Estima que los estudiantes son considerados clientes, y dado que el cliente siempre tiene la razón, la calidad de la enseñanza merma en favor de la rapidez con la que se quiere conseguir un título. Trata también de la burocratización del profesorado y en definitiva de la mercantilización de la educación y la cultura, donde prima la cantidad a la calidad. Ordine cree que la esencia de la cultura se basa precisamente en la gratuidad y que, en definitiva, se puede comprar un título, pero no el conocimiento, que es lo único que sólo puede adquirirse con esfuerzo personal y que también es lo único que puede trasmitirse sin perder nada.

Creo que de todos los textos que selecciona en esta parte del libro, el discurso de Víctor Hugo en la Asamblea Constituyente de 1848 es el más ilustrativo:
¿Qué pensarían, señores, de un particular que, disfrutando de unos ingresos de 1500 francos, dedicara cada año a su desarrollo intelectual […] una suma muy modesta: 5 francos, y, un día de reforma, quisiera ahorrar a costa de su inteligencia seis céntimos? […] ¿Cuál es el peligro de la situación actual? La ignorancia. La ignorancia aún más que la miseria. […] Han pensado que se ahorrarían dinero, pero lo que se ahorran es gloria.

Ordine afirma que en una situación de crisis, en lugar de mermar el gasto en educación, se debe duplicar, puesto que el conocimiento es quien hace libre a las personas, les otorga capacidad crítica y de reflexión. Otro argumento que blande el autor, a través, sobre todo, de John Henry Newman, es que cualquier conocimiento debe tener una dedicación práctica, aludiendo para ello a la ciencia más que a las humanidades, lo que enlaza perfectamente con el texto de Flexner que se sitúa al final del libro. Para ello, da a conocer cómo muchos avances técnicos se han basado en estudios anteriores que por sí solos no tenían ningún fin práctico y se plantea si la ciencia aplicada puede existir sin la especulativa; en definitiva, dedicarse al conocimiento teórico es esencial para los avances prácticos que conllevan esos «objetos útiles» que parecen primar actualmente. Ordine también desarrolla la idea de que la enseñanza es siempre «una forma de seducción», pues, aludiendo a Steiner, una mala enseñanza «asesina».

Por último, en la tercera parte del libro, Ordine se plantea la posesión en relación a la dignitas hominis, es decir, para el autor, la riqueza y el poder generan falsas ilusiones, haciéndonos caer en un error que ya señalaba Séneca, el de valorar a las personas por los hábitos que visten y no por lo que son. Trata asimismo el tema del amor y el equívoco de la posesión dentro de las relaciones personales.
Recapitulando, la obra de Ordine encierra tres ensayos en uno, el primero sobre la utilidad del arte, el segundo sobre la mercantilización de la enseñanza y el tercero sobre la glorificación de la posesión material por encima de la espiritual; tres ensayos que son al mismo tiempo una extraordinaria recopilación de textos y que adquieren unidad mediante la magnífica introducción que escribe el autor para abrir la obra y el apéndice de Flexner que la cierra.

En conclusión se trata un trabajo que nos invita a reflexionar sobre aspectos relevantes del mundo actual y que deja la puerta abierta a seguir recapacitando sobre tales temas y buscando soluciones a los mismos. Un libro no sólo de reivindicación de los saberes humanísticos, sino de la investigación científica en general y de la dignidad humana en particular, porque esta dignidad se alcanza a través del conocimiento y la educación, valores que se ven mermados en tiempos de crisis por el abandono institucional pero que nosotros, de algún modo, hemos de preservar, pues, como afirmaba Rob Rieman, «la única oportunidad para conquistar y proteger nuestra dignidad humana nos la ofrece la cultura, la educación liberal».

Debemos pues cultivar la curiosidad y esperar, como aconseja Flexner, que «la libre búsqueda de conocimientos inútiles» demuestre, como lo ha hecho ya en el pasado, tener notables consecuencias. El citado pedagogo estadounidense recomienda abolir la palabra utilidad como una forma de liberación; tal vez esta sea la manera en que debamos enseñar a los utilitaristas a ver la necesidad de «lo inútil», pues a veces, como indica Ordine, «la furia destructiva se abate sobre las cosas consideradas inútiles», que aun siendo inofensivas se perciben como un peligro por el mero hecho de existir.
«La utilidad de lo inútil», un libro de recomendada lectura para gobernantes y gobernados, para estudiantes y enseñantes, humanistas o científicos.
[*] Universidad de Jaén



Importancia del Trabajo en Equipo

La idea de trabajo en equipo es una idea que existe desde el momento en que el ser humano comenzó a vivir en sociedades y requirió para ello la colaboración de todos los miembros de una comunidad. En la actualidad, el concepto está muy relacionado con las dinámicas de trabajo grupal de diferentes ámbitos y áreas como el laboral, el estudiantil, incluso el familiar. La importancia del trabajo en equipo surge entonces por el hecho de que se considera que mientras más personas se aboquen de manera comprometida en la realización de una actividad, mejores y más efectivos serán los resultados.

Es muy común encontrar la idea de trabajo en equipo especialmente en los ámbitos laborales en los que grupos de varias personas pueden armarse con objetivos específicos, en algunos casos siendo estos grupos temporales y otras veces permanentes. El objetivo del trabajo en equipo es poner más capacidades, inteligencias, ideas y destreza al servicio de una tarea o actividad, de modo tal que por el mismo hecho de compartir esa actividad los resultados se den de manera más rápida y sólida.

En el idioma francés, el trabajo en equipo se define a través de la expresión esprit de corps que significa sentido de unidad o entusiasmo por un interés común. Somos capaces de lograr nuestros objetivos por nuestra cuenta, eso es un hecho. Pero si nos apoyamos en otras personas podremos hacerlo más rápido, llegar más lejos y tener más impacto.

Contar con un buen equipo multidisciplinario es esencial para un alto rendimiento en cualquier emprendimiento. Trabajar bajo este esquema no implica que todos los miembros se enfoquen en la misma tarea, o que cada uno tenga que ser capaz de desempeñar las funciones de los demás. Al contrario, se trata de una sinergia en la que todos aportan algo desde su experiencia y habilidades, enriqueciendo el trabajo y logrando grandes resultados. Bien encaminado ayuda a maximizar las fortalezas de cada integrante, sacando lo mejor de sí y complementándolo con las de los demás.

¿Cuál es el valor de este concepto?
Estas son algunas de las razones por las que el trabajo colaborativo es necesario:

1. Crea sinergia en la que el resultado de la suma es mayor que las partes. Sin duda el impacto más significativo de un equipo está en el hecho de alcanzar más cosas juntos, que de manera individual.

2. Otorga empoderamiento a cada uno de los miembros, eliminando los obstáculos que pueden impedirles hacer sus tareas correctamente. Asignar responsabilidad a alguien lo anima a ser pro-activo y creativo en la resolución de problemas.

3. Promueve estructuras de trabajo más flexibles y con menos jerarquía, en la que los miembros tienen la confianza necesaria para la toma de decisiones en conjunto. Cuando funcionan bien pueden ser autosuficientes e interactuar fácilmente con otros equipos en una organización.

4. Impulsa el trabajo multidisciplinario, sobre todo donde hay divisiones organizacionales.

5. Fomenta la responsabilidad y la capacidad de respuesta al cambio.

6. Promueve el sentido de logro, la equidad y la amistad.

Características de los equipos que trabajan juntos
Los cinco elementos básicos del trabajo en conjunto son:

1. Interdependencia:
es el núcleo del trabajo en equipo y se logra cuando los integrantes entienden que la única manera de llegar a la meta es hacerlo juntos. El esfuerzo que todos realizan los beneficia a sí mismos y a los demás, así como el fracaso los afecta en lo individual y en lo colectivo. Es además necesaria para la resolución constructiva de conflictos.

2. Responsabilidad:
Ya sea individual o grupal, el aprendizaje del equipo es tarea de todos. Cada uno de los participantes debe tener claros los objetivos y lo que se espera de sí.

3. Interacción:
La única manera de trabajar cooperativamente es interactuar con los demás, para llegar a acuerdos, completar tareas y motivarse unos a otros.

4. Habilidades sociales:
trabajar en conjunto es mucho más complejo que hacerlo solo, pues se requiere aprender cómo funciona cada persona. Cada quien tiene una manera especial de trabajar y de aprender; trabajar en equipo implica conocer a los demás y ser tolerantes. Es importante establecer relaciones de cordialidad que promuevan la confianza y faciliten la comunicación.

5. Evaluación:
No es posible mejorar sin detenerse a hacer un análisis del desempeño del grupo. El equipo debe estar abierto a autoevaluarse y escuchar de sus compañeros los aspectos a cambiar para la próxima tarea. Esta retroalimentación los ayudará a obtener mejores resultados.

La habilidad de trabajar de manera colaborativa es un activo que muchos líderes y reclutadores valoran hoy en día. Ya sea en un ambiente laboral deportivo o cotidiano, recuerda que apoyarte en los demás y al mismo tiempo brindarles a ellos lo mejor de ti, es la clave para alcanzar fácilmente todo lo que te propongas.

Técnicas de apoyo y aprendizaje colectivo hacia el crecimiento de un objetivo
El trabajo en equipo supone siempre una dinámica especial que puede variar de grupo a grupo y que es, en definitiva, lo que hace que ese conjunto de personas funcione o no. Así, lo que puede servir para un grupo de personas puede no ser útil para otro. El trabajo en equipo supone también que uno puede llegar a conocer más profundamente a sus compañeros, conociendo sus capacidades, sus limitaciones, su forma de pensar y de enfrentar diferentes situaciones, etc. Esto se hace muy visible por ejemplo en los trabajos en equipo realizados en ámbitos empresariales o incluso en los que forman parte de distintos niveles de gobierno en los cuales se requieren muchas áreas y grupos de personas a disposición.

La importancia del trabajo en equipo tiene que ver entonces con que el mismo se basa en ideas como la convivencia, la comprensión, la tolerancia, el respeto por el otro y el aprovechamiento grupal de ideas que individualmente quizás no rendirían de la misma manera.

... de Importancia: https://www.importancia.org/trabajo-en-equipo.php


Menotti y 15 ideas que lo definen.
28 octubre, 2015

De todos es sabido, que si algo amamos desde esta web es el juego y lo que surge a través de él, por ello hemos querido rescatar algunas ideas de alguien que siempre ha defendido el juego y todo aquello que lo rodea, con el único fin de ganar, maravillando al espectador y consiguiendo que esto sea, más allá de todos los intereses, un auténtico espectáculo.

Hemos intentado rescatar algunas ideas de alguien que con su concepción del fútbol fue más allá e intentó generar una corriente, que hoy en día muchos aún veneramos.

Ideas de un genio César Luis Menotti

1-Quiero que mi equipo juegue con honestidad. Hay un público que paga por mirar un espectáculo y a ese público no se lo puede defraudar simulando lesiones, demorando el juego, tirando la pelota afuera, jugando a no jugar.

2-Hay técnicos que se dedican a ayudar a los futbolistas y otros, sin embargo sólo se dedican a entrenar.

3-. Mi objetivo es jugar bien. Porque jugando bien, aunque hoy perdamos, a la larga vamos a ganar.

4- Un equipo de fútbol es una idea, hay que dar tiempo a que los jugadores estén implicados en defender esta idea.

5-Los jugadores que están parados también pueden jugar, no están muertos.

6-Un entrenador tiene tres premisas: generar una idea de juego, convencer a sus futbolistas de que esa idea es la que se va a utilizar para alcanzar la eficacia y encontrar jugadores comprometidos con esa idea, para no traicionarla si viene la adversidad.

7-Messi es un gran jugador en los últimos 15 metros y un jugador lleno de errores cuando parte desde 50 metros lejos de la portería.

8-Cuando un jugador se da una aventura, una jugada individual, tiene que estar preparado para volver al ritmo del equipo cuando acaba esa aventura, acabe bien o mal, da igual.

9-El misterio sólo se encuentra en los futbolistas, no hay nada más importante que esto. Sí es importante la capacidad de observación que tiene un entrenador para ver un futbolista, para ayudarle a crecer. esto es lo más difícil de la tarea del entrenador.

10-Se está perdiendo “jugar a fútbol”, y que cada vez se corre más y se juega menos. Animar a los entrenadores que empiezan a entrenar, luchar porque se juegue a fútbol, incidiendo en que se esfuercen por enseñar a los futbolistas.

11-El jugador que camina mucho con la pelota le dificulta el trabajo a sus compañeros y le complica la vida a todo el equipo.

12-De un futbolista talentoso, trabajando, podéis hacer un atleta, de un atleta, sólo se puede hacer un atleta mejor.

13-Se puede dejar de correr, o dejar de entrar en juego durante largos minutos, lo único que no se puede dejar de hacer, es dejar de pensar.

14-El problema no es por qué echan a los entrenadores, sino el que no sepan para qué los contratan.

15-El ideal del fútbol es conseguir precisión con velocidad.


miércoles, 18 de julio de 2018



SER FUTBOLISTA.
Nada como jugar al fútbol. El barrio y la calle no se iguala a nada. Allí comienza todo. 

Dominados por el asombro, la emoción, la curiosidad, la fantasía, decidimos ser alguien en este juego.

Ser grandes. Trascender jugando a lo que más nos gusta. Convertirnos en artistas del juego más apasionante que se ha inventado. Tipos que van más allá expresando en sentimiento su talento, inteligencia, habilidad, su carácter jugando al fútbol.

Además no teníamos otra cosa que nos sacara del anonimato y nos permitiera hacer realidad nuestros sueños.

Cuando tuvimos el primer contacto con ella rápida, arisca, redondita, juguetona,  nos desafió a ser capaces de dominarla. Nada fácil con los pies para obligarla con sutileza a la obediencia. Con el tiempo cerrar un pacto de mutua lealtad.

Correspondencia total: me tratas bien y siempre seré tuya, obedeceré ciegamente. Relación de respeto máximo por la pelota. La protagonista de este juego. Nada más y nada menos.

 Allí mismo en el barrio, en la calle, en el potrero, se comienza a recibir esa distinción por tu cercana y respetuosa relación con la única, la que manda: la pelota.

Sí, porque desde ahí ya se distinguen quiénes son los más capaces para llegar a la cima. Quiénes son los elegidos. Quiénes disfrutarán más y harán gozar al mundo entero con su juego, su imaginación, su creatividad, su habilidad, inteligencia. 

¿Quién lo decide?... Tú lo decides. Hazlo todo. Poné todo de tu parte. Entrégate por entero. Poné todo tu esfuerzo y dedicación.

Aprende los secretos del juego jugando bien a la pelota.  Valdrá la pena. Seguro que sí. Jugar bien al fútbol es un arte.  Con  pasión …  haz realidad tu sueño. Depende de ti. De tu actitud.